YOLANDA TAMAYO
Este beso que me das no va a remediar el hambre,
ni dará la vuelta al mundo derribando los alambres,
pero podría, quizás, sanarme de la tristeza,
una terapia de amor ,un jarabe de belleza, pa´ mi corazón. (Javier Ruibal).Los abrazos y los besos fundidos en un juego singular de sin palabras, se adentran en la cotidianeidad y hacen que seamos dadores y receptores de ellos.
Los besos no sanan pero portan gotas medicinales para el alma.
Hay infinidad de besos, innumerables formas en los que se engalanan. Besos aliados, besos fraternales, beso apasionados, besos farsantes, besos entusiastas, besos por sorpresa, besos de despedidas, besos de reencuentros. Besos…
De todos los besos habidos y por haber me sobrecogen los besos que regalan las madres, ese fundir de labios en la mejilla del hijo que adormilado espera en su cama la llegada del sueño.
Puede leer aquí el artículo completo de esta colaboradora de la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana) de fe protestante titulado A través de un beso
Viernes, 1 de junio
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