
13.02.09 @ 13:34:25. Archivado en literatura
Si no atenemos a las hemerotecas de la década de los años 80 tenemos que concluir que el escritor Julio Cortázar murió un 12 de de febrero de 1984, yo aún tengo muchas dudas metafísicas al respecto de la funesta noticia de entonces, si me atengo a mis sentimientos desde aquellos momentos hasta los actuales, por supuesto subjetivos, no encuentro ninguna razón para afirmar que Cortázar esté muerto, ya que persiste en mí la misma suspicacia sobre la crónica ya ajada de aquella muerte no anunciada.
Y sin embargo, los diarios de estos días nuestros de crisis, ahora me recuerdan que aquella muerte no anunciada sucedió ya hace un cuarto de siglo. Espero que sepan disculpar, desde mi posición de cronopio, mi incredulidad sobre esa muerte cuando la obra inmortal del genial escritor sigue tan viva como coleando, entre otras razones porque en tiempos de crisis la imaginación alarga sus dedos rosáceos y la ficción supera todavía más a la realidad. En tiempos de crisis a uno le sobran motivos para ser escéptico, más aún después de haber leído el texto de la ilustración del humorista El Roto, que decía: “Si la prosperidad era falsa, ¿Cómo sabremos que la crisis es auténtica?”. Póngales, ustedes, mismamente el dibujo a esas frases; incluso ríanse sí son capaces de entrar en el juego del lenguaje.
¿Y qué otra cosa es, acaso sino un juego de palabras la literatura?
Muchos momentos esplendorosos gozamos, casi toda una legión de lectores, con los juegos malabares que nos proponía en su monumental obra Rayuela, muchos días de de vino y rosas vivimos con aquellos vertiginosos cuentos que nos narraba con maestría sin igual, el maestro. Para Cortázar un cuento era como montar en bicicleta: “Mientras se mantiene la velocidad el equilibrio es muy fácil, pero si se empieza a perder la velocidad ahí te caes, y un cuento que pierde velocidad al final es un duro golpe para el autor y el lector”. Y mucho más seguimos gozando los que continuamos con sus relecturas, tanto como aquellos otros, que por azar, ahora toman un libro suyo, por vez primera.
Mucho le deben algunos de los jóvenes de la Santa Transición que soñaban con ser escritores, en mí caso la duda es impagable. Después de los convulsos años 70, un enero del 1981 publiqué un extenso reportaje sobre la obra de Cortázar en el diario Línea de entonces, gracias al excelente periodista y mejor persona Luis Orche. Sin pensármelo dos veces, aunque no era muy propenso a la correspondencia, le mandé ese periódico con todas sus páginas y un cuento que le había dedicado a él, por supuesto sin esperar una respuesta. La sorpresa fue mayúscula.
Unos días después, tenía en mis manos una carta, de esas que antes llevaban en sus bordes unos colores rosas y azules, con la leyenda vía air mail par avion, que venía desde Paris, tal vez como una cigüeña, y antes de abrirla a pesar de leer que era para el señor Patricio Peñalver Ortega, no pensaba que ése era yo. Ni que decir que la emoción me embargaba, momentos antes de abrir aquella carta inesperada, sin embargo, mucho más emocionaba, más tarde, el contenido de su lectura: “Paris, 7/ 2/ 81. Amigo Peñalver: Gracias por tu cuento—ojalá que sigas escribiendo otros, porque se siente que manejas bien ese escurridizo género—y por la crítica sobre mis libros. Todo eso me llegó por puro milagro cronópico, pues el sobre se había roto a lo largo y a lo ancho, de modo que las páginas se salían por todos lados. Hasta otra vez, con un abrazo. Julio Cortázar”.
Con las ganas, por siempre, me quedé de darle un abrazo
Ahora, hace unos días, Aurora Bernárdez, viuda, albacea y heredera universal del autor y Carles Alvarez, gran estudioso de la obra cortazariana, nos anunciaban que después de terminar de ordenar los materiales inéditos que encontraron en una cómoda con cinco cajones tan repletos de papeles que ni podían abrir, ya están preparados para que con el título de “Papeles inesperados” lo saque a la venta en mayo la editorial Alfaguara. Ni que decir, como hay textos de todos los géneros y tiempos, que esos papeles ya los estamos esperando como agua de mayo; éste es el mejor homenaje que podía tener el gran escritor, después de los 25 años, dicen que de su muerte. ¿Cortázar ha muerto? , ¡Viva Cortázar!
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15.01.09 @ 20:08:51. Archivado en literatura
La noche de los reyes magos me instalé, como el que sienta a esperar el cadáver de su enemigo, frente al televisor para la entrega en directo de los premios Nadal de literatura. Se anunció al finalista Rubén Abella, y no, no era yo, porque lo qué no puede ser no puede ser y además es imposible. No, no era yo uno de los cinco murcianos que se habían presentado bajo seudónimo. Ahora bien, desde ahora mismo ya les aviso a los que corresponda, principalmente al señor Rosales, que para la próxima edición, ya tengo novela.
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19.12.08 @ 19:20:50. Archivado en literatura
En la primavera de 1976 un grupo de jóvenes de Orihuela y otros municipios de Alicante decidían sacar del pozo del olvido la voz del poeta silenciada, vetada y prohibida durante varias décadas por el régimen franquista, y desamordazarla para siempre con diez días de actos culturales que denominaron: “Homenaje de los Pueblos de España a Miguel Hernández”, con motivo del 34 aniversario de su muerte.
Lo que comenzó como un sencillo homenaje muy pronto tomó la fuerza arrolladora de una gran bola de nieve que comenzó a crecer tomando proporciones multitudinarias con las consiguientes prohibiciones por parte de los Gobiernos civiles de Murcia y Alicante de la mayoría de los actos previstos.
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04.10.08 @ 19:47:18. Archivado en literatura
Oír la luz es el título del nuevo libro del poeta Eloy Sánchez Rosillo, y ya me apresuro a decir de antemano como aviso para los navegantes de las procelosas aguas poéticas, que es un libro hermosísimo con una luz esplendente y una sutil musicalidad envolvente y cautivadora.
En el poema “Oír la luz” nos canta el autor “Debo decir que cuando yo era niño/ y en el campo veía la densa muchedumbre/ de estrellas en los cielos del verano, / además de mirar tanto fulgor, / podía oír la luz: se escuchaba allí arriba/ como un rumor de enjambre laborioso.”
Ni que decir, que al terminar la lectura de este poema se ha instalado también en mí ese rumor de enjambre laborioso que, como abejas obreras, me ha recordado todos los cielos estrellados que albergaron los sueños fantásticos y cándidos de mis veranos. En este sucinto poema están todos los luengos poemas de mi niñez.
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07.01.08 @ 12:13:31. Archivado en literatura, toros
Publicado en Ababol, semanario de literatura, artes y ciencia del diario La Verdad de Alicante, Albacete y Murcia del 21/12/2007.
La temática del mundo taurino es uno de los motivos que más se repite, durante toda la obra de Miguel Hernández, como una obsesión metafórica que nunca abandona, desde que ya por primera vez aparecen en unos versos de su etapa de juventud, como una certera iconografía, en el poema escrito en tercetos Canto exaltado de amor a la naturaleza: “en el toro de trágico cuerno; / en el susurro de las mies; / en el sutil ciprés eterno”. Esta simbología de lo taurino se repetirá en muchos de sus poemas, a través de la búsqueda de sus muchos registros, con la excepción de su último libro: Cancionero y romancero de ausencias, con sus últimos versos dolientes y serenos, escrito en la cárcel, La poética taurina siempre se moverá oscilando en el péndulo entre la dicotomía del carácter vitalista, alegre, erótico y sensualista que al ser frustrado deviene en un sentido de lo trágico donde se reflexiona entonces en torno al dolor, la pena y la muerte.
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Vieja canción
“He escuchado en la radio, por azar, hace una rato, /
una vieja canción,/ una canción romántica que
estuvo muy de moda/ en la playa, durante los meses
de un verano/ maravilloso de mi adolescencia../
Muchas veces la oí entonces, junto a alguien/
que junio quiso darme y me quitó septiembre”.
