EL Apocalisis
31.07.07 @ 17:07:51. Archivado en Mditación
Camilo VALVERDE MUDARRA
El Apocalipsis surge en la segunda mitad del siglo primero, cuando el cristianismo iba consolidándose entre dificultades; es una revelación a la Iglesia para que entienda su sentido histórico; de una historia en la que ya está presente Cristo resucitado pero en la que se han desencadenado las fuerzas del mal por medio de las potencias humanas. El Apocalipsis de Juan, en su pensamiento más fundamental, es una reinterpretación y cristianización del Apocalipsis de Daniel, especialmente en el pasaje de las cuatro Bestias. El cuarto imperio de Daniel, referido entonces a los Seléucidas y a Antíoco Epífanes, fue reinterpretado, habiendo ya perdido el poder Siria, y pasado al Imperio Romano, la nueva potencia en escena. Esta reinterpretación aparece por primera vez en la Asunción de Moisés (del 7 al 30 después de C.). El autor del Apocalipsis pretendía sostener, lo mismo que el autor del Libro de Daniel, los ánimos de los perseguidos
No se debe interpretar el Apocalipsis, tomando todas las imágenes al pie de la letra. Ap 20, 1-6 describe un reinado de mil años de los fieles con Cristo, después de la victoria final. Este reinado de mil años designa sin duda un periodo privilegiado de la historia de la Iglesia, un período particular o simplemente el que va desde Cristo hasta la parusía.
El Apocalipsis da la impresión de repetirse continuamente; los acontecimientos descritos no se añaden uno a otro siguiendo un orden cronológico; se trata de los mismos sucesos, recogidos y elaborados de una forma diferente.
San Juan no escribe las grandes etapas de la historia humana hasta el final del mundo; ello es un error de interpretación. Partiendo de las cifras de Daniel y del Apocalipsis, por ejemplo, los adventistas lo profetizaron primero para el 1843, luego para el 22 de octubre de 1844; y los testigos de Jehová anunciaron también el fin del mundo malo para el año 1914 ... Juan no trata de anunciar unos acontecimientos concretos, sino que intenta ofrecer un camino para descubrir el sentido de nuestro vivir en relación con el establecimiento del reino de Dios. El historiador estudia el presente en función del pasado... Los profetas, y especialmente el autor del Apocalipsis, explican el presente en función del futuro, ya que la actualidad adquiere su verdadero sentido sólo al tener en cuenta su desenlace final," (Feuillet). Juan invita a descifrar el sentido de nuestra historia presente a la luz de un hecho pasado, la resurrección de Jesús, pero también de un acontecimiento futuro: su venida definitiva, su parusía. Juan propone en imágenes una reflexión sobre la historia de su tiempo, en lo que algunos comentaristas han reconocido en alguno de los símbolos a los emperadores del s. I, así como las invasiones y las revoluciones de esa época. Juan presenta, en la primera parte el discurrir del judaísmo al cristianismo cap. 3-11 y en la segunda, la ruina del paganismo romano, 12-20.
El misterioso Apocalipsis (el libro de los siete sellos) tiene un misterio más aparente que real. El significado del libro sellado aparece bastante claro en Dan 12, 9, donde se le dice al profeta que sus palabras estarán selladas hasta el final del tiempo. Conociendo el género literario llamado apocalíptico y sus procedimientos, las oscuridades y misterios (no todos) se disipan. Por el contenido del libro, se verá que las visiones del llamado Juan, son sólo un zurcido de citas del A.T., que según los autores pueden responder a estas dos hipótesis: Primero, un mero artificio literario apocalíptico, que, en realidad, es una colección sistemática de antiguas profecías, en un esquema de eventos que él imaginó y de ninguna manera visiones de hechos o sucesos, que habrían de tener lugar en un futuro. O, segundo, que las visiones fueron reales, aunque más tarde fueron arregladas en una determinada forma literaria. En el Apocalipsis de Daniel, las visiones son puro artificio, pues presenta, como visión, lo que es historia; por lo mismo, según parece, hay que pronunciarse en el sentido de que las visiones del Apocalipsis de Juan también son artificio literario.
El autor traspuso al Imperio Romano, el Imperio opresor de turno del Pueblo escogido (Judaísmo o Iglesia), lo que el escritor de los Antiguos Apocalipsis decía de los antiguos imperios paganos déspotas (Caldeos, Persas, Griegos), y el triunfo prometido al Pueblo Escogido en las antiguas profecías, se aplica ahora al nuevo pueblo escogido, la Iglesia, una vez destruidos los poderes paganos tiranos. La inminencia del triunfo es un cliché clásico de la profecía escatológica.
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Sor Carmen Rosales
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