LUIS RUIZ
Me contaron de un misionero que una noche, hace ya algunos años, llegó a la plaza de un pueblo y se encontró allí un grupo de jóvenes que estaban pasando el rato. Eran antisistema de los que no frecuentan las discotecas por falta de recursos, fuman porros y beben cerveza. Poco predispuestos en principio a escuchar de Dios.
Empezaron a hablar y la conversación fue larga y distendida. No estaba claro si era más increíble que envidiable —o al revés— verle allí tan natural y desinhibido. Encajaba con serenidad las bromas ácidas y burlonas mientras les hablaba del amor de Dios. El Dios eterno tan preocupado por todas las personas que envió a su Hijo a morir por ellos. Cualquier tímido que se precie se pasmaría ante tal escena.
Los encuentros se hicieron asiduos y, aunque nadie anotó en su agenda el compromiso, hasta se añadieron nuevos amigos ausentes el primer día. Hablaban de cualquier cosa que les interesara y el misionero siempre se las arreglaba para mencionar el amor de Dios en Cristo. Parecía mentira, pero algunos dieron muestras de empezar a cautivarse por la posible relación personal con Dios.
Puede leer aquí el artículo completo de este ingeniero y escritor evangélico sobre Iglesia local vs. Local de iglesia
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Voy a desfogarme.
Los locales. Los cultos. La religión. La liturgia y la artificialidad.
Cuando voy o paso al lado de un local (iglesia) con capacidad para 2o personas y oigo gritar, con un microfono, al predicador; pienso que ningún conocido de mi pueblo entraria y menos creeria en semejante artificio.
¿Como es posible que necesite un microfono?, ¿a quien se le habla de verdad y con naturalidad de esta manera?. A nadie.
Cultitis. Circo.
¿porque se niegan los pastores a las comidas de hombres de negocios en las que se puede hablar sinceramente y con naturalidad?.
Yo comprendo que la liturgia es necesaria como apoyo, pero cuando es superior la liturgia a la Verdad es puro teatro.
Martes, 14 de febrero
Pedro Tarquis
Alejandro Córdoba
Manuel Mandianes
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
José Mª Castillo
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni
Juan Fernandez Krohn