ANTONIO CRUZ
Es evidente que el mejor marco para que venga al mundo una nueva criatura será siempre el habitual, en el que reine una relación personal afectiva y que ningún acto tecnológico, por humanizado que esté, podrá nunca superar este ambiente.
La cuestión es, sin embargo, hasta qué punto debe considerarse la inseminación artificial como un acto técnico y despersonalizado cuando se lleva a cabo en un matrimonio que desea tener un hijo y que aporta sus propios gametos para conseguirlo.
Puede leer aquí el artículo completo de este biólogo y escritor de fe protestante, titulado Lo artificial de la procreación asistida.
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El problema de la inseminización artificial no es sólo que se trata de un actó técnico y despersonalizado, sino también en que para que el proceso tenga éxito es preciso fecundar varios óvulos. Los embriones excedentes serán luego destruidos o congelados, lo que supone una gran amoralidad.
Domingo, 19 de febrero
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
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Pedro Tarquis
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