
29.04.07 @ 11:21:32. Archivado en Educación
PRIMERA PARTE
Es Jesucristo quien, regulariza y asienta, con su comprensión y acogida en el discipulado, la dignidad e igualdad de la mejer durante siglos vejada y minusvalorada. Esta idea la desarrollamos en nuestro libro “LAS MUJERES DEL EVANGELIO”, donde exponemos la tesis y argumentos con más extensión y detenimiento.
Jesús Nuestro Señor establecerá, con estricta justeza, la condición femenina y le entregará el respeto y sus derechos negados tantas veces en el mundo antiguo y en el moderno.
1. Consideración Cristiana
Jesucristo derriba las principales razones de la postergación de la mujer. Su enseñanza audaz y consistente, en todas las épocas, revaloriza la dignidad de la mujer. Con su conducta y con su doctrina, deja asentado que su destino biológico y su puesto social no consiste sola y exclusivamente en la función de esposa y madre.
Entre los judíos, el matrimonio era una cuestión vital; nadie lo podía rehuir por el sentido atávico de consolidar y perpetuar la raza y la propia familia, semejante consideración tenía en el mundo grecorromano. Jesús deja libre a la mujer de esta insoslayable ley. Ya no es su única tarea el traer hijos al mundo como ha creído la antigüedad. Concediéndole su justa perspectiva, la unión marital no es la situación última, suprema y exclusiva. Hay otras muchas funciones que se pueden y deben cumplir. Tras la resurrección de los muertos, ya no habrá necesidad de casamiento, pues el número de los elegidos estará completo: En la resurrección, ni los hombres ni las mujeres se casarán (Mt 22,30).
Cuando el reino de Dios entra en la historia, impone nuevas ideas y abre nuevos caminos que conducen al servicio de Dios desde distintas fronteras y categorías.
Jesús derriba el tabú y coloca a la mujer en su puesto de madurez espiritual. Está pronta al arrepentimiento, a la conversión y a la fe. Capta con esmero los estrictos mandatos éticos del Maestro: el fundamento está en el amor a Dios y al prójimo. Ningún hombre lavó los pies de Jesús con sus lágrimas y los secó con sus cabellos ni ninguno se sentó a sus pies y, rociándolos de perfumes, los ungió con sus besos.
La prostituta, en la sociedad israelita, era un despojo, una excluida. Jesús la perdona y la acoge. Se atreve a proclamar que entrarán en el Reino antes que muchos de aquellos que se creían meritorios, reputados maestros espirituales y santos: En verdad os digo que los publicanos y las meretrices irán antes que vosotros al Reino de Dios. Porque Juan ha venido a vosotros por el camino de la justicia y no habéis creído en él (Mt 21,31-32).
Y las prostitutas creyeron en el Bautista y, aceptando su invitación a la penitencia y al arrepentimiento, hicieron vida real la doctrina del profeta. Pone de relieve la fiel conversión de la pecadora que ama mucho porque se le han perdonado sus muchos pecados (Lc 7,47). Alaba la fe enorme de la mujer pagana que acomoda su querer con entrega y fidelidad a la voluntad de Dios como su fin y su único querer: “¡Oh mujer!, grande es tu fe. Que te suceda como quieres” (Mt 15,28).
El Maestro de Nazaret rompe con las normas denigrantes e inhumanas que humillan y marginan a la mujer; se salta los rígidos formulismos sociales y, lo mismo que lo hace con los hombres, conversa en público con las mujeres, sean paganas o heréticas; no tuvo inconveniente que mujeres de Galilea lo siguieran, contaran entre sus discípulas, y lo acompañaran en el camino de la cruz. A ellas, las primeras que acuden al sepulcro, se aparece haciéndolas testigos de su resurrección e invistiéndolas de la misión de ir a anunciar esta gran noticia a los Apóstoles y al mundo.
Esta actitud de Jesucristo proclama firme el plano de igualdad y la auténtica dignidad que concede a la mujer. La considera capaz e igual al hombre para entender su doctrina y trabajar en los asuntos del Reino, nunca hace distinción alguna en su trato y en su predicación.
Cristo, que se encarnó en mujer y habitó entre nosotros, para llevar a cabo nuestra salvación, es sobre todo el que sitúa de nuevo el matrimonio dentro del proyecto original de Dios.
Es de relevante importancia el hecho de que Jesús quiera nacer dentro de una familia, aunque sea una familia muy particular, en que el elemento determinante es la aceptación de la voluntad de Dios, como medida de las acciones y de los comportamientos de los miembros que la componen.
María, ante el anuncio asombroso de su maternidad afirma su fe incondicional: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38). José, que en todas las circunstancias, incluso las más embarazosas, obedece la voluntad divina: "José, hijo de David, no tengas ningún reparo en recibir en tu casa a María, tu mujer, pues el hijo que ha concebido viene del Espíritu Santo" (Mt 1,20-24). El mismo Jesús, en el episodio de su extravío en el templo, reivindicará para sí la primacía absoluta de la voluntad de Dios, incluso frente al sufrimiento de sus padres (Lc 2,49).
