Vida del siervo de Dios José María López Carrillo O.P.
15.06.07 @ 11:35:48. Archivado en Santos
1.4.2 VIDA DEL SIERVO DE DIOS JOSÉ MA. LÓPEZ CARRILLO, O.P.
Sacerdote
a) Datos biográficos
José María Rafael Valentín López Carrillo nació el 14 de febrero de 1892 en Alcalá la Real, provincia y diócesis de Jaén, hijo de Juan de Paula López y de Ana María Carrillo. Fue bautizado el día siguiente en la iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos de Alcalá por el Sr. Cura Rodríguez."
Su familia era muy pobre, pero gente honrada. Siendo niño, sus padres emigraron al extranjero llevando al Siervo de Dios y a otro hijo. Habiendo muerto su madre, el padre regresó a España y contrajo segundas nupcias. Entonces José María fue puesto bajo el cuidado de un tío y una tía, él Sacerdote y Capellán del Monasterio de las Religiosas Trinitarias de Alcalá la Real, y ella Terciaria Dominica. Al amparo de ambos tíos y de las religiosas, el niño creció «muy inclinado a las cosas de Dios», «encantador, dócil y sencillo».'z
En tal ambiente, germinó en su alma la vocación al estado religioso, y se despertó en su alma el deseo «de ir a sitios de misión para morir allí mártir por amor de Jesucristo». Las religiosas dominicas de Alcalá encauzaron sus pasos hacia los dominicos del convento de Ocaña.'2 Y en 1907 ingresó en la Escuela Apostólica dominicana de Ocaña donde cursó los estudios de humanidades."
En el convento de Santo Tomás de Avila tomó el hábito (23 de octubre, 1910), emitió los votos simples el 5 de noviembre de 1911" y cursó la filosofía. Un profesor recuerda su vida santa, «no cosa corriente, sino extraordinario por su santidad».'S
9 Summ., Test. 40 (J. Lerma), p. 145; Test. 3 (S. Sancho), p. 46.
'° Sumrn., Test. 104 (F. Bautista), p. 369.
" Summ., Doc. Proc. 19.1, p. 822.
'2 Surnm., Test. 192 (M. Serrano), p. 572; Test. 191 (Sor Nicomedes Lucena), p. 569; Test. 190 (Sor Evarista González), p. 566.
" Summ., Test. 189 (Sor Mercedes Valverde), p. 564.
'° Summ., Doc. Proc. 19.2, p. 822.
'S Este profesor es identificado como el P. Manuel Palacio, O.P. por la Test. 188 (Sor Mercedes Cruz) (Summ., p. 560).
De Avila pasó al convento de Rosaryville, en Estados Unidos, donde hizo la Profesión Solemne, y de allí fue destinado a Manila donde terminó los estudios teológicos y recibió el Presbiterado el 15 de enero de 1919.
Asignado a las misiones de China, se consagró enteramente a a labor de evangelización por muchos años (1919 1935), en HaiSan y en Pingtakieh. Edificó la iglesia de Hai San y desplegó gran celo en favor de las niñas expósitas y recogidas en las Santas Infancias.
Delicado de salud y postrado por una hernia que le inhabilitaba para continuar aquella tarea tan dura, los Superiores le enviaron a España para operarse y reponerse, y le asignaron al convento de Ocaña. Pasando por Madrid en julio de 1936 en vísperas del Alzamiento militar, le sorprendió la revolución en el convento del Rosario. '6
b) Virtudes
Si de estudiante era conocido por su vida santa, en China, dice un colaborador suyo en la misión, el Siervo de Dios «era buen religioso, y muy buen misionero»." Las cartas que escribía a las monjas contemplativas de Alcalá la Real desde China, «exhalaban un espíritu de honda piedad y de una entrega total al servicio de las almas»
Regresó a España en tiempos calamitosos para la causa de la religión, acercándose la nube de la persecución general. En su pueblo natal, su ocupación era visitar las iglesias y dar charlas a las monjas contemplativas, tanto a las Trinitarias como a las Dominicas. Estas nos han dejado sus impresiones sobre el espíritu del P. Carrillo. He aquí dos testimonios:
«Era buenísimo, de temperamento muy jovial, pero no dicharachero, sino discreto y prudente; celebraba la Misa con mucho fervor»; «religioso ejemplar, que ardía en el celo y en la gloria de Dios y en la conversión de las almas» (T. 189). Era «un religioso ejemplar; jamás habló mal de nadie; hablaba de los Superiores con mucho respeto» (T 191).'9
` ° Para completar su trayectoria biográfica, véanse: Cat. PSR, años correspondientes; Bnznco, Matriten. Artículos Carrillo, nos. 19 26; ACP, 1939, p. 119. " Summ., Test. 185 (F. Rodríguez), p. 554. 'e Summ., Test. 191 (Sor Nicomedes Lucena), p. 570. '9 Summ., Test. 189 (Sor Mercedes de San José), p . 564; Test. 191 (Sor Nicomedes Lucena), p. 571.
1.4.3 MARTIRIO DE LOS SIERVOS DE DIOS
Durante el asalto de los milicianos al Convento del Rosario el 19 de julio, los Siervos de Dios Pedro Ibáñez y José Ma. López Carrillo evitaron la detención saltando la tapia trasera del convento en busca de algún asilo. No es claro cuál fue su primer refugio, que en todo caso debió ser muy transitorio, pues sabemos que un día o dos más tarde buscaron alojamiento en la Pensión «Torio». El propietario de esta pensión era Don Juan Torio, paisano del Siervo de Dios Pedro Ibáñez, ambos oriundos de Fuentes de Nava. El P. Clemente Quijano, dominico, conocedor de Madrid, les sirvió de guía. La pensión se hallaba en la Calle del Carmen, n. 31, cerca de la Puerta del Sol, en el corazón de la capital. Allí estaban ya refugiados algunos religiosos agustinos y escolapios.
Don Juan Torio, el propietario y amigo, les advirtió del peligro que corrían. Les dijo:
«Bien sabemos que el refugiarse hoy día en una iglesia es buscarse la muerte; pues conviene tener presente que esta pensión está fichada por los rojos marxistas y es frecuentemente registrada, por lo que no tenemos aquí mucha mayor garantía que en una iglesia».2°
Y les amonestó que tuvieran prudencia en sus movimientos y conversaciones. Lo mismo testificó el hijo de Don Juan, Eladio Torio, Test. 41. Dice Eladio:
«Puedo asegurar que allí (en la pensión) estuvieron hospedados hasta el 27 0 28 de agosto de 1936, en compañía de otros cinco religiosos agustinos y dos escolapios que igualmente estaban allí refugiados. Debo hacer constar que mi padre les invitó a que dejasen la casa por considerar que allí estarían más vigilados por los milicianos, dado que mi padre era de ideas derechistas y estaba muy vigilado. El P. Ibáñez contestó que `fuera lo que Dios quisiera', pues no tenían otro sitio donde ocultarse». 21
Tanto este testigo como su hermana María del Pilar dan testimonio ocular de la vida de oración y del espíritu de resignación con que los dos Siervos de Dios sobrellevaban las contrariedades de la persecución. Dice Eladio Torio de nuevo:
` ° Palabras de Don Juan Torio, citadas por el Test. 256 (M. Sanz, Ex officio), Summ., p. 750; y por BnznCO, Matriten. Artículos Carrillo, n. 32.
21 Summ., p. 147.
Debo hacer constar que su comportamiento en casa era ejemplar, pues continuamente se les veía con libros de rezos en sus habitaciones, soportando con gran paciencia y humildad todas las contrariedades que se ocasionaban en aquellos días. Esto lo sé, parte por haber sido testigo presencial, y parte por testimonio de mi padre».`
De su resignación y conformidad con la voluntad de Dios nos habla así María del Pilar Torío, Test. 48:
«Los días que estuvieron refugiados los Padres (Ibáñez y Carrillo), casi todo el tiempo lo pasaron en su habitación, porque mi padre les había hecho observar que no salieran, porque estaba la casa muy vigilada. Siempre salían a las horas de comer, pero a una hora oportuna, cuando los milicianos habían marchado. Siempre se les observaba como resignados y conformes con la voluntad de Dios, y también con cierta tranquilidad; sabiendo (yo) por noticias de mi padre que solían decir: `Qué le vamos a hacer; que sea lo que Dios quiera'».z3
Sin que sepamos las vías de información ni quiénes fueron los delatores, las autoridades o los Comités llegaron a averiguar el paradero de los Siervos de Dios. El 26 de agosto un destacamento de milicianos del Partido comunista del Comité del Frente Popular de La Bombilla entró en la pensión Torío preguntando por los religiosos que allí estaban escondidos. Efectivamente les arrestaron, les tomaron declaración y les pusieron a disposición del Comité Provincial de Investigación Pública, organismo sindical al servicio directo de la Dirección General de Seguridad. Así consta en un informe oficial que la Comisaría del Centro envió a la Dirección General .2' Como sabemos, en el Comité Provincial de Investigación Pública funcionaba una checa, la checa de Fomento (supra, P II, Checas, Fomento, p. 39).
En la declaración que el P Pedro Ibáñez hizo a los milicianos en el momento de la detención, confesó resueltamente ser católico y religioso hasta la muerte, según oyó el dueño de la pensión Don Juan Torío. Así lo testifica su hija María del Pilar, Testigo 48:
«Al ser detenido en la pensión hacia el 26 de agosto, el P. Ibáñez declaró, según he oído decir a mi papá, que era católico, apostólico, romano y dominico, y lo seré hasta la muerte'. Fueron conducidos por los milicianos con cinco agustinos de El Escorial y dos escolapios, profesores de la Calle de Hortaleza».zs
z2 Ibid.
Z' Summ., p. 157.
2° Relación 11 del Estado A, fol. 3, existente en la Causa General. Veáse Certificado de fusilamiento y defunción, Summ., Doc. Proc. 20.6, p. 825.
21 Summ., Test. 48 (María del Pilar), p. 157.
Aunque no podemos identificar a los cinco agustinos, sabemos que los dos escolapios eran el P. Gerardo Guadalupe y el P. Miguel Millán. Se hace necesario introducir al P. Gerardo porque sus testimonios acerca de nuestros Siervos de Dios son de particular importancia.`
El P. Gerardo Guadalupe, escolapio de relevantes dotes para el gobierno de las casas de su instituto y para la enseñanza de las ciencias físicas y naturales, fue nombrado en 1934 Rector del Colegio de San Antón, en la calle de Hortaleza, Madrid, institución que el Frente Popular confiscó en 1936 para convertirla en la tristemente famosa Cárcel de San Antón (cf. supra, P. II, Cárceles, San Antón, p. 46). Al sobrevenir el Alzamiento y la revolución de julio, 1936, el P. Guadalupe y el P. Miguel Millán se refugiaron en la pensión Torío, calle del Carmen, n. 31, donde convivieron con nuestros Siervos de Dios Pedro Ibáñez y José Ma. López Carrillo y cinco agustinos.
El 26 de agosto, los nueve religiosos mencionados fueron detenidos y llevados al Comité Provincial de Investigación Pública. También fueron a parar allí algunos otros escolapios traídos de otros refugios. El P. Gerardo Guadalupe fue puesto en libertad, al parecer como veremos porque fue reconocido por un miembro del «tribunal» del Comité (o checa de Fomento) como profesor suyo.
