El Domingo de la Palabra - 20 de mayo de 2007
13.05.07 @ 22:27:37. Archivado en La Palabra del Domingo (Sobre el Evangelio), mayo, 20, de 2007
El Domingo de la Palabra
20 de mayo de 2007
Lc 24, 46-53
46 y les dijo: "Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día 47 y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén.
48 Vosotros sois testigos de estas cosas.
49 "Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto."
50 Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo.
51 Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
52 Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén con gran gozo,
53 y estaban siempre en el Templo bendiciendo a Dios.
COMENTARIO
Convencidos
1.-A pesar de que pueda pensarse lo contrario, por la distancia, en siglos, que separan al contenido del Antiguo Testamento y lo sucedido en tiempos, con, Jesús, el caso es que en muchos de los textos de aquél texto de inspiración divina, por eso mismo, la figura de Cristo se ve, claramente, presente en diversos de ellos. Así lo confirma Jesús en este texto de san Lucas: “así está escrito”.
2.-Y lo que estaba escrito era lo que había sucedido. Estaba escrito que iba a padecer y que iba a resucitar y eso confirmaría, a sus contemporáneos, que lo que les había dicho era cierto y que Él era el Hijo de Dios, el que había sido enviado, que venía para salvarnos. Pero no sólo estaba escrito esto sino mucho más. Estaba escrito que no iba a quedarse en una intervención más de Dios en la historia del hombre. Mucho más. Iba a ser transmitido todo lo sucedido, el mensaje que traía Jesucristo, la doctrina que Dios le mandó darnos.
3.-Además de esto, que ya es importante, el centro de aquella transmisión era que la creencia en lo que fue dicho sobre lo que dijo e hizo traería, consigo, la conversión y con la conversión, el perdón de los pecados. O lo que es lo mismo, que admitir que adoramos a Jesús, que es Dios, y que estimamos verdadera su Palabra traerá, para nosotros, un cambio, una modificación de nuestro proceder, un ser otros, un, al fin y al cabo, ser otro corazón, un corazón de carne que practique la misericordia y no los sacrificios.
4.-Esto, además, debía de ser dicho “a todas las naciones”. Es decir, que los hechos ocurridos y lo que, alrededor de ellos pasó, no podía quedar, por decirlo así, como prisionero en el pueblo elegido sino que, ahora, el pueblo elegido era toda la humanidad, pues Jesús extendió, con su vida y su mensaje, el amor de Dios a todos los hombres. Eso sí, era conveniente comenzar por Jerusalén, la ciudad Santa por excelencia, pues en ella se encontraba, por ejemplo, el Templo, y desde ese Templo, donde “estaban siempre” los discípulos, no dejaba de ser, por eso, centro espiritual.
5.-Pero, además, este texto del apóstol médico de Pablo recoge un hecho que, además de físico, fue, es, simbólico. Cuando les había transmitido ese mensaje fundamental para el resto de sus vidas como era el hacer de apóstoles de todas las gentes, también lo hizo para nosotros. Cuando les promete que les va a enviar el Espíritu, promesa de Dios para el hombre, los bendice, y acto seguido, se eleva sobre ellos, también lo dice para nosotros. O lo que es lo mismo, nos encontramos con el episodio de la Ascensión del Señor, dentro del período que transcurre desde la Resurrección hasta el Domingo de Pentecostés que se repite, siempre, también, para nosotros.
6.-Con el ascender, Jesús, al Padre, no es, sólo, que se cumpliera lo escrito en el Antiguo Testamento y lo que dijera el Mesías. Además, por si no fuera ya bastante lo sucedido, suponía esto que los discípulos iniciaban su misión, su apostolado particular. A partir de ese momento, cada uno de ellos debía de llevar a cabo el hecho mismo de la transmisión de la fe, del cumplimiento de la ley fundamental del amor, ese predicar al que se refiere el principio de este texto de san Lucas. Y eso es lo que hacen. Se vuelven a Jerusalén “con gran gozo” y, con ese estar en el Templo “bendiciendo a Dios” cumplían, en un principio, lo dicho por Jesucristo.
7.-A cada uno de nosotros, a pesar del tiempo transcurrido, también se nos dice que vayamos al Templo, a lo que hoy día es ese Templo, que hagamos lo necesario para que la Palabra de Dios llegue a todas partes, que, en cada lugar donde nos encontremos seamos fermento, semilla que, algún día, germinará. Cada cual, pues, tiene algo que hacer, una forma de hacer rendir los talentos que Dios nos da, convencidos de que lo que hacemos lo hacemos, también, para nuestro bien.
ORACIÓN
Padre Dios: ayúdanos a no desfallecer en nuestra voluntad de transmisión de tu Palabra, a no olvidar, nunca, lo que supuso el envío de tus discípulos al mundo, a que nosotros hagamos lo mismo.
Gracias, Señor, por poder transmitir esto
El texto bíblico ha sido tomado del Servicio de Biblia de www.catholic.net
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Eleuterio Fernández Guzmán
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