J. JOSÉ CORTÉS
En estos días se celebra el 20 aniversario del día internacional de los derechos del niño, en la convención de 30 de Noviembre de 1990 adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas, algo que realmente era fundamental para salvaguardar la seguridad y ofrecerles las máximas garantías para ser felices a los menores en todo el mundo, pero cada vez mas vemos como esos derechos se vulneran y los niños caen una y otra vez en la violencia, los abusos, y todo tipo de agresión física o sicológica sin que se pueda hacer otra cosa por ellos que denunciarlo, derechos tan fundamentales como, el derecho a la vida, a las libertades a tener una educación adecuada, a ser alimentados, a tener una familia, una vivienda, a ser protegidos y amados a sentirse seguros, a tener una infancia feliz.
Pero todo eso para muchos está velado; nunca tendrán esa oportunidad… les negaron aún el derecho a la vida. Y nosotros los mayores, los adultos, las autoridades, lo sabemos y no hacemos nada para evitarlo. Creo que los derechos de los niños deben de administrarse según el orden de prioridades o de necesidades que pueda tener el menor, y no aplicar las leyes u los derechos a golpe de mazo.
¿De qué le sirve a un niño saber que tiene derecho a una educación digna si se está muriendo de hambre, o de qué le sirve a un menor saber que tiene derecho a la vida si están aprobando leyes que se las quitan? No se puede -o no se debe- institucionalizar la muerte de niños que aún ni siquiera se les ha permitido poder optar a vivir o no. Parece absurdo, o incluso una paradoja farisaica, las declaraciones de intenciones o derechos que se celebran el día del niño, y por otro se esté preparando la ley del aborto para menores de 18 años. Son cosas que si le preguntamos a los niños jamás las entenderían, porque es difícil entenderlo, incluso para nosotros ¡cuánto mas para ellos! Por otro lado vemos niños que son separados de sus padres, y otros que son acosados y presa del miedo; y tienen que asistir a las aulas casi escoltados, sin que les ofrezcan la oportunidad de tener otras opciones. Y aún hay otros que son víctimas de los constantes anuncios de violencia en videojuegos, en internet o en televisión. Yo pregunto dónde están preservados los derechos del niño, y por qué no se hace nada mientras miramos para otro lado ¿Es quizás porque el dinero que genera todo esto sea más importante que el derecho de un menor?
Puede leer aquí el artículo completo de este pastor evangélico de la Iglesia de Filadelfia de fe protestante titulado Día del niño y derechos perdidos
Viernes, 1 de junio
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