Terminada la guerra, el P. Gerardo continuó dedicándose a la enseñanza, y desde 1944 residió en el Colegio Calasancio de la Calle de Porlier, otro colegio convertido en 1936 en Cárcel de Porlier (cf. supra, P. II, Cárceles, Porlier, p. 47). Notemos que este colegio está a pocos pasos del convento dominicano del Rosario, calle del Conde de Peñalver.z'
El P. Gerardo murió en 1959. Para ese año los vicepostuladores de esta Causa ya estaban investigando sobre el martirio de nuestros Siervos de Dios en orden a iniciar el Proceso Ordinario: Dos dominicos del convento del Rosario pudieron entrevistar al Padre Gerardo, a saber, el P. Evergisto Bazaco (Test. 2) y el P Mariano Sanz (Test. 256, ex officio). Y así fue cómo, aunque el P. Gerardo no vivió para testificar en el Proceso, sus testimonios fueron recogidos por tres testigos procesales, a saber, Eladio Torío (Test. 41), hijo del
'6 Véase la biografía del P. Gerardo Guadalupe en Ephemerldes Calasanctianae, XL, 10 (Oct. 1971), pp. 275 278; sobre el P. Miguel Millán, véase CLAUDIO VILA PALA, Sch.P., «R. P. Miguel Millán Bonell de la Virgen de los Desamparados (1887 1936)», en Publicaciones de Revista Calasancia, Parte II, Salamanca 1965, pp. 577 592.
2' El P. Gerardo Guadalupe nació en Cilleruelo (Burgos) el 28 de septiembre de 1877. Profesó en la Congregación de las Escuelas Pías e119 de agosto de 1894. Entre 1899 y 1934 ejerció la enseñanza en diversos colegios escolapios en Carracedo, Archidona, Celanova, Bilbao y Santander. Después de la guerra continuó como Rector del Colegio de San Antón, de la calle de Hortaleza, Madrid, hasta 1940 en que fue enviado a Santander. Volvió a Madrid en 1944 y murió en 1959, víctima de leucemia. (Cf. Ephemerides Calasanctianae, XL, 10 (Oct. 1971), pp. 275 278.
dueño de la pensión Torio, quien recuerda lo que refirió el P. Gerardo el día del prendimiento; y los dos citados dominicos E. Bazaco (Test. 2) y Mariano Sanz (Test. 256), quienes depusieron o escribieron acerca de las entrevistas con el P. Gerardo.
Veamos ahora la reconstrucción de los hechos. Sobre la detención de los Siervos de Dios, el P. Gerardo declaró al P. Bazaco:
«Fue muy mal rato el que pasamos durante el registro (de la pensión); hacía muchísimo calor, y como no podíamos movernos, sudábamos tinta; yo pensaba y lo mismo debían pensar mis compañeros que no tuvo nada de particular que Jesús sudase sangre en el huerto de los olivos; habíamos comenzado nuestra pasión y no sabíamos lo que nos aguardaba, aunque sí estábamos seguros que nos matarían, de una u otra forma, aquella misma noche o al día siguiente; pero nadie de nostros hizo ademán de resistencia ni profirió palabras de enfado o manifestó disgusto alguno».28
Los milicianos llevaron a los religiosos y sólo a los religiosos de la pensión Torío a la checa del Comité Provincial de Investigación Pública (checa de Fomento), donde les fueron tomadas nuevas declaraciones. El mismo Padre Gerardo refirió al Testigo 256 el diálogo entablado entre un miliciano y el P. José Ma. L. Carrillo cuando éste declaró ser misionero de China:
«Les fueron metiendo en diferentes cuartitos o calabozos. Al meter al P. Carrillo un jovenzuelo armado, oyó el P. Gerardo que le preguntaba por su filiación y que contestaba el corpulento Siervo de Dios: 'Soy misionero de China', y al preguntarle sobre lo que hacían allí y responder el P. Carrillo que `educando a los chinos', contestó de mala manera el mequetrefe: `¿Ustedes educar?, lo que están haciendo es embrutecerles'. Y le dio un empujón que le metió en el calabozo... (P. Gerardo)».29
