ANTONIO SOTO
Hola queridos niños, os saludo a vosotros, alumbrados y lumbre de muchos abrazos. Os saludo porque habéis tenido a bien nacer entre nosotros, llenarnos de vuestra presencia. En este mundo de soledades se agradece un momento de buena compañía, y vosotros la ofrecéis, aún sin saberlo, ignorando la descarga de amor que produce vuestro contacto. Miráis, sonreís o lloráis y provocáis risas, cariño, consuelo, temor... sí, el temor de tener entre los brazos algo tan pequeño y tan importante.
(SIGUE... )
Los comentarios para este post están cerrados.
Antonio, siento usar tu carta para esto, pero la realidad es que si en vez de tu, fuera Calvino quien escribiera esa carta, le diría a uno de los niños:
- Pequeño, estás predestinado al infierno eterno.
Y al otro:
- Chavalín, estás predestinado a la salvación.
Y eso siendo optimista, ya que dado que en el calvinismo la mayoría de los hombres son predestinados a la condenación, es bastante probable que los dos niños estén predestinados a la condenación.
Así es el dios de Calvino.
Martes, 14 de febrero
Pedro Tarquis
Francisco Baena Calvo
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Alejandro Córdoba
Manuel Mandianes
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia