REDACCIÓN P+D
Porque está de moda ser corrupto. No vamos a decir que se vea bien, pero no se ve mal... mientras no te pillen. La prueba es que ser honrado, que a veces está hasta mal visto, sí que es interpretado como que se actúa como un tonto.
Una de las claves es el dinero. No es malo tener dinero, pero sí el amarlo como lo más importante. Y la diferencia es sutil, especialmente cuando la cantidad va aumentando. De ahí esos juegos de reality show en los que se van confesando vergüenzas y se traicionan relaciones y confidencias públicamente a cambio de cada vez más dinero.
Menos burdo, pero igual de repugnante, es el amor al poder, que en el fondo es tener una posición de control tal que se ejerce sin ningún impedimento, aplastando a quien no convenga a los intereses de quienes dirigen, y siempre con el tejido del dinero como telón de fondo.
Puede leer aquí el editorial completo de la Dirección de Protestante Digital titulado Corrupción y corruptelas
Sábado, 18 de febrero
Pedro Tarquis
Guillermo Gazanini Espinoza
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Francisco Baena Calvo
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos