Suplemento Prensa Argentina

Algunos detalles de la relación de Lavagna con el periodismo

09.03.07 | 14:09. Archivado en Zona Dura
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Una biografía del ex ministro y precandidato a presidente de la Nación, Roberto Lavagna, incluye un capítulo sobre su relación con el periodismo. Carlos Liascovich, autor del libro, intenta desentrañar la visión del ex ministro sobre los medios de comunicación. Los periodistas con los que Lavagna se siente más cómodo. Por qué privilegia al diario La Nación. Su pelea pública con Marcelo Bonelli. La prensa y el caso de los bonistas extranjeros.

Luego de la decisión de Mauricio Macri de presentarse a los comicios por la jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires el próximo 3 de junio –y la posibilidad de que la líder del ARI, Elisa Carrió, siga el mismo camino-, uno de los principales precandidatos de la oposición para las próximas elecciones presidenciales será Roberto Lavagna. El ex ministro fue objeto de una biografía que escribió el periodista Carlos Liascovich y que fue editada en diciembre de 2005 por Planeta. Liascovich es periodista y licenciado en Economía en la UBA, con un Master en Periodismo de la Universidad de San Andrés (2002-2004). Trabaja en la revista Pymes de Clarín, antes se desempeñó en la sección Cultura y luego en la revista Ñ. También fue colaborador en las revistas Mercado y Fortuna.

El libro recorre la vida de Lavagna desde sus tiempos de estudiante universitario, relata aspectos desconocidos tanto de su vida personal como profesional, da cuenta de sus pasos por la administración pública, relata su desempeño durante el último gobierno de Juan Domingo Perón y en el de Raúl Alfonsín y cuenta detalles de su paso como ministro de Economía de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner. Liascovich con su biografía indaga en las ideas políticas y económicas del ex funcionario.

El autor del libro dedica el capítulo “Medios y Fines” al análisis de un tema que no es usual encontrar en las biografías: la relación del protagonista con el periodismo. Liascovich no oculta que los medios de comunicación son una parte fundamental en la construcción de la agenda pública, incluso para el propio Lavagna.

Con respecto a ese capítulo, entre las fuentes consultadas se destaca Alberto Paz, ex socio en la consultora Ecolatina y uno de los principales colaboradores de Lavagna. También se encuentra el testimonio de Marco Lavagna, hijo del protagonista. Para poder ser preciso en la relación con el periodismo, Liascovich hurgó en hemerotecas, para incorporar una mirada sobre el tratamiento que los diarios le dieron a Lavagna antes y después de ser ministro de Economía.

Diario sobre Diarios (DsD) presenta entonces una síntesis de ese capítulo, y agradece al autor del libro que haya autorizado su reproducción. DsD lo hace con la certeza que su difusión ayudara a los lectores de matutinos a comprender la relación entre el periodismo y las personalidades públicas, un entramado que habitualmente resulta “invisible” ya que los medios de comunicación no suelen difundir ese tipo de cuestiones o problemáticas.

A continuación el mencionado capítulo (los subtítulos pertenecen a agregados de DsD que no figuran en el libro, al sólo efecto de hacer más ágil la lectura).

Lavagna, medios y fines

El capítulo referido a la relación entre Lavagna y la prensa, comienza con una descripción general del autor del libro: “El vínculo del ‘Lavagna- ministro de Economía’ con los medios es conflictivo. Desconfía de ellos tanto en lo que hace a su capacidad de comprender los hechos, como por sus reales intenciones al publicar lo que publican. Este último punto es en particular muy intenso y repetido en sus mufas públicas y privadas”.

En cambio, según Liascovich, “el ‘Lavagna del llano’, anterior a abril de 2002, tenía un trato mucho más fluido con los periodistas. Durante los años 80 y 90 sus columnas firmadas, entrevistas, páginas de opinión y comentarios de coyuntura lo hacían circular en el ambiente político y empresario. Nunca, por entonces, había restringido su voluntad de participar o de ser consultado” por el periodismo.

En una llamada a pie de página, Liascovich se pregunta: “¿En cuáles medios se lo leía con más frecuencia al Lavagna ‘pre-ministro’?” Y afirma: “Puede decirse que, aunque circulaba en todos los medios influyentes –– El Cronista, Ámbito, La Nación, Página/ 12, Noticias–– por nuestra búsqueda en archivos resulta casi indudable que Clarín es donde más veces firmaba o era consultado hasta el 26 de abril de 2002, seguramente por la afinidad de concepciones entre el medio y el personaje. No obstante, carecemos de datos exactos sobre el punto”.

Liascovich recuerda que “en casi todos sus discursos y conferencias de prensa Lavagna no ha perdido la oportunidad de marcar errores, desmontar operaciones o incluso contrastar la actitud de los medios argentinos (para peor) respecto de los extranjeros” y agrega que cuando al ex ministro se lo consulta sobre el periodismo “entre sus respuestas no olvidaba insistir con sus sospechas respecto de la corrupción en algunos medios (de paso: cuando habla de corrupción, el economista suele anotar en su lista: políticos, economistas, periodistas…)”.

Entrevistado para el libro, Lavagna le dijo a Liascovich en agosto de 2005: “Yo he optado prácticamente por no tener vínculo [con los medios]. No tengo vínculos ni oficiales ni extraoficiales. Lo único que hago es cuando hay una información, hago una pequeña conferencia de prensa, paso la información a todos simultáneamente, no contesto. No contesto sobre otras cosas porque si no la conferencia de prensa es sobre lo que ellos quieren, no sobre lo que yo quiero. Y de vez en cuando hago una de orden general donde pueden preguntar lo que quieren”.

En otro párrafo, Lavagna le dice al autor del libro: “No tengo prácticamente otro contacto (con los periodistas). Con algunos de los columnistas del domingo sí, suelen venir [Joaquín] Morales Solá, Mario Wainfeld, [Eduardo] Van der Kooy… Es el único otro contacto que tengo, que por otro lado es público, no es nada secreto. Y después no hablo más con nadie porque mi grado de decepción aun con los que me parecían más responsables es muy grande. No porque no nos elogien. Simplemente porque ni siquiera dicen lo que uno les dice. Yo creo que cualquier periodista tiene todo el derecho del mundo de decir lo que quiere, si además reflejó la opinión de la persona a la cual vino a entrevistar. Después puede decir ‘yo no le creo’ o cualquier otra cosa. Lo que no puede hacer es poner solamente ‘yo no le creo’ sin siquiera volcar lo que se le dijo”.

En la misma entrevista Lavagna relató un “caso” en donde dijo no comprender la actitud de un sector del periodismo local: “hay un caso que uno se preguntaba ¿cómo es posible que (los periodistas) tengan una actitud tan negativa en el tema de la deuda? No puede ser que sólo aparezca la versión del opositor, que lo hayan transformado a Nicola Stock en un personaje importante ¡cuando es el lobbysta de los bancos italianos! (…) Yo no sé lo que pasó”. A raíz de eso, el ex ministro reflexionó: “hay otros (medios) estrictamente con posiciones ideológicas. En el caso de Ámbito Financiero, no va a venir ningún elogio, eso ya lo sé. Pero hay otros, que razonablemente uno debería esperar… por sus lectores… un comportamiento distinto. Y de repente aparecen complicaciones de otra naturaleza”.

Luego Lavagna contó una anécdota, aunque lamentablemente sin dar nombres: “Hay una periodista del exterior por ejemplo, que alguna vez me ha hecho un reportaje, muy seria, muy responsable, con mucho conocimiento del mundo, que vive hace muchos años afuera. Pero no hemos hecho más reportajes porque el último se lo cambiaron, y me dijo: “Discúlpeme, me lo cambiaron”. Y bueno, le dije, para qué le voy a dar otro reportaje… Yo no gano nada con que usted se disculpe. Yo le creo, por los antecedentes que tengo. Pero para qué me voy a tomar el trabajo de darle un reportaje”.

La cita de Miguens

Liascovich recuerda en el libro un episodio que ocurrió en el 2003. Ese año Lavagna había sido invitado a disertar en el Coloquio de IDEA. En su exposición, el ex ministro “había elegido citar unas muy precisas palabras del sociólogo y abogado José Enrique Miguens”. Esas palabras fueron: “Daría la impresión de que nuestros analistas políticos y económicos y nuestros comentaristas en general no se han hecho cargo de esta nueva situación y siguieran manejándose con los marcos de referencia y con las conceptualizaciones y categorías mentales propias del período anterior, sin darse cuenta del cambio que ha ocurrido en nuestra sociedad. Esto está produciendo una especie de disonancia cognitiva entre los que quieren interpretar la realidad política y el público común que la vive. En los muchos años que tengo de observar nuestra sociedad, nunca he visto un desfasaje tal como el que existe hoy entre los que se consideran orientadores de la opinión pública y la opinión pública que pretenden orientar”.

En este párrafo, Liascovich hizo una llamada a pie de página en donde señaló que “Miguens fue quien firmó la propuesta para que el joven Roberto Lavagna fuera aceptado en 1967 por la Universidad de Bruselas. La cita que convoca Lavagna corresponde a una columna publicada por Miguens en La Nación el 15 de octubre de 2003, titulada ‘Un nuevo modo de pensar en política’. Aunque el autor no habla estrictamente de periodistas y medios sino de categorías más amplias como observadores y analistas, el vínculo es pertinente”.

El medio y el periodista

En otro pasaje del capítulo, el autor asegura que el “disgusto” de Lavagna con los medios, “va de una interpretación a otra: por un lado los ve centralmente como un lugar de expresión de intereses y montaje de operaciones. Pero estas palabras de Miguens muestran también otra lectura del economista: la de un hombre cansado del salvajismo de las críticas, y que les exige a los otros ser menos prejuiciosos y más analíticos”. Liascovich se pregunta “¿cuál es la mirada que predomina en Lavagna acerca de los medios, finalmente?” y afirma que “está decepcionado. Dice que abandonó el combate y prefiere no hablar”.

Alberto Paz, ex socio de Lavagna en la consultora Ecolatina y uno de sus hombres de plena confianza, aportó su visión de la relación entre el ex ministro y el periodismo. Le dijo al autor del libro: “Roberto tenía buena relación con los medios. Hoy no tiene tan buena relación como cuando estaba en el llano. […] Yo creo que él ahí se equivoca a veces, esto me lo han hecho ver algunos de los pocos periodistas con los que yo hablo”.

Según Paz, esos periodistas le dicen: “Lavagna confunde al periodista con el medio, y no es lo mismo”. Luego le dijo al autor del libro: “había un periodista de Ámbito Financiero que me decía: ‘¿Vos te creés que yo puedo hacer un titular? ¿Una tapa? No puedo hacer una tapa. La tapa la hace [Roberto] García, la hace [Julio] Ramos. Y me pega a mí. Vamos a una conferencia de prensa y me pega’”. Paz dice que le suele decir a Lavagna: “En Clarín no son todos iguales. ¡En Ámbito no son todos iguales!”.

En otro párrafo, Paz confirma que Lavagna suele “privilegiar” a La Nación a la hora de difundir información o de atender a los periodistas. El autor del libro le hizo notar a Paz que La Nación tiene “un discurso más liberal”, a lo que el socio del ex ministro respondió con una pizca de humor: “si La Nación le está jugando hoy a favor es circunstancial, porque le es funcional oponerse a lo que ven que significa Kirchner. Además, entre un peronista troglodita como deben ver ellos al Presidente, y un peronista refinado que habla francés… (se ríe) ¡Es mucho más paquete!”.

Palabra de hijo

Por su parte, Marco Lavagna, hijo del ex ministro, responde a la pregunta: “¿Los periodistas que él valora más? (Martín) Kanenguiser, Morales Solá… Un tipo como Van der Kooy, ese tipo de perfil le gusta. Tipos que están mirando más allá. Quizá no comparten sus ideas, pero ve que son gente que van más allá. (Marcelo) Zlotogwiazda también…”.

El hijo de Lavagna también le dijo a Liascovich lo que le molesta a su padre: “los periodistas que se quedan en ‘¿Y qué pasó con el Fondo?’ ¡No te voy a contar qué pasó con el Fondo, no te puedo contar! ¡Por una cuestión estratégica no te puedo contar! O… ‘¿Qué le dijo Rato…?’ ¡Y, no te puedo contar! ‘¿Pero cómo no me puede contar?’ Y te hacen veinte veces la misma pregunta que veinte veces te contestó que no te iba a contestar… Está bien, preguntala porque es de rigor, pero preguntala una vez. Eso a él le molesta muchísimo. Que le pregunten veinte veces lo mismo que ya contestó, o que te cambien el orden de la pregunta para ver si se te escapa…”.

La pelea con Bonelli

Liascovich afirma en el capítulo que “otro momento significativo de la relación Lavagna-medios” lo constituyó “su distanciamiento en 2003 con Marcelo Bonelli” a quien definió como “el más difundido periodista de economía del grupo Clarín que siempre había mantenido un muy buen vínculo con el protagonista desde muchos años antes de que fuera ministro”.

Liascovich consignó que “entrevistado para este libro, Bonelli mencionaba como origen de la ruptura los días de la transición Duhalde- Kirchner, cuando ante sus dificultades para confirmar la integración del renovado equipo económico a través del Ministerio, tuvo que apelar a otras fuentes. Algo que fue mal mirado, decía, desde el Palacio de Hacienda”.

Luego el autor del libro afirmó que “la relación, contaba Bonelli, se terminó de romper cuando poco después no logró que desde el Ministerio le prestaran colaboración para obtener una entrevista con el entonces director general del FMI, Horst Köhler, de visita en la Argentina”.

Desde el lado de Lavagna, Liascovich relató que “Alberto Paz afirma que trató de mediar entre ambos para volver a acercarlos, pero se encontró con una absoluta negativa del ministro, quien le dijo que no estaba dispuesto a escuchar ninguna exigencia de primicias exclusivas”. Y añadió: “Hoy, según Paz, el vínculo ya está demasiado dañado como para poder reconstruirlo. Paradójicamente, el ex socio de Lavagna respondió lo mismo que Bonelli ante una pregunta concreta para este libro: puestos a hablar de economía, ministro y periodista probablemente coincidirían en un 90%”.

Limón, zapallo y nabo

En el cierre del capítulo dedicado a la relación entre el ex ministro y la prensa, Liascovich dio cuenta de algunos “cruces de chistes pesados entre Lavagna y los medios (sin olvidar que el humor suele revelar, aseguran, profundidades del inconsciente)”.

En ese sentido recordó que “en 2003 y 2004 Lavagna ganó el ‘Premio Limón’ por parte de la sala de periodistas del Palacio de Hacienda, por ser el funcionario de trato más agrio con la prensa (a diferencia de 2003, en 2004 no fue ganador único, porque lo compartió con Guillermo Nielsen)”. Para el autor del libro, el galardón “se comprende perfectamente al escuchar, de boca de su hijo, el desprecio de Lavagna por algunas preguntas en las conferencias de prensa. Actitud que, por cierto, el ministro no se encarga de disimular”.

Entonces, dice Liascovich, “fiel a su fama corrosiva, el ministro contesta a las frutas con verduras. En 2004 comentó que él iba a otorgar el ‘Premio Zapallo’, para ‘darle un galardón al periodista y al medio que más escribieron a lo largo del año a favor de los bonistas extranjeros’. Fue sólo una amenaza, porque después optó por guardarse ‘in pectore’ el nombre de los ganadores”. Liascovich asegura que “para este libro volvió a la carga: aseguró que está dispuesto a entregar el ‘Premio Nabo’, aunque no explicó con cuáles variables construirá el indicador.

DsD 7 - 3 - 2007

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Guillermo 11.03.07 | 03:39

    Lavagna es un administrador mas, y la Argentina no necesita de este oficio para salir adelante, si no que necesita liderazgo.
    Les recuerdo que para que una empresa o un pais tenga exito se necesita de liderazgo.
    El liderazgo va primero y la administración después.

    www.diarioperonista.blogspot.com

  • Comentario por Angel de Barrio 09.03.07 | 23:05

    Uds disculpen si disiento, mas ojalá en las próximas elecciones presidenciales gane este hombre, que es una persona correcta, acorde con ideas de beneficio para la nación y no se maneja de manera adolescentemente ideologizada y a los gritos como el actual presidente, que mas que dar planes trabajar a los desocupados ye stablecer censura de prensa, nada hace.-
    Si bien no soy religioso" Dios nos libre" que vuelva a ser elegido Kirchner o su esposa"formal"..que gats miles de pesos en ropa en cientos de zapatos y se lapasa de rosca en rosca política.-Pobre destino sería antónces para "Finisterre" Argebtina que ganara el actúal o su esposa...

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