REDACCIÓN P+D
Muchos aspectos pueden debatirse en torno a la sociedad y las cuestiones de fe. Pero si hay una que es básica y está por encima del resto no es el bienestar social, la economía u otras por importantes que sean. Lo único innegociable es la libertad.
Y esta semana hay diversas cuestiones que muestran cómo la libertad, al igual que los diamantes, es de enorme valor y capaz de otorgar una fuerza inimaginable, pero simultáneamente tan frágil que el ser humano puede también romperla sin demasiados problemas.
Así, en China y países de mayoría islámica como Somalia, o en la India siguen –a pesar de todos los esfuerzos- las coacciones a que se pueda expresar libremente las ideas y la fe, salvo las que coinciden con los regímenes en el poder correspondientes.
Puede leer aquí el editorial completo de la Dirección de Protestante Digital titulado La libertad no es la meta
J. JOSÉ CORTÉS
En estos días se celebra el 20 aniversario del día internacional de los derechos del niño, en la convención de 30 de Noviembre de 1990 adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas, algo que realmente era fundamental para salvaguardar la seguridad y ofrecerles las máximas garantías para ser felices a los menores en todo el mundo, pero cada vez mas vemos como esos derechos se vulneran y los niños caen una y otra vez en la violencia, los abusos, y todo tipo de agresión física o sicológica sin que se pueda hacer otra cosa por ellos que denunciarlo, derechos tan fundamentales como, el derecho a la vida, a las libertades a tener una educación adecuada, a ser alimentados, a tener una familia, una vivienda, a ser protegidos y amados a sentirse seguros, a tener una infancia feliz.
Pero todo eso para muchos está velado; nunca tendrán esa oportunidad… les negaron aún el derecho a la vida. Y nosotros los mayores, los adultos, las autoridades, lo sabemos y no hacemos nada para evitarlo. Creo que los derechos de los niños deben de administrarse según el orden de prioridades o de necesidades que pueda tener el menor, y no aplicar las leyes u los derechos a golpe de mazo.
¿De qué le sirve a un niño saber que tiene derecho a una educación digna si se está muriendo de hambre, o de qué le sirve a un menor saber que tiene derecho a la vida si están aprobando leyes que se las quitan? No se puede -o no se debe- institucionalizar la muerte de niños que aún ni siquiera se les ha permitido poder optar a vivir o no. Parece absurdo, o incluso una paradoja farisaica, las declaraciones de intenciones o derechos que se celebran el día del niño, y por otro se esté preparando la ley del aborto para menores de 18 años. Son cosas que si le preguntamos a los niños jamás las entenderían, porque es difícil entenderlo, incluso para nosotros ¡cuánto mas para ellos! Por otro lado vemos niños que son separados de sus padres, y otros que son acosados y presa del miedo; y tienen que asistir a las aulas casi escoltados, sin que les ofrezcan la oportunidad de tener otras opciones. Y aún hay otros que son víctimas de los constantes anuncios de violencia en videojuegos, en internet o en televisión. Yo pregunto dónde están preservados los derechos del niño, y por qué no se hace nada mientras miramos para otro lado ¿Es quizás porque el dinero que genera todo esto sea más importante que el derecho de un menor?
Puede leer aquí el artículo completo de este pastor evangélico de la Iglesia de Filadelfia de fe protestante titulado Día del niño y derechos perdidos
El Partido Nazi de la Alemania de Hitler hizo todo lo posible por eliminar la figura de Jesús de la Navidad inventando villancicos, estrellas con forma de esvástica, y cruces de hierro y granadas como adornos para los abetos, según muestra una exposición.
Fueron numerosos los cambios introducidos durante el régimen de Hitler que se pusieron en marcha con el único fin de eliminar la presencia e influencia judía. Uno más de ellos –poco conocido- fue lograr que en la fiesta de Navidad desapareciese la figura de Jesús, por ser un niño judío. Su presencia tenía que ser borrada de la Navidad, y los restos de este modding todavía hoy siguen formando parte de la cultura navideña alemana, para asombro de muchos alemanes que acaban de descubrirlo.
Y no hablamos de la esvástica en moldes para repostería y el papel de regalo adornado con símbolos nazis, que aunque se usaron en aquel tiempo ya han quedado atrás. Pero es que aún persisten huellas de la Navidad sin Jesús del Tercer Reich. Todavía se puede encontrar, por ejemplo, en las letras de algunos villancicos sutilmente retocados.
Puede leer aquí la noticia completa titulada Los ideólogos de Hitler fabricaron una Navidad sin el Jesús judío en Protestante Digital.
Viernes, 1 de junio
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal