El peligro de distanciarse de la tradición viva de la Iglesia
26.12.07 @ 16:36:20. Archivado en Fe y teología
Asistimos, a propósito de estas fiestas de Navidad, a una auténtica explosión de artículos y de textos sobre la figura histórica de Jesús. Que si nació en Belén o en Nazaret, que si nació el 25 de diciembre o en otra fecha, que si esto o lo de más allá. Yo me imagino, para empezar, que el año próximo habrá en la Plaza de San Pedro un portal de Belén tan grande como la cúpula de Miguel Ángel. Con buey y con mula, con estrella y pastores, con el pesebre en el que, envuelto en pañales, descansará, recién nacido, el Niño Dios.
Si Jesús interesa es porque Jesús es el Hijo de Dios, el Mesías, el Redentor del mundo. Eso es lo que anuncian y lo que intentan vivir los creyentes cristianos. Lo demás es arqueología. Con el enorme, pero limitado interés, que tiene la arqueología. La Iglesia cree que entre Jesús y la cristología, entre la historia y la fe, no hay hiato, ni discontinuidad. La Iglesia no ha creado a Jesús, sino que ha surgido de su vida, de su destino, de su palabra y de su obra.
En el origen de la sospecha, de la desconfianza, del pensar que entre Jesús y la Iglesia no hay continuidad, está la Reforma protestante. La confianza en la Tradición fue sustituida por el recelo. Entre la palabra de Dios y la enseñanza eclesial se escondía, pensaban los reformadores, intereses ocultos, engaños, tal vez mentiras. La Escritura, o mejor la teología bíblica, comienza a erigirse en instancia crítica contra la doctrina de la Iglesia. Mal sabían los reformadores que a la “sola Scriptura” iba a suceder, tras la Ilustración, la “sola crítica”.
La reivindicación del “Jesús de la historia” no tuvo, ni tiene muchas veces – sin negar por ello su valor intrínseco y su relevancia - , otro objetivo que la lucha contra el dogma; en suma, la lucha contra la Iglesia y contra su pretensión de ser, en medio del mundo, signo de la salvación de Dios. Esta reivindicación se disfraza de “ciencia” o, en una mascarada aun peor, de “fe adulta”, de “fe madura”, alejada de la credulidad ingenua de los pobres ignorantes que aceptan como verdad algo “porque la Iglesia lo enseña”.
En esta campaña de la sospecha, el siguiente paso fue privar a los Evangelios de su valor de documentos históricos. Como si las comunidades primitivas tuviesen la capacidad ilimitada no solo de reconstruir la historia, sino de inventarla en favor de no se sabe bien qué propósitos teológicos.
M. Kähler escribió con acierto que la fe no se puede apoyar “sobre un gran acaso ni sobre un cúmulo movedizo de detalles que se desplazan y cambian continuamente por lo que a importancia se refiere”. Y K. Adam añadía: “Sería un lastimoso cristianismo que tendría que vivir con la preocupación constante de si la crítica no pronunciará su sentencia de muerte hoy o mañana”.
Entre creer a un profesor o a otro, a un erudito o a otro, a un novelista o a otro, o no creer a nadie, yo prefiero creer a la Iglesia de Dios. Entre los datos de la historia y los dogmas de la fe la continuidad reside en la Tradición viva, sostenida por el Espíritu Santo. La fe no ha consistido nunca en la interpretación de textos basada en el juicio privado. La fe ha sido siempre, y sigue siendo, obediencia: A Dios mismo y, por obediencia a Dios, también a los mensajeros de Dios, los Apóstoles y la Iglesia. Lejos de ser una obediencia ciega, este asentimiento a lo que nos viene dado como un don de lo alto abre la puerta al auténtico conocimiento y a la verdadera comprensión; al intellectus ef affectus fidei. Lo demás puede tener su interés, pero no forja creyentes; ni maduros ni inmaduros. Forja escépticos y proporciona, tal vez, pingües beneficios a las editoriales o a los guionistas.
Guillermo Juan Morado.
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Parece perogrullo pero hoy en día hay que recordarlo.
Tovical es de los de "Entre la palabra de Dios y la enseñanza eclesial se escondía, pensaban los reformadores, intereses ocultos, engaños, tal vez mentiras".
amatoma es amiguete. Un experto en las diferencias de doctrina entre Juan el Bautista y Jesús. Feliz Navidad.
Eso sí, para los que viven instalados en ella resulta una ventaja el tener eruditos a los que recurrir para no reconocer que les falta la fe sencilla que lleva a creer, no dudar, de la palabra de Dios.
Dos cosas. Que Swetitzer diga eso no sería motivo de pensar que fuera palabra de Dios. Por otro lado, la versión alemana del libro de Sweitzer no dice "lucha contra el dogma"...sino "combate contra el dogmatismo", que no es lo mismo. Por cierto,pro me laboras cuando citas a Sweitzer, que dice, precisamente, lo contrario de lo que tú has dicho. Dice que no había en el inicio una búsqueda de la mera historia sobre Jesús. Es decir. Bueno...que es Navidad. Tan sólo te repito, no seas tan severo en tus juicios y matiza más. Te ayudará a mantener siempre la duda. La rotudidad y la claridad de ideas en esto, es una desventaja en la búsqueda de la verdad.
Mal sabían los reformadores que a la “sola Scriptura” iba a suceder, tras la Ilustración, la “sola crítica”.
Yo diría que la sola crítica es la consecuencia natural de la sola Scriptura y el libre examen al margen del magisterio de la Iglesia.
La escalera del catolicismo hacia el ateísmo tiene varios peldaños, el primero de los cuales es las tesis de los "reformadores" protestantes. Es milagroso, y fruto sin duda de la providencia divina que, que haya millones de protestantes evangélicos que se hayan quedado en dicho peldaño, pero el protestantismo liberal es hijo de Lutero y Calvino, no del Magisterio católico.
Que haya habido algunos que lo hayan hecho así, no te da derecho a ser tan categórico con los que buscan al Jesús de la Historia. No discuto más...simplemente, te invito a atemperar tu juicio.
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Guillermo Juan Morado
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