DANIEL JÁNDULA
Artista: BEN HARPER and THE BLIND BOYS OF ALABAMA; Disco: There Will Be a Light (Virgin, 2004).
El gospel es algo más que un género musical, y un estilo de origen y características perfectamente delimitadas. Alrededor de esta forma de vida, más cambiante y evolucionada en la actualidad de lo que se piensa, lejos de los grupos corales que anuncian espectaculares ofertas de seguros y contratos telefónicos, hay una idea centrada en la esperanza de un mundo mejor, y un deseo verdadero de que esa esperanza, esa “buena nueva”, esa luz que se anuncia, aparezca.
El gospel no es la enésima versión machacante de Oh Happy Day (no lo es únicamente, al menos), ni música que sólo es apropiada durante Semana Santa y Navidad en el Corte Inglés. No es un grupo gracioso de gente con túnica en un altar de ambigüedad denominacional. Es un discurso de hondas raíces. Es el resultado de muchos hombros cansados. Es una pregunta y una respuesta, en la que participan los músicos y el público que asiste a sus conciertos, de un modo u otro. Gospel, como bien sabemos, significa “evangelio”, aunque se piensa que el nombre original es GodSpell (“la llamada de Dios”), y esto nos concierne a todos los que lo hemos oído alguna vez.
Si algo tiene la música gospel que la sitúa en lugar aparte dentro de este oscuro universo musical es que es totalmente sincera, se lanza directa como un rayo al corazón del oyente, apela a sus sentimientos, no discrimina, no es presuntuosa, no busca la falsa perfección, habla al ser humano en un idioma que puede entender, y lo más importante, del que no se puede desentender.
Puede leer aquí el artículo completo de este escritor de fe evangélica, titulado El gospel de los justos
Sábado, 18 de febrero
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni