
La visita de Cristina Kirchner a Sarkozy forja distintas posturas entre los matutinos. La Nación advierte que el francés le pidió contener a Chávez, y Clarín le da un pequeño título al encuentro. Crítica disfraza de rastafari fumón a Aníbal Fernández.
Con la reunión con su par francés Nicolas Sarkozy, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner vuelve a ser la protagonista en la agenda de este martes fresco y soleado en Buenos Aires. Sin embargo, la segunda y última jornada de la visita oficial a Francia consigue hoy menos repercusión que la alcanzada ayer, cuando la mayoría de las tapas mostró a Cristina Kirchner en una marcha para reclamar la liberación de la rehén colombiana Ingrid Betancourt.
Los diarios La Nación, Página/12 y La Prensa, usan más de la mitad de sus portadas para presentar la cumbre presidencial en París; en cambio, Clarín le destina un pequeño título al asunto y, junto con Crítica –que ni siquiera lo menciona–, prefiere no mostrar en tapa a ambos mandatarios juntos. “Sarkozy le pidió a Cristina que contenga a Chávez”, así encabeza la sábana La Nación, y detalla que el francés le “transmitió que en Europa hay preocupación por la estabilidad política en América latina”. Ninguna otra portada hace referencia a ese presunto reclamo de Sarkozy a Cristina Kirchner.
Bajo el título “Almorzando con Nicolas”, Página/12 subraya que el francés “agradeció la participación argentina en los esfuerzos para liberar a Ingrid Betancourt, habló de inversiones y anunció que vendrá al país el año próximo”. En ese sentido, La Prensa lleva a lo más alto de la cartelera el “Marco de triunfo”, y afirma que “Cristina calificó de excelente su reunión con Sarkozy”.
Al respecto, Clarín señala que “Cristina vio a Sarkozy y no se habló de la deuda” con el Club de París. El matutino utiliza el anuncio central para alertar que “Se venden títulos truchos en Internet desde 900 pesos”, y opina que se trata de un “engaño que apunta a conseguir empleo o entrar a la universidad”.
Una vez más, Crítica pone la lupa sobre la iniciativa de despenalizar el consumo de drogas, impulsada por el ministro Aníbal Fernández, a quien disfraza de rastafari y con un porro entre los labios. Advierte que el “Gobierno hará, con el INDEC, una insólita encuesta domiciliaria de consumo de drogas”.
Clarín anuncia que “Volvió la carne, pero con precios muy altos”. En tanto, Crítica sostiene que “Sigue la guerra gaucha”, ya que el sindicalista Pablo “Moyano sitió a Grobocopatel Hermanos”, y Página/12 vuelve a alertar sobre los “riesgos” que genera el cultivo de la soja. Por su parte, La Nación prefiere destacar un “Desafío del gobierno de Córdoba a la Casa Rosada”.
Los diarios económicos....
Advierten sobre los aumentos de precios
Con matices, los matutinos Ambito Financiero y El Cronista encabezan las portadas con datos inflacionarios negativos para el Gobierno nacional.
Ambito hace hincapié en que “La carne sube de precio a pesar de veda a exportar”, y opina que “Muy frágil es la tregua que el campo mantiene con el gobierno”, ya que, tras el extenso lockout, la “carne está 10% más cara”. Además, el diario publica una nota de Pablo Ibáñez que plantea que “no hay voluntad en el gobierno de establecer una discusión” con los sectores agrarios sobre las medidas anunciadas por el ministro Martín Lousteau.
El Cronista usa un título secundario para consignar que “Peligra la tregua del campo con el Gobierno”. Prefiere advertir que “Ya encontró el Indec una fórmula para maquillar el golpe de precios de marzo”. Según el matutino, “No se van a computar los fuertes aumentos de los productos que faltaron en las góndolas y se van a repetir en las planillas los precios relevados en febrero”. Al respecto, Ambito asegura que “Amplía Moreno maquilla de inflación”.
Acerca de la visita de la presidenta Cristina Kirchner a su par Nicolas Sarkozy, Ambito edita “Promesas desde los campos Eliseos”, y El Cronista señala que “Recomponen las relaciones económicas con Francia”.
La edición completa de "Diario sobre diarios" de Argentina, aquí.
En los últimos 15 días, todos los periodistas porteños miraron más allá de la General Paz. Surgieron nuevas palabras y conceptos. De alguna forma, todos fueron periodistas agropecuarios: columnistas radiales; movileros; cronistas, conductores de canales de noticias. Muy pocos de ellos estaban capacitados para semejante tarea: referencias a una realidad compleja, de una actividad económica muy dinámica y repleta de actores e instituciones diversas. DsD presenta aquí un relevamiento de todas aquellas opiniones vertidas en los diarios porteños sobre las coberturas periodísticas. Además se incluye la opinión de Matías Longoni, presidente del Círculo Argentino de Periodistas Agrarios, quien reflexionó a pedido de DsD sobre la actividad de sus propios colegas, la suya propia y los intereses que atraviesan a los medios. Qué dijeron los diarios del tratamiento mediático del conflicto con el agro.

El pasado jueves 13 de marzo, las entidades que agrupan a productores agropecuarios lanzaron una protesta contra la suba de las retenciones a la soja y el girasol dispuesta por el Gobierno nacional dos días antes. Desde ese día hasta hoy, todos los diarios publicaron una enorme cantidad de notas dedicada a analizar las distintas posiciones, tanto de las entidades como del oficialismo. También se publicaron artículos sobre las motivaciones que habría tenido la medida, sobre el impacto en la renta de los campesinos y referidas a las posibilidades de negociación entre ambas partes. Por el contrario, hubo escasas notas que pusieran el foco en la construcción mediática del asunto, una de las variables centrales del conflicto debido a que son los medios de comunicación el principal insumo informativo de la ciudadanía y el terreno por excelencia en donde se disputa la agenda de la discusión pública.
Diario sobre Diarios (DsD) presenta en este trabajo las referencias que algunos periodistas de los diarios capitalinos hicieron del tratamiento mediático de la protesta agroganadera, tanto a través de información como de opinión. No se pretende aquí analizar la justicia o no de las medidas oficiales ni la legitimidad o falta de ella de los reclamos de las entidades del agro. Las opiniones y los datos aquí recogidos apuntan a destacar un aspecto de la construcción que los matutinos hicieron sobre la protesta rural: la de aquellos periodistas que consideran que el formato en que los medios difunden las noticias, tienen implicancias en la agenda.
Se relevaron para este trabajo, los títulos volantas y bajadas de tapa de los diarios Clarín, La Nación, Página/12, Crítica, Ámbito Financiero y El Cronista. Se puso especial atención en las palabras usadas en títulos principales y volantas, que son los espacios en donde los diarios “instalan” su enfoque sobre la información. Además se incluyó en el relevamiento las columnas de opinión o análisis de esos mismos matutinos que se refirieron a la cobertura mediática del tema.
Además, y con el objeto de tener una mirada experta sobre el tema, DsD le pidió una columna al periodista de Clarín especializado en temas agropecuarios Matías Longoni debido a que es el presidente del Círculo Argentino de Periodistas Agrarios y según muchos de sus colegas, uno de los periodistas que más sabe del tema rural. El Círculo que preside nuclea a 400 periodistas especializados de todo el país. Longoni considera en su columna que “me hubiese gustado que los diarios anticiparan esta rebelión auténtica del interior profundo, que poco tiene que ver con los oligarcas que tanto asustan hoy a los militantes del pueblo”.
Las palabras: “Lock out” vs. “paro”
Las palabras que los diarios usan para definir los hechos que relatan tienen siempre una intencionalidad. No son inocuas. Por ejemplo, no es lo mismo decir que alguien “criticó” a la prensa, o decir que la “atacó”. Hay una vasta cantidad de textos semiológicos que versan sobre los significados o significantes de las palabras utilizadas por los medios de comunicación.
En este sentido, cuando el jueves 13 de marzo los diarios editaron el lanzamiento de la protesta rural, los diarios eligieron distintas palabras. Por un lado, Página/12 y Crítica definieron a la protesta como un “lock out” (con el correr de los días, Crítica abandonó ese vocablo y se plegó a la construcción de los otros matutinos). Por otro lado, Clarín, La Nación, Ámbito y El Cronista eligieron “paro”.
A lo largo de la historia, se definió como “paro” o “huelga” aquellos reclamos hechos por trabajadores contra empleadores por distintas causas (mejoras salariales, condiciones de seguridad, días de descanso, etc.). En cambio, “lock out” es el anglicismo utilizado para dar cuenta de que la protesta no es de trabajadores sino de empleadores (sean éstos grandes, medianos o chicos). Según el sitio especializado en derecho Diario Judicial (diariojudicial.com), el “lock out” es “la contracara del derecho a huelga. Es la medida por la cual los dadores de trabajo se exceptúan de su obligación de dar o recibir trabajo”. El sitio afirma también que “el lock out no tiene una protección jurídica específica”, al contrario que la huelga.
Como se observa, cuando un diario decide utilizar en sus títulos un término en vez de otro, no es una elección de efectos neutros. Los valores y los significantes de cada palabra se trasladan a las audiencias.
Lo mismo ocurrió en los títulos principales de los diarios cuando se refirieron a los organizadores de la protesta. Para Clarín, La Nación, Ámbito, El Cronista y Crítica, se trató de “el campo” o “el agro”. Mientras que nuevamente en soledad Página/12 destacó que fueron las “organizaciones empresarias del campo”.
Wainfeld, duro con los medios
El domingo 16, el columnista de Página/12, Mario Wainfeld, salió en defensa de la construcción que el diario hizo de la protesta rural. En la extensa nota señaló: “Un lock out se nombra con la proletaria expresión ‘paro’. Un corte de rutas expandido se bautiza ‘tractorazo’. Se llama ‘campo’ al conjunto de entidades representativas de los productores, excluyendo tácitamente del pronombre colectivo a los castigados asalariados. Cuando los trabajadores –ocupados o desocupados– apelan al piquete o a la huelga, proliferan como hongos los reproches a la falta de imaginación de la protesta y los cálculos a mano alzada sobre los costos económicos de la acción. Cuando obran así corporaciones más presentables, se soslayan. Cuando se levantan los productores se decide que su bronca prueba que tienen razón. No es igual con la crispación de los camioneros o los petroleros de Santa Cruz. Cuando las entidades agropecuarias limitan la libertad ambulatoria, los diarios de negocios o tribunas de doctrina abandonan su estribillo favorito, aquel que reza que ‘los derechos de uno terminan donde empiezan los de los demás’”.
Para Wainfeld, “hay pactos implícitos entre sectores corporativos y muchos medios de difusión que denotan la imbricación entre el poder y el manejo del lenguaje, como predicaron Lacan y Humpty Dumpty. En el sentido común mediático, los tractorazos (como los numerosos cortes emprendidos por sectores medios y altos) tienen mejor reputación que los piquetes encarnados en cuerpos sufrientes”.
Crítica, contra una accionista de La Nación
En su edición del martes 18, el diario Crítica publicó en su tapa el título “Campo travieso” en donde difundió lo que pagan de impuesto inmobiliario algunos “terratenientes”. La nota la firmó Maximiliano Montenegro, quien no consignó la fuente de donde obtuvo la información.
Entre los “terratenientes” señalados por Montenegro figuró “Matilde Noble Mitre de Saguier, integrante del directorio de La Nación” quien según la nota “tributa sólo 57 pesos por hectárea por su campo en Salto”.
Según el relevamiento realizado por DsD, La Nación se posicionó en este conflicto en un lugar de crítica al Gobierno y en defensa de las entidades agrarias. Además son conocidos los fuertes lazos que –históricamente- unen al matutino con el agro.
La nota de Montenegro, de todos modos, no relacionó una cosa con la otra.
Página vuelve a dudar del “paro”
El “jueves santo”, el periodista de Página/12, Fernando Krakowiak volvió a cuestionar el uso del término “paro” que hicieron el resto de los matutinos. Señaló que “resulta llamativo que se promocione un ‘paro agropecuario’, cuando tranqueras adentro la peonada garantiza que la actividad siga siendo relativamente normal y cuando lo único que se deja de comercializar es un producto que genera un fuerte impacto en la opinión pública y que se puede retener algunos días sin correr riesgos de tener que afrontar pérdidas significativas, tal es el caso de la hacienda”.
Contrapunto entre Página y Crítica
La construcción de la noticia sobre la protesta incluyó también un contrapunto entre dos diarios sobre un elemento concreto.
El “jueves santo” Página/12 editó en su tapa el título “Piquetes Benz” en donde se vio un auto Mercedes Benz en medio de un piquete rural (ver foto). El matutino intentó así graficar la clase social a la que supuestamente pertenecen los manifestantes.

Al día siguiente, Crítica publicó un recuadro titulado “El piquetero rural que no era piquetero ni rural”. El matutino habló con Alberto Raúl Antoliche, el dueño del auto aparecido en la tapa de Página/12 del día anterior, quien “no es dirigente agrario ni productor” y “no tiene nada que ver con el reclamo contra las retenciones”.
El diario señaló que Antoliche “dirige la construcción de un hotel en San Pedro” y según le dijo a Crítica, “voy dos o tres veces por semana. Ayer fui a ver cómo andaba la obra y me encontré con el piquete; me asusté un poco, pero bajé la velocidad y pude pasar entre el fuego. Tuve un poco de miedo a que me rayaran el auto, pero nada más que eso”.
Crítica consideró que “desde un perfil ideológico opuesto, el episodio recordó una tapa de la revista La Primera. Su dueño, Daniel Hadad, utilizó la foto de un jujeño y le hizo borrar un diente, para ilustrar una tapa sobre la invasión de inmigrantes del altiplano a la Argentina”.
Zaiat dice que “no importa nada”
También el miércoles 26, el editor de economía de Página/12, Alfredo Zaiat, publicó una columna de opinión titulada “No importa nada”.
Allí puso un largo ejemplo: “Telefónica y Telecom deciden cortar el servicio de telefonía porque consideran que su rentabilidad no es la adecuada y para restablecerlo exigen un aumento de tarifas. Edesur y Edenor informan que en reunión de directorio adoptaron una medida que afectará a los usuarios porque los dejaran sin luz ante la tosudez de un gobierno que no quiere subir las tarifas. Las empresas de colectivos, las grandes y las pequeñas, impulsan un lockout ante lo que evalúan como una política oficial equivocada de no elevar el precio de los boletos. Las petroleras YPF, Shell, Esso y Petrobras dejan de abastecer las estaciones de servicios para enviar el mensaje que quieren cobrar las naftas más caras. Empresas oligopólicas productoras de alimentos, como Molinos de Pérez Companc y Ledesma de Blaquier, interrumpen los envíos al mercado, porque están en contra de la intervención de la Secretaría de Comercio”.
Luego se preguntó: “La mayoría pensaría que resulta descabellada esa respuesta empresaria, comportamiento que se definiría como antisocial y perturbador. ¿Cuál sería la reacción mediática ante semejante presión patronal que afecta a millones, en especial a los más vulnerables? ¿Dejar sin teléfono, luz, medios de transporte, combustible y alimentos sería aplaudida, acompañada y festejada con cacerolazos? Da la impresión de que no, aunque no habría que descartar sorpresas entre los que ya se sabe e incluso en algunos progresistas culposos”.
En otro párrafo, Zaiat consideró que “pocas medidas patronales han sido de tan manifiesto desprecio hacia el prójimo. Y lo que no deja de asombrar es que la mayoría de los medios pueda considerar ‘justa’ semejante agresión a la población”.
Zuleta y los canales de TV
El editor de política de Ámbito Financiero, Ignacio Zuleta, prefirió poner en foco en la televisión. El miércoles 26 publicó una nota titulada “Todos los fantasmas juntos” en donde afirmó que una vez finalizado el discurso de Cristina Kirchner, “el coro de canales de TV que hasta hace unas horas han sido complacientes con el Gobierno conectaron con los movileros instalados en los principales cortes del campo”.
Wainfeld insiste con la crítica
El viernes 28, cuando los diarios editaron el discurso de la Presidenta en Parque Norte, Wainfeld volvió a criticar a los medios desde su columna en Página/12 titulada “Las cartas sobre la mesa”.
Señaló allí que “durante años, cualquier embotellamiento derivado de cortes de calles o rutas fue tildado como ‘caos’ por la mayoría de los medios y los comentaristas. El tractorazo, cuyo nivel de lesividad fue comparativamente altísimo, fue titulado como ‘paro histórico’. Las palabras algo indican. Pertenecer tiene sus privilegios”.
Agregó que “en el devenir de los cortes hubo también escenas de violencia, golpizas, un apuñalado en Chivilcoy, un hombre que murió tras haberse cerrado el paso a su ambulancia en Laboulaye. Todos saben que esas acciones no describen ánimo criminal sino exaltación y pérdida del mínimo sentido solidario. De todas maneras hubiera sido simpático algún reproche en los grandes medios a esos episodios. Dejamos para otro día hacernos cruces imaginando qué no se hubiera dicho si los manifestantes que ‘cerraron la tranquera’ a una ambulancia con un enfermo terminal hubieran sido piqueteros”.
Por último, consideró que “la acción directa siempre tiene una dosis de violencia, cuanto menos simbólica. También la hubo en la narrativa de tantos medios, que alcanzó picos memorables. Este cronista escuchó a dos colegas, una movilera y una conductora reconocida, discernir entre la ‘gente normal’ y los piqueteros que estaban en Plaza de Mayo el martes. La movilera tipificaba la normalidad: clase media alta. Ninguna se explayó sobre los rasgos distintivos de los anormales. ¿La pigmentación de su piel? ¿Su ideología? ¿La calidad de su vestimenta? El lector puede hacer su menú, que quizá contenga platos combinados”.
Clarín y La Nación, afuera de la discusión
La principal conclusión que ofrece este relevamiento es que en los diarios Clarín y La Nación, ninguno de sus analistas tomó en cuenta el peso que tienen los medios a la hora de construir agenda pública. Ambos matutinos se quedaron sólo en los “análisis políticos” de la tensión entre el Gobierno y las entidades agrarias o en los panoramas económicos referidos a la actividad agroganadera. Sobre la incidencia de las coberturas mediáticas en la agenda, no hubo menciones (apenas Carlos Pagni criticó lateralmente las “operaciones de prensa” del Gobierno, a las que no identificó).
Cabe consignar aquí que ambos diarios tienen intereses en el mundo del agro. Al menos públicamente se sabe que las dos empresas son socias en la feria agropecuaria “Expoagro” que año a año ofrece un importante despliegue de publicidad y cobertura en las páginas de ambos matutinos.
Sólo los diarios Página/12 (cuyas críticas a la construcción mediática fueron funcionales a los planteos del Gobierno), el nuevo Crítica y Ámbito, consideraron que un análisis político y la edición de la información, no puede dejar de lado el rol que los propios medios cumplen en la disputa por el control de la agenda.
DsD 28 - 3 - 2008

Una polémica dentro del diario español El País en torno al “Che” Guevara. Ahora que –en esta parte del mundo- estamos en período vacacional, se supone que tenemos un poco más de tiempo para leer. DsD presenta una recopilación de un hecho ocurrido en el principal matutino de España. La figura y trayectoria del “Che” Guevara provocó un editorial del diario; una posterior intervención del Defensor del Lector y más tarde la publicación de una nota de los trabajadores de El País en divergencia con lo expresado por la empresa periodística. Para repasar la polémica en forma completa, mirarla desde todos los puntos de vista y reflexionar. Además, lo qué editorializaba el matutino español del revolucionario hace diez años y lo qué piensa ahora.

En octubre de 2007 se cumplieron 40 años del asesinato del revolucionario Ernesto “Che” Guevara. Fue, sin dudas, uno de los hechos más comentados por los medios de todo el mundo. Nuevas investigaciones, columnas de opinión, reportajes a sobrevivientes de la aventura en Bolivia, editoriales y demás textos se publicaron en diarios y revistas. Sin embargo, desde lo “periodístico” hubo un hecho relacionado con estas evocaciones que sobresalió por lo inusual y que sería inimaginable en la prensa escrita argentina.
Ocurrió en el diario español El País y mostró que el hecho de ser uno de los mayores conglomerados mediáticos del mundo, no implica la anulación de algunos márgenes de “democratización” en la relación entre la empresa y los periodistas que trabajan en ella. Las dos caras de una misma moneda: los periodistas pueden no ser “rehenes” de los multimedios y los grandes conglomerados pueden sostener conductas formalmente democráticas. En el cruce de esa resultante, no hay dudas, ganan los lectores.
Es cierto que la polémica entre la empresa y los periodistas que allí trabajan fue en torno a una personalidad fallecida hace 40 años y que la divergencia sólo se planteó en términos de opinión. Subsiste la duda sobre si esos mecanismos que los periodistas de El País tienen a su disposición, puden ser aplicados del mismo modo a temas polémicos de la coyuntura informativa española.
No es el objetivo de este trabajo discutir la figura de Guevara. Al respecto se ha escrito mucho y se escribirá aún más. La idea es poder reunir en esta Zona Dura las distintas aristas de un tema que tuvo una repercusión interna en una empresa periodística. Para aquellos que no pudieron seguirla día a día, se presenta aquí una cronología de los hechos. Y para dejar constancia en algún lugar de la web de la polémica en forma completa.
El editorial de El País
El 10 de octubre, El País publicó un editorial muy crítico con el guerrillero “argentino-cubano”. Se tituló “Caudillo Guevara”. Hasta ahí nadie podía sospechar la enorme repercusión y polémica que tendría en los días siguientes. A continuación se reproduce el editorial.
Caudillo Guevara
El romanticismo europeo estableció el siniestro prejuicio de que la disposición a entregar la vida por las ideas es digna de admiración y de elogio. Amparados desde entonces en esta convicción, y a lo largo de más de un siglo, grupúsculos de las más variadas disciplinas ideológicas han pretendido dotar al crimen de un sentido trascendente, arrebatados por el espejismo de que la violencia es fecunda, de que inmolar seres humanos en el altar de una causa la hace más auténtica e indiscutible.
En realidad, la disposición a entregar la vida por las ideas esconde un propósito tenebroso: la disposición a arrebatársela a quien no las comparta. Ernesto Guevara, el Che, de cuya muerte en el poblado boliviano de La Higuera se cumplen 40 años, perteneció a esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir, prolongando el viejo prejuicio heredado del romanticismo.
El hecho de que el Che diera la vida y sacrificara las de muchos no hace mejores sus ideas, que bebían de las fuentes de uno de los grandes sistemas totalitarios. Sus proyectos y sus consignas no han dejado más que un reguero de fracaso y de muerte, tanto en el único sitio donde triunfaron, la Cuba de Castro, como en los lugares en los que no alcanzaron la victoria, desde el Congo de Kabila a la Bolivia de Barrientos. Y todo ello sin contar los muchos países en los que, deseosos de seguir el ejemplo de este mito temerario, miles de jóvenes se lanzaron a la lunática aventura de crear a tiros al "hombre nuevo".
Seducidos por la estrategia del "foquismo", de crear muchos Vietnam, la única aportación contrastable de los insurgentes seguidores de Guevara a la política latinoamericana fue ofrecer nuevas coartadas a las tendencias autoritarias que germinaban en el continente. Gracias a su desafío armado, las dictaduras militares de derechas pudieron presentarse a sí mismas como un mal menor, cuando no como una inexorable necesidad frente a otra dictadura militar simétrica, como la castrista.
Por el contexto en el que apareció, la figura de Ernesto Guevara representó una puesta al día del caudillismo latinoamericano, una suerte de aventurero armado que apuntaba hacia nuevos ideales sociales para el continente, no hacia ideales de liberación colonial, pero a través de los mismos medios que sus predecesores. En las cuatro décadas que han transcurrido desde su muerte, la izquierda latinoamericana y, por supuesto, la europea, se ha desembarazado por completo de sus objetivos y métodos fanáticos. Hasta el punto de que hoy ya sólo conmemoran la fecha de su ejecución en La Higuera los gobernantes que sojuzgan a los cubanos o los que invocan a Simón Bolívar en sus soflamas populistas.
El Defensor del lector, se hace eco de la queja de los lectores
Cuatro días después del editorial, el Defensor del Lector del diario El País, José Miguel Larraya publicó una columna titulada “Che”, que a continuación se reproduce.
Antes un aporte: el Defensor demuestra tener un rol activo en cuestiones internas del diario cuando se trata de hacerse cargo de discrepancias de los lectores. Una vez más, nótese la diferencia con respecto a los profesionales en nuestro país, que sólo se dedican a agradecer las distintas misivas de los lectores; o de prestar atención a demandas sociales; pero nunca interactúan en defensa del público cuando estos manifiestan quejas concretas sobre lo publicado en el diario.
Che
Por José Miguel Larraya
Un editorial de EL PAÍS publicado el pasado miércoles ha puesto en pie a muchos lectores de España y de América. Caudillo Guevara es el título del editorial que ha generado la mayor protesta de los lectores que este defensor recuerda. Las cartas y llamadas recibidas transmitían tanto sorpresa como indignación por la valoración que realizaba el editorial de la figura histórica de Ernesto Guevara, el Che, con motivo del 40º aniversario de su fusilamiento en Bolivia.
Sobre el Che se ha escrito mucho. Cualquier lector interesado puede encontrar una bibliografía abundante, detallada -diarios, memorias, ensayos, biografías, novelas, películas, canciones-, para contrastar sus propias impresiones. Porque su imagen, la imagen que tomó el fotógrafo Korda en el puerto de La Habana, y que ha sido impresa en camisetas y banderas, en pasquines y paredes, forma parte ya de la iconografía del siglo XX entre los emblemas de la revolución. Y no sólo de la Revolución Cubana.
De las protestas de los lectores elegiré, con la arbitrariedad con que fraccionamos la realidad los periodistas, tres cartas, entre muchas. Llegan tanto de América como de España. A Cristina Retta von Römer, José Manuel Rúa y Carlos Neri, lectores que han protestado, les une un elemento común, constante en otras cartas y llamadas. En su inmensa mayoría advierten de que no hay que ser guevarista, ni extremista, "ni siquiera de izquierdas", para discrepar o criticar el editorial.
"Cualquier latinoamericano honesto, dotado de un mínimo sentido común, de información auténtica y sensibilidad social, sabe distinguir entre lo que son 'asesinos disimulados' bajo la fachada del 'mártir', de la acción de hombres que, equivocados o no con los métodos a seguir, pretendieron ser coherentes con un ideario tendente a revertir situaciones de verdadera violencia social en que América Latina estuvo inmensa por siglos: dependencia económica, explotación del campesinado, analfabetismo, pobreza extendida, desigualdades e injusticias sociales a granel", escribe Cristina Retta.
"Hoy, Latinoamérica vive en gran parte de sus países un giro político importante, al que se denomina de 'izquierda', tendente a atender la acuciante situación de esas sociedades en movimiento. Los cambios se imponen implacables, por maduros y exentos de violencia. Pero sin la revolución social de los años sesenta, fracasada, dictaduras militares de por medio, la realidad de hoy no sería la misma", añade Retta.
Desertor del poder
José Manuel Rúa considera que "el punto álgido de la perversión" llega en el editorial al convertir al Che en coartada para los regímenes represivos de América Latina. "Según este razonamiento, el que lucha contra la opresión no hace otra cosa que dar motivos al opresor para mantener y aumentar la opresión". El Che, recuerda el lector, "no se enfrentó contra ningún régimen democrático, sino a dictaduras militares". Y subraya una circunstancia que posiblemente haya contribuido a la universalidad del mito. "El Che renunció a instalarse en el poder y optó por seguir luchando contra la injusticia y la opresión en otras partes del mundo".
Carlos Neri considera que el editorial "no se queda corto a la hora de escupir arrogancia". Para este lector, "no hay otra manera de definir el criterio que se aplica al dejar trascender que aquellos que siguieron el camino del Che fueron incautos sin sentido común y por eso ofrendaron sus vidas sin saber lo que hacían".
Una constante en las cartas de protesta ha sido la caracterización del Che como un caudillo. "En Latinoamérica, el caudillo tiene una definición y perfiles muy propios que no se ajustan a lo que fue la vida y la acción de ese latinoamericano", escribe Cristina Rotta. Y en España, después de 40 años de dictadura, la palabra caudillo tiene nombre propio.
No es tarea habitual del Defensor dar curso a las cartas que discrepan de los editoriales del diario. Ni entrar a debatir sobre la figura histórica del Che Guevara. Los historiadores desmenuzarán su vida y su obra; se levantará su bandera o se condenará su ejemplo, pero valorar una vida y una época como la suya en las 467 palabras de ese editorial es, posiblemente, una tarea imposible.
La simplificación alimenta las peores polémicas. Aquellas en las que los sentimientos se imponen a los argumentos y las descalificaciones a los hechos.
El editorial terminaba diciendo que hoy ya son pocos los que conmemoran su ejecución en La Higuera. Pero la polémica que ha suscitado ese mismo comentario demuestra que su memoria, el mito, está viva todavía a los dos lados del océano.
La redacción discrepa con el editorial
Cuatro días después de la intervención del Defensor del Lector, los periodistas del diario, a través de su “Comité de redacción” publicaron una nota en el propio El País en donde mostraron su disenso con el editorial del matutino.
Allí señalaron:
La Redacción de EL PAÍS quiere mostrar su disconformidad con el editorial titulado Caudillo Guevara, publicado el pasado día 10 de octubre. Más de dos tercios de los redactores (250) consideran que el texto publicado no abordaba en su totalidad la figura de un personaje como el Che Guevara que, con sus luces y sus sombras, es lo suficientemente compleja para haberla tratado como si no hubiera una escala de grises.
El Estatuto de la Redacción contempla la posibilidad de discrepar de un editorial siempre que se logren reunir las firmas necesarias, que cifra en un mínimo de dos tercios de los redactores. En ejercicio de este mecanismo de transparencia y democracia interna, único en la prensa española, se ha habilitado este espacio para dejar testimonio de nuestra discrepancia.
Un periodista reacciona
Otra reacción que enriqueció el debate fue la del periodista español, Pascual Serrano, quien reveló algunas contradicciones que el diario El País tuvo con respecto a su visión del “Che” con diferencia de 10 años.
Serrano comenzó su “estudio comparativo” señalando: “Las hemerotecas son traicioneras. Guardan lo que uno pudo escribir hace años y permiten compararlo con lo que diga una década después. Es lo que le ha pasado a los editoriales de El País a la hora de tratar la trayectoria y la figura del Che Guevara. El pasado 10 de octubre, con motivo del 40 aniversario de su asesinato, bajo el título “Caudillo Che”, el editorial del periódico español embestía cruelmente contra la figura del guerrillero cubano-argentino. Pero hace más de diez años, el 17 de julio de 1997, en aquella ocasión debido a la llegada de sus restos mortales a Cuba, El País también dedicaba un editorial al guerrillero, entonces bajo el título ‘Vuelve el Che’”.
Luego Serrano desglosó ambos textos.
Editorial 17 de julio de 1997:
Treinta años después de la muerte de Ernesto Guevara -el guerrillero más emblemático y seductor de la revolución cubana-, en su recuerdo se unen la nostalgia del idealismo perdido y el filón comercial para quienes explotan su figura.
(…) la figura revolucionaría del Che se mantiene como un símbolo del idealista coherente y del hombre de acción.
Editorial 10 de octubre de 2007:
En realidad, la disposición a entregar la vida por las ideas esconde un propósito tenebroso: la disposición a arrebatársela a quien no las comparta. Ernesto Guevara, el Che, de cuya muerte en el poblado boliviano de La Higuera se cumplen 40 años, perteneció a esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir, prolongando el viejo prejuicio heredado del romanticismo.
Editorial 17 de julio de 1997:
(…) a finales de los años cincuenta y los sesenta fue un movimiento armado, antiimperialista y subversivo que acabó en Cuba con la dictadura de Batista y quiso extender, mediante las guerrillas, la subversión igualitaria por América Latina.
Tenía 39 años y su práctica política -exportar la revolución- devino en mito. Su imagen, multiplicada en cientos de miles de carteles por, todo el mundo, fue ya entonces la insignia de muchos jóvenes que veían en este médico asmático un ejemplo del guerrillero heroico a favor de la humanidad.
Editorial 10 de octubre de 2007
Sus proyectos y sus consignas no han dejado más que un reguero de fracaso y de muerte, tanto en el único sitio donde triunfaron, la Cuba de Castro, como en los lugares en los que no alcanzaron la victoria, desde el Congo de Kabila a la Bolivia de Barrientos. Y todo ello sin contar los muchos países en los que, deseosos de seguir el ejemplo de este mito temerario, miles de jóvenes se lanzaron a la lunática aventura de crear a tiros al "hombre nuevo".
Seducidos por la estrategia del "foquismo", de crear muchos Vietnam, la única aportación contrastable de los insurgentes seguidores de Guevara a la política latinoamericana fue ofrecer nuevas coartadas a las tendencias autoritarias que germinaban en el continente. Gracias a su desafío armado, las dictaduras militares de derechas pudieron presentarse a sí mismas como un mal menor, cuando no como una inexorable necesidad frente a otra dictadura militar simétrica, como la castrista.
Editorial 17 de julio de 1997:
El Tercer Mundo, cuyo concepto se multiplicó en ese tiempo, significaba, de una parte, la denuncia más flagrante del imperialismo internacional por su explotación y miseria, pero, de otra, la promesa de una ebullición que transformaría el mundo.
Editorial 10 de octubre de 2007
El hecho de que el Che diera la vida y sacrificara las de muchos no hace mejores sus ideas, que bebían de las fuentes de uno de los grandes sistemas totalitarios.
Editorial 17 de julio de 1997:
Vuelve el Che: un fenómeno que suscita para los que eran jóvenes progresistas, cuando batallaban Guevara, Fidel o Cienfuegos (los jóvenes barbudos) la melancolía de unos ideales marchitos. Es útil para quienes no vivieron los tiempos de la revolución cubana y sólo han recibido la mitología guevarista como una abstracta evocación de una lucha por un mundo mejor, más igualitario y más humano. Que siga el son.
Editorial 10 de octubre de 2007:
Por el contexto en el que apareció, la figura de Ernesto Guevara representó una puesta al día del caudillismo latinoamericano, una suerte de aventurero armado que apuntaba hacia nuevos ideales sociales para el continente, no hacia ideales de liberación colonial, pero a través de los mismos medios que sus predecesores. En las cuatro décadas que han transcurrido desde su muerte, la izquierda latinoamericana y, por supuesto, la europea, se ha desembarazado por completo de sus objetivos y métodos fanáticos.

Las camisetas de Pichot y sus hombres dejan pocos espacios en las tapas para una agenda de suave tono negativo para el Gobierno, encabezada por la bronca entrerriana y por los precios. Página/12 dedica la portada a la recuperación de la ESMA.
Las portadas del primer día de octubre ganan las calles mostrando el festejo de la selección argentina de rugby, tras superar por 30 a 15 a los irlandeses en el parisino Parque de los Príncipes y pasar a cuartos de final, esquivando a los neozelandeses y su jaca, con los que tendrán que vérselas los locales, mientras los Pumas enfrenten a Escocia, el domingo próximo.
Junto a las rayas celestes y blancas horizontales, se cuelan pocos títulos de la política y de la economía, con supremacía del seguimiento del corte de ruta de ayer en Entre Ríos, y con el fútbol minimizado por el rugby y por la falta de triunfos de River y de Boca.
Clarín usa la cabeza de su andarivel externo para destacar que “Cortaron cinco horas la ruta del Mercosur” y “La asamblea de Gualeguaychú leyó un duro documento contra Kirchner”, tras la información publicada el viernes por el matutino sobre la supuesta “aceptación” presidencial de Botnia.
La tapa de La Nación, que ignoró a la pastera finlandesa en Uruguay durante el fin de semana, presenta hoy a “Gualeguaychú, contra Kirchner” y cuelga a la derecha de los Pumas su título diario sobre la inflación, en esta oportunidad para señalar que “Los autos subieron este año hasta 30%”.
Página/12 presenta el tema al pie de la plana, donde estampa la “Bronca frente al río”, y prefiere dedicar su tapa a destacar que “La ESMA dejó ayer de pertenecer a la Armada y es un centro de la memoria”. Por su parte, La Prensa mantiene su agenda en primera plana, saltando del “La Haya es clave” de ayer al “Levantan cortes” de hoy.
El techo de la tapa de Clarín presenta “Un sueldo extra”, con la devolución de parte del impuesto a las Ganancias a 800.000 trabajadores, mientras que La Nación marca en su columna interna que “Más de 100 funcionarios están bajo sospecha”. Boca y su derrota en Rosario se quedan con una foto pequeña en La Nación, y River y su empate en la agonía de un alargue interminable ilustran el “campeonato loco, loco”, que presenta la primera plana de Clarín.
Los diarios económicos...
El Cronista y Bae miran hacia el campo
El lunes lluvioso de la Capital argentina encuentra a dos de los tres diarios económicos dedicando sus notas centrales a temas vinculados con la actividad agropecuaria y sus retenciones.
El título principal de El Cronista Comercial afirma que “Subirán retenciones para darle un blindaje fiscal a la gestión”, apuntando a la soja, al maíz y al trigo, como garantes de la “gobernabilidad” y de “una luna de miel de 180 días” a un eventual gobierno de la esposa de Kirchner.
Por su parte, Bae se ocupa de la concentración de la tenencia de la tierra en la Argentina al resaltar que “menos del 1% de los productores explota el 36%” de su extensión. La tapa del diario presenta al ministro Julio De Vido en positivo ante la temática energética y asocia a los Pumas con el éxito deportivo y con los “buenos negocios”.
Ambito Financiero, firme en su seguimiento de los pasos del secretario Moreno, abre la semana anunciando que “Vuelve debate diario por el credo de la inflación”, y adelanta que se anunciará el viernes que la misma es del 0,8%.
También presenta la “Marcha atrás del Gobierno” sobre los dichos de Kirchner sobre Botnia, instalados en la tapa de Clarín del viernes último.
La edición completa de "Diario sobre diarios" de Argentina, aquí.
En el periodismo argentino las polémicas se evaporan rápidamente. Un funcionario dijo que un periodista de Clarín “copió” de una fuente anónima. Y lo trató de “pseudoperiodista” ¿Copió o reescribió? ¿Buscó datos nuevos? El DsD se detiene hoy a desmenuzar los artículos publicados y las objeciones oficiales, para sacar conclusiones propias que permitan dejar enseñanzas. En una inusual Zona Dura –por lo extensa- se arriban a conclusiones bien precisas. La teoría de las “viudas del poder”. Los artículos del periodista Claudio Savoia.

El domingo 8 de julio, Clarín sorprendió con su título principal: “Extraños manejos en la secretaría de Medio Ambiente”, acompañado por una volanta que hacía mucho que no se leía en la tapa del matutino: “Investigación de Clarín”. La nota fue editada en la página 32, en la sección “Zona – Tema del Domingo” y la firmó el periodista miembro del “Equipo de Investigación” del diario, Claudio Savoia. El lunes 9 salió la segunda entrega de la investigación, titulada “En el plan para el Riachuelo también habría gastos dudosos” aunque sólo recibió un pequeño recuadro en la portada del diario. Toda la información golpeó sobre la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti.
¿Quién es Savoia? El periodista ingresó a Clarín en 1997, desempeñándose en la revista Viva hasta 2003 cuando pasó al Equipo de Investigación del matutino que está integrado por Silvia Fesquet, Pablo Calvo y Gerardo Young. Antes de ingresar a Clarín hizo sus primeras artes en el Ambito Financiero de Julio Ramos. Fue finalista del Premio a la Mejor Investigación Periodística de un caso de Corrupción 2006, convocado por Transparency International, y del Premio Iberoamericano de Comunicación por los Derechos de la Niñez UNICEF-EFE (2005).
El miércoles 11 de julio, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, brindó una conferencia de prensa en donde se refirió en duros términos tanto a la investigación de Clarín como a su autor. Dijo que la información publicada respondía a una “operación política”, y que fue “copiada textual e íntegramente” de una “carpeta” que supuestamente hizo circular Bruno Carpinetti, un ex funcionario de la secretaría despedido por Picolotti. Dijo que la nota respondía a “oscuros intereses”. A Savoia lo descalificó llamándolo “pseudoperiodista” o “este señor autoproclamado periodista de investigación”. También lo acusó de haber sido “consultor de empresas en temas de prensa y comunicación” dado que Savoia aparecía en un sitio web en el área de comunicación de una consultora. De todas formas, Fernández no explicó que tenía que ver esa función con las notas publicadas en Clarín. El funcionario también distribuyó una carpeta a los periodistas presentes que incluyó los siguientes elementos:
- Una reproducción de las notas de Savoia cuyos textos estaban encolumnados en el margen izquierdo. En el derecho, con “negritas” figuraban anotaciones diversas cuya finalidad era demostrar que el periodista había extraído textos del anónimo adjudicado a Carpinetti.
- También se adosó el supuesto texto anónimo.
- Además contenía los impresos color del “power point” que exhibió el funcionario en la ocasión para objetar algunos pasajes de los artículos.
Una aclaración sobre los documentos distribuidos por Fernández. Como se difundieron después de la publicación de la nota de Savoia, existe la posibilidad de que haya sido manipulado y /o sufrido cambios con respecto al presunto “anónimo” original. Constatar ese dato para el DsD es sencillamente un tarea imposible: nadie reconocerá su autoría (precisamente porque se lo califica de anónimo) y no se podría por lo tanto comparar con un supuesto “original”.
El jueves 12, Clarín salió en respaldo de su periodista. El editor general adjunto del diario, Ricardo Roa, expresó que “en tiempos de democracia y en tiempos que no lo fueron, el comportamiento de los funcionarios exhibe patrones que se repiten. Uno de ellos es la descalificación del periodista o de sus fuentes, siempre y cuando la información publicada no gusta o no conviene”. Consideró que el funcionario “confirmó lo informado por Clarín”.
Ese día, La Nación consignó declaraciones de Savoia realizadas al término de la conferencia de prensa de Fernández. Dijo el periodista que su trabajo fue “responsable”. Y añadió: “Les digo esto en mi nombre, ustedes conocen la trayectoria del diario Clarín y los estándares periodísticos del diario. Ratifico todo lo escrito”. Savoia se hizo cargo así de la defensa del matutino.
En tanto, el viernes 13, en una pequeña columna, Savoia explicó lo relativo al rol de “consultor de empresas” que le había adjudicado Fernández. “No trabajo ni trabajé en ninguna consultora o agencia que preste o haya prestado ningún tipo de asesoramiento u otra clase de servicios a empresas o grupos económicos de ninguna clase. Dialéctica Consultant, el sitio web aludido por Alberto Fernández, es el resultado de un proyecto ideado hace unos años por un grupo de familiares y amigos, que jamás llegó a concretarse”.
A lo largo de esa semana además se conocieron distintos pronunciamientos de entidades periodísticas como ADEPA, FOPEA, el Círculo de Periodistas de la Casa de Gobierno y la Academia Nacional de Periodismo, que cuestionaron la actitud del jefe de Gabinete en sus críticas al periodista.
La investigación en su contexto
Antes de detenerse en el análisis de la investigación de Savoia, es importante precisar el contexto en que se dio. El primer elemento es la decisión de Clarín de publicar esa nota como título principal de tapa un domingo, cuando es bien sabido que ese día es cuando más ejemplares vende. A partir de allí, varios medios especularon con que habría un “enfrentamiento” entre el diario y el Gobierno. Las razones enumeradas fueron varias y todas arrojadas sin mayores datos para sustentarlas. Entre ellas se señalaron con mayor intensidad dos: un supuesto conflicto que habría tenido la empresa Papel Prensa S.A. (cuyo accionista mayoritario es Clarín, seguido por La Nación y el Estado), y la indefinición del Gobierno con respecto a la aprobación de la fusión entre las firmas de TV paga CableVisión y Multicanal (ambas controladas por Grupo Clarín).
El domingo 15 de julio en Página/12, Mario Wainfeld señaló que “Fernández criticó la nota que denunciaba a Picolotti, lo que es su derecho, pero se descolocó embistiendo con ataques personales al periodista que la escribió. La réplica mediática dominante fue (razonablemente) defender al periodista y (notoriamente) disimular el choque principal”.
La polémica entre el Gobierno y Clarín culminó con la designación de Alberto Fernández en el directorio de Papel Prensa S.A. por decreto del presidente Néstor Kirchner, decisión que publicaron todos los matutinos entre el miércoles 11, el jueves 12 y el viernes 13 y que Clarín recién publicó en un breve recuadro el sábado 14.
Por último, el domingo 22, Horacio Verbitsky afirmó que una de las causas de la decisión de Clarín de llevar la investigación a su título principal de tapa de la edición dominical podría ser que “el 9 de marzo funcionarios de la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable comprobaron el vertido de efluentes líquidos contaminantes de la planta en Baradero de Papel Prensa, del Grupo Clarín. La secretaría fijó un plazo de 180 días para eliminar esa contaminación. Las obras necesarias costarán unos 10 millones de dólares”.
Consultado por DsD, una fuente de Papel Prensa señlaó que "la planta que en realidad está en San Pedro y no en Baradero siempre llevó adelante obras de gran envergadura, por ejemplo, este año encaramos obras por más de 10 millones de dólares vinculadas al tema ambiental". Agregó que "la Secretaría de Medio Ambiente nunca realizó una inspección o intimación a la planta". Añadió que "la única inspección fue hace un año y la hizo el gobierno de la provincia de Buenos Aires". "Con la secretaría de Medio Ambiente, Papel Prensa estaba y sigue elaborando un plan de desarrollo conjunto en el tema ambiental". Concluyó asegurando que "Papel Prensa cuenta con el principal sistema de tratamientos de efluentes líquidos del sector papelero del país, lo cual la convierte en líder ya que trabaja con madera de fibra corta de sauces y alamos, único en el mundo".
Un dato interesante es que fue Savoia quien comenzó y propuso el tema de investigación, según todas las fuentes de la redacción de Clarín que fueron consultadas por DsD. Es decir, ningún superior le acercó documentación ni le propuso el tema.
Leer antes de opinar
Transcurridos varios días de esa polémica, el DsD publica hoy un trabajo que se propone: leer atentamente las notas de Savoia; analizar si el periodista copió párrafos en forma textual, copió “palabras textuales”; reescribió; agregó datos propios y si usó o no todos los datos que surgen del anónimo. Para ello el DsD tuvo que hacerse de la carpeta que distribuyó Fernández a la prensa y poder así analizar ambos escritos: el del periodista y el del funcionario. Aún cuando la validez del “anónimo” que hizo público Fernández pueda ser objetada, su comparación como veremos resulta útil para el estudio. Al concluir esa tarea se pueden sacar las primeras conclusiones. Posteriormente esta Zona Dura incluye algunos aportes a esa polémica.
La finalidad de este trabajo es que ciertos hechos públicos entre funcionarios y periodistas no se evaporen rápidamente sin dejar enseñanzas. Como el tema suscitó de inmediato posiciones públicas irreductibles, bien vale, antes de opinar, leer atentamente las notas y los puntos de vista de uno y otro caso. Está claro entonces, que este trabajo no está destinado a validar o no las afirmaciones políticas ni la gestión de la funcionaria de Medio Ambiente. Se plantea lo que es propio de DsD: observar la técnica periodística y sacar conclusiones a la luz de las expresiones públicas.
Este es el ejercicio que les proponemos hoy a los lectores.
Para poder hacer accesible los textos hemos analizado en primer lugar las notas del periodista Savoia (primera nota, recuadros, segunda nota) párrafo por párrafo. Luego hicimos lo propio con el texto de jefatura de Gabinete de Ministros (“Los cuestionamiento de Alberto Fernández”). El tercer momento fue confrontarlos (“Comparación”) para detectar “copias”; “palabras textuales”; “tramos reescritos”; “datos propios que aporta el periodista” y “lo que no incluyó Savoia”. Entonces sí cada uno de estos ítems se cuantificaron. Concluido el estudio exhaustivo, se pudo hacer un aporte sobre la polémica.
Pedimos disculpas porque esta Zona Dura es inusualmente extensa, pero consideramos que sólo así se podrá incluir la mayor cantidad de información y matices posibles.
Primera nota
La primera nota que Savoia se publicó el domingo 8 de julio y fue título de tapa de Clarín (“Extraños manejos en la secretaría de Medio Ambiente”). Ocupó tres páginas completas de la sección “Zona” y fue editada bajo el cintillo “Tema del domingo – Sospechas en la gestión pública”. La nota central tuvo 16 párrafos y fue acompañada por dos recuadros, uno sobre el hermano de Picolotti y otro sobre la Fundación ArgenINTA. También incluyó un breve reportaje a Picolotti sobre los datos referidos en la nota.
En los primeros tres párrafos de la nota central, Savoia repasó aspectos “políticos” relacionados con Picolotti. Recordó que llegó hace un año al Gobierno proveniente de las organizaciones civiles ambientalistas y que mantenía buenas relaciones con los asambleístas de Gualguaychú. Dijo que la funcionaria pertenece al sector que conduce Alberto Fernández y que uno de sus “tropiezos” fue haberle asegurado al Presidente que Botnia no obtendría financiamiento internacional, al contrario de lo que sucedió. También afirmó que Picolotti tuvo “roces” con Cancillería por lo que decidió alejarse de las negociaciones por las papeleras, una información que difundió Clarín en su momento, y por último señaló que el plan para limpiar el Riachuelo “tampoco está mostrando grandes resultados”.
En el cuarto párrafo de la nota, el periodista presentó algunos datos sobre la investigación. Dijo que estuvo “casi dos meses” investigando el tema y que recurrió a “dos ex subsecretarios y tres altos funcionarios de la secretaría de Ambiente” y también a “fuentes de los ministerios de Economía y Salud, la Cancillería, la Jefatura de Gabinete, y dos empresas particulares que prestaron servicios para Picolotti”. No identificó a ninguna de las fuentes por sus nombres y apellidos. Pero el periodista con lo apuntado sembró “pistas” para que los lectores sepan de dónde obtuvo la información.
El resto de la nota (12 párrafos) fueron sobre las irregularidades en la gestión. Fueron los siguientes:
El quinto párrafo estuvo referido a la contratación de personal nuevo “sin que su necesidad e idoneidad fuera debidamente justificada” También allí habló del pago de salarios a “una serie de parientes y amigos” que mencionó.
El sexto párrafo estuvo dedicado a volcar datos sobre contrataciones de amigos y parientes con el detalle de los sueldos de cada uno de los mencionados.
En el séptimo párrafo Savoia se concentró en el déficit “de casi 18 millones de dólares” que tiene la secretaría por causa de las erogaciones en contratos de personal. También allí mencionó que debido a la cantidad de personal nuevo contratado “la secretaría alquiló dos nuevos edificios”.
Los párrafos octavo y noveno estuvieron destinados a revelar las contrataciones que realizó Picolotti de dos extranjeros: una abogada cubana-norteamericana y un colombiano nombrado en el área de minería de la secretaría. De la primera dio detalles sobre el sueldo y sobre su pasado como personal de un banco extranjero. Del segundo sólo cuestionó la idoneidad, en base a una frase que atribuyó al propio funcionario.
En el décimo y en el onceavo párrafo, Savoia se refirió a los viajes al interior realizados por Picolotti y su equipo, brindando detalles de los lugares visitados, el monto de los distintos vuelos privados contratados por la secretaría y destacando los realizados a Córdoba, provincia natal de la funcionaria. También señaló –con verbo en potencial-, que el 14 de julio uno de esos vuelos llegó a destiempo por niebla en el aeropuerto cordobés.
El párrafo 12 estuvo dedicado a relatar la compra de muebles para remodelar la secretaría. Agregó Savoia el monto que Picolotti gastó en esas compras, a pesar de que “muchos de esos muebles todavía duermen en los pasillos”. También en ese párrafo consignó que Picolotti compró “100 computadoras de última generación”.
Los párrafos 13 y 14 apuntaron a describir el mecanismo por el cual la secretaría deriva fondos a la Fundación ArgenINTA –que según el periodista no es auditada “con el mismo rigor” que otros organismos estatales-, y luego le factura a esa fundación todas las compras y contrataciones realizadas por Picolotti. En esos párrafos también habló de subejecución presupuestaria, tanto de la secretaría como del “Programa Integral Cuenca Matanza-Riachuelo”.
En el párrafo 15, Savoia destacó que del programa del Riachuelo se destinaron fondos a la provincia de Córdoba y a la de Entre Ríos, por donde no pasa ese cauce.
Por último, en el párrafo 16, Savoia afirmó que los manejos irregulares de la secretaría de Medio Ambiente llegaron a oídos de funcionarios muy cercanos al presidente Néstor Kirchner.
Recuadros
En tanto, el recuadro dedicado a la relación entre la secretaría y la Fundación ArgenINTA tuvo siete párrafos, de los cuales los cinco primeros estuvieron dedicados a explicar cómo funciona esa organización y a detallar la metodología utilizada para derivar fondos hacia ella. En los últimos dos párrafos, Savoia mencionó otras dos “cajitas felices” hacia donde la secretaría también deriva dinero: el PNUD (Programa de la ONU para el Desarrollo) y el Instituto Nacional de Investigaciones Ambientales (creada por decreto del presidente Kirchner veinticuatro días antes de que se publicara la nota en Clarín).
Finalmente, el recuadro dedicado a Juan Picolotti detalla sueldo y funciones del hermano de la secretaria. También consigna algunos “gastos personales” del funcionario como “comidas en restoranes caros, hoteles y juegos de bowling”. También lo acusa de organizar “frecuentes y ruidosas fiestas, entre semana y hasta la madrugada”.
Segunda nota
La segunda nota de Savoia fue publicada un día después de la primera. Fue el lunes 9 y en tapa se anunció en un pequeño recuadro titulado “Cuentas poco claras por el Riachuelo”. Fue editada en la página 4 bajo el título “En el plan para el Riachuelo también habría gastos dudosos” y abarcó sólo tres cuartos de página. La nota tuvo siete párrafos.
En el primero Savoia dio cuenta de las críticas que hicieron empresas demandadas por “contaminantes” y jueces de la Corte Suprema al plan para el saneamiento del Riachuelo que presentó Picolotti en las audiencias convocadas por el máximo tribunal.
En el segundo párrafo, el periodista recordó que junto con el conflicto por Botnia, el del Riachuelo era “el otro gran desafío” de Picolotti y que además, para el saneamiento de ese cauce se le aumentaron los fondos a la secretaría.
En el tercer párrafo, Savoia afirmó que de los 92 millones con que cuenta el programa de saneamiento del Riachuelo, “apenas se gastó el 10 por ciento”.
En el cuarto párrafo afirma que pese a esa subejecución, Picolotti compró “bienes de uso” a través de la Fundación ArgenINTA con fondos que tenían otro destino específico. Entre esas compras, mencionó “siete impresoras láser”, “otras quince impresoras” y “20 computadoras notebook”. Recordó que por esa vía se compraron también diez camionetas “Toyota Hilux doble cabina”.
El quinto párrafo fue una breve referencia a un problema suscitado entre la secretaría y el INTA por la propiedad de esos bienes.
El sexto párrafo lo dedicó a revelar la construcción de un “catamarán ecológico” que supuestamente se iba a utilizar para navegar por el Riachuelo. Consignó el monto que habría costado el emprendimiento y los inconvenientes que tuvo, ya que según la prefectura, “no pasaría por los puentes”.
El séptimo y último párrafo fue para recordar un dato que ya había sido publicado el domingo: que del programa del Riachuelo se derivó plata a Córdoba y Entre Ríos, por donde no pasa el cauce.
Los cuestionamientos de Alberto Fernández
En la comparación de la nota de Savoia y la denuncia anónima que distribuyó Fernández en la carpeta que entregó a la prensa, se cuestionó básicamente que el texto publicado en Clarín fue extraído de ese anónimo que hizo circular un funcionario despedido durante la gestión de Picolotti (Bruno Carpinetti, ex subsecretario de Coordinación de Política Ambiental). En la conferencia de prensa, el jefe de Gabinete acusó al periodista de “copiar textual e íntegramente” la denuncia anónima, además de calificarlo como “pseudoperiodista” o “autoproclamado periodista de investigación”. Acusó a la nota de formar parte de una “operación política” y que Savoia “lo único que tuvo que hacer es copiar las fotocopias, que le habrá dado el que le entregó la carpeta”.
Respecto de la primera nota, las objeciones comienzan en el quinto párrafo, es decir, a partir del cual Savoia se mete en las supuestas irregularidades en la gestión de Picolotti.
En el quinto párrafo, destaca las coincidencias entre la nota y la denuncia anónima respecto de la contratación de personal nuevo, así como la de “parientes y amigos” y los datos del sueldo de la que es presentada como la novia del hermano de la secretaria.
En el sexto párrafo, el trabajo de la jefatura de Gabinete también señala coincidencias entre los sueldos de algunos funcionarios que se encuentran en la denuncia anónima y los publicados por Clarín.
Respecto del séptimo párrafo, se destacan similitudes entre uno y otro texto en lo relacionado a la mudanza de algunos sectores de la secretaría que se debió realizar debido al ingreso de personal nuevo.
En relación al octavo y al noveno párrafo, la carpeta distribuida por Fernández marca nuevas coincidencias entre lo que dice la denuncia anónima sobre los extranjeros contratados por Picolotti, con los datos volcados por Savoia. Incluida una frase que habría dicho el funcionario de origen colombiano.
Con respecto al décimo y onceavo párrafo, la jefatura de Gabinete señaló pequeñas coincidencias entre la denuncia anónima y la nota de Clarín en lo referido a los viajes al interior. También resaltó que la frase “tierra santa” con la que Picolotti se habría referido a la provincia de Córdoba, figuraba en el anónimo.
En el párrafo 12, la carpeta distribuida por Fernández también destacó que la información publicada por Clarín respecto de la compra de muebles estaba incluida en la denuncia anónima, como así también la referida a la adquisición de computadoras.
Respecto de los párrafos 13 y 14, el texto armado por jefatura de Gabinete hizo notar las coincidencias respecto del mecanismo utilizado por la secretaría de Medio Ambiente para derivar fondos a la Fundación ArgenINTA.
Sobre el párrafo 15, Fernández subrayó que el dato sobre las transferencias de recursos a Córdoba del programa del Riachuelo, también estaba incluido en la denuncia anónima.
Respecto del último párrafo, el 16, como es de consideraciones políticas actuales, el trabajo de jefatura de Gabinete no hizo objeciones..
Recuadros
En relación al recuadro dedicado a la Fundación ArgenINTA, de esos siete párrafos, la Jefatura de Gabinete hizo notar similitudes en dos de ellos, que son los que versan sobre algunos gastos de la secretaría a través del mecanismo de derivar fondos a esa organización.
Respecto del recuadro dedicado al hermano de la secretaria, la jefatura de Gabinete remarcó que casi todo el contenido de esas líneas fue extraído de la denuncia anónima, como las “comidas en restoranes caros” y “gastos personales” como “fiestas, bebidas, juegos de bowling y hoteles”.
Segunda nota
Con respecto a los siete párrafos de la segunda nota, la Jefatura de Gabinete subrayó las similitudes en cuatro de ellos respecto de la denuncia anónima.
En el cuarto párrafo, Fernández hizo notar las similitudes en los textos respecto a la erogación de dinero que, en realidad, tendría una asignación específica. También destacó que la información sobre las camionetas “Toyota Hilux” relatada en ese párrafo constaba en el anónimo.
Respecto del quinto párrafo, la jefatura de Gabinete subrayó que lo que dice Clarín respecto del un posible problema jurisdiccional con el INTA por no haber inventariado material, también había sido detallado en el texto anónimo.
Con relación al sexto párrafo, Fernández indicó que las coincidencias entre ambos textos son casi totales.
Mientras que en el último párrafo –que reeditaba uno publicado en la primera nota- la Jefatura de Gabinete volvió a subrayar las similitudes entre lo publicado por Clarín y lo que consta en el escrito anónimo.
Para que los lectores puedan acceder a la postura del funcionario, al pie de esta nota, además de los vínculos con las notas de Savoia se incluye el discurso de Fernández en forma completa.
Comparación
La comparación entre ambos textos muestra lo siguiente:
Párrafos en los que hay copia textual
El texto de Fernández no muestra que Savoia haya copiado en forma textual ni un párrafo de la denuncia anónima.
Párrafos en los que hay palabras textuales
Para simplificar la comprensión, DsD resalta en “negritas” las palabras textuales. Obsérvese que, en algunas ocasiones, el periodista al usarlas lo hace entre comillas.
En el párrafo 11 de la primera nota, Savoia escribe que hubo “dos viajes de ida y vuelta a ‘tierra santa’ como suele llamar a su provincia natal ante sus empleados”. En la denuncia anónima se lee: “Como los equipos traídos de ‘tierra santa’ como le gusta llamar a la Dra. a su provincia”.
En el recuadro que acompañó a la primera nota, dedicado a describir las “andanzas” de Juan Picolotti, hermano de la secretaria es donde más coincidencias se encuentran. La denuncia anónima cuestiona el “pago de almuerzos y cenas para su equipo en los restaurantes más caros de la city, Puerto Madero, Las Cañitas (…) Todos estos gastos personales incluidos los que hacen fiestas, bebidas, juegos de bowling y hoteles cargan como rendiciones de los adelantos para gastos operativos que se retiran de la carta-acuerdo de la fundación Argeninta (...) Deben suspender audiencias con intendentes y autoridades provinciales porque la noche fue agitada y solventada con fondos públicos”. En la nota publicada en Clarín, Savoia habla de “comidas para el funcionario y sus amigos en restaurantes caros de la City, Puerto Madero y Las Cañitas; facturas de hoteles, bebidas y hasta juegos de bowling (…) Sus frecuentes y ruidosas fiestas, entre semana y hasta la madrugada, que muchas veces causaron largos retrasos y hasta cancelaciones de en su agenda oficial matutina”.
Por último, en el sexto párrafo de la segunda nota, también se evidencian similitudes casi textuales. La denuncia anónima habla de la “construcción de un catamarán ecológico mediante un convenio con el ITBA a un costo solo para su diseño de $400.000, increíblemente esta gestión se hizo por expediente no se tercerizó como de costumbre a través de la fundación (…) El catamarán no pasa por debajo de los puentes, fue contraindicado, a esto los equipos de Picolotti respondieron NO IMPORTA LO USAMOS PARA MOSTRAR POR LA BOCA DEL RIACHUELO”. (Aclaración del DsD: Los errores sintácticos y las mayúsculas son originales de la denuncia). Dice la nota de Savoia: “El maltratado Proyecto Matanza-Riachuelo guardaría aún varios datos curiosos, como el diseño de un ‘catamarán ecológico’ que Picolotti querría deslizar sobre las fétidas aguas del Riachuelo, aunque quizá no pueda: los funcionarios consultados por Clarín -que manipularon el expediente administrativo de su construcción- aseguran que ‘el diseño costó 400.000 pesos, y Prefectura avisó que por su altura no pasaría debajo de los puentes’. Según ellos, la respuesta de los impulsores de la idea habría sido ‘no importa, lo mostramos en La Boca’”.
Tramos reescritos
En este punto las coincidencias entre ambos textos son mayores.
En la primera nota de Savoia, hay “reescritura” de la supuesta denuncia anónima en los párrafos 5, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13,14 y 15. También hay párrafos reescritos en el recuadro dedicado a la Fundación ArgenINTA.
Un ejemplo que se encuentra en los párrafos 8 y 9 de la nota de Clarín. La denuncia anónima afirma en referencia a la contratación de una abogada extranjera: “¿Puede una cubana-norteamericana representar a la Nación? ¿Qué posición defenderá, la argentina o la norteamericana?” Y dice Savoia: “Además de la curiosidad de contratar a un extranjero para conducir un área tan sensible, fuentes de la Cancillería alertan sobre un posible conflicto de intereses: al menos hasta octubre de 2004 la abogada integraba el staff de Water Program (Programa del Agua) en el World Bank Institute, un apéndice del Banco Mundial”.
La presunta denuncia anónima afirma que esa abogada emite facturas por servicio profesional por un monto de $10.000 y como “prueba documental” adjunta la factura. Savoia reproduce en la nota el facsímil de esa factura.
En esos párrafos, la denuncia anónima se refiere a la contratación de “un colombiano” al frente de la “coordinación de minería”, al que se le oyó decir “calma chico que yo de minería no se nada no me apuren”. La nota de Savoia da el nombre del colombiano y dice que “aunque admite en público que ‘del tema minería conozco poco’, dirige la Unidad de Gestión Ambiental de la Actividad Minera”. La frase que Savoia pone en boca del colombiano, no dice a quien se la admitió “en público”, ni dice si consultó a ese funcionario al respecto.
El periodista aporta datos propios
Savoia también aportó datos propios que no figuran en el anónimo. Asimismo, precisó algunas afirmaciones que en la denuncia estaban expresadas en forma genérica. Esto muestra que el periodista consultó otras fuentes para la nota, aunque no las identificó.
La supuesta denuncia anónima dice en un tramo que “resulta preocupante la incorporación de más de 300 agentes a una estructura que no puede absorberlos”. En el párrafo 5, Savoia precisa: “Con una planta de 422 empleados, Picolotti contrató a otros 350”. En ese mismo párrafo, Savoia comparó los sueldos de la secretaría con “los mejores contratos vigentes en la Administración pública”, información no contenida en la denuncia.
En el párrafo 6, Savoia también aporta información que no está en el anónimo. Allí detalla algunos contratos irregulares y también afirma que “varios amigos de la infancia de Juan Picolotti fueron beneficiados con jugosos contratos” y da los nombres de todos ellos.
En el párrafo 7, si bien Savoia extrae del anónimo que debido al ingreso de personal hubo que realizar “mudanzas”, pero precisa datos de los inmuebles que no están en la denuncia. También consigna una circular interna mediante la cual las autoridades de la secretaría ofrecieron a los empleados trasladarse a un inmueble en la calle Reconquista, información que no consta en el anónimo.
En los párrafos 8 y 9, Savoia reescribe de la carpeta la contratación de dos extranjeros (una “abogada cubana-norteamericana” y “un colombiano”), pero precisa datos como el nombre y apellido de cada uno. De la abogada, además, aporta que fue “ex alumna de Picolotti” y recuerda su paso por “un apéndice del Banco Mundial”. De “el colombiano”, Savoia también agrega el nombre y apellido, ausente en la denuncia.
En los párrafos 10 y 11, Savoia agrega una buena cantidad de información sobre los viajes a distintas provincias realizados por Picolotti en jets privados. Apunta allí datos de los vuelos, las escalas, los aviones utilizados y el precio pagado.
En el párrafo 12, que versa sobre la compra de muebles y computadoras para la secretaría, Savoia también extrae datos de la denuncia, pero agrega datos propios como órdenes de compra y facturas a las que accedió. También da el nombre del “contador y cerebro financiero” de la secretaría y el monto invertido.
Los párrafos 13 y 14 toman de la denuncia anónima el mecanismo de transferencia de fondos de la secretaría a la Fundación ArgenINTA. Pero describe con mayor precisión y un elevado nivel de detalle ese complicado entramado, que el anónimo sólo menciona en forma genérica. También expone montos transferidos a lo largo de 2007. Agregó un porcentaje de subejecución presupuestaria y la derivación de fondos al programa del Riachuelo.
En el párrafo 15 Savoia aporta como dato propio la transferencia de fondos a la provincia de Entre Ríos. Las realizadas a Córdoba estaban incluidas en la denuncia anónima, aunque el periodista precisa que no fueron $600.000 –como afirma ese texto-, sino $650.000.
El párrafo 16, sobre las posibles consecuencias políticas que tendrían los manejos de Picolotti está realizado en forma íntegra por datos conseguidos por el periodista.
En el recuadro sobre el hermano de Picolotti, Savoia aporta el decreto por el cual fue designado y el sueldo que cobra.
En el otro recuadro, sobre la Fundación ArgenINTA, Savoia brinda una detallada explicación sobre la relación que ese organismo tiene con la secretaría con datos propios. Y también aporta como novedad otras dos “cajitas felices” como la derivación de fondos al PNUD (Programa de Desarrollo de la ONU) y al Instituto Nacional de Investigaciones Ambientales.
De los siete párrafos de la segunda nota, Savoia aporta pocos datos propios. De su cosecha se pueden destacar las informaciones referidas a la subejecución presupuestaria del “Programa Integral Cuenca Matanza-Riachuelo”, y el detalle de los precios pagados por impresoras láser y computadoras notebook, como lo erogado por 10 camionetas Toyota. El resto de la nota reescribe información de la denuncia anónima.
Como se puede observar, tanto en la primera como en la segunda nota, Savoia agrega información que no está contenida en la denuncia anónima. Muchos de esos datos los inserta en medio de la reescritura que hizo de algunos pasajes del texto objetado por Alberto Fernández.
A modo de conclusión
Fernandez se equivocó cuando dijo que Savoia “reproduce textual e íntegramente” el texto de la denuncia anónima para realizar su nota. Este trabajo permite establecer que no hay nada “copiado en forma textual” ni tampoco está el anónimo en forma “íntegra”. El funcionario aseguró que la nota respondía a “oscuros intereses”, que no identificó.
Para poder cuantificar, se tomó la totalidad de los párrafos como el 100%. Y luego se lo cruzó con el análisis realizado aquí anteriormente.
Del 100% del primer envío de Savoia (25 párrafos entre nota principal y recuadros), sólo se advierte que hay “palabras textuales” de la denuncia anónima sólo en el 8% del material, específicamente en el recuadro dedicado a Juan Picolotti. Respecto de la segunda nota, del 100% de sus 7 párrafos, sólo se puede hablar de “palabras textuales” en el 14,2% de la totalidad de los párrafos.
En cuanto a los párrafos reescritos de la denuncia anónima, del 100% del primer envío de Savoia (incluye nota principal y recuadros), hay un 48% del material que está “reescrito” del anónimo. Respecto de la segunda nota (7 párrafos), la cantidad de texto reescrito es de 42,8%.
Con respecto a que Savoia “aporta datos propios” se puede afirmar que del 100% del primer envío (25 párrafos incluyendo recuadros), en el 56% del material hay información que consiguió el periodista y no figuraba en la denuncia anónima. Con respecto a la segunda nota, sólo en el 28,5% del texto, Savoia agrega datos al anónimo.
Para resumir: en el primer envío de Savoia (nota principal y dos recuadros) hay un 56% del texto que es “reescrito” y “palabras textuales” sumadas, mientras que hay otro 56% que son datos propios. La suma de los porcentajes resulta mayor a 100 porque en los mismos párrafos en que Savoia reescribió la denuncia anónima, en algunos casos, también aportó datos propios o precisó información, por lo que esos párrafos se sumaron tanto para contabilizar la “reescritura” como el aporte de “datos propios”.
Mientras que en la segunda nota, hay un 57,1% del texto que es “reescritura” y “palabras textuales” sumadas de la denuncia anónima, mientras que existe un 42,8% de aporte propio del periodista. En esta nota los porcentajes dan 100 porque están claramente delimitados los párrafos propios de los reelaborados.
Por último, hay que aclarar que las notas de Savoia mantienen la “lógica” del desarrollo de la supuesta denuncia anónima. El periodista no “descubrió” nada que no haya estado previamente esbozado en dicha carpeta. El trabajo principal que realizó fue chequear que esos datos fueran ciertos y precisar los que estaban expresados en forma genérica.
Un aporte
Tal vez el mayor de los errores cometido por Alberto Fernández haya sido la descalificación del periodista, no porque se trate de “vacas sagradas”, sino porque los argumentos resultan a todas luces, al menos débiles sino falaces. Además, es lícito y plausible que los funcionarios discutan en forma abierta y pública con el periodismo, en tanto eso no conlleve –de ninguna parte- la descalificación del otro. El voltaje de las críticas de Fernández, originó la lógica e inmediata solidaridad del mundillo periodístico con el periodista afectado.
Si dejamos de lado las afirmaciones de Fernández ya señaladas y nos concentramos en el trabajo de Savoia, es evidente que en ambas notas, el nivel de reescrito es importante, pero que a la vez, es significativa la cantidad de precisiones que logra investigar y determinar.
La práctica de la reescritura de fuentes documentales es habitual en el periodismo. Es un recurso válido, siempre y cuando el periodista se haya tomado el trabajo de chequear los datos. Ese trabajo queda claro que Savoia lo hizo y además, exigió más facsímiles, precisó nombres, fechas y montos. Algún lector se preguntará si es correcto basarse en una “carpeta” o documento que hizo circular un ex funcionario “herido” por su despido. Pues bien, Daniel Santoro – periodista de Clarín también – lo explica de la siguiente forma en su libro “Técnicas de Investigación”, editado por la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, en septiembre de 2004.
Dice Santoro: “Una buena forma de comenzar la lista de fuentes (en una investigación) consiste en buscar a las ‘viudas’ del poder: aquellas personas arrepentidas de las maniobras en las que participaron o despechadas por causas económicas o sentimentales. Se trata de ex funcionarios, ex socios, ex esposas, ex amantes, ex abogados, ex contadores, y demás ex que quieren romper los pactos de silencio que, generalmente, establecen en forma implícita autoridades y empresarios corruptos”.
Agrega: “Después de conocer los motivos por los cuales las viudas del poder quieren revelar la información que conocen, debemos chequear su versión. Hay que pasar su relato por un filtro porque, si bien sirve para orientar, generalmente estará cargado con opiniones y adjetivos que sólo confunden”.
Con respecto al uso del “off the record”, Santoro dice en otro párrafo: “La obligación última del periodista es con los lectores. Por eso tenemos que ofrecer la mayor cantidad de pistas para que ellos puedan inferir de qué sector provino lo que publicamos, y citar siempre una fuente, excepto que hacerlo ponga en peligro la estabilidad de su trabajo o la vida del informante”.
Para cerrar, una reflexión de Javier Darío Restrepo, maestro de ética periodística que se desempeña en la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, publicada en su libro “El zumbido del moscardón”:
“La información dada por una fuente no basta. Esa idea se debe rechazar. Siempre hay que confrontar con otras fuentes; aún los discursos presidenciales de aniversario de posesión deben someterse a un examen cruzado. Bajo el presupuesto de que la posibilidad de acercarse a la verdad es mayor cuando el hecho es visto desde diversos ángulos, los lectores tienen derecho a conocer las distintas versiones, no sólo la de una fuente”.
Notas:
Primera nota de Savoia
Segunda Nota de Savoia
Discurso de Alberto Fernández
Es difícil encontrar en el periodismo argentino historias como la de Ignacio Ezcurra. Un apasionado de la profesión y viajero incansable. Sus recorridos por Latinoamérica “a dedo” para llegar hasta Estados Unidos. Sus entrevistas con Martin Luther King y Robert Kennedy. Sus ganas de ir a Vietnam para “contar la verdad” desoyendo las advertencias de sus amigos y familiares sobre la peligrosidad de la misión. Su desaparición y muerte contadas por Oriana Fallaci. En exclusiva para DsD el testimonio de su hija, Encarnación Ezcurra. Un homenaje. Para que quienes lo conocieron, lo recuerden. Y para que los jóvenes periodistas de hoy, se deslumbren.

En mayo de 1968 la ciudad de París ardía. Grupos estudiantiles que habían comenzado pidiendo la reapertura de una facultad, pasarían a emprender huelgas y manifestaciones masivas contra el gobierno de Charles De Gaulle a las que luego se plegarían trabajadores y sindicatos de todos los rincones de Francia. La revuelta que la historia llamó “el mayo francés” desembocó en una convocatoria anticipada a elecciones por parte del presidente y la renuncia del primer ministro George Pompidou. En mayo de 1968 la Argentina vivía bajo la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía, líder de la autoproclamada “Revolución Argentina” que dos años antes había derrocado al presidente radical Arturo Illia. En mayo de 1968, tan lejos del glamour parisino y la efervescencia revolucionaria de la burguesía francesa, como de la interna del “partido militar” de nuestro país entre “azules” y “colorados”, un periodista desaparecía. Se llamaba Ignacio Ezcurra, era argentino, tenía 28 años y había sido enviado por el diario La Nación a cubrir la guerra de Vietnam. El 8 de mayo lo habían visto por última vez con vida en el barrio de Cholón, de la capital Saigón. Siete días después era declarado muerto e ingresaba en la historia del periodismo argentino.
No fue la muerte la que elevó a Ezcurra al firmamento periodístico nacional. Su desaparición, por el contrario, generó que se conociera su vida, su pasión por el oficio, sus crónicas, el fuego que lo movía a intentar comprender el mundo a través del periodismo. Fue su vida la que hizo que hoy existan calles, plazas, puentes, salas de prensa y premios periodísticos con su nombre. Fue su obra –breve, pero de calidad- la que, 40 años después, sigue generando que miles de jóvenes decidan estudiar periodismo, como atestigua su hija.
Diario sobre Diarios (DsD) decide hoy homenajear a Ezcurra contando parte de su historia. El objetivo es que quienes nunca escucharon hablar de él, lo conozcan en todas sus facetas. También para que se pueda encontrar en Internet un espacio en donde confluyan muchas de las cosas que se escribieron sobre él y que están dispersas en notas de diarios, sitios o blogs. Por primera vez, además, se incluye el testimonio de su hija, Encarnación Ezcurra, también periodista que al igual que su padre pasó por la redacción de La Nación.
DsD también recomienda a sus lectores el número 53 de la revista Sudestada que dedicó su tapa a Ignacio Ezcurra con el título “Crónicas bajo fuego”. En esa edición, el periodista Hugo Montero publicó un apasionante relato sobre el corresponsal y planteó algunas dudas sobre los autores de su muerte. En Internet sólo se puede leer un extracto de ese texto. La parte más jugosa, está en la versión papel. A quienes les interesa el tema, DsD recomienda que intenten conseguir la revista, que es sencillamente imperdible.
Hasta Vietnam
“Saigón, 8 de mayo. Correrá mucha sangre en mayo…”
Así empezó la nota que Ezcurra nunca pudo terminar. El último teclazo de la máquina de escribir fue para esos tres puntos que abrían el suspenso. Así la encontró el 10 de mayo el director de la agencia France Presse en Saigón, Françoise Pelou cuando fue a la habitación del hotel en donde se alojaba Ezcurra para ver si podía dar con alguna pista sobre su posible paradero. La pieza lucía como la de “alguien que ha salido apresuradamente para volver enseguida”, según la descripción de la italiana Oriana Fallaci, que había compartido unos días de cobertura con Ezcurra.
Allí quedaría para la historia esa sentencia con los puntos suspensivos, además de otros papeles que pertenecían a Ezcurra, un joven de 28 años, nacido en San Isidro en 1939. Era el quinto hijo de una familia de doce hermanos y descendiente de Don Juan Manuel de Rosas y del mismísimo Don Bartolomé Mitre, fundador de La Nación, el diario en el que había empezado a trabajar en la sección de Avisos Clasificados, sólo seis años antes de ese 1968 en el que conocería Vietnam, y el misterio de su propia muerte.
Su imprevista desaparición llevó a sus compañeros de trabajo a juntar la mayor cantidad de notas periodísticas que Ezcurra había publicado en La Nación. Querían dar a conocer la vida y obra de quien días antes había estado en la redacción, como siempre, discutiendo con pasión cada título, cada palabra, cada epígrafe. Ese libro, que se llamó “Hasta Vietnam”, fue el punto de partida obligado para todo aquel que quisiera acercarse a la historia de Ezcurra. Allí están condensados en formato periodístico, no sólo sus textos, sino los sentimientos que despertó en quienes lo conocieron. Un gran trabajo de compilación, aunque la tinta no alcanza para relatar las ganas que Ezcurra ponía en su trabajo.
Por América
Recibido de bachiller en 1956, en el colegio El Salvador de Buenos Aires, Ezcurra ingresó en la carrera de Letras de la UBA y logró que la familia le consiguiera trabajo entre ofertas de lotes, chacras y estancias en las sábanas gigantes del diario. En moto, llegó hasta Brasil, también se le animó al trayecto a Perú y, junto a dos amigos, (Marcos Carranza y Joaquín Llambías) recorrió miles de kilómetros “a dedo”, para atravesar “Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y México, hasta los Estados Unidos”, país al que arribó ocho meses después de la partida y donde se las rebuscó con un par de trabajos temporarios para mantenerse.
No hay datos de cómo llegó desde Colombia hasta la capital azteca. No hay carretera que una el país sudamericano con Centroamérica. Una selva, tan impenetrable que recibe el nombre de “Tapón del Darién”, separa Colombia de Panamá. En ella hoy aguantan los desplazados de los enfrentamientos entre guerrilla y paramilitares, entre grupos narcos y patrullas del Ejército.
En la época de la aventura de Ezcurra, sin esos actores, el escenario era el mismo: animales, calor, humedad ardiente, vegetación aplastante. No se sabe cómo pasó por ahí el argentino, pero algunos dicen que lo hizo a pie. Él mismo reconoce que en ese periplo estuvo “2 meses y 12 días” sin bañarse luchando contra todo tipo de alimañas como “los piojos de Machu Pichu” que, escribió, “parecían tener hambre de siglos”.
En Estados Unidos se quedó más tiempo del planificado, perfeccionó su inglés en la Universidad de Columbia y en 1960 logró que la Sociedad Interamericana de Periodismo le adjudicase una beca para estudiar Periodismo en la Universidad de Missouri.
Regresó a la Argentina un año después, cumplió con el servicio militar, y pudo seguir alimentando su pasión viajera, su búsqueda de personajes y territorios gracias a la tarea que le adjudicaron la Secretaría de Cultura de la Nación y en el Instituto Di Tella: visitar decenas de localidades del interior del país, ofreciendo espectáculos audiovisuales y películas documentales. Pero el periodismo le había picado fuerte.
Preparó su bolso y regresó en 1962 una vez más a Perú y Bolivia; buscó, miró, retrató, sacó fotos y armó un material periodístico que logró publicar en distintas revistas de Editorial Atlántida y, claro, en La Nación. Se reincorporó al diario familiar como “cronista volante” y también volvió a la Universidad, esta vez para recorrer páginas de la Sociología y de la Historia. Ya corría el ´63 cuando trabajó para el suplemento dominical de La Nación. Dos años después se casó con Inés Lynch y ese mismo año, visitó medio Oriente, cuando los fuegos de las diferencias empezaban a caldear los ánimos para la “Guerra de los Seis Días”.
Más de una vez, las coordenadas de la Historia le pasaron por la vida cotidiana. Por ejemplo durante su infancia en la Alta Gracia cordobesa, donde él, su montón de hermanos y sus padres vivían frente a una tal familia Guevara, en cuyo seno crecía, se formaba y soñaba, también con viajes y motos y américas, un tal Ernesto, 11 años mayor que Ignacio. En 1966, cuando se rumoreaba que su vecino, convertido en “Che”, andaba por las selvas bolivianas, quiso viajar, para rastrear su andar y su acción. Pero el periodismo le tenía preparado otro destino, mucho más lejano que, paradójicamente había dado origen a la consigna “Uno, dos, muchos Vietnam”, que levantara Guevara.
Un estilo particular
Joven, inquieto, Ignacio Ezcurra no alcanzó a producir una obra abundante. Apenas unas cuantas notas periodísticas en radio (Municipal) y revistas (Atlántida, Vea y Lea, El Reflector, Cristina, Autoclub y La Chacra), además de La Nación. Sin embargo, dejó marcado su estilo, ese que caracteriza a la raza de los periodistas-escritores, los que son serios a la hora de investigar y exigentes con el estilo a la hora de escribir. Para Ezcurra era tan importante buscar y encontrar los hilos profundos de la trama como hallar el estilo que atrape al lector, que lo ate a la historia, que lo apasione. Una característica que muestra ejemplos extraordinarios el pasado argentino, por ejemplo con el “Facundo” de Domingo Faustino Sarmiento o la “Operación Masacre” de Rodolfo Walsh, y el continental, con el “A Sangre Fría” de Truman Capote o el “Relato de un Náufrago” de Gabriel García Márquez. Ezcurra no llegó a ese nivel, pero estaba hecho de ese barro.
“Saigón. Amanecer del 8 de mayo. Medio mundo de distancia de Buenos Aires. Columnas de humo negro se levantan en el camino de Cholón, en el sector sur, mientras se escuchan incesantes las ametralladoras y el cañoneo.”
Así escribe Ezcurra. A “medio mundo” de Buenos Aires, donde La Nación publica la crónica el mismo día en que “desaparece”.
Otra muestra de su estilo se puede leer en el primer párrafo de su relato de viaje por América Latina:
“Vi la rata cuando casi todo su repugnante cuerpo gris asomaba por debajo de la cocina y sus brillantes ojitos rojos espiaban con gula las migas desparramadas al pie de la mesa, en el centro del cuarto. Alerta, ella también me vio, pero sin temor se internó trotando en el campo de tiro, mientras su cola zigzagueaba en el suelo como una lombriz ciega. Me pareció novicia. No me acordaba de haberla visto esa noche, y decidí tratar de alcanzarla con una de las botas de Joaquín, más lentas, pero en caso de impacto mucho más contundentes. Ocupado con un pedazo de galleta, el animal ni mosqueó cuando desde la cama tomé puntería, y recién huyó con un chillido cuando la bota estalló a dos centímetros de su cabeza”.
Reportaje al poder negro
Un año antes de ese fatídico mayo del ´68, Ezcurra había viajado a Estados Unidos para hacer una extensa nota sobre los conflictos raciales que azotaban a grandes ciudades de ese país.
En esa crónica se puede ver el potencial y el arrojo que ponía en sus textos. Cobra mayor fuerza aún cuando se lo compara con las notas especiales que hoy se publican en la prensa. En aquella oportunidad, Ezcurra retrató de un modo exquisito “El Poder Negro” en los Estados Unidos.
Entre los testimonios hubo desde jóvenes negros del Harlem -a los que llegó luego de sortear amenazas por haberse metido en el barrio sin “permiso”- comerciantes anónimos de la “blanca” Manhattan, “cientos de norteamericanos negros y blancos” y periodistas de los diarios más importantes del país. Pero tampoco escaparon a su insistencia periodística figuras de renombre internacional como los líderes negros Martin Luther King, Rap Brown y Whitney Young o los “políticos blancos” de la talla del senador Robert “Bob” Kennedy o el intendente de Detroit. Todo eso, cuando nadie ni siquiera podría pensar en teléfonos celulares o Internet.
La entrevista con Martin Luther King terminó con una frase que el líder negro le dijo a Ezcurra: “Hasta pronto. Lo vuelvo a ver en Buenos Aires…es la capital, ¿no?”. Sobre su encuentro con Rap Brown también destacó el logro de haber obtenido una entrevista. Relató que luego de una conferencia de prensa, los periodistas se abalanzaron sobre Brown, quien los apartó diciendo: “No, men, voy a hablar con el periodista de la Argentina”.
La cita con la guerra
Cuenta Hugo Montero en el mencionado número de Sudestada:
"Yo voy", afirmó, convencido como nunca antes lo había estado en sus pocos años como periodista. A su lado, el editor lo miró escéptico, sin creerse demasiado las ansias de ese joven redactor que insistía con el tema y se ofrecía como voluntario a viajar a Vietnam en plena guerra. Varios intentaron convencerlo de cambiar de idea, pero con Ignacio no se pudo. Desde hacía tiempo que el tema lo había cautivado: leía, investigaba, se preparaba para un viaje que se postergaba cada día. ‘Quiero ir a Vietnam. Quiero ver qué pasa, porque ahí hay algo que no es lo que dicen. Quiero ir y traer la verdad’, le confesó Ignacio a su madre. Y de a poco, menos por convicción que por insistencia, le fue ganando la pulseada a editores, amigos y familiares y armó la valija para partir rumbo a Saigón como enviado especial del diario La Nación.
Llegó a publicar algunas notas desde el frente en los 14 días que estuvo en Vietnam. En la primera describió su llegada en avión a la capital vietnamita.
“El avión asciende a 12.000 metros. ‘Hay que impedir que nos alcancen los cañones comunistas’, dice la azafata con la misma cara sonriente con que había anunciado el cóctel. Y ya volando sobre los arrozales cuajados de cráteres rojos y grises, se desploma en el interior del avión el fantasma de la guerra. Los soldados, estirados en sus asientos, hacen como que dormitan, mientras piensan o recuerdan”.
En otra nota, titulada “Encarnizada lucha se libró ayer en Saigón”, Ezcurra narró:
“Todo el día de ayer fue continuo el fluir de despavoridos refugiados que cargando ropas y animales en canastas, bicicletas o motocicletas vinieron hasta el centro. Luego, las familias permanecían amontonadas y en cuclillas en veredas y plazas mirando hacia el Sur la columna negra que consumía sus casas”.
Esa nota fue publicada en La Nación el mismo día en que Ezcurra desapareció.
Hubo una que nunca concluyó. Aquella que comenzaba “Saigón, 8 de mayo. Correrá mucha sangre en mayo…”, la que el director de France Presse encontró en la habitación del hotel.
La muerte
La periodista italiana fallecida en septiembre de 2006, Oriana Fallaci fue la enviada a Vietnam por el diario L´Europeo de Milán. Compartió algunos días de la cobertura con Ezcurra y estuvo allí en Saigón cuando desapareció el corresponsal de La Nación. En el libro “Nada y así sea”, Fallaci brindó su testimonio sobre los hechos.
Escribió sobre ese 8 de mayo:
“Estamos preocupados por Ignacio Ezcurra. Ayer por la mañana se fue en busca de noticias con dos corresponsales de la Associated Press y uno de Newsweek. En Cholón, cerca del lugar donde mataron a Piggott y sus compañeros (se refiere a cuatro periodistas asesinados supuestamente por el Vietcong una semana antes), dijo de pararse para echar una ojeada. Se apeó del coche, echó a andar y por la tarde aún no había regresado al hotel. Tampoco regresó por la noche, y tenía una cita para la cena. ¿Lo habrán hecho prisionero? ¿Anda en pos de una noticia especial? ¿Se ha ido hacia el norte? Todos dicen que no; acaba de regresar del Norte precisamente. ¿Y qué noticias quiere saber después del toque de queda? Por lo demás, es un hombre demasiado educado para olvidar una invitación a cenar. Tememos que haya sido prisionero. O bien…no quiero pensar en esto”.
Luego relató lo que ocurrió dos días después, el 10 de mayo.
“Lo han matado. Esta mañana un fotógrafo japonés ha vendido a la Associated Press un rollo de fotografías hechas en Cholón y en una fotografía se ve el cadáver de un blanco. Yace tendido sobre una acera, junto al cadáver de un vietnamita. Lleva pantalones grises sujetos por un cinturón claro, camisa blanca de mangas largas y calza zapatos. Tiene los brazos atados a la espalda, se ve la cuerda a la altura del codo. El cuerpo está destrozado por una ráfaga vertical al estómago y al vientre, su rostro es irreconocible: hinchado, traspasado por las balas, cubierto de sangre. La nariz, por ejemplo, se ha vuelto aquilina y las mejillas parecen llenas. Han hecho una ampliación, y las mejillas son las de Ezcurra, los cabellos son los de Ezcurra y la frente es la de Ezcurra. También le dispararon en la nuca y por esto la cara está hacia delante. Un asesinato en frío. No sólo porque está atado, sino porque luego acabaron con él con aquellos tiros en la nuca”.
¿Quién lo mató?
En el mencionado número de la revista Sudestada, se lee en portada: “Era el enviado especial de La Nación en la guerra de Vietnam. Lo mataron en 1968. Hoy hay indicios que refutan la versión oficial que su propio diario se ocupó de imponer durante casi cuatro décadas”.
Sudestada incluyó en esa edición una entrevista a Delfina Caprile de Ezcurra, la madre de Ignacio, que realizó el periodista argentino Nicolás Doljanin y fue publicada en la revista Raíces de El Salvador, en septiembre de 2006, bajo el título “Restos mortales de La Nación”. Entre otras cosas, la madre de Ezcurra le dijo a su entrevistador: “La Nación se muere antes de decir que a Ignacio, mi hijo, lo mataron los americanos”.
En otro pasaje de la entrevista, “Chiquita” (como le dicen a la mamá de Ignacio) afirma que “a Ignacio lo mató la CIA”. También dijo que amigos y conocidos suyos le aseguraron que “el Vietcong no mata así”.
En la nota central de la revista, Montero afirma que “días después de la desaparición de Ignacio, el diario para el que trabajaba dio por buenas las versiones que responsabilizaban a los vietnamitas por el asesinato de su corresponsal de guerra” y se pregunta: “¿Por qué el diario jamás se preocupó por confirmar o refutar las acusaciones contra el Vietcong, si tampoco cuenta con pruebas fehacientes de su responsabilidad?”.
El recuerdo
Encarnación Ezcurra no tiene recuerdos de su padre. Había cumplido tan sólo dos años cuando murió. Afirma que en todos estos años se encontró de manera constante con jóvenes que le manifiestan que eligieron la carrera de periodismo luego de conocer la historia de Ignacio. Asegura también que desde todos los sectores ideológicos de la prensa de nuestro país recibió muestras de admiración permanentes.
“Si tuviera que destacar una cualidad excepcional sobre todas las cosas que escuché, leí y me contaron sobre él –dice a DsD luego de pensar varios segundos- no elegiría su costado ‘heroico’. Me quedaría con su pasión cotidiana. Esa que se ve en el ‘día a día’. Esas discusiones en las que me contaron que se obsesionaba por definirlas de la manera más profesional posible. Esas arengas a sus compañeros parado arriba de un escritorio”. Para Encarnación, “hoy en el periodismo se ven ‘actos heroicos’. Lo que es más difícil encontrar es ese apasionamiento por la profesión, que hace que cada día haya que ‘sacar las garras’ para conseguir una información, para escribirla de la mejor manera posible, para editarla incluyendo la mayor cantidad de detalles posible”.
El periodista Marcelo Mendieta (ex Ámbito Financiero) escribió en su blog “El Informatorio” sobre Ezcurra. Dijo que su padre (también llamado Marcelo Mendieta) lo tuvo como compañero en la redacción de La Nación. Afirmó que “Ignacio Ezcurra pudo haber llegado a ser un ejecutivo del diario La Nación, y no sólo porque su apellido estaba emparentado con la familia fundadora. Hubiera cumplido muchos más años que los 28 que tenía Vietnam. Hoy, ya tendría 67. Pero, ¿hubiera sido felíz?”. Añadió que “cuenta mi padre -al igual que otros colegas que lo trataron- que Ezcurra era un tipo extraordinario, un periodista único, además de un gran camarada y amigo”.
Pero la memoria de Ignacio no vive sólo en las personas. También en las cosas.
En la ciudad costera de Necochea se inauguró en 1969 el Puente Ignacio Ezcurra, que funcionaba como unión ferroviaria con Quequén. Unas fuertes inundaciones en 1980 lo derribaron y hoy sólo quedan restos de la construcción.
El 16 de mayo la municipalidad de la ciudad misionera de Oberá dictó una ordenanza por la que bautizó a una plazoleta “Ignacio Ezcurra”. Según la resolución, fue a pedido del Círculo de Periodistas (también llamado “Ignacio Ezcurra”) de la ciudad como “un justo homenaje a quién en vida fuera un periodista del diario La Nación que siempre estuvo en contacto con nuestra realidad local”.
El Ejército Argentino brinda todos los años el “Curso de Corresponsal Militar Ignacio Ezcurra”, que según afirma, “tiene como finalidad tratar los aspectos más importantes de la actividad militar, brindar conocimientos básicos que faciliten la comprensión de los temas relacionados con el Ejército y transmitir experiencia e información sobre la cobertura de conflictos bélicos”.
La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, otorgó durante 15 años el premio en el “Concurso Nacional de Periodismo Ignacio Ezcurra”.
Y así, los familiares del periodista se sorprenden cada vez que les comentan que en ciudades y pueblos del interior fueron bautizadas calles, plazas o avenidas con el nombre de Ignacio Ezcurra. Afirman que en legislaturas y tribunales provinciales hay una decena de salas de periodistas así nombradas. Mientras que los homenajes, tanto de instituciones públicas como privadas, ligadas o no al periodismo, son una constante en estos 40 años de ausencia de Ignacio.
La sonrisa invulnerable
El prólogo del libro “Hasta Vietnam” lo escribió quien fuera su compañero en La Nación, el escritor Manuel “Manucho” Mujica Láinez. Dos de sus párrafos, resumen con mejores palabras, todo lo que se puede decir de Ignacio Ezcurra:
“Vivía velozmente, y sin embargo, pese a la experiencia que surgía de sus andanzas, conservaba intacta una especie de candor, de lozana pureza espiritual, que rechazaba las amargas lecciones aprendidas y que le confería un encanto innegable”.
“Tengo la certeza de que Ignacio Ezcurra vivió como hubiera deseado vivir y de que su fin, con lo que entraña de pródigo heroísmo, corresponde casi mágicamente a su fervoroso ideal. Su imagen, la del periodista absoluto, continuará siempre alerta, siempre activa, siempre impregnada de tensa juventud. No conocerá la bonanza de los años altos, pero no sabrá su melancolía. Y su clara sonrisa seguirá siendo invulnerable”.
Papá
Por Encarnación Ezcurra*
No conocí a Ignacio Ezcurra, pero lo encontré en la redacción de La Nación, cuando empecé a trabajar en los 90. Allí estaban Rafael Saralegui padre, Nieto Moreno, Carlos Correch, Fernando Sánchez Zinny y muchos otros que, entre sonrisas o carcajadas, me colmaban de relatos que lo describían como si todavía rondara por esos escritorios, los que habían sobrevivido a la mudanza del viejo edificio de San Martín.
Lo querían, es cierto; pero también me hablaban de su tesón, de su arrojo, de su pluma, su originalidad y picardía.
Hasta el gesto serio de Escribano se iluminaba cuando lo mencionaba. Y con la solemnidad que nunca le vi perder durante esos años soltaba un: “Le puse de nombre Ignacio a mi hijo por tu padre”.
Si bien papá había trabajado en otros medios también, fue en esa redacción donde entendí muchas cosas que ni mi abuela, mamá o mi hermano se habían podido contestar sobre qué decidió a un chico de 28 años, con una familia y una vida por delante, a lanzarse para cubrir la nota más peligrosa que se pudiera elegir en ese momento.
En el único video que tenemos de él, de no más de 3 minutos, responde en una entrevista acerca de la muerte de otros periodistas diciendo que ese riesgo “es el precio que tenemos que pagar por estar cubriendo la historia más grande y tal vez más triste de este momento”. Después desapareció.
¿Por qué se arriesgó tanto? En el diario lo comprendí, porque conocí el oficio de periodista. Vi la voracidad por la información, la curiosidad insaciable, la codicia por las fuentes, la obsesión por las palabras y los puntos, los “duelos” sobre historia, filosofía o sobre la última tapa de Clarín.
Había atajos y mezquindades, claro, eso hay en todos lados. En cambio, cuántos lugares hay en los que el trabajo se parece tanto a la vida de las personas, en que las historias individuales se funden en la de una historia común que se escribe diariamente.
Me fui del diario y seguí mi vida, a veces como periodista, a veces no. Pero en esa redacción de La Nación y en las redacciones que fui conociendo por diferentes razones -otros diarios, revistas, radios o TV, de Buenos Aires, de las provincias y alguna del extranjero-, en esos ámbitos aprendí a reconocer el valor de Ignacio Ezcurra y de tantos periodistas que admiro.
Todavía hoy, casi 40 años después de su muerte, cada tanto alguien me dice que definió su vocación por el periodismo por mi padre. No sé cuál será el mensaje que les llegó de él. Puedo decir qué me dejó a mí: no importa cuánto hayan cambiado los hábitos de los periodistas, cuánto hayan mutado su indumentaria y su marketing, que los invada la nostalgia o el cinismo, yo sigo creyendo que, sin toda la hojarasca, el motor de este oficio es ese impulso que lleva a buscar la verdad aunque cueste la vida.
* Hija de Ignacio Ezcurra. Trabajó en La Nación entre 1987 y 2001.
Se acerca el ballottage porteño. Los diarios, hasta ahora, publicaron sólo tres encuestas que dan ganador a Macri. Como en la primera vuelta, Clarín decidió aclararles a los lectores qué candidato fue el que encargó el sondeo. Poliarquía, la empresa que más se acercó en los pronósticos de la primera vuelta, ahora hace sondeos exclusivos para La Nación. Esta Zona Dura se irá actualizando en la medida que se sigan publicando encuestas, hasta el viernes previo a las elecciones. Todas las encuestas previas a la segunda vuelta publicadas por los diarios.

Al igual que en la primera vuelta, Diario sobre Diarios presenta aquí todas las encuestas que los diarios publicaron antes del ballottage. Según el relevamiento realizado para la primera vuelta, la consultora Poliarquía fue la que más se acercó a los resultados que se dieron el domingo electoral.
El cuadro con los pronósticos de las empresas dedicadas a los sondeos se irá actualizando a medida que se acerquen los comicios y si una consultora emite más de un sondeo a lo largo de la campaña, se tomará sólo el último.
El relevamiento de DsD referido a la primera vuelta arrojó que Poliarquía fue la que más se acercó al resultado final. Mientras que Clarín y La Nación dijeron que fue Julio Aurelio. ¿Por qué la diferencia? Porque los matutinos tomaron como referencia una encuesta que Aurelio difundió durante la veda electoral y que, por ende, los diarios no pudieron publicar. En cambio, el trabajo de DsD sólo tomó en cuenta a los sondeos que sí salieron en las páginas de los diarios.
En lo que va de la previa al ballottage, los diarios sólo publicaron tres sondeos. Dos de ellos los publicó Clarín (uno de Julio Aurelio y otro de OPSM), aclarando quién los encargó en cada caso. El tercero lo difundió La Nación (de Poliarquía, exclusiva para el matutino). Los tres coinciden en que Macri volvería a ganar. La diferencia reside en cuánto le sacará a su rival, brecha que va de 8 puntos en la de OPSM a casi 30 en la de Aurelio.
A continuación, el cuadro con los sondeos previos al ballottage.

Cómo fue la primera vuelta
De las 14 encuestas publicadas por los diarios a lo largo de la campaña electoral, ocho acertaron en el orden en que salieron los candidatos, aunque ninguna logró acercarse al porcentaje final que sacó el ganador, Mauricio Macri. En tanto, hubo seis que erraron las posiciones que arrojaron los cómputos oficiales.
El lunes siguiente a las elecciones, los diarios publicaron notas referidas a la performance de las empresas encuestadoras. En Clarín, Julio Blanck señaló que “la mayoría de los encuestadores sentía anoche que esta vez salvaron la ropa con cierto decoro”. Añadió que la encuesta que más se acercó fue una de Julio Aurelio, aunque no se publicó en el diario porque fue hecha durante el período de veda. La Nación, en una nota de Laura Capriata, también aseguró que “la mayoría de las encuestadoras lograron salvar la ropa”. También dio como ganador Aurelio por esa encuesta que el matutino tampoco publicó.
En Página/12, el periodista Raúl Kollmann también evaluó que fueron ocho las empresas quienes acertaron pero sumó también el sondeo de Aurelio, aunque no se tomó el trabajo de sus colegas de Clarín y La Nación, de decirle a los lectores que esa medición nunca fue publicada.
Por su parte, Ámbito en un pequeño recuadro destacó que ninguno acertó el porcentaje que sacaría Macri, aunque evaluó que “estuvieron cerca del resultado”. Las empresas evaluadas son las mismas que menciona Clarín, La Nación y Página/12, pero suma además a Metro Electoral, a la que no identifica.
Finalmente Bae, recuerda que esta vez los encuestadores superaron el “papelón” de Misiones (el plebiscito por la reelección del gobernador Carlos Rovira, en octubre del año pasado) y destaca que el diario “acertó hace una semana” cuando aseguró que los más votados serían Macri primero, y Filmus segundo.
El seguimiento de DsD
Según el relevamiento realizado por Diario sobre Diarios (DsD) de las encuestas publicadas a lo largo de la campaña, las ocho que acertaron el orden en que entraron los candidatos fueron: Analogías, Equis, CEOP, OPSM, Rouvier, Poliarquía, Giacobbe e Ipsos-Mora y Araujo.
En tanto, seis empresas erraron al dar a Jorge Telerman en segundo puesto y a Filmus en tercera posición. Ellas fueron: Opinión Autenticada, Management & Fit, Nueva Comunicación, Graciela Römer, Julio Aurelio y Carlos Germano.
Una aclaración: de las seis que erraron sus pronósticos sobre el orden de los candidatos, hubo dos que publicaron encuestas en una fecha más lejana a los comicios, cuando la tendencia general mostraba a Telerman en segundo puesto. Son las de Nueva Comunicación (publicada por El Cronista el 9 de mayo) y Graciela Römer (publicada en La Nación el 15 de mayo).
En cuanto al orden de los postulantes, el “papelón” de la elección lo hicieron los encuestadores que según los diarios fueron contratados por Telerman: Opinión Autenticada y Management & Fit. Ambas publicaron mediciones hasta el viernes previo al comicio y dieron una diferencia a favor del jefe de Gobierno de siete puntos. Es decir, fallaron por diez puntos porcentuales.
Según las encuestas publicadas en los diarios, la empresa que más se acercó al porcentaje final que obtuvo Macri fue Poliarquía, que le había adjudicado un 39,1%. A una décima, es decir con 39,0 se anotaron IPSOS-Mora y Araujo y Carlos Germano. El sondeo que más lejos estuvo del guarismo obtenido por el presidente de Boca fue el de Graciela Römer, que le había pronosticado sólo un 24,8%.
La consultora que más se acercó al porcentaje que obtuvo Filmus (23,7), fue Equis, de Artemio López, que había pronosticado un 24,1%. Mientras que las que más se arrimaron al guarismo oficial de Telerman (20,6) fueron Julio Aurelio, que había anticipado un 20,9 y Graciela Römer que adelantó un 20,2.
Sobre la diferencia entre Filmus y Telerman (3,08) la empresa de Giacobbe fue la que mejor performance mostró al ubicarla en 2,9, seguida por Poliarquía con 2,4.
Los cambios positivos
Cuatro años atrás, DsD destacó en los comicios porteños del 24 de agosto de 2003, que los editores de los matutinos porteños sólo publicaban algunos sondeos y no todos. De esa forma, los lectores se formaban opiniones distintas sobre las expectativas de loa candidatos. Por ejemplo, en la Zona Dura de la fecha mencionada, se podía leer en DsD:
“Ningún matutino ha publicado todos los sondeos. Clarín instala desde hace dos semanas un ‘empate técnico’ pese a que la mayoría de las mediciones para el próximo domingo dan ganador a Macri. Página/12 destacó permanentemente en su cobertura electoral que Ibarra - su principal avisador - se impondrá en la segunda vuelta, pero obvió a las otras cinco empresas que siguen dando como triunfador al presidente de Boca Juniors incluso en el ballottage. La Nación - que brindó la mejor cobertura periodística de la campaña porteña - apenas si publicó dos sondeos. Ámbito Financiero en su edición del 19 de agosto, fue el único matutino que salió a instalar que ‘un total de 8 encuestadores sobre 9 señala que Mauricio Macri se va imponiendo en intención de voto (...)’. La nota del diario de Julio Ramos difiere con el presente trabajo del DsD en que el matutino no incluyó las mediciones de Catterberg y Asociados y de D’Alessio/ Irol. Por su parte, Ambito incorpora un sondeo del ‘equipo de Macri’, que el DsD no incluyó porque no se trata de una empresa especializada. Tampoco el matutino de Ramos salió con las nuevas mediciones de Analogías y OPSM, que consignaron el viernes 22 tanto Clarín como Página/12”.
Como se puede observar, al menos en esta ocasión, los editores de los principales matutinos porteños cambiaron positivamente en sus criterios periodísticos. Además entre los editores y las empresas de sondeos se observó en esta ocasión que no funcionaron “los códigos de vestuario”, es decir, cierta amistad profesional por la cual los periodistas en general se privan de criticar a las empresas de sondeos cuando fallan en sus estudios, (siempre a favor de los candidatos que los han contratado) y brindaron pronósticos que fueron usados como herramientas de propaganda electoral. De este cambio positivo, los primeros en ser castigados en esta ocasión fueron Opinión Autenticada y Management & Fit.
Dos protestas gremiales: diferencias y similitudes a la hora de editar. El año pasado, trabajadores petroleros de Santa Cruz reclamaron por la liberación de un delegado detenido. Hubo incidentes con la policía de la provincia y un agente resultó muerto. El miércoles 4 de abril de este año, docentes neuquinos intentaron cortar una ruta provincial en reclamo de un aumento. La policía mató al maestro Carlos Fuentealba. Cómo fue la construcción que los dos principales matutinos porteños hicieron de ambos hechos. El DsD realizó un análisis comparativo que arroja varias curiosidades.


El 6 de febrero de 2006, una huelga de trabajadores petroleros en la ciudad de Las Heras, provincia de Santa Cruz, fue reprimida y tuvo como consecuencia la muerte del policía Héctor Sayago, luego de enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la policía provincial. El hecho repercutió en las tapas de todos los diarios porteños.
El 4 de abril de 2007, una huelga de docentes neuquinos en la localidad de Senillosa, provincia de Neuquén, fue reprimida por la policía provincial y tuvo como consecuencia la muerte del maestro Carlos Fuentealba, luego de enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la policía provincial.
Ambos hechos fueron precedidos de huelgas de los trabajadores: en Santa Cruz los petroleros llevaban 15 días de paro. En Neuquén sumaban un mes sin clases. En uno y otro caso, reclamaban por una mejora de sus salarios, lo cual para los santacruceños se traducía en pedir por la suba del mínimo no imponible en Ganancias. Los representantes de los trabajadores en las dos provincias tenían las negociaciones con las autoridades provinciales rotas o en suspenso. Los trabajadores petroleros habían cortado la ruta provincial 43 para llamar la atención de las autoridades y de los medios de comunicación. Los docentes neuquinos se reunieron en la ruta nacional 22, que une a las localidades de Senillosa y Arroyito (a 45 km de Neuquén Capital). En Las Heras se congregaron centenares de obreros petroleros. En cercanías de Senillosa fueron casi 600 los docentes. Ambas localidades, Las Heras y Senillosa están al sur de nuestro país. Pertenecen una y otra a la extendida región de la Patagonia.
Hasta ahí algunas de las similitudes. Pero hay diferencias entre una y otra protesta.
Los incidentes en Santa Cruz se desencadenaron luego de que por una orden judicial, la Policía santacruceña detuviera al dirigente petrolero Mario Navarro ya que los trabajadores no sólo impedían el transito por la ruta 43 sino también el acceso a una planta de Repsol-YPF, prácticamente paralizada.
En Neuquén los docentes intentaron cortar la ruta que conducía hacia centros turísticos de la montaña neuquina y el sudoeste de Río Negro. Pero en este caso, no hubo ninguna detención por orden judicial.
Y aquí, entre ambos episodios, se registra una diferencia sustancial: Navarro fue conducido y alojado en la alcaidía de Las Heras. Hasta allí llegaron cientos de manifestantes reclamando su libertad. Según diversos testigos fue sólo entonces cuando se produjeron los enfrentamientos con la Policía que custodiaba el lugar. Hubo supuestamente disparos de balas de armas de fuego. Fue entonces cuando se produjo la muerte de Sayago que recibió un impacto de bala en el hombro. Murió en el traslado. Según las fuentes policiales, murió en realidad por un golpe en la cabeza, que le produjo una fractura de cráneo. Siempre según las fuentes policiales, en medio de la refriega se registró la libertad de Navarro (Clarín) o minutos después de la revuelta (La Nación) luego de consultar al juez.
En Neuquén, según el relato de los docentes, cuando llegaron para cortar la ruta, ya se encontraba en el lugar un numeroso grupo de policías. Los testimonios recogidos aseguran que la policia exigió que dejaran “lugares alternativos de paso”, los docentes insistieron en cortar la ruta, por lo que la policia comenzó a disparar gases lacrimógenos y balas de gomas. Algunos maestros intentaron defenderse tirando piedras, pero finalmente fueron dispersados. El profesor Carlos Fuentealba resultó gravemente herido cuando un policía le disparó una granada de gas lacrimógeno, cerca del auto en el cual se encontraba. Fuentealba sufrió un daño cerebral severo que lo dejó en estado de coma hasta su muerte.
En Santa Cruz, el gobernador de la provincia, Sergio Acevedo (justicialista) decretó tres días de duelo por la muerte de Sayago. En Neuquén –a diferencia- el gobernador Jorge Sobisch (Movimiento Popular Neuquino) 48 horas después admitió ser el “responsable político” de los hechos ocurridos.
La síntesis realizada hasta aquí se basa en un relevamiento de los hechos centrales enumerados por Clarín y La Nación, según las fuentes explicitadas, dentro del mencionado período.
Como se puede observar, en las dos huelgas con finales trágicos, hay similitudes en los hechos de la “realidad real” y diferencias sustanciales.
¿Pero qué sentido adquirieron ambos hechos mediatizados para millones de argentinos que se informaron a través de los medios de comunicación?
Diario sobre Diarios (DsD) realizó un trabajo de análisis comparativo sobre cómo editaron ambos hechos –convertidos en noticias- los diarios Clarín y La Nación, los dos matutinos que más ejemplares venden en nuestro país. Para ello, se consideró como período de estudio los cinco días posteriores al hecho que generó el primer título principal de tapa. Es decir, en el caso de Santa Cruz se consideraron las tapas de los diarios del 8 al 12 de febrero, mientras que en el caso de Neuquén los del 5 al 9 de abril. Para acotar el trabajo, DsD decidió además focalizar sólo en los títulos principales de tapa de los matutinos.
Cabe aclarar que el presente trabajo de Diario sobre Diarios (DsD), no abre juicio de valor ni pretende hacerlo con respecto a los actores de las noticias aquí mencionados (gremios, autoridades nacionales, provinciales, gobernadores ni dirigentes, entre otros). El único objetivo que se persigue aquí es analizar las construcciones mediáticas en torno a ambos hechos. De forma tal que pretende servir de aprendizaje para los lectores de matutinos, profesionales de la comunicación y periodistas.
Así editaron Santa Cruz
El 8 de febrero de 2006 fue el día en que los hechos de Santa Cruz repercutieron en las portadas de los matutinos.
Clarín editó “Violento reclamo salarial: un muerto”, precedido de la volanta “En Las Heras, Santa Cruz”. El artículo principal lo escribió Carlos Guajardo, fechado en Chubut. Algunas de las pocas fuentes que explicita son “algunos testimonios”, fuentes policiales y al gobernador Sergio Acevedo. Por su parte, La Nación tituló “Asesinan a un policía tras un violento piquete en Santa Cruz”. La volanta rezaba “Tensión política. La Casa Rosada envió a la Gendarmería”.

El 9 de febrero, Clarín editó su título principal “Conflicto en el Sur: la comisaría tiene 130 balazos”. “La violencia que dejó un muerto en medio de la protesta de petroleros” señaló la volanta. La Nación, tituló “La Gendarmería despejó la ruta y se busca una solución”. En un pequeño texto inserto arriba de un fotón, se leyó “Tensión en Santa Cruz después del asesinato del suboficial en Las Heras”. La nota central la firmó Silvia Correge, fechada en Río Gallegos. Correge dejó constancia que usó “altas fuentes judiciales” y citó textualmente al gobernador Acevedo, a Navarro y a la concejala Roxana Totino.

El 10 de febrero La Nación “bajó” el tema de su título principal, mientras que Clarín lo mantuvo y tituló “Violencia en el Sur: investigan a un grupo local”.En la volanta ubicó “Sigue la negociación con los petroleros en Santa Cruz”. El texto principal lo suscribió el enviado especial a Las Heras, Lucio Fernández Moores. Las fuentes que precisó fueron: “el informe preliminar elaborado por la Policía local y que ayer comenzó a analizar la jueza Graciela Ruata de Leone”; y la observación directa del lugar.

El 11 de febrero, el matutino de Noble editó “Los petroleros levantaron la huelga en el Sur”. Otra vez consignó en la volanta que “Un conflicto en Santa Cruz con fuerte impacto nacional”. Ese fue el último día de la serie desde que dio cuenta de la muerte del policía en la primera plana. Otra vez la nota principal la firmó Fernandez Moores quien narró la asamblea de los petroleros en la cual aprobaron levantar la huelga tras una propuesta del ministerio de Trabajo de la Nación, informada por el delegado Luis Guineo. El periodista incluyó declaraciones de Guineo. Ese 11 de febrero, La Nación abrió con “En un clima de miedo en el Sur, se levantó la protesta”. La volanta indicó “Piquete trágico: se descomprime el conflicto petrolero en Santa Cruz”.

Fuera del período de análisis editó:
14 de febrero Clarín. “Ahora el Gobierno acepta cambios en Ganancias” con la volanta “Después de los graves incidentes en Santa Cruz”.
25 de febrero Clarín. “Cinco detenidos por el crimen de Las Heras”. La volanta “A 17 días de la violenta protesta petrolera en el sur”.
26 de febrero. Clarín. “Son 6 los presos en el Sur y esperan más detenciones”. La volanta: “Asesinato del policía en Las Heras, Santa Cruz”.
17 de marzo. Clarín. “Kirchner: hubo excesos policiales en Santa Cruz”. Ese mismo día, La Nación también volvió a editar el tema en su título principal y editó “Activa gestión de Kirchner para resolver la crisis de Santa Cruz”.
Así editaron Neuquén
El pasado 5 de abril, cuando la represión llegó a las portadas, Clarín tituló “Paro docente por la represión en Neuquén”. La volanta fue para “Un profesor herido, en estado crítico”. La nota la firmó Osvaldo Ortiz, corresponsal del diario en Neuquén y cómo única fuente de los hechos mencionó “el relato de los docentes”. La Nación decidió no llevar el tema en su título principal (que fue “La canasta básica tuvo la mayor suba desde 2002”) y le cedió el titular secundario “Anuncian un paro docente tras choques con la policía” con la volanta “Jornada de violencia”. La nota no llevó firma, aunque al pie el diario consignó que fue hecha “con la colaboración de nuestros corresponsales”. Sobre la represión policial a los docentes, el diario no mencionó la fuente de su reconstrucción.

El viernes 6, Clarín mantuvo el tema en su espacio central de tapa con el título “Conmoción: murió el docente en Neuquén”. “Le habrían disparado una granada de gas en la cabeza” preciso la volanta. La nota la volvió a firmar el corresponsal Osvaldo Ortiz y la sostuvo en “fuentes del hospital” donde murió Fuentealba. La Nación decidió ese día llevarlo en su título principal de portada con “Tensión en Neuquén: murió el maestro atacado por la policía”. “El conflicto docente: nuevas adhesiones al paro del lunes” precisó en la volanta. El texto lo firmó el corresponsal en Neuquén, Gerardo Bilardo, quien señaló como fuentes de la información a Sergio Homman, director médico del hospital Castro Rendón.

El sábado 7, Clarín editó como título principal “Un policía preso en Neuquén y crece la protesta”. En la volanta volvió a consignar “El docente asesinado con una granada de gas lacrimógeno”. Osvaldo Ortiz volvió a firmar la nota central y no especificó las fuentes de información. La Nación, por su parte, editó “Detuvieron a un policía por la muerte del docente”. En la volanta consignó que “Sigue la tensión en Neuquén: están cortadas las tres rutas de acceso a la capital”. La nota llevó la firma del enviado especial Gabriel Sued, “con la colaboración de Gerardo Bilardo” y mencionó como fuente a “fiscal Sandra González Tabeada”.

El domingo 8 los títulos fueron para las declaraciones del gobernador neuquino. Clarín editó “Sobisch dice que no se baja y ataca a Kirchner y Macri”. La volanta adelantaba “Conmoción por el asesinato del docente Fuentealba”. El reportaje al gobernador se lo hizo el enviado especial del diario Patricio Downes. Mientras que La Nación prefirió “Sobisch dijo que es responsable político, pero criticó a Kirchner”. El enviado desde la redacción central, Gabriel Sued, firmó la entrevista al mandatario neuquino.
Por último, el lunes 9, Clarín editó en su espacio central de portada “Paros y reclamos por el crimen del docente”. “Hoy protesta educativa en todo el país” precisó la volanta. La nota la firmó, en Buenos Aires, Guido Braslavsky y estuvo apoyada en distintas fuentes sindicales. La Nación tituló “Marchas en todo el país por la muerte de docente”. “Reclamo nacional: huelgas y manifestaciones de numerosos gremios” explicó la volanta. Desde Neuquén, Gerardo Bilardo, volvió a estampar su firma en el texto.
Sólo a modo de aproximación, señalaremos aquí algunos apuntes sobre formas y contenidos de las coberturas descriptas.
Neuquén no es el Sur
De la simple comparación de títulos se puede observar que Clarín en la serie de cuatro días consecutivos en que abrió con el conflicto petrolero nunca precisó en su título principal que la noticia del día ocurría en Santa Cruz, la provincia natal del Presidente de la Nación. Recién lo hizo el 26 de febrero, cuando fue el propio Presidente quien aludió a los hechos.
El recurso fue usar “Sur” como sinónimo de Santa Cruz en tres de los cuatro días que editó el caso en lo alto de la tapa. Así aplicó “Conflicto en el Sur:…” (día 9); “Violencia en el Sur…” (día 10) y “…la huelga en el Sur” (día 11). La decisión periodística sobrevino y se aplicó en forma consecutiva después del primer día de cobertura, el 8 de abril, en el cual tampoco puso “Santa Cruz” en el título principal pero lo alojó como referencia en la volanta de tapa. Clarín volvió a consignar a la provincia en sus volantas de los días 10 y 11, mientras el “Sur” hacia de eufemismo en el titular ambos días.
La Nación en el período del 8 al 11, bajó al conflicto petrolero un día del título principal. Fue el día 10. De esas cuatro ediciones editó como título principal a “Santa Cruz” el primer día de cobertura (8) y dos veces lo mencionó sólo en las volantas (9 y 11). Para el asombro el día 11, La Nación usó “Sur” (“En un clima de miedo en el Sur, se levantó la protesta”), recurso que como primero lo usó Clarín como se puede comprobar, La Nación lo copió literalmente del matutino de Noble.
Al relevar los títulos principales del conflicto en Neuquén, se puede concluir que:
En igual período y también para un conflicto “en el sur” de nuestro país, Clarín mencionó a Neuquén en tres de las cinco oportunidades que lo editó como título principal. Ello ocurrió los días 5, 6 y 7. Nunca necesitó apelar a las volantas para situarlo en “Neuquén”, lugar espacial que le sirvió para mencionar tres veces al docente muerto, otra para la detención del policía y la restante para la jornada nacional de protesta.
En tanto, La Nación que lo editó como título principal cuatro días, lo hizo de la siguiente forma: el primer día de cobertura mencionó en el titulo insignia a “Neuquén”; una vez destinó la mención de la provincia en la volanta; y en las otras dos jornadas abrió con Sobisch y finalmente con la protesta nacional.
En definitiva, Clarín evitó poner a Santa Cruz como título principal pero no tuvo empacho en hacerlo con Neuquén. La Nación siempre mencionó en ambos casos a la provincia donde se registró la noticia en el titular de tapa, en el primer día de cobertura. Y luego distribuyó esa identidad en forma igual entre actores y espacios, tanto en la protesta santacruceña como neuquina. Finalmente La Nación no tiene problemas de adoptar recursos como “Sur” aun cuando hayan sido generados por su hermano mayor, el diario Clarín.
De Represión a Piqueteros y choques
En el primer título de tapa sobre los incidentes en la provincia que gobernó Kirchner, La Nación editó “Asesinan a un policía tras un violento piquete en Santa Cruz”. De ese modo, el matutino, convirtió a una protesta de trabajadores petroleros en un “piquete”. La mención al “piquete” queda justificada por el corte de la ruta. Aunque tambien termina referenciándolo con el “movimiento piquetero”, es decir, organizaciones sociales que nuclean a desocupados o familias que viven con el plan jefe y jefas de hogar. Pero este no es el caso, se trata de trabajadores de un sindicato, por lo cual, de las dos debería convalidarse la primera apelación del diario La Nación.
En el caso de Neuquén, se pudo observar que al día siguiente de los incidentes La Nación decidió llevar el tema en el segundo espacio de su tapa –mientras que Clarín, Página y Ámbito le cedieron el título principal- y editó “Anuncian un paro docente tras choques con la policía”. El matutino no utilizó la palabra “represión” a la que recurrieron Clarín y Página (usando “choques” que equipara la acción de unos y otros) y tampoco dijo en su título dónde ocurrieron los hechos. A la vez, La Nación no usa “piquete” para el caso de los docentes neuquinos, que como el propio diario registró intentaron contar la ruta. O sea, en forma discrecional no usa el mismo criterio para uno y otro caso.
Mario Wainfeld, desde Página/12 criticó al matutino de los Saguier el domingo 8 de abril. Dijo: “el jueves La Nación concedió al tema un título secundario de tapa. La volanta superior decía: ‘Jornada de violencia’. El título expresaba ‘Anuncian un paro docente tras choques con la policía’. Y el copete remataba: ‘En Neuquén, un maestro está muy grave’. La huelga, la ‘violencia’, son centrales. La causa determinante del estado grave del maestro es burdamente escamoteada. Editar y editorializar son conceptos afines. Quien titula sincera sus prioridades”.
De todas formas, el “sentido” con que algunos medios sensibilizan y forman opinión pública en cuestiones muy puntuales no se le pasó por alto a la revista de humor, “Barcelona”. En su número 106 del mes de abril del corriente año, tituló su portada con “Sobisch se arrepiente: mandé a asesinar a Fuentealba porque creí era un piquetero y no un maestro”.
Un submarino nuclear que nunca existió; un teniente que ataca con su Pucará pero ya había fallecido; un combate terrestre sin tropas; y el hundimiento del Belgrano que nunca fue noticia. Las dos fotos de la revista La Semana. Todos mitos difundidos a través de la prensa argentina durante la gesta de las Malvinas. El DsD presenta los escasos textos inéditos, o libros sobre la guerra en el archipiélago –editados en nuestro país- que describen el rol que jugó el periodismo argentino en aquella época. Además el testimonio del periodista Diego Pérez Andrade, quien cubrió la guerra para la agencia Télam. Desinformación, manipulación, triunfalismo y acompañamiento a la dictadura.
Un trabajo del CELS aborda los problemas referidos a la “libertad de expresión”, con una mirada más amplia que la mera denuncia de la descrecionalidad en la distribución de la pauta estatal. La renovación de las licencias de radio y TV sin debate previo, las exenciones impositivas a los medios, las leyes sancionadas para beneficiar a empresas periodísticas, la condonación de multas a los principales grupos mediáticos y la concentración de industrias periodísticas y culturales en pocas manos, son algunos de los temas que el informe desarrolla. El trabajo abre la discusión sobre “libertad de expresión”, pero incorpora temas que considera indispensables para que ese debate no quede planteado en forma sesgada por los intereses de los grupos de comunicación.

Una resolución del Comfer de 1997 que estipula una exención impositiva para Canal 13. El CELS incluye otras variables para analizar la relación entre el Estado y los medios, que en algunos casos implican montos mayores a la denominada "publicidad oficial".
El miércoles 21 de marzo el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) presentó su informe “Derechos Humanos en la Argentina 2007”. Los diarios porteños prácticamente lo ignoraron. Clarín publicó un escueto recuadro de 12 líneas. La Nación incluyó una “breve” de similar extensión. El resto de los diarios decidieron no publicar ni una línea. La excepción fue Página/12, que publicó una extensa nota inicialada por la periodista Adriana Meyer.
El documento del CELS, organización que preside Horacio Verbitsky y cuyo director ejecutivo es Gastón Chillier, consta de 488 páginas, contiene 15 capítulos y una sección de nombre “Debates” en donde se presentan artículos de distintos especialistas sobre los temas mencionados en el informe.
Incluyó un capítulo (el XIII) titulado “Claroscuros en materia de libertad de expresión y derecho a la información”, cuyos autores fueron Damián Loreti (abogado, vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), profesor de Derecho a la Información en esa casa de estudios y profesor titular en la Universidad de La Plata de la Cátedra UNESCO – Libertad de Expresión) y Laura Zommer (periodista, abogada y profesora de Derecho a la Información de la UBA). El capítulo analizó diversos temas como: acceso a la información, libertad de expresión, agresiones a la prensa, radiodifusión y Medios Públicos.
Dentro de ítem “Libertad de expresión”, desarrolló el tema “Publicidad oficial” con una mirada más amplia que los tradicionales informes que se suelen emitir al respecto y que en muchas oportunidades sólo objetan la “discrecionalidad” con que se distribuye la pauta oficial, criítica que de todas formas es válida, también para el CELS que no la pasa por alto. La organización analizó la relación entre los medios de comunicación y el Estado incorporando otras variables.
Dice el informe que “se debe analizar la universalidad de las complejas y variadas vinculaciones que hacen a la relación, o más bien la ecuación económico-financiera de los medios de comunicación en general con el Estado nacional y los Estados provinciales o municipales (…) La publicidad oficial es sólo una parte de este entramado ya que existen muchas más situaciones que permiten afirmar la convivencia de ayudas directas e indirectas hacia los medios de comunicación, las que, por supuesto, en ningún caso deberían ser aplicadas para premiar o castigar en virtud de las líneas editoriales”.
Otro aspecto interesante del informe del CELS fue la inclusión de un artículo titulado “La concentración mediática argentina: de eso no se habla” de Martín Becerra (profesor de la Universidad de Quilmas) y Guillermo Mastrini (profesor de la UBA), autores del libro “Periodistas y magnates: estructura y concentración de las industrias culturales en América Latina”, editado por Prometeo en 2006.
La posesión de medios en pocas manos en nuestro país es un tema que suele estar fuera de la agenda de los diarios argentinos, justamente por ser partes del fenómeno. Tampoco suele ocupar la atención de las organizaciones civiles o de aquellas que defienden la “libertad de prensa”. Muchas de esas instituciones o bien están conformadas por miembros de los medios concentrados, o bien prefieren no involucrarse en la cuestión, para mantener buenas relaciones con las empresas periodísticas, a las que recurren para difundir sus trabajos.
A continuación, Diario sobe Diarios presenta el subcapítulo dedicado a la publicidad oficial y el artículo de Becerra y Mastrini.
El informe completo se puede bajar en PDF aquí.
Publicidad oficial
Como un ejemplo de la política del gobierno de Néstor Kirchner con respecto a la distribución de la publicidad oficial puede analizarse la decisión oficial de no insertar avisos en ciertos medios dependientes de la Editorial Perfil, la que planteó un juicio contra el Estado Nacional en el que aún no se dictó sentencia.
Aún siendo real la falta de reglamentación que la Relatoría de Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha venido marcando sobre el tema en América latina desde el Informe 2003 en adelante, la pertinencia del principio XIII de la Declaración de Principios de Libertad de Expresión de la CIDH sería un buen criterio para ser considerado en el caso.
Esta carencia ha sido un argumento del dictamen del procurador general de la Nación, Esteban Righi, en el caso “Editorial Río Negro c/provincia de Neuquén” para entender que la demanda no debe prosperar. El caso es el siguiente: la empresa editora del Diario Río Negro inició una acción de amparo contra la provincia por considerarse afectada en forma arbitraria en sus derechos constitucionales debido a la supresión —primero parcial y luego total— de la asignación de pauta de publicidad oficial por parte del Poder Ejecutivo y otras dependencias de la provincia de Neuquén. En ese expediente, el CELS presentó un “amicus curiae” ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el que aporta fundamentos para su dilucidación.
En el “amicus” se estableció la importancia de que existan principios que se tornen relativamente invariables y que asienten de modo universal el derecho de participar de los espacios que las autoridades asignen para los anuncios oficiales. El no providencialismo de mejores decisiones que puedan adoptarse, aunque fueran con la mayor transparencia, es un rasgo de las políticas de comunicación de los Estados que deberían ser necesariamente incluidas en las decisiones fundacionales de todo gobierno.
Se incluyó en el escrito otra cuestión central, como es la complejidad de la relación económico-financiera de los medios de comunicación social con el Estado. Se planteó al respecto: “Ahora bien, en ese contexto se debe analizar la universalidad de las complejas y variadas vinculaciones que hacen a la relación, o más bien la ecuación económico-financiera de los medios de comunicación en general con el Estado nacional y los Estados provinciales o municipales. […] La publicidad oficial es sólo una parte de este entramado ya que existen muchas más situaciones que permiten afirmar la convivencia de ayudas directas e indirectas hacia los medios de comunicación, las que, por supuesto, en ningún caso deberían ser aplicadas para premiar o castigar en virtud de las líneas editoriales”.
Y se agrega,
“A la fecha, en el entramado de relaciones económicas-financieras entre el Estado y los medios de comunicación encontramos:
a) La exención de Impuesto a los Ingresos Brutos para ciertos medios de comunicación.
b) La distribución y precio del papel para periódicos, instancia sobre la que advierte la Convención Americana de Derechos Humanos (art. 13, inc. 3), teniendo en cuenta que el Estado nacional es accionista de Papel Prensa SA.
c) Las regulaciones sobre distribución de diarios.
d) La absorción del gravamen de la Ley de Radiodifusión (22.285) en el Impuesto al Valor Agregado.
e) La subsistencia —hasta no hace muchos meses— de la suspensión de la venta de pliegos de servicios complementarios, reparada por la reciente resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 24 de agosto de 2006, confirmando el fallo de la Cámara Federal de Córdoba in re “Cooperativa Telefónica de Servicio Público y Comunicaciones de Villa del Totoral Limitada”. Tal carencia de venta de pliegos desde el año 2000 determinó un claro proceso de falta de competencia en el mercado del cable.
f) En el mismo plano, han existido durante la vigencia de los “Acuerdos de competitividad” varios subsidios para reforzar los pagos de nóminas salariales.
g) La no adhesión por parte de la casi totalidad de las provincias del artículo 64 de la ley 12.908 —Estatuto del Periodista Profesional—, que impediría la colocación de publicidad tarifada en medios que no tuvieran regularizada la situación laboral de sus trabajadores.
h) Suspensiones de soterramientos de los servicios de televisión por cable en muchas ciudades del país.
i) Desgravamientos rendidos o no rendidos ante el COMFER dispuestos por aplicación del art. 100 de la ley 22.285.
j) Condonaciones de multas y gravámenes dispuestas para ser aplicadas a publicidad institucional o electoral, hipótesis ahora dejada de lado por el Dto. 1301/2004, pero que oportunamente en 1999 importó una acción de amparo por la que la Cámara Nacional en lo Contencioso Administrativo (Sala II) ordenó suspender los efectos del decreto que originariamente impuso la condonación. Fallo del 24 de agosto de 1999.
k) El impacto directo e indirecto de la ley 25.750 —de Defensa de Industrias Culturales—, que eximió a los medios de comunicación de la aplicación del “cram down” de la Ley de Concursos y Quiebras.
l) La extensión de facto de las licencias de los radiodifusores por la aplicación del decreto 527/05 que implica, por una parte, la consolidación de la estructura de los medios vigente y, por otra, la consolidación de los planes de negocios del sector por diez años más.
m) La asignación de publicidad estatal, en las condiciones de precariedad reglamentaria que denuncia para el Hemisferio la Relatoría de Libertad de Expresión de la OEA y cuya asignación es objeto principal de estas actuaciones por los hechos planteados por la actora y demandada.
Entre los distintos ejemplos que conforman el entramado de relaciones económicas-financieras entre el Estado y los medios de comunicación pueden mencionarse los desgravamientos rendidos o no rendidos ante el COMFER dispuestos por aplicación del art. 100 de la ley 22.285. Sobre este auxilio indirecto, el listado entregado a la Fundación Poder Ciudadano citado en el apartado 2.3 de este capítulo demuestra que se ha otorgado una resolución genérica que involucra a 56 localidades, y otras resoluciones específicas para grandes medios con el objetivo de facilitar el desarrollo de la radiodifusión, la recuperación operativa o la mayor inversión por plazos de dos o tres años.
Los desgravamientos corresponden a 62 casos de 1989, 5 de 1991, 12 de 1992,
32 de 1993, 36 casos de 1994, 44 de 1995, 28 de 1996, 26 de 1997, 28 de 1998, 4 de 1999, 3 de 2000, 35 de 2001, 3 de 2002, 1 de 2003, 3 de 2004 y 2 de 2005 y los montos totales involucrados podrían superar los 50 millones de pesos.
La concentración mediática argentina: de eso no se habla (Por Martín Becerra y Guillermo Mastrini)
El año 2006 ha consolidado la recuperación de los grandes medios de comunicación y del conjunto de las industrias culturales de la Argentina, a partir del crecimiento de los dos vectores más importantes que guían su lógica comercial: las ventas al público y los ingresos por publicidad. El próximo año, se anticipa, la publicidad se expandirá aún más y, en el contexto del año electoral y de la consecuente previsión de gasto macroeconómico, los niveles de consumo cultural puede que también se amplíen.
Pero esta breve descripción prospectiva que podría figurar con una valoración positiva en la sección de Negocios de cualquier medio de comunicación, oculta una trampa: que el lucro sea el objetivo rector de las industrias de la información, la comunicación y la cultura constituye un singular condicionamiento al tipo de convivencia que establecemos como sociedad. Máxime cuando, por haberse naturalizado el principio cardinal de la maximización de la ganancia en las industrias que tienen por materias primas a la información y al entretenimiento, prácticamente no existen espacios públicos, estatales (no gubernamentales) o comunitarios, de producción y distribución de información y cultura con otra perspectiva diferente de la hipercomercial.
En el marco de la recuperación económica de las industrias de medios de comunicación, se han acelerado los procesos de concentración de la propiedad y de centralización geográfica, que tuvieron un escenario soberbio de gestación en la década del 90, y nada hace suponer que se detengan en el futuro inmediato. Estos procesos no son inocuos: como señala el periodista uruguayo Danilo Arbilla, “si ya es malo que la venta de jabones quede en pocas manos, peor es que la libertad de expresión quede en pocas manos”.
Las industrias de información y comunicación mediatizan el fluido simbólico, noticioso y de buena parte de los conocimientos de las sociedades contemporáneas. Estas industrias culturales condicionan la agenda pública, facilitando la emergencia de algunos sucesos o cuestiones desde una perspectiva definida (nunca neutral) y obturando la puesta en agenda de otros temas: un ejemplo cabal es el de la tematización de la “inseguridad” en los medios de una Argentina que se perturba con una selección intencionada de episodios. Esta (discrecional) selección se resiste a comprender los hechos en sus contextos y sus determinaciones de producción.
Uno de los principales puntos de apoyo de las teorías sobre comunicación y cultura es la premisa de que la circulación de información diversa y plural estimula la convivencia democrática, protege y legitima la diferencia de opiniones, permite consolidar posiciones, espacios y procesos de construcción cultural con dimensión autónoma y colabora con el contraste entre perspectivas y análisis para elaborar, colectivamente, síntesis superadoras a partir de lo real. Y aunque la concentración y la centralización de las industrias culturales erosionan la elemental diversidad de voces que deberían escucharse en una sociedad de tipo democrático, en la Argentina constatamos que como en la película de María Luisa Bemberg, y a pesar de algunas nobles excepciones, “de eso no se habla”.
Históricamente se ha definido que la forma de garantizar el pluralismo es a través de la diversidad de medios y de la expresión pública de diferentes definiciones políticas. Este derecho no debe quedar confinado a la garantía de una estructura de propiedad no oligopólica, sino que también debe asegurarse la multiplicidad de contenidos en los medios. Esta diversidad de propietarios y contenidos debe quedar reflejada en todos los niveles relevantes: el político, el cultural y el lingüístico.
Si la diversidad es garantía de pluralismo, los procesos de concentración implican en general la reducción de propietarios, la contracción de voces y una menor diversidad.
Estos procesos de concentración de industrias culturales se aceleran en la medida en que el sector de la información y la cultura se destaca como un espacio ya no sólo de formación de la opinión pública, sino también de formación y multiplicación de capital. Pero el caldo de cultivo de la concentración se potencia si, además, la única lógica de funcionamiento alentada por la regulación estatal es la que pondera el propósito comercial de los medios, como sucede en la Argentina. En efecto, la historia legal de la radiodifusión en el país prescribe el carácter lucrativo como lógica operativa de los medios de comunicación. La vigente Ley de Radiodifusión 22.285, decretada por el dictador Jorge R. Videla en 1980, sufrió numerosas modificaciones en los últimos 16 años, pero casi todas ellas redoblaron el énfasis hipercomercial del sistema comunicacional vernáculo.
En la reciente presentación de nuestro libro Periodistas y magnates: estructura y concentración de las industrias culturales en América Latina, el representante de Media Watch de Eslovenia, Lenart Kucic, sintetizó los tres efectos más relevantes de la concentración en los medios de comunicación:
1) la tendencia a la unificación de las líneas editoriales producto de la reducción de voces: por ejemplo, ninguna de las emisoras televisivas propiedad del grupo News Corp (del magnate Rupert Murdoch) se apartó del ferviente apoyo a la invasión a Irak por parte del gobierno de George W. Bush con el que Murdoch simpatiza abiertamente;
2) la existencia de conflicto de intereses entre el propósito informativo y el entramado económico del grupo de comunicación concentrado: el tamaño creciente de los grupos no reconoce fronteras de actividad en el ámbito de la comunicación, sino que se extiende a muchos otros sectores económicos, por lo que la información política y económica (tanto la que se brinda como la que se omite) suele estar filtrada por estos intereses;
3) la necesidad de concretar economías de escala y reducir costos laborales y administrativos conduce a los grupos de comunicación a maximizar los recursos físicos y humanos aprovechándolos para sus diferentes medios y unidades de negocio: la consecuente merma en la calidad de los contenidos afecta así al usuario final.
En la investigación que desarrollamos sobre la estructura y concentración de industrias de la cultura y la información en América latina, que se enmarca en un programa del Instituto Prensa y Sociedad (www.ipys.org), se revela que la Argentina exhibe índices de concentración de medios superiores a la media de la región, en un doble sentido: por un lado, en cada una de las industrias de la información (como la prensa escrita, la televisión abierta o de pago) los cuatro principales operadores dominan más del 75% del mercado (audiencia/a-abonados/lectores); y por el otro, en ningún otro país latinoamericano el tipo de concentración multimedia “conglomeral” (grupos de comunicación con presencia en casi todos los mercados de medios y también en telecomunicaciones) es tan alto y complejo como en nuestro país.
Esto indica que la concentración no es similar en todas las latitudes, ni en un mismo lugar en diferentes períodos históricos. Por el contrario: se trata de un proceso dinámico y en constante modificación. En el caso argentino, el panorama descripto continúa profundizándose: si bien el Congreso eliminó durante el 2005 (con más de dos años de retraso en relación con una declaración de inconstitucionalidad por parte de la Corte Suprema de Justicia), la prohibición para que las organizaciones no comerciales puedan acceder a licencias radiales y televisivas de baja potencia, en los últimos años la conducción del Estado ha eludido la responsabilidad de sancionar una ley audiovisual democrática. Por otra parte, el interventor del COMFER sostiene una política que ha implicado que la nueva norma que permite a la economía social acceder a la propiedad de medios de comunicación, se aplique con dosis homeopáticas.
El Poder Ejecutivo, además, no vaciló en congraciarse con todos los grupos de comunicación a través de una dadivosa extensión de las licencias de radio y televisión sin exigir, de modo público, contraprestaciones que permitan mejorar el servicio y que habiliten el acceso de los usuarios al control de éste. La remanida “batalla por el rating” televisivo por parte de las dos emisoras líderes en audiencia, por la que se burla cotidianamente el compromiso de programación anunciado por las propias emisoras, es sólo una pequeña demostración de la anomia instalada en el sector.
Las mismas políticas de transferencia de activos y de potestades a los grupos concentrados se aplican en un sector muy articulado con los medios de comunicación: las telecomunicaciones. En este caso, el Poder Ejecutivo suscribió una polémica acta de compromiso con las principales empresas del sector por el cual se compromete a cederles la propiedad de la red de telefonía que hoy es de patrimonio estatal (está concesionada sólo de modo temporal a Telefónica y Telecom). Otro ejemplo: este año la justicia determinó que el Poder Ejecutivo implemente el fondo fiduciario del servicio universal por el cual, desde 2001, las operadoras telefónicas deberían destinar el 1% de sus ingresos (este costo las empresas lo trasladan indebidamente a los usuarios) a garantizar el acceso a las redes telefónicas en las localidades más alejadas de los principales centros urbanos del país. Hasta ahora ni la Secretaría de Comunicaciones de la Nación ni la Subsecretaría de Defensa del Consumidor ni la Comisión Nacional de Comunicaciones han podido, han querido o han sabido materializar este derecho. Cabe destacar que en este sector se asiste a una fuerte puja de grupos concentrados entre las telefónicas que pretenden ingresar al negocio de la radiodifusión mediante la prestación de servicios conjunta de telefonía, Internet y televisión por cable conocida como “triple play”, y los grandes grupos de medios, con Clarín a la cabeza, que utiliza sus fuerzas para impedirlo.
En tanto, el año 2006 se cierra con una nueva ola de fusiones y adquisiciones en los grupos de comunicación que pretenden en el futuro disputar el mercado a Clarín y Telefónica, los más consolidados. Merecen destacarse la cada vez más activa presencia del grupo español Prisa (diario El País, cadena Ser, Canal+, entre otros) que, en sociedad con Godó (editor del diario La Vanguardia de Barcelona), está ya gestionando varias radios encabezadas por Continental; los cambios accionarios y directivos en el grupo América-La Red, que afectan indirectamente al diario Ámbito Financiero; y la expansión de medios gráficos vinculados de modo orgánico al estamento gobernante en varias provincias del noroeste del país.
Hemos reservado para el final de este ensayo sobre el contexto de desarrollo de las industrias de información, comunicación y cultura de la Argentina la referencia al debate acerca de la discrecionalidad del Poder Ejecutivo en su relación con algunos medios y las presiones a la prensa que denunciara, en octubre de este año, la Relatoría Especial para Libertad de Prensa de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Entendemos que una de las cuestiones pendientes y postergadas por la conveniencia de “no hablar” de temas incómodos, es asumir que las relaciones del Estado con el sistema de medios incluye pero no se agota en el tipo de articulaciones de carácter informativo que el gobierno —entendido como administración contingente del Estado— promueve con los medios. Ni siquiera en la discrecional asignación de la pauta de publicidad oficial.
Así como recordamos que desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 existen disposiciones elementales sobre el derecho a la información que son ley en la Argentina pero distan de ser garantizadas para todos los habitantes del país, creemos que el escenario de concentración de la información, la comunicación y la cultura nos habilita a formular una necesaria distinción conceptual entre “libertad de prensa” y “libertad de expresión o de comunicación”.
En un país con altos niveles de concentración mediática y de centralización geográfica de la producción industrial de los contenidos culturales, la libertad de prensa podría, eventualmente, estar garantizada. Si existen obstáculos, presiones o intenciones de los poderes públicos, éstos deben denunciarse y corregirse en el marco de la ley. Lo mismo vale para las interferencias y amenazas a la libertad de prensa que puedan registrarse por parte del sector privado corporativo. Otro tanto puede afirmarse respecto de la discrecionalidad de asignación de recursos del Estado (que no se refieren únicamente a la publicidad) y también de los principales anunciantes privados cuando se corrobora la interferencia con los propósitos informativos de los medios.
Pero si no existieran presiones gubernamentales a la prensa, ya sea a escala nacional, provincial o municipal, ¿podría hablarse de libertad de expresión garantizada? Desde nuestra perspectiva, la libertad de prensa no alcanza para realizar integralmente el principio, fundamental, de la libertad de expresión. Los sujetos de los derechos de libertad de expresión no son los dueños y los editores de los medios, ni siquiera sus trabajadores: la titularidad de estos derechos comprende al conjunto de los habitantes. La mayoría de éstos son privados de acceder sin restricciones al derecho a producir, almacenar, editar y difundir informaciones y opiniones en un contexto de concentración con una lógica hipercomercial que guía el funcionamiento de las actividades de comunicación. Por supuesto, además de los usuarios, también los periodistas, reporteros gráficos, diseñadores y otros profesionales de la comunicación son afectados por la concentración, ya que este proceso impacta en las relaciones laborales e influye en el ejercicio de la autocensura para cuidar la fuente de ingreso, así como en las peculiares estrategias de financiamiento de muchos de los formatos periodísticos que son dominantes en el medio radial, por ejemplo.
De este modo, el derecho a la información incluye la libertad de prensa, pero la libertad de prensa, siendo condición necesaria, no es condición suficiente para la materialización del derecho que asiste al conjunto de la sociedad. Creemos que es hora de comenzar a hablar de estas cuestiones condicionadas por los procesos de concentración de las industrias culturales, cuestiones que tensionan nuestra convivencia cada día, para contribuir a mejorarla.
La reunión que la Sociedad Interamericana de Prensa llevó a cabo en Colombia, no alcanzó ningún título de tapa en los matutinos de nuestro país. Apenas algunas notas en el interior de las ediciones. Sobre el pronunciamiento de la organización los diarios sólo consignaron las conclusiones, no así el informe completo sobre la Argentina. Qué dijo la SIP respecto de la libertad de prensa en nuestro país. Cómo reaccionaron Venezuela, Bolivia y Uruguay. Una presentación sobre “periodismo digital”, otra sobre “narrativa periodística” y los testimonios de Álvaro Uribe y Bill Gates.

Entre el 16 y el 19 de marzo se realizó la “Reunión de Medio Año” de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en Cartagena de Indias, Colombia. Nada de lo que allí ocurrió ni los pronunciamientos de la organización lograron un espacio en las tapas de los diarios argentinos, que publicaron información escasa y, en algunos casos, sesgada sobre la cumbre.
Clarín publicó el lunes 19 una nota firmada por Matilde Sánchez que fue editada en la sección Sociedad en la que comentó algunos aspectos de las reuniones previas al pronunciamiento final. Las conclusiones de la organización apenas merecieron una breve nota sin firma en la sección El País el martes 20. La Nación, en tanto, decidió cubrir la reunión a través de cables de agencias, y si bien publicó más información, lo hizo privilegiando las críticas al mandatario venezolano Hugo Chávez y excluyendo las preocupaciones de la SIP por la libertad de prensa en Estados Unidos.
Esa actitud de los diarios argentinos, contrastó con lo ocurrido en marzo de 2005 cuando una delegación de la SIP viajó a nuestro país. En aquella oportunidad, Diario sobre Diarios publicó una cobertura especial en donde se relató todo lo ocurrido entre la organización y el Gobierno argentino, como también el tratamiento que los matutinos le dieron al tema y una breve historia de la SIP.
Las declaraciones de los integrantes de esa misión provocaron un duro enfrentamiento entre el Gobierno argentino y la SIP, al que el DsD también le dedicó una Zona Dura. El capítulo final fue un comunicado sobre nuestro país, en el que la SIP consideró que ““El autoritarismo está enquistado en el Gobierno y en algunas administraciones provinciales”.
En ésta oportunidad, sólo la lectura de las versiones digitales de diarios latinoamericanos en general y colombianos en particular permiten apreciar la envergadura de lo que allí se dijo y las repercusiones que produjeron algunos de los pronunciamientos de la SIP. Está claro que cuando las reuniones de la SIP son fuera de nuestro país, los diarios le restan espacios en sus páginas.
Periodismo digital
En el primer día de la reunión disertó Guillermo Franco, gerente de Contenido de Nuevos Medios del diario colombiano El Tiempo quien habló sobre la “Situación del periodismo digital y de los sitios Web de periódicos de América Latina 2007”. Presentó un estudio realizado por el matutino en el que trabaja según el cual “la mayoría de los más importantes periódicos de América latina piensa fusionar en el futuro sus redacciones de Internet y de papel”. También consideró que “el 74% de los medios planea integrar sus redacciones on line e impresa en el corto, mediano o largo plazo. De hecho, un 4% ya están integradas. En el 61% de los sitios web, la mayoría del contenido es el de su edición impresa. Sólo en el 27% de ellos, la mayoría es contenido propio”.
El estudio también arrojó que “en el 61% de los sitios web, la mayoría del contenido es el de su edición impresa. Solo en el 27% de ellos, la mayoría es contenido propio”. En tanto, “el 56% de los medios dice que los ingresos de su sitio web son suficientes para financiar la propia operación; el 37% dice que los ingresos no son suficientes para financiar la operación o ni siquiera generan ingresos”. Además, “el 68% considera que los mecanismos que permiten generar contenido a los usuarios son una revolución para el periodismo. Pero el 30% cree que deben ser controlados para que no causen más daños que beneficios”.
Para el estudio presentado por Franco, se tomaron diarios y sitios web de todo el continente. Clarín y La Nación fueron los representantes de Argentina. El informe, que tiene una enorme cantidad de datos de interés se puede leer completo aquí.
Palabra de Uribe
El presidente de Colombia, Álvaro Uribe fue el encargado de inaugurar la asamblea de la SIP el 18. Sin embargo, los lectores de diarios argentinos, nunca se enteraron de las palabras del mandatario, ya que sencillamente no se publicaron.
Uribe, en un extenso discurso –según relataron los diarios colombianos El Tiempo y El País-, afirmó que “En este país la libertad de prensa se respeta, sin someterla a discusión. Ha sido una tradición de los gobiernos de Colombia. Difícil para mí escoger uno de mis antecesores en la Presidencia de la República para proponerlo como representante de la tradición colombiana de respeto a la libertad de prensa”.
El presidente colombiano contó luego una anécdota que le ocurrió en diálogo con una periodista: “Una colega de ustedes, periodista internacional, me preguntaba un día que cómo nuestro Gobierno podía vivir en una América Latina de crecientes gobiernos de izquierda. Y le dije yo: ¿Y por qué dices que otros son de izquierda y el mío de derecha? No me dio un solo argumento. Y después le dije: ¿Y por qué insistes en el tema? Y me dijo ella que era de izquierda. Y le dije: ¿Y por qué yo doy de derecha? No me dio un solo argumento. Y le dije: Y tú que has hecho una comparación entre el gobierno del presidente Lula en Brasil y el nuestro, y le hablé de otros, ¿puedes decir que ellos son de izquierda y el nuestro de derecha? Y el diálogo con esa comunicadora internacional me demostró que esa división es hoy polarizante, artificial, no tiene sustentación práctica”.
En otro tramo de discurso, Uribe dijo que “hubo un año reciente en Colombia cuando fueron asesinados 15 periodistas. Hemos hecho un esfuerzo para proteger la vida de los periodistas. No en vano. Este año, en lo corrido hasta ahora, no ha sido asesinado un solo periodista en Colombia”.
A la hora de los números Uribe detalló: “nuestras universidades tienen 92 programas de periodismo, en cada semestre entran aproximadamente 16.242 estudiantes. Colombia tiene 651 emisoras comerciales, 428 comunitarias, 186 de interés público, inmensa cantidad de canales de televisión, empezando por 916 canales de televisión comunitaria”.
Y para finalizar señaló: “Claro que la libertad de prensa incomoda a los Gobiernos. ¿Pero qué necesita la democracia? ¿La comodidad del Gobierno o la comodidad del pueblo? La verdad es que la incomodidad que la libertad de prensa causa a los Gobiernos, es una garantía para el pueblo, es un acicate para los Gobiernos. Y quisiera decir al oído de los gobernantes del mundo: el gobernante tiene que pensar en su época de ex gobernante. Su época de ex gobernante necesita libertad, libertad de prensa. Por eso cuando se es gobierno, es mejor sufrir la incomodidad de la libertad de prensa que afectar la libertad de prensa”.
Periodismo narrativo
Otra de las atracciones de la reunión de la SIP fue el panel sobre narrativa periodística, en el que se había anunciado la presencia del escritor colombiano Gabriel García Márquez. El premio Nobel, sin embargo, pegó el faltazo (los diarios colombianos dijeron que eso “causó malestar entre los asistentes”) y la mesa quedó a cargo del periodista argentino Tomás Eloy Martínez y su colega estadounidense John Lee Anderson, de la prestigiosa revista The New Yorker y uno de los tantos biógrafos de Ernesto “Che” Guevara. “Gabo”, finalmente acudió al almuerzo de cierre del evento.
Según el diario colombiano El País, Martínez sugirió “una ‘involución revolucionaria’ para devolverle al periódico la fuerza perdida ante los nuevos medios”. En ese sentido bregó por la vuelta de la crónica como género periodístico por excelencia. “Veo en la invasión de la red (Internet) y la radio, por ejemplo, una oportunidad para que los periódicos vuelvan a voltear su mirada en el relato (...) El periodismo ha perdido mucho de su peso, al perder este género”, dijo el autor de “La novela de Perón”. “El lenguaje periodístico sólo cuando es eficaz es bello”, fue otra de las frases de Martínez destacada por la prensa colombiana.
Martínez consideró que “entre otros títulos, los diarios del futuro van a tener menos compradores, pero a la vez éstos serán lectores más calificados y exigentes”. Admitió que los costos se elevan en los medios impresos cuando se trata de hacer crónicas o reportajes porque se requiere más tiempo y mejores periodistas. Para el escritor no sólo Internet hizo que se perdieran los géneros narrativos de los diarios, sino también “el surgimiento de las agencias de noticias que dieron prioridad a la llamada pirámide invertida en las notas”.
Concluyó que “es un error grave de los dueños y editores de medios escritos pensar que el lector medio tiene una edad intelectual de 14 años” y aseguró que “la buena noticia es que los periódicos van a perder lectores pero van a ganar en efecto de persuasión”.
A su turno, Anderson señaló que “la base de una nueva estructura narrativa se encuentra en la fuerza de las historias humanas, relatos propios, retratos”, como los que él publicó en The New Yorker en el inicio de la invasión a Irak por parte de tropas internacionales lideradas por Estados Unidos.
“Asumí la obligación que tenía de contar las historias de la gente en la guerra. Hacer crónicas. (...) Es obvio, es ineludible que la prensa escrita, como la tenemos hoy en día, está en vías de extinción, sino encuentra medidas para salvarse”, afirmó. Luego dijo que “yo mismo compro periódicos por romanticisimo. Me pregunto: ¿como director de un medio, qué cree que deba hacer para atrapar a los lectores? Tengo que ofrecer una oferta de historias”, según consignó El País.
Anderson también consideró urgente que los medios impresos exploren nuevas vías para evitar que la prensa escrita entre en un proceso de extinción ante el auge de Internet. “La mejor vía es retomar el periodismo narrativo, es darle la vuelta al origen de las grandes crónicas, de historias bien contadas. Ahora más que nunca, el valor del periodismo narrativo es obvio” afirmó según constató la agencia EFE.
Denuncia contra Chávez
En su edición del lunes 19, La Nación editó una nota titulada “Denuncia la SIP una estrategia de Chávez contra la prensa libre”. En el texto, basado en un cable de EFE, el diario difundió otro de los momentos fuertes de la cumbre.
“El presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el dominicano Rafael Molina, acusó ayer al gobierno venezolano de Hugo Chávez de tener ‘una estrategia deliberada’ para acabar con la libertad de prensa”, señaló EFE según La Nación.
El matutino añadió que “el borrador de Venezuela es el que más ha dado que hablar en esta reunión (…) a causa de la difusión que ha tenido el caso del canal de televisión Radio Caracas TV (RCTV), que podría quedar fuera del aire después del 27 de mayo si el gobierno del presidente Hugo Chávez concretara su anunciada decisión de no renovarle la licencia”.
Añadió el diario que Molina “se refirió ayer al caso de RCTV en su discurso inaugural. La amenaza de cierre de RCTV sigue ‘el patrón de represalia’ de las ‘voces críticas’ al gobierno de Chávez. Consignó que “El presidente de la SIP mencionó las ocho misiones enviadas por la organización que engloba a los propietarios de diarios y otros medios de América a Venezuela para verificar el estado de la libertad de prensa en ese país, y emparejó el caso de Venezuela con el de Cuba, dentro de un panorama continental sombrío”. “‘Es alarmante señalar algunas fallas en el estado de la libertad de prensa, pero reconforta saber que la SIP mantiene un liderazgo claro en la lucha para defender’ ese derecho” registró.
Habló Bill Gates
Otro de los “platos fuertes” del evento fue la presencia del presidente de Microsoft, Bill Gates. Según la crónica del diario El Tiempo, el magnate afirmó que “En el futuro nos espera un mayor crecimiento de la banda ancha, la utilización de la red para el pago de servicios, como los impuestos. Todo con miras a un mundo más digital”
El matutino destacó que “frente a la brecha digital entre los países ricos y pobres, precisó que para superarla no son suficientes los ordenadores de bajo costo, sino que se necesita también disminución de precios en el hardware y las conexiones”.
A la hora de hablar sobre periodismo, Gates afirmó que los diarios “se tienen que reinventar”. “Hace 50 años los periódicos no tenían ningún desafío. Hoy es diferente. Los periódicos están innovando y están buscando los caminos para adaptarse a la era digital”.
El Tiempo consignó que el hombre más rico del mundo según la revista Forbes “pronosticó que el impacto en los medios de comunicación tradicionales será muy grande, debido a que los usuarios no profesionales en comunicaciones podrán hacer información por medio de múltiples programas, tanto de audio y video, como escritos. Aclaró que a pesar de ello las empresas periodísticas seguirán con una franja del mercado”.
Para Gates, la revolución digital “por supuesto, afectará a la publicidad” y espera que sufra un gran “revolcón” en el futuro, al desplazar buena parte de su inversión a los medios de Internet.
El pronunciamiento
El día 19 de marzo la SIP dio a conocer su pronunciamiento sobre el estado de la libertad de prensa en el continente americano. En las conclusiones finales, cuyo texto se puede leer aquí, el organismo señaló en primer término:
“Seis periodistas fueron muertos y dos desaparecieron en los últimos seis meses en México, mientras que otro fue asesinado en Haití. Estos han sido los ataques más violentos perpetrados contra los medios en las Américas, donde en general la libertad de prensa ha sufrido un marcado deterioro en el semestre pasado.
Todos los periodistas asesinados fueron víctimas de las guerras de pandillas y narcotraficantes, lo que refleja cómo el crimen organizado ha sido una amenaza física más grande que las diferencias políticas de antaño para los periodistas en toda la región. Se reportaron cerca de dos decenas más de casos de amenaza de muerte en Guatemala, Honduras, Colombia Ecuador, Paraguay, República Dominicana, Paraguay, Uruguay, Perú, Venezuela y Brasil, algunos de ellos relacionados con informes de casos de corrupción”.
A renglón seguido la emprendió contra sus dos blancos habituales: Venezuela y Cuba. Sobre el primero dijo:
“El gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez amenaza con silenciar la principal cadena de televisión de dicho país, Radio Caracas Televisión, tras anunciar reiteradamente que no será renovada su licencia de transmisión por la línea editorial independiente que mantiene. Un tribunal administrativo le impuso al canal una multa de 1.500 millones de bolívares (700.000 dólares) y el presidente Chávez declaró que el gobierno pensaba comprar la estación y amenazó públicamente con expropiarlo si es que no se llegaba a un acuerdo en el precio. El gobierno manifestó que sus acciones se basaban en las quejas recibidas sobre la forma en que el canal cubría las noticias. En Venezuela se lamenta la falta de independencia del organismo judicial, lo que se traduce en el fracaso del Estado de Derecho, que impide la defensa legal de los derechos de los medios y los periodistas. Mientras tanto, aumentó su presión sobre el canal de noticias Globovisión, imponiéndole multas, presentando demandas judiciales en su contra y denegándole la autorización para ampliar sus frecuencias. Paralelamente a la presión sobre los medios, el gobierno continuó imponiendo su programación ideológica en sus tres canales locales oficiales, su canal internacional Telesur y sus llamadas radioemisoras ‘comunitarias’. El presidente de Telesur ha declarado que ‘la hegemonía en los medios es una herramienta necesaria para la revolución’”.
Y sobre Cuba afirmó:
“En Cuba, la sustitución de Fidel Castro por su hermano Raúl al frente del Estado ha provocado un recrudecimiento de la represión contra periodistas independientes y corresponsales extranjeros. Se presentaron 47 actos de hostigamiento contra periodistas (amenazas policiales, interrogatorios, actos de repudio por grupos progubernamentales, golpizas en la calle, arrestos temporales, multas por desobediencia, allanamientos domiciliarios, desalojos, incautación de dinero y objetos personales, despidos laborales y limitaciones de movimiento dentro de Cuba). Tres corresponsales extranjeros fueron expulsados de Cuba con el argumento de que ‘su forma de enfocar la situación cubana no es la más conveniente para el gobierno cubano’. En un ataque a las fuentes, cuatro ciudadanos fueron enjuiciados por fabricar o reparar equipos de televisión por satélite y pueden ir a la cárcel por tres años. Mientras tanto, 28 periodistas siguen encarcelados, con penas que van hasta 27 años de prisión.
La represión cubana se está extendiendo ahora a los usuarios de Internet. Ningún cubano puede acceder libremente a Internet. El gobierno, a través de su ministro de Informática y Comunicaciones, Ramiro Valdés, ha proclamado su intención de domar al ‘potro salvaje’ de las nuevas tecnologías bajo el argumento de que son ‘uno de los peores mecanismos de exterminio global que se hayan inventado’”.
Con respecto a la Argentina, la SIP señaló en las conclusiones:
“En Argentina, funcionarios del gobierno han seguido dividiendo arbitrariamente a los periodistas y los medios como amigos o enemigos, recurriendo al uso de la publicidad oficial para apoyar a unos y castigar a otros. Hay un proyecto de ley para regular la publicidad oficial que duerme el sueño de los justos en el Congreso. Tanto el presidente Kirchner en declaraciones públicas, como el Senado en una resolución sobre un caso específico del asesinato de una empresaria en Río Cuarto (Córdoba), han seguido envenenando el ambiente público mediante fuertes ataques a la prensa”.
La alusión de la SIP al Senado es curiosa. Se refirió a un proyecto de la senadora Vilma Ibarra, quien criticó el tratamiento que los medios de comunicación le estaban dando al asesinato de Nora Dalmasso, fundamentalmente a la difusión de información privada de la víctima.
La organización también se refirió a Bolivia en estos términos:
Un clima de temor creado por este tipo de acusaciones se ha extendido hasta Bolivia, donde el presidente Evo Morales manipuló las protestas callejeras que incluían entre sus blancos a los medios privados de comunicación. La creación de una red de radioemisoras comunitarias bajo el modelo venezolano, así como las vagas propuestas de censura que vienen circulando en el Congreso son factores que aumentan el grado de preocupación existente.
Con respecto a la libertad de prensa en Uruguay, consideró:
“El presidente del Uruguay Tabaré Vázquez, así como su secretario, sus ministros, parlamentarios oficialistas y hasta su esposa, han acusado a diferentes medios de prensa de ‘conspiraciones’ y ‘complots’ contra el gobierno, que nunca probaron, de ‘jugar sucio’, ‘trampear’, ‘estafar’, ‘tergiversar’ y ‘mentir canallescamente’ al publicar noticias ciertas, de hacerle una ‘lucha sorda’ al gobierno con el ‘objetivo político’ de debilitarlo y de coordinar la publicación simultánea de noticias, en el marco de una ‘escalada orquestada por la derecha y sus medios contra el gobierno’. Eso incluye convocatorias públicas para ‘dar una cerrada batalla en todos los ámbitos’ al alcance del oficialismo. Un informe del sindicato de periodistas ‘reveló la falta de transparencia en la distribución de la publicidad oficial y trabas para acceder a documentos públicos’, así como el favorecimiento de medios identificados con el gobierno, en perjuicio de la prensa independiente o crítica”.
También se refirió a los Estados Unidos, en un párrafo que La Nación no incluyó en su crónica:
“En Estados Unidos continúa la preocupación por la confidencialidad de las fuentes. Las propuestas para la creación de una ley escudo federal no han llegado a buen puerto, a pesar del reciente encarcelamiento de periodistas y de la creciente presión de fiscales sobre periodistas para que éstos atestigüen ante los tribunales”.
En el informe específico de Estados Unidos, la SIP refiere el caso del periodista, blogger y cineasta Joshua Wolf, quien –afirmó-, “fue a prisión por desacato a la corte al haberse rehusado a entregar al gran jurado un video grabado el 8 de julio del 2005 sobre un choque entre la policía y un grupo de manifestantes en San Francisco, en el que resultó dañado un carro de la policía. Wolf fue encarcelado el 1 de agosto del año pasado, liberado al mes, pero volvió a prisión poco después al perder su apelación. Ahora permanece en prisión más tiempo que cualquier otro periodista en la historia de los Estados Unidos por desacatar una orden de comparecencia relacionada con su trabajo”.
Las reacciones: primero Venezuela
Desde algunos de los países criticados por la SIP, se produjeron reacciones. Salvo en el caso de Evo Morales, consignado en La Nación, las réplicas de distintos gobiernos a la organización de prensa tampoco fueron publicadas en los diarios argentinos.
El primero en alzar su voz fue Venezuela, que a través de su ministro de Comunicación, William Lara, señaló que “la asamblea que celebra en Colombia la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) debería concluir con un ‘mea culpa’ sobre el protagonismo de algunos de sus integrantes en el golpe de Estado de 2002 en Venezuela”.
Las declaraciones de Lara, reproducidas por El país de Colombia, también incluyeron un anuncio: “El gobierno (de Venezuela) propiciará un debate sobre si los medios tienen derecho a instaurar dictaduras o deben ser instrumentos de servicio para el pueblo por la vía de la divulgación de la verdad y no de la imposición del silencio informativo, como ocurrió el 12 de abril de 2002”.
Lara exigió a la SIP “una disculpa ante el pueblo venezolano por haber atentado contra la democracia, cercenándole derechos fundamentales, como los de expresión y de acceso a la información”.
En otro párrafo, Lara afirmó que “no es noticia que el pataleo oligárquico contra la decisión irreversible del Estado venezolano de democratizar la señal de RCTV, transformándola en una televisora de servicio público a partir del 28 de mayo, tenga un megáfono en la SIP”.
Se suma Bolivia
El presidente boliviano Evo Morales también rechazó el informe de la SIP por considerarlo “falso”. Afirmó: “Quiero que se informe a esa organización llamada Sociedad Interamericana de Prensa que en Bolivia hay libertad de prensa, hay libertad no sólo de prensa, sino incluso libertad para discriminar, para marginar, para humillar, para acusar falsamente”, consignaron medios internacionales.
“La SIP está diciendo que Evo no da libertad de prensa. Es falso. Tenemos paciencia, soportamos humillaciones de algunos medios de prensa”, agregó el mandatario. También ironizó: “Mis padres me enseñaron a rezar con los ojos cerrados y cuando lo hago, algún medio de comunicación ha dicho que Evo se está durmiendo”.
Uruguay también rechaza
Según la agencia EFE, “dos ministros uruguayos rechazaron un informe presentado en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) según el cual el gobierno del presidente Tabaré Vázquez hostiga a los medios de prensa y hace un uso discriminado de la publicidad oficial”.
El despacho incluyó declaraciones de la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, quien dijo que quien presentó el informe en la SIP, el periodista Claudio Paolillo, “tiene intereses directos” por ser el director del semanario Búsqueda “que no es plural y menos independiente”.
La agencia española dijo que “Paolillo denunció en la reunión de la SIP que se celebra en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias que el Ministerio de Salud Pública, ‘aumentó la pauta de publicidad en medios claramente identificados con la tendencia política del gobierno, mientras que en otros se produjo directamente el retiro de la publicidad’”.
Según la ministra, “para elegir la publicidad su ministerio llama a licitación y se tiene en cuenta, además, los medios con mayor difusión popular”.
En tanto, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Eduardo Bonomi, rechazó “cualquier violación de la libertad de prensa” de parte de la administración del presidente Tabaré Vázquez. Bonomi aseguró que el gobierno “hace los mayores esfuerzos por favorecer la tarea de todos los periodistas”.
Informes por países
Además de las conclusiones generales ya mencionadas, la SIP también emitió informes sobre los distintos países del continente. En relación a la Argentina, este es el informe completo, del que los matutinos argentinos aún no dieron cuenta en sus páginas.
"En este período en Argentina continuó el esfuerzo de periodistas, medios de comunicación y entidades periodísticas por garantizar la libertad de expresión a pesar de que la administración pública trató de mantenerla bajo control.
En momentos en que el actual gobierno está cumpliendo sus últimos meses, sigue manteniendo la discrecionalidad que le permite encasillar en amigos o enemigos a dirigentes políticos, periodistas o medios de prensa. El presidente Kirchner inauguró el 1 de marzo el último período de sesiones del Congreso Nacional con un discurso en el que destacó sus logros económicos, expresó duras advertencias hacia los medios diciendo que no les tiene miedo a los que escriben y les pidió que hagan una autocrítica.
El 7 de marzo Kirchner criticó, durante la inauguración de una oficina destinada a fomentar las inversiones extranjeras, el voluntarismo malintencionado de algunos escribas y aprendices de economía, que desconfiaron del índice de precios al consumidor dado a conocer por un organismo oficial.
El menosprecio hacia el papel de los medios de comunicación quedó en evidencia cuando el secretario de Medios de Comunicación de la Nación, Enrique Albistur, expresó que “es un acto de soberbia de algunos periodistas decir que el presidente Kirchner se equivoca porque no brinda conferencias de prensa. En realidad lo que les duele a los periodistas es que dejaron de ser intermediarios necesarios”.
La pauta publicitaria del gobierno distribuida sin principios sobre los cuales debería basarse una norma que garantice la transparencia, evite la sospecha de favoritismos o de discrecionalidad y permita el control de los fondos públicos destinados a tal fin, ha sido motivo de preocupación no solo en ámbitos nacionales sino también internacionales.
La Organización de Estados Americanos, por medio de su relatoría Especial para la Libertad de Expresión se sumó a reclamos varios de la SIP pidiendo el tratamiento de proyectos de ley pendientes en el Congreso que procuran regular la asignación, contratación y distribución de fondos destinados a la publicidad oficial.
El Departamento de Estado de Estados Unidos, en su informe anual sobre los derechos humanos en el mundo, mencionó las interferencias del gobierno sobre la libertad de prensa y sobre la distribución de las inversiones publicitarias.
La Asociación de Derechos Civiles presentó al Congreso una propuesta en la que reúne una serie de principios básicos para la regulación en esta materia, entre los que se destaca la necesidad de que la publicidad sea útil a la población, no promueva de manera explícita o implícita los intereses del gobierno o de algún partido político.
Por su parte, el gobierno descartó tres proyectos de ley que regulan la publicidad oficial y el presidente de la Comisión de Medios de Comunicación y Libertad de Expresión, de la Cámara de Diputados, Guillermo Jenefes, declaró que no es un tema legislable.
El diario de Río Negro sigue padeciendo una discriminación en la pauta publicitaria, respecto de otros medios de la provincia de Neuquén y también múltiples dificultades para acceder a funcionarios que pueden proporcionar informaciones vitales y, en general, sigue siendo problemático consultar fuentes gubernamentales como la de Hacienda, Educación y Banco de la provincia de Neuquén.
El reclamo judicial contra la discriminación publicitaria que inició el diario de Río Negro en el 2003, cuando informó de un hecho grave de corrupción que salpicaba al gobierno de Neuquén, sigue sin definirse luego de que fuera girado el expediente a dictamen del Procurador Nacional, Esteban Righi, y se excusara de pronunciarse aduciendo que al no existir una norma que establezca las pautas sobre las cuales realizar el control judicial, la pretensión del diario Río Negro no puede prosperar.
El dictamen fue criticado ya que la ausencia de un marco normativo que fije criterios básicos para regular la distribución de la publicidad oficial no exime del control judicial a las decisiones estatales en esta materia. Además, el funcionario no tuvo en cuenta que no está en juego una infracción a una norma local sino la violación a los principios establecidos en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Declaración Interamericana de principios sobre Libertad de Expresión. En el 2004 el gobierno pautó 60.525 centímetros en el diario de la competencia, y 11.005 centímetros en el diario Río Negro, pese a la mayor tirada y penetración de este último. También está pendiente de resolución el recurso de amparo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentado a mediados del 2003.
En diciembre un hecho policial, despertó en los medios y en el público la posibilidad de analizar el comportamiento periodístico. Se trató de un crimen cometido en un “country” en la ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba que terminó con la vida de una agraciada y adinerada mujer, esposa de un reconocido médico de la zona, y que sigue atrayendo el interés del público. Los detalles de ese caso, según un editorial del diario La Nación, fueron ventilados por algunos comunicadores con crudeza y liviandad, hurgando en la vida privada, en la intimidad de la víctima, de sus familiares y allegados y han desnudado con toda crudeza la necesidad que la ética periodística deje de ser tan solo una formulación teórica y sea una práctica constante. La senadora nacional Vilma Ibarra promovió una condena contra los medios de comunicación en general por el tratamiento que habían efectuado de este episodio. Esta iniciativa se aprobó en el Senado, reprobando en general a justos y pecadores y con la intención de generar regulaciones o censuras que podrían afectar la libertad de prensa. La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, ADEPA, expresó que los contenidos de las publicaciones quedan sometidos al juicio de los lectores y, si corresponde, al análisis de los jueces.
Agresiones varias a periodistas de La Voz del Interior, T y C Sport, Olé, Página 12 ocurrieron durante espectáculos deportivos y dieron lugar a protestas de las entidades periodísticas ante la Asociación de Fútbol Argentina, AFA, que deploró lo ocurrido y prometió redoblar esfuerzos para que la violencia no deteriore la imagen de los acontecimientos deportivos.
Intimidación a funcionarios públicos que hablan con la prensa ocurrió cuando la doctora Andrea Prodan, funcionaria del Ministerio de Defensa, acordó una entrevista con la revista Noticias en enero último. Apenas tres horas después que la revista circuló en los kioscos, recibió un mensaje en su celular de que no se presentara más a trabajar.
El diario La Mañana de Córdoba sigue afrontando agravios y restricciones a fuentes informativas provocadas por el intendente de la Capital, molesto por informaciones acerca de irregularidades administrativas, presupuestarias que señalan serias falencias en su gestión.
Todavía permanece esquiva una legislación sobre acceso a la información pública."
Una biografía del ex ministro y precandidato a presidente de la Nación, Roberto Lavagna, incluye un capítulo sobre su relación con el periodismo. Carlos Liascovich, autor del libro, intenta desentrañar la visión del ex ministro sobre los medios de comunicación. Los periodistas con los que Lavagna se siente más cómodo. Por qué privilegia al diario La Nación. Su pelea pública con Marcelo Bonelli. La prensa y el caso de los bonistas extranjeros.

Luego de la decisión de Mauricio Macri de presentarse a los comicios por la jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires el próximo 3 de junio –y la posibilidad de que la líder del ARI, Elisa Carrió, siga el mismo camino-, uno de los principales precandidatos de la oposición para las próximas elecciones presidenciales será Roberto Lavagna. El ex ministro fue objeto de una biografía que escribió el periodista Carlos Liascovich y que fue editada en diciembre de 2005 por Planeta. Liascovich es periodista y licenciado en Economía en la UBA, con un Master en Periodismo de la Universidad de San Andrés (2002-2004). Trabaja en la revista Pymes de Clarín, antes se desempeñó en la sección Cultura y luego en la revista Ñ. También fue colaborador en las revistas Mercado y Fortuna.
El libro recorre la vida de Lavagna desde sus tiempos de estudiante universitario, relata aspectos desconocidos tanto de su vida personal como profesional, da cuenta de sus pasos por la administración pública, relata su desempeño durante el último gobierno de Juan Domingo Perón y en el de Raúl Alfonsín y cuenta detalles de su paso como ministro de Economía de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner. Liascovich con su biografía indaga en las ideas políticas y económicas del ex funcionario.
El autor del libro dedica el capítulo “Medios y Fines” al análisis de un tema que no es usual encontrar en las biografías: la relación del protagonista con el periodismo. Liascovich no oculta que los medios de comunicación son una parte fundamental en la construcción de la agenda pública, incluso para el propio Lavagna.
Con respecto a ese capítulo, entre las fuentes consultadas se destaca Alberto Paz, ex socio en la consultora Ecolatina y uno de los principales colaboradores de Lavagna. También se encuentra el testimonio de Marco Lavagna, hijo del protagonista. Para poder ser preciso en la relación con el periodismo, Liascovich hurgó en hemerotecas, para incorporar una mirada sobre el tratamiento que los diarios le dieron a Lavagna antes y después de ser ministro de Economía.
Diario sobre Diarios (DsD) presenta entonces una síntesis de ese capítulo, y agradece al autor del libro que haya autorizado su reproducción. DsD lo hace con la certeza que su difusión ayudara a los lectores de matutinos a comprender la relación entre el periodismo y las personalidades públicas, un entramado que habitualmente resulta “invisible” ya que los medios de comunicación no suelen difundir ese tipo de cuestiones o problemáticas.
A continuación el mencionado capítulo (los subtítulos pertenecen a agregados de DsD que no figuran en el libro, al sólo efecto de hacer más ágil la lectura).
Lavagna, medios y fines
El capítulo referido a la relación entre Lavagna y la prensa, comienza con una descripción general del autor del libro: “El vínculo del ‘Lavagna- ministro de Economía’ con los medios es conflictivo. Desconfía de ellos tanto en lo que hace a su capacidad de comprender los hechos, como por sus reales intenciones al publicar lo que publican. Este último punto es en particular muy intenso y repetido en sus mufas públicas y privadas”.
En cambio, según Liascovich, “el ‘Lavagna del llano’, anterior a abril de 2002, tenía un trato mucho más fluido con los periodistas. Durante los años 80 y 90 sus columnas firmadas, entrevistas, páginas de opinión y comentarios de coyuntura lo hacían circular en el ambiente político y empresario. Nunca, por entonces, había restringido su voluntad de participar o de ser consultado” por el periodismo.
En una llamada a pie de página, Liascovich se pregunta: “¿En cuáles medios se lo leía con más frecuencia al Lavagna ‘pre-ministro’?” Y afirma: “Puede decirse que, aunque circulaba en todos los medios influyentes –– El Cronista, Ámbito, La Nación, Página/ 12, Noticias–– por nuestra búsqueda en archivos resulta casi indudable que Clarín es donde más veces firmaba o era consultado hasta el 26 de abril de 2002, seguramente por la afinidad de concepciones entre el medio y el personaje. No obstante, carecemos de datos exactos sobre el punto”.
Liascovich recuerda que “en casi todos sus discursos y conferencias de prensa Lavagna no ha perdido la oportunidad de marcar errores, desmontar operaciones o incluso contrastar la actitud de los medios argentinos (para peor) respecto de los extranjeros” y agrega que cuando al ex ministro se lo consulta sobre el periodismo “entre sus respuestas no olvidaba insistir con sus sospechas respecto de la corrupción en algunos medios (de paso: cuando habla de corrupción, el economista suele anotar en su lista: políticos, economistas, periodistas…)”.
Entrevistado para el libro, Lavagna le dijo a Liascovich en agosto de 2005: “Yo he optado prácticamente por no tener vínculo [con los medios]. No tengo vínculos ni oficiales ni extraoficiales. Lo único que hago es cuando hay una información, hago una pequeña conferencia de prensa, paso la información a todos simultáneamente, no contesto. No contesto sobre otras cosas porque si no la conferencia de prensa es sobre lo que ellos quieren, no sobre lo que yo quiero. Y de vez en cuando hago una de orden general donde pueden preguntar lo que quieren”.
En otro párrafo, Lavagna le dice al autor del libro: “No tengo prácticamente otro contacto (con los periodistas). Con algunos de los columnistas del domingo sí, suelen venir [Joaquín] Morales Solá, Mario Wainfeld, [Eduardo] Van der Kooy… Es el único otro contacto que tengo, que por otro lado es público, no es nada secreto. Y después no hablo más con nadie porque mi grado de decepción aun con los que me parecían más responsables es muy grande. No porque no nos elogien. Simplemente porque ni siquiera dicen lo que uno les dice. Yo creo que cualquier periodista tiene todo el derecho del mundo de decir lo que quiere, si además reflejó la opinión de la persona a la cual vino a entrevistar. Después puede decir ‘yo no le creo’ o cualquier otra cosa. Lo que no puede hacer es poner solamente ‘yo no le creo’ sin siquiera volcar lo que se le dijo”.
En la misma entrevista Lavagna relató un “caso” en donde dijo no comprender la actitud de un sector del periodismo local: “hay un caso que uno se preguntaba ¿cómo es posible que (los periodistas) tengan una actitud tan negativa en el tema de la deuda? No puede ser que sólo aparezca la versión del opositor, que lo hayan transformado a Nicola Stock en un personaje importante ¡cuando es el lobbysta de los bancos italianos! (…) Yo no sé lo que pasó”. A raíz de eso, el ex ministro reflexionó: “hay otros (medios) estrictamente con posiciones ideológicas. En el caso de Ámbito Financiero, no va a venir ningún elogio, eso ya lo sé. Pero hay otros, que razonablemente uno debería esperar… por sus lectores… un comportamiento distinto. Y de repente aparecen complicaciones de otra naturaleza”.
Luego Lavagna contó una anécdota, aunque lamentablemente sin dar nombres: “Hay una periodista del exterior por ejemplo, que alguna vez me ha hecho un reportaje, muy seria, muy responsable, con mucho conocimiento del mundo, que vive hace muchos años afuera. Pero no hemos hecho más reportajes porque el último se lo cambiaron, y me dijo: “Discúlpeme, me lo cambiaron”. Y bueno, le dije, para qué le voy a dar otro reportaje… Yo no gano nada con que usted se disculpe. Yo le creo, por los antecedentes que tengo. Pero para qué me voy a tomar el trabajo de darle un reportaje”.
La cita de Miguens
Liascovich recuerda en el libro un episodio que ocurrió en el 2003. Ese año Lavagna había sido invitado a disertar en el Coloquio de IDEA. En su exposición, el ex ministro “había elegido citar unas muy precisas palabras del sociólogo y abogado José Enrique Miguens”. Esas palabras fueron: “Daría la impresión de que nuestros analistas políticos y económicos y nuestros comentaristas en general no se han hecho cargo de esta nueva situación y siguieran manejándose con los marcos de referencia y con las conceptualizaciones y categorías mentales propias del período anterior, sin darse cuenta del cambio que ha ocurrido en nuestra sociedad. Esto está produciendo una especie de disonancia cognitiva entre los que quieren interpretar la realidad política y el público común que la vive. En los muchos años que tengo de observar nuestra sociedad, nunca he visto un desfasaje tal como el que existe hoy entre los que se consideran orientadores de la opinión pública y la opinión pública que pretenden orientar”.
En este párrafo, Liascovich hizo una llamada a pie de página en donde señaló que “Miguens fue quien firmó la propuesta para que el joven Roberto Lavagna fuera aceptado en 1967 por la Universidad de Bruselas. La cita que convoca Lavagna corresponde a una columna publicada por Miguens en La Nación el 15 de octubre de 2003, titulada ‘Un nuevo modo de pensar en política’. Aunque el autor no habla estrictamente de periodistas y medios sino de categorías más amplias como observadores y analistas, el vínculo es pertinente”.
El medio y el periodista
En otro pasaje del capítulo, el autor asegura que el “disgusto” de Lavagna con los medios, “va de una interpretación a otra: por un lado los ve centralmente como un lugar de expresión de intereses y montaje de operaciones. Pero estas palabras de Miguens muestran también otra lectura del economista: la de un hombre cansado del salvajismo de las críticas, y que les exige a los otros ser menos prejuiciosos y más analíticos”. Liascovich se pregunta “¿cuál es la mirada que predomina en Lavagna acerca de los medios, finalmente?” y afirma que “está decepcionado. Dice que abandonó el combate y prefiere no hablar”.
Alberto Paz, ex socio de Lavagna en la consultora Ecolatina y uno de sus hombres de plena confianza, aportó su visión de la relación entre el ex ministro y el periodismo. Le dijo al autor del libro: “Roberto tenía buena relación con los medios. Hoy no tiene tan buena relación como cuando estaba en el llano. […] Yo creo que él ahí se equivoca a veces, esto me lo han hecho ver algunos de los pocos periodistas con los que yo hablo”.
Según Paz, esos periodistas le dicen: “Lavagna confunde al periodista con el medio, y no es lo mismo”. Luego le dijo al autor del libro: “había un periodista de Ámbito Financiero que me decía: ‘¿Vos te creés que yo puedo hacer un titular? ¿Una tapa? No puedo hacer una tapa. La tapa la hace [Roberto] García, la hace [Julio] Ramos. Y me pega a mí. Vamos a una conferencia de prensa y me pega’”. Paz dice que le suele decir a Lavagna: “En Clarín no son todos iguales. ¡En Ámbito no son todos iguales!”.
En otro párrafo, Paz confirma que Lavagna suele “privilegiar” a La Nación a la hora de difundir información o de atender a los periodistas. El autor del libro le hizo notar a Paz que La Nación tiene “un discurso más liberal”, a lo que el socio del ex ministro respondió con una pizca de humor: “si La Nación le está jugando hoy a favor es circunstancial, porque le es funcional oponerse a lo que ven que significa Kirchner. Además, entre un peronista troglodita como deben ver ellos al Presidente, y un peronista refinado que habla francés… (se ríe) ¡Es mucho más paquete!”.
Palabra de hijo
Por su parte, Marco Lavagna, hijo del ex ministro, responde a la pregunta: “¿Los periodistas que él valora más? (Martín) Kanenguiser, Morales Solá… Un tipo como Van der Kooy, ese tipo de perfil le gusta. Tipos que están mirando más allá. Quizá no comparten sus ideas, pero ve que son gente que van más allá. (Marcelo) Zlotogwiazda también…”.
El hijo de Lavagna también le dijo a Liascovich lo que le molesta a su padre: “los periodistas que se quedan en ‘¿Y qué pasó con el Fondo?’ ¡No te voy a contar qué pasó con el Fondo, no te puedo contar! ¡Por una cuestión estratégica no te puedo contar! O… ‘¿Qué le dijo Rato…?’ ¡Y, no te puedo contar! ‘¿Pero cómo no me puede contar?’ Y te hacen veinte veces la misma pregunta que veinte veces te contestó que no te iba a contestar… Está bien, preguntala porque es de rigor, pero preguntala una vez. Eso a él le molesta muchísimo. Que le pregunten veinte veces lo mismo que ya contestó, o que te cambien el orden de la pregunta para ver si se te escapa…”.
La pelea con Bonelli
Liascovich afirma en el capítulo que “otro momento significativo de la relación Lavagna-medios” lo constituyó “su distanciamiento en 2003 con Marcelo Bonelli” a quien definió como “el más difundido periodista de economía del grupo Clarín que siempre había mantenido un muy buen vínculo con el protagonista desde muchos años antes de que fuera ministro”.
Liascovich consignó que “entrevistado para este libro, Bonelli mencionaba como origen de la ruptura los días de la transición Duhalde- Kirchner, cuando ante sus dificultades para confirmar la integración del renovado equipo económico a través del Ministerio, tuvo que apelar a otras fuentes. Algo que fue mal mirado, decía, desde el Palacio de Hacienda”.
Luego el autor del libro afirmó que “la relación, contaba Bonelli, se terminó de romper cuando poco después no logró que desde el Ministerio le prestaran colaboración para obtener una entrevista con el entonces director general del FMI, Horst Köhler, de visita en la Argentina”.
Desde el lado de Lavagna, Liascovich relató que “Alberto Paz afirma que trató de mediar entre ambos para volver a acercarlos, pero se encontró con una absoluta negativa del ministro, quien le dijo que no estaba dispuesto a escuchar ninguna exigencia de primicias exclusivas”. Y añadió: “Hoy, según Paz, el vínculo ya está demasiado dañado como para poder reconstruirlo. Paradójicamente, el ex socio de Lavagna respondió lo mismo que Bonelli ante una pregunta concreta para este libro: puestos a hablar de economía, ministro y periodista probablemente coincidirían en un 90%”.
Limón, zapallo y nabo
En el cierre del capítulo dedicado a la relación entre el ex ministro y la prensa, Liascovich dio cuenta de algunos “cruces de chistes pesados entre Lavagna y los medios (sin olvidar que el humor suele revelar, aseguran, profundidades del inconsciente)”.
En ese sentido recordó que “en 2003 y 2004 Lavagna ganó el ‘Premio Limón’ por parte de la sala de periodistas del Palacio de Hacienda, por ser el funcionario de trato más agrio con la prensa (a diferencia de 2003, en 2004 no fue ganador único, porque lo compartió con Guillermo Nielsen)”. Para el autor del libro, el galardón “se comprende perfectamente al escuchar, de boca de su hijo, el desprecio de Lavagna por algunas preguntas en las conferencias de prensa. Actitud que, por cierto, el ministro no se encarga de disimular”.
Entonces, dice Liascovich, “fiel a su fama corrosiva, el ministro contesta a las frutas con verduras. En 2004 comentó que él iba a otorgar el ‘Premio Zapallo’, para ‘darle un galardón al periodista y al medio que más escribieron a lo largo del año a favor de los bonistas extranjeros’. Fue sólo una amenaza, porque después optó por guardarse ‘in pectore’ el nombre de los ganadores”. Liascovich asegura que “para este libro volvió a la carga: aseguró que está dispuesto a entregar el ‘Premio Nabo’, aunque no explicó con cuáles variables construirá el indicador.
DsD 7 - 3 - 2007
Domingo, 22 de noviembre
Julio San Francisco
Efrén Mayorga
Asociación Cultural Vera Méndez
Angel Monagas
Grupo Cenyt
Julio Enrique Parada Contreras
Roderick Guzmán Meza
Julio Frank Salgado
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Guillermo Roz| Noviembre 2009 | ||||||
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