Así pues, Jesús nace en una familia en la que la palabra de Dios marca el rumbo y el amor, totalmente desinteresado, es la regla primera y esencial.
Incluso, en su actividad pública, Jesús manifestará que la familia ocupa un lugar preeminente en su doctrina y expresará, superando hábitos desviados del pasado, el contenido filosófico y teológico sobre el matrimonio. No es casual que su actuación comience con el episodio de las bodas de Caná, en que su presencia es altamente significativa. Quiere que el primer acto de su manifestación mesiánica sea el devolver al matrimonio su pureza primigenia, y elevarlo, con su bendición, a la dignidad de sagrado, camino de santificación por la ayuda mutua y en los hijos. Por ello, la conversión del agua en vino es (entre otras simbologías) un signo material de la santidad y de la alegría matrimonial. Exalta los lazos familiares con la amistad de Lázaro y sus hermanas (Jn 11,1-44), conoce el dolor de un padre en el drama del hijo pródigo (Lc 15,11-32) y ama a los niños.
La idea del Reino de Dios, núcleo de la enseñanza sinóptica, se especifica mediante la alegoría matrimonial, el Reino se asemeja a las nupcias que el Padre prepara para su Hijo con su esposa, la humanidad (Mt. 22,2-15). Evoca la imagen, tan recurrida por los profetas desde Oseas, del matrimonio de Yahvé con su esposa infiel, Israel.
Dos textos del evangelista S. Mateo ponen de manifiesto el pensamiento de Jesucristo sobre la íntima unión que por los lazos intensos del amor establece el matrimonio (19,3-10 y 5,31-32). Expresa claramente “ya no son dos, sino una sola carne”. Y ante la objeción de que Moisés les concedió el libelo de divorcio, argumenta que se debió a la dureza de “vuestro corazón”, a las corruptelas a las que se entregaron, pero que “no era así desde el principio”.
Camilo Valverde Mudarra
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25.04.07 @ 21:23:56. Archivado en Educación
Hoy, que lo tradicional y lo religioso han caído en crisis, los mayores, se encuentran arrumbados y desechados sin prestigio, mientras las gentes deshumanizadas viven embargadas en su hedonismo y arrastradas por el consumismo materialista.
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24.04.07 @ 16:08:16. Archivado en Pascua
Domingo III T. Pascual. Ciclo C
Hch 5, 27-32.40-41; Sal 29,2-13; Ap 5,11-14; Jn 21,1-19
Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis algo que comer?» «No» Él les dijo:«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis» La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor.» Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua.
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21.04.07 @ 21:13:04. Archivado en Educación
Esta es la única manera de dilatar nuestra vida mortal, o mejor, de traducirla en inmortalidad. Honores, monumentos y laboriosa diligencia pronto se arruinan; pero ningún daño puede causar a aquello que consagró la sabiduría”.
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20.04.07 @ 15:31:08. Archivado en Educación
El Papa reflexiona sobre los nuevos desafíos de Asia. El Vaticano ha convocado en Asia una Conferencia Continental sobre Doctrina Social de la Iglesia, para arrojar luz sobre los nuevos evites que afrontan los pueblos y las comunidades católicas de esas latitudes.
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19.04.07 @ 21:25:02. Archivado en Poemas
Llega la hora y es esta, en que se adorará
al Padre en espíritu y en verdad (Jn 4, 19).
Mujer, vengo a beber falto de aliento,
dame agua fresca de este pozo umbrío;
voy de camino bajo el sol de estío
y me encuentro cansado y polvoriento.
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18.04.07 @ 15:34:57. Archivado en Educación
Asistimos a la maliciosa e intencionada ofensiva contra la familia y contra la concepción; la institución familiar, su naturaleza y misión, soporta una crisis creciente y sistemática en sus fundamentos esenciales. Ello manifiesta la gran debilidad del espíritu que se ha sacudido la verdad y se acoge a la antropología del error; el hombre cae en la tentación de sustraerse a la verdad sobre su propio ser y la esencia del amor. No obstante, es conveniente rehuir el pesimismo inoperante y, a su vez, el optimismo estéril y cándido. La institución creadora de vida, fundada en el matrimonio sufre el cerco de los virulentos arqueros del discipulado laicista generalizado y de la mentalidad secularizante, patentes en determinadas organizaciones políticas nacionales e internacionales y presentes en relevantes medios de comunicación social; son agentes demoledores de los valores tradicionales, buscan arruinar la vida moral y religiosa de mucha gente y, al mismo tiempo, impedir la percepción de la realidad del matrimonio en muchos desprevenidos y, especialmente, en la mente, aún en formación, de los hijos cristianos.
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17.04.07 @ 10:57:23. Archivado en Educación
La felicidad personal y el bienestar social van estrechamente enlazados a la prosperidad conyugal y familiar. En el ambiente que respiramos, se han introducido diversos modismos y deformaciones que avocan a la ruina de la familia y la quiebra del matrimonio; la unión matrimonial sufre frecuentemente la agresión del egoísmo, del hedonismo y el materialismo. Las actuales tendencias económicas, socio-psicológicas y civiles originan fuertes perturbaciones para la familia. Nuestra respuesta será la de S. J. Crisóstomo: “No me cites leyes que han sido dictadas por los de fuera… Dios no nos juzgará en el día del juicio, por aquellas, sino por las leyes que Él mismo ha dado”.
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15.04.07 @ 21:43:23. Archivado en Pascua
Domingo II T. Pascual. Ciclo C
Hch 5, 12-16; Sal 117, 2 - 4.22 - 27; Ap 1,9-11; Jn 20, 19-31
“Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos»
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15.04.07 @ 11:59:25. Archivado en Pascua
Hace unos días, alguién me hacía una pregunta:¿Cuál es la prueba para tí de la existencia de Dios?
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14.04.07 @ 21:43:23. Archivado en Educación
El matrimonio es una institución en crisis. Hasta mediados del s. XX, se ha venido manteniendo en circunstancias más o menos favorables. La vida matrimonial siempre ha presentado escollos, pero se han sobrellevado o resuelto de modo particular y por cauces individuales. En las últimas décadas, en que la sociedad se ha sacudido el peso de la tradición considerada una antigualla, el matrimonio ha perdido su consistencia social bajo la influencia del libertarismo y la pérdida de valores humanos y espirituales, agostado por el hedonismo, el materialismo, la perentoriedad y el relativismo.
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14.04.07 @ 21:27:13. Archivado en Oración
Simeón esperaba la consolación de Israel
(Lc 2,26).
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12.04.07 @ 15:47:30. Archivado en Santos
Catalina Benincasa nace en Siena, Italia, el 25 de Marzo de 1347, hija de Jacomo Benincasa y Lapa Piacenti, penúltima de veinticinco hermanos. En 1364, a los diecisiete años, se incorpora a la Orden de Predicadores abrazando la profesión de los consejos evangélicos en el mundo, según el espíritu de Santo Domingo.
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11.04.07 @ 10:56:52. Archivado en Pascua
En el Nuevo Testamento, la criatura cumbre de Dios, la más fiel y cercana colaboradora de Jesús, escogida para ayudarle en la obra de la salvación, es una mujer; la madre universal, la esclava de Yahvé: María (Lc 1,26-38.42-49; 2,7.32-35; Jn 2,1-5; 19,25-27; Ap 12,1-6).
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09.04.07 @ 21:33:13. Archivado en Eucaristía
El primer día de la semana, María Magdalena, al amanecer, fue al sepulcro cuando aún estaba oscuro y vio apartada la losa del sepulcro. Echó a correr y fue a Simón Pedro y el otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto» (Jn 20,1-9).
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07.04.07 @ 15:59:55. Archivado en Eucaristía
“Tomad y comed, este es mi cuerpo, que será entregado por vosotros; tomad y bebed, esta es mi sangre, que será derramada, para la remisión de los pecados”. “Haced esto en memoria mía” (Lc 22,7-22).
“Un mandamiento nuevo os doy que os améis los unos a los otros, como yo os he amado. En esto, reconocerán que sois mis discípulos” (Jn 13,34-35).
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03.04.07 @ 19:04:00. Archivado en Cuaresma
(Is 42,1-7; 53,12)
Comienza la Semana Santa, es oportuno que meditemos sobre el dolor y el sufrimiento, en la Pasión de Jesucristo.
El “LIBRO DE LA CONSOLACIÓN”, atribuido al Segundo Isaías, forma la segunda parte del libro de Isaías. En él se encuentran los cuatro “Cánticos del Siervo de Yahvé”: El primero: 42,1‑4; el segundo cántico del Siervo de Yahvé: 49,1‑6; tercero: 50,4‑11; y cuarto: 52,13‑53,12. Este último, el más famoso e impresionante de los cuatro poemas, alcanza su cima en el contraste "humillación-glorificación". Presentado como desfigurado, traspasado, aplastado, es un cúmulo de toda clase de sufrimientos: desprecio, vejación, ultraje, castigos corporales.
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03.04.07 @ 19:02:46. Archivado en Cuaresma
(Is 42,1-7; 53,12)
Comienza la Semana Santa, es oportuno que meditemos sobre el dolor y el sufrimiento, en la Pasión de Jesucristo.
El “LIBRO DE LA CONSOLACIÓN”, atribuido al Segundo Isaías, forma la segunda parte del libro de Isaías. En él se encuentran los cuatro “Cánticos del Siervo de Yahvé”: El primero: 42,1‑4; el segundo cántico del Siervo de Yahvé: 49,1‑6; tercero: 50,4‑11; y cuarto: 52,13‑53,12. Este último, el más famoso e impresionante de los cuatro poemas, alcanza su cima en el contraste "humillación-glorificación". Presentado como desfigurado, traspasado, aplastado, es un cúmulo de toda clase de sufrimientos: desprecio, vejación, ultraje, castigos corporales.
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01.04.07 @ 12:12:53. Archivado en Cuaresma
Domingo Ramos, Semana Santa. Ciclo C
Is 50,4-7; Sal 21,2-9.17-24; Flp 2,6-11; Lc 22,14-23,56; Lc 19,28-40
Jesucristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó incluso hasta someterse a la muerte, y una muerte de cruz (Flp 2,6-11).
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