La capa magna
17.08.07 @ 01:05:06. Archivado en Fe y sociedad
No sé tanto de cardenales como algunos lectores de “Religión Digital”. Es verdad que he asistido a más de un consistorio, incluso a los funerales de un Papa – Juan Pablo II – y a la Misa de inauguración del pontificado de otro, Benedicto XVI. He saludado a Reyes, con ese motivo, a Jefes de Estado, a celebridades del mundo. Pero nada sé de capas magnas. Y uno no puede saber de todo.
Me ha sorprendido ver las fotografías de la visita que, con ocasión de unas ordenaciones sacerdotales, ha hecho el cardenal-arzobispo de Toledo al seminario del Instituto de Cristo Rey Soberano Sacerdote. Este centro de formación se encuentra en Gricigliano, cerca de Florencia.
No es el primer cardenal de la Iglesia, ni siquiera el primer obispo, que, cuando la ocasión lo requiere, se viste de ese modo. Otros le han precedido, como Raymond L. Burke, arzobispo de St. Louis (EEUU), o el cardenal Medina Estévez, por citar sólo a algunos.
Si yo veo las fotos del acontecimiento de esas ordenaciones me sorprendo. En el Vaticano los cardenales van vestidos con su hábito coral – sotana púrpura, roquete blanco, muceta y cruz pectoral – e igualmente los arzobispos y los obispos. El maestro de ceremonias del Santo Padre envía una especie de circular en la que se especifica como debe ir vestido cada cual: los cardenales, los arzobispos, los obispos, los monseñores –según su rango - , los párrocos de Roma, etc.
A mí todo esto no me escandaliza. El protocolo es el orden. Y, si vale la comparación, un general no es un sargento, ni un coronel un subteniente. No sirve de nada argumentar con falsas humildades. La humildad es la verdad. Y lo contrario a la verdad es el disfraz y la hipocresía. A mí no me parece hipócrita la reina de Inglaterra porque, en la inauguración del año parlamentario, vista como una reina. Tampoco me lo parece un cardenal porque haga lo propio.
Es verdad que la capa magna, el paje portando el capelo y otros detalles evocan en mí una sensación de algo pasado, bello quizá, pero caduco. Pero puedo comprender que, a otras personas, todo este ceremonial les resulte reconfortante. Igualmente, me parece raro que un obispo – pongamos por caso – se presente en una visita pastoral vestido de clergyman – con la cruz pectoral escondida en un bolsillo de la camisa – o que una Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal – acontecimiento solemne, si es que sigue habiéndolos – parezca, externamente, una reunión de clérigos pensionistas.
¿Cómo lo diría? Pues con una medida popular: “Ni tanto, ni tan poco”. Si uno es obispo, debe ir de obispo, obedeciendo el “Ceremonial de los Obispos”. Y si un obispo o un cardenal es invitado a presidir una celebración dedicada a los católicos tradicionalistas, la humildad pide –quizá – que los complazca, siempre y cuando no se vulnere ninguna norma de la disciplina eclesiástica. ¿Nos puede parecer un carnaval? Sí. Pero no menor que el espectáculo, normalmente mejor asumido, de sacerdotes disfrazados de cualquier cosa – notarios, camioneros, intelectuales de los 60 -. Dicen que la justicia es dar a cada uno lo suyo. No se merece el vilipendio, por portar una vez en la vida la capa magna, el cardenal Cañizares. Eso creo, al menos. Y como lo pienso, lo digo.
Guillermo Juan Morado.
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A mi, Cañizares me parece que ha pecado de hortera y, además, de ingenuo por dejar que se le hicieran fotos vestido de cardenal-príncipe del pasado.
Pero tampoco es para negarle su acierto en muchos otros temas.
"En las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad."
Ofensivo por pretender defender la vanidad humana llevada al grado de ostentación en un mundo deseoso de otros mensajes. Pregunten a quienes no tienen qué ponerse sobre su opinión acerca de un "cardenal de la Iglesia Católica" que cuanto más responsabilidad eclesial se le ha dado más compromiso de servicio al más pequeño tiene. Y si no es así no es evangélico. Es escándalo para ellos.
Anacrónico como lo que más. Ya pasaron a los malos recuerdos los "signos de realeza". Por si alguno no se enteró (incluyendo a la reyesía y sus admiradores que aún perdura) esos ropajes en la actualidad lo utilizan los comediantes para hacer sátiras de antivalores. Acá en Uruguay los "murguistas" se visten así.
Y ofensivo por añorar una concepción de iglesia elitista, aislada del mundo, soberbia, que no tiene nada que ver con el Jesús pobre y pueblerino de Nazaret. Si, además,...
Un artículo serio.
En conclusión. Si no se parte de ningún prejuicio o de ninguna iconoclastia hacia lo católico, hacia lo propio por razones subjetivas sólo el criterio estético se puede poner a opinar sobre la capa magna. El rojo de esa capa simboliza la propia sangre dispuesta a ser derramada por el Papa. El cardenal luce sin complejos sus atuendos. Si sus actuaciones no estuvieran al nivel de su rango, además lucido, ahí estaría lo grave, pero ese ya no es nuestro terreno.
El otro día, hablando sobre esto citaron Mateo 23,1-12. Nada impresiona más que la palabra del Señor. No tenía memorizada la cita entera, sólo recordaba desde niño que Cristo dijo a los discípulos que no se hicieran llamar ni maestro, ni padre ni señor y que esto no lo cumplen hoy los ordenados. Pero esto no venía a cuento con el tema de la capa que usó Cañizares, sinó esa otra parte de la cita "Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame "Rabbí"."
¡Ah, y pertenezco a un movimiento de esos a los que los progres llaman neoconservadores...!
Buenos días Anido, poco andaré por aquíe estos próximos tres días. Un abrazo.
He revisado un poco de información y creo que ya sé como puede ir un intelectual de los sesenta: gafas de pasta, chaqueta de pana, una bufanda cuanto más larga mejor, la última obra de Foucault debajo del brazo y, por último y fundamental, los dos elementos que lo identifican por encima de todo, la fiambrera con trozos de cura para la comida y la tea para quemar iglesias. No sé si me dejo algo en el tintero.
En fin, el padre Guillermo completará lo que se me haya olvidado :-)
Un abrazo.
Dios es AMOR (1 Jn 4, 8).
LA VERDAD es El. El, Jefe de todos los Jefes y Jefecillos, entró en Jerusalen a lomos de un borrico...
A mi esto no me cuadra...(Es algo peor que vacuo y trasnochado). Luego se extraña en personal que haya "principes" de la Iglesia como Marcinkus y compañía.
Ya lo comenté en Quo Vadis Monseñor. Siento vergüenza ajena.
Un cordial saludo
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Guillermo Juan Morado
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