25.08.07 @ 21:43:54. Archivado en Mditación
Hay quien opina, que la curación de los diez leprosos (Lc 17,11-19) es una parábola que enseña las cualidades, que debe tener la oración: Humildad, súplica, agradecimiento.
Los leprosos solían hallarse en grupos. Las desgracias comunes aúnan corazones. Mientras que la riqueza y la bienandanza fomentan el egoísmo y el distanciamiento, la pobreza y la desventura favorecen la generosidad y la unión. No pocas familias desunidas y amigos alejados, ante la desgracia de un miembro familiar o de un amigo, se unen y se acercan para siempre. El infortunio logra unir a personas distanciadas, lo que no llegan a originar la razón y el sentido común. Aquí se ha dado la conexión de dos enemigos irreconciliables, judíos y samaritanos. Sin duda, el sufrimiento compartido se aminora.
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23.08.07 @ 21:41:48. Archivado en Santos
Festividad de la Asunción de la Virgen María. Ciclo C
(Ap 11,19; 12,1.3-6.10; Sal 44,11.12.16; I Cor 15,20-27; Lc 1,39-56)
En aquellos días, María se puso en camino y fue casa de Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre e Isabel llena del Espíritu Santo, dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?¡Dichosa tú que has creído!, lo que ha dicho el Señor»
María dijo: «Magnificat animam meam Dominum; mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava. Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque el Omnipotente ha hecho maravillas en mí. Es santo su nombre.
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23.08.07 @ 21:40:34. Archivado en Mditación
Domingo XX. T. Ordinario. Ciclo C
Jr 38, 4-6.8-10; Sal 39,2-4.18; Hb 12,1.4; Lc 12,49-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a traer fuego al mundo, ¡y cuánto deseo que esté ya ardiendo! He recibido un bautismo de dolores, ¡y me angustio hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer la paz a la tierra? Os digo que no, sino discordia.
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20.08.07 @ 16:56:35. Archivado en Oración
Padre mío, me abandono a ti; haz de mi lo que quieras: por todo te doy gracias.
Estoy dispuesto a todo, todo lo acepto con tal que tu voluntad se haga en mi y en todas tus criaturas, No deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi alma entre tus manos, te la doy Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo y es para mi una necesidad de amor el darme, el entregarme en tus manos sin medida con infinita confianza, porque tú eres mi Padre.
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19.08.07 @ 18:10:55. Archivado en Mditación
“Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, se posará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros” (Lc 10,1-12).
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18.08.07 @ 17:23:13. Archivado en Mditación
I. El Amor de Dios
“Tanto amó Dios al mun¬do, que le dio a su Hijo Único”
(Jn 3,16).
La plenitud de la revela¬ción del amor de Dios se hace realidad, en la fase final de la economía de la salvación, con la venida a la tierra del Hijo Unigénito de Dios. Cristo, pues, es la manifestación per¬fecta del amor del Padre.
El N.T. se pro¬clama con frecuencia y sin paliativo alguno que la prueba suprema del amor de Dios hacia la humanidad consistió en ofrecer en don a su Hijo, el Unigénito. Dios, al entregar a su propio Hijo, proporcionó el sig¬no más grande y elocuente de su amor ardiente a los hombres pecado¬res: "Porque tanto amó Dios al mun¬do, que le dio a su Hijo Único" (Jn 3,16).
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16.08.07 @ 17:21:37. Archivado en Poemas
Granada, de quereres soberana,
por las verdes acequias de arrayanes,
desgrana los suspiros de galanes
en sus lunas moriscas de sultana.
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16.08.07 @ 17:15:56. Archivado en Mditación
Domingo XIX T. Ordinario. Ciclo C
Sb 18,6-9; Sal 32,1-12.18-22; Hb 11,2.8-19; Lc 12,32-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se rompan, y un tesoro inagotable en el cielo, en que no entran los ladrones ni lo roe la polilla. Porque, donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
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15.08.07 @ 16:52:17. Archivado en Oración
Había un precioso jardín que, nada más verlo, hacía soñar. Estaba allí, junto a la casa del Señor. La puerta, siempre abierta, era invitación silenciosa para todo aquel que deseara encontrar un momento de paz y de sosiego. El mismo Señor acudía todas las tardes a pasear por su jardín.
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13.08.07 @ 16:33:55. Archivado en Mditación
Tú, que buscas a Dios; tú, que sientes en tu alma el deseo de orar; tú, que percibes la voz del Señor que te invita a un encuentro profundo con Él, no desoigas su voz. Ten la serenidad y la disponibilidad necesarias para "perder tu tiempo" con Dios. Renuncia por un momento a tu actividad. Deja este ritmo de vida marcado, inexorablemente, por las agujas del reloj.Pon en descanso tu propio corazón.
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Hola, quiero compartir con todos vosotros unas pinceladas de todo lo acontecido en estos meses de gracia, vividos con gran júbilo y que está dando abundantes frutos.
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12.08.07 @ 12:12:10. Archivado en Mditación
Domingo XVIII T. Ordinario. Ciclo C
Qo 12; 2,21-23; Sal 89,3-6; Col 3, 1-5.9-11; Lc 12,13-21
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?»
Y dijo a la gente: «Guardaos de toda codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».
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01.08.07 @ 17:09:52. Archivado en Mditación
San Pablo es el Apóstol de la libertad cristiana; repite que, merced a la obra de Cristo, hemos sido liberados, no sólo del pecado y de la muerte (3,13; Rom 6,1-11; 8,2-4; 2 Cor 5,2), sino también de la Ley (3,23-25; 5,1-4; Rom 7,4-6; Ef 2,14). Con frecuencia, aplica Pablo la idea de «libres», a los cristianos (Gál 2,4; 4,31; 5,1.13; Rom 6,18; 1 Cor 7,22; 2 Cor 3,7), y también los otros autores neotestamentarios (cf. Jn 8,32-36; 1 Pe 2,6; San 2,25). Proclama abiertamente que hemos sido rescatados de la esclavitud de la ley y constituidos hijos de Dios (Gál 4,1-9). La salvación en Cristo, al hacernos hombres nuevos, nos hace también hombres libres. Y, objetivamente, ésta, no hay otras, es la única y auténtica libertad: la que Cristo nos ha traído. De modo que, la libertad es el principio regulador de toda conducta humana.
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