Por los testimonios que preceden son evidentes tanto la disposición de ánimo de los Siervos de Dios para el martirio como el odio a la religión manifestado por los perseguidores. El martirio se consumó al día siguiente, 27 de agosto. No se conocen las circunstancias inmediatas a su muerte. Pero tanto los testigos auriculares como los documentos oficiales atestiguan que los Siervos de Dios fueron ejecutados el día 27. El mismo hecho de su ejecución garantiza con certeza moral su perseverancia en la fe cristiana y en su adhesión a la profesión religiosa hasta el fin. Dice el Testigo Mariano Sanz, Test. 256, ex officio:
«El P. Gerardo volvió sólo a la pensión, al liberarle el Juez del tribunal, sin saber por qué; si bien recapacitando luego, reconoció en él a un antiguo alumno suyo. Preguntó al miliciano que le acompañaba
E. BAZACO, Matriten. Artículos Carrillo, n. 37. Z9 Summ., Test. 256 (M. Sanz, ex officio), p. 751.
por el paradero de los otros, y dio evasivas. A1 día siguiente se enteró de que los habían llevado a la Pradera de San Isidro y que la Cruz Roja había sacado fotos de los cadáveres. Después, inmediatamente después de la guerra, yo he visto algunas fotos de estos cadáveres».s°
El regreso del P. Gerardo a la pensión Torío y los comentarios que hizo son confirmados por el hijo del dueño de la pensión, es decir, Eladio Torío, Testigo 41, el cual depone:
«El día 27 ó 28 se efectuó la detención de todos ellos en nuestro establecimiento, no volviendo a casa más que el P. Gerardo, escolapio, Rector de los Escolapios de San Antonio, por el que fuimos informados de que fueron fusilados en la Pradera de San Isidro».'
El P Gerardo Guadalupe no fue testigo ocular de la ejecución y es posible que estuviese mal informado acerca de algunas circunstancias de la muerte, como el lugar del fusilamiento. Es de mayor peso, por su oficialidad, el informe que la Comisaría del Centro envió a la Dirección General de Seguridad, en el cual se hace constar que los Siervos de Dios fueron fusilados el día 27 de agosto en el Barrio de la China. He aquí el informe existente en los ficheros de la Causa General:
«Con fecha 26 de agosto de 1936, la Comisaría del Centro participa al Jefe Superior de Policía que a las 14 horas de dicho día habían sido puestos a disposición del Sr. Presidente del Comité Provincial de Investigación Pública 6 individuos, entre los que figuraba: Pedro Ibáñez Alonso, de 43 años, soltero, profesor, hijo de Bartolomé y de Raimunda, natural de Fuentes de Nava (Palencia) y con domicilio en Carmen, 31, detenidos todos ellos en dicho domicilio por las milicias del Partido Comunista del Comité del Frente Popular de La Bombilla.
A1 folio 941 de la Pieza de Religiosos (de la Causa General) aparece que el P. Pedro Ibáñez Alonso, fue detenido en unión del P. José Ma. López Carrillo, el 26 de agosto, en una pensión de la Calle del Carmen y fusilados al día siguiente en el Barrio de la China, siendo sus cadáveres conducidos al Depósito Legal de la Cruz Roja».'
El Barrio de la China es un distrito de Vallecas, en la parte oriental de Madrid (Véase supra, P II, Lugares de ejecución, Barrio de la China, p. 54).
La Cruz Roja hizo fotografías de los cadáveres de ambos Siervos de Dios. Las dos del P Carrillo, una de frente y otra de perfil, fueron reconocidas y conservadas, y tienen los siguientes signos distintivos: «Num. 6, Cementerio N. 82 29. José María López
'° Summ., Test. 256 (M. Sanz), p. 751. " Summ., Test. 41 (Eladio Torio), p. 147.
'z Causa General, Relación 11, Estado A, fol. 3; y Pieza de Religiosos, fol. 941 (Summ., Doc. Proc. 20.6, p. 825).
Carrillo».33 La atribuida al P. Pedro Ibáñez mostraba la cabeza aplastada, y difícil de reconocer. «Yo vi la foto de este Padre dice el Testigo 256, P. Mariano Sanz en ella quedaban algunas señales para reconocerle, aunque ciertamente la cara la tenía destrozada y bañada en sangre»."
La sepultura del P. Ibáñez no ha podido ser identificada. El cuerpo del P Carrillo fue, sin duda, enterrado en el Cemeterio de la Almudena o del Este el 28 de agosto de 1936, y trasladado el 13 de marzo de 1948 a otra sección especial del mismo cementerio. El 18 de marzo de 1960, los restos mortales del mismo P Carrillo fueron llevados a la capilla panteón del convento dominicano de Santo Tomás de Avila al mismo tiempo que los restos mortales del Siervo de Dios Leoncio Arce. 35
Todos los testigos que deponen sobre estos Siervos de Dios dicen estar totalmente convencidos de que sufrieron la muerte por causa de la religión. Al Siervo de Dios Pedro Ibáñez le atribuye su hermano Leandro la curación de una niña en trance de muerte." Y acerca del Siervo de Dios José Ma. López Carrillo, un misionero de China refiere que el mismo día de su martirio, y en China, una catequista y una niña de la Santa Infancia (donde tanto había trabajado el P Carrillo) le dijeron haber visto al Siervo de Dios vestido de hábito dominicano."
" Véase la reproducción de la fotografía en Proc. Ord. CP, p. 977.
'° Summ., Test. 256 (M. Sanz), p. 752.
'S Véase el Acta del traslado de los restos mortales al Cementerio del Convento de Santo Tomás de Avila, 1960, acta levantada por el Vicario General del Obispado de Avila (Summ., Doc. Proc. 19.4, p. 823).
36 Summ., Test. 36 (L. Ibáñez), p. 128.
" Summ., Test. 256 (M. Sanz), p. 752.
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Grazie e cordiali saluti
Piergiorgio Valetto
Via GRAMARIO 2
12038 lEVALDIGI CUNEO
ITALIA
Estimada Sor Carmen, debiera usted rezar más y entrar menos en internet."
____________
Y usted, estimado amigo, debiera 'entrar menos en internet', y 'rezar más'. Y criticar menos a una bendita religiosa cuya autoridad moral está a años luz de la nuestra.
Saludos cordiales.
Pero aquí hay algo notable, unos años más tarde mi abuelo fué paseado recibiendo golopes los treinta kilometros que separan Valdearroyo de Reinosa, pudo resistir para volver a morir en su cama. Mi abuelo era apólitico y arreligioso pero se opuso a que tiraran las campanas de la iglesia por si era necesario usarlas en alguna emergencia.
Pues bien uno de los que paseó a mi abuelo, ahora con camisa azul, antes vestido con el mono miliciano había pertenecido al grupo ejecutor de los frailes dominicos; este cambió de camisa pero su alma continuó negra.
Años más tarde estando yo de fraile en Montesclaros se acercó a saludarme pues por medio de casamiento habiamos emparentado lejanamente; no pude resistir a decirle :¿a quién buscas, a los frailes o a mi abuelo?
En cuanto a Las Caldas puedo decir que los comites de Los Corrales de Buelna y Cartes se negaron a tomar acción contra ellos a no existir ninguna actitud politicamente partidaria ni revolucionaria, fueron milicianos venidos de fuera los que hicieron que fuen lastrados por los pies y arrojados en la bocana del puerto de Santander.
un saludo
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Sor Carmen Rosales
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