Eloy Sánchez Rosillo
Aquella silueta grácil de cabellos dorados que bajaba metódicamente a la playa todas las tardes, observada desde el lado de la sombra de las muchachas en flor, era el único reloj que marcaba el tiempo real de la vida; aquella muchacha lozana de andares de gacela, con sus precisos movimientos de caderas, era el verdadero metrónomo que marcaba el compás de mi tiempo, durante los días calurosos, en la odisea de los mares procelosos de ese verano.
Cada tarde, en la hora de la siesta, cuando la playa se quedaba casi desierta llegaba aquella joven de ojos de lechuza a esas dunas que milagrosamente aún sobrevivían a la barbarie urbanística.
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25.06.07 @ 11:31:38. Archivado en literatura
En un principio como la palabra que se hizo verbo, es pertinente decidles a mis improbables lectores, antes de proseguir, que mis tres premios Nóbel preferidos son Gabriel García Márquez, José Saramago y J.M. Coetzee, sin menospreciar a otros y a otras que ni siquiera aún he leído, los mentados son como el ojo triangular en el que se licua mi espíritu con un todo en el hermoso y fascinante crisol de la literatura.
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02.01.07 @ 10:46:10. Archivado en literatura
.En un día de la infame y sombría posguerra moría en la prisión de Alicante, ligero de equipaje, el poeta oriolano Miguel Hernández y nos dejaba para siempre su luminoso canto. Se murió el poeta y nos quedó su poesía, dejándonos en su poética la herencia lírica más duradera de sus hondos versos para que otras generaciones al albur le pusieran con voces nuevas, los acentos modernos de nuestro tiempo.
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01.01.07 @ 19:36:20. Archivado en literatura
Permítanme que les hablé de Jesús Pérez, que es de Espinardo, su pueblo y el mío, y de la presentación de su última novela “Yerbaluisa” en el vetusto Casino de la Calle Mayor, de esa arteria que otrora olía a pimentón y especias por todos los picos esquinas, y que fue todo un acontecimiento social.
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03.07.06 @ 12:43:02. Archivado en literatura
Hace unos días en Aracataca, lugar de nacimiento de García Márquez se celebró un curioso referéndum para añadir al pueblo de Aracataca el nombre de Macondo, aquella imaginaria aldea que se inventó el escritor en la novela “Cien años de Soledad”. La idea de agregar ese nombre la encabezaba su alcalde Pedro Sánchez Rueda, y de los 22.000 votantes, sólo se acercaron a las urnas unas 3.596. De éstos 3.342 apoyaron la iniciativa, al contrario que 236 que dijeron no, y un total de 18 votos que fueron nulos. Aracataca se seguirá llamando Arataca. Y Macondo nunca dejará de ser Macondo.
Hace unos años le mandé la carta que más abajo pueden leer a Gabriel García Márquez, a través de su agente literaria, y ahora me ha surgido la duda de si le fue enviada a Aracataca o a Macondo.
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01.07.06 @ 11:56:41. Archivado en literatura
Al gran poeta Eloy Sánchez Rosillo, flamante Premio Macional de la Crítica.
Todos los veranos son siempre el mismo verano: un recuerdo infantil o juvenil de un tiempo feliz al que siempre se acaba por retornar, como al mejor sueño de una noche. La memoria ya se encarga de olvidar aquellos otros de tristes y gélidos recuerdos.
Tiempo vacacional para dejarse llevar por el tedio del tiempo, por las horas que marcan el sonoro reloj de las chicharras. Tiempo que se repite como a veces el pepino.
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29.03.06 @ 16:16:52. Archivado en literatura
Un 28 de marzo de 1942,
moría en la cárcel de Alicante
No vino al mundo el poeta precisamente con un pan debajo del brazo, tal que un 30 de octubre de 1910, desde luego que no, el bardo llegó con otra cosa mucho más importante: con la genialidad del don poético. Un don poético que no obstante tendría que transitar por caminos abruptos hasta poder revelarse en su máxima plenitud y acoplarse en el alma del poeta, al nacer éste en un hogar sin libros muy poco apropiado para que esa semilla lírica que traía se desarrollara armónicamente. Mientras tanto, el poeta crecía al albur de la madre naturaleza formando parte de ella entre labores de labranza y pastoreo, y, a los 14 años tenía que abandonar las metódicas enseñanzas académicas de los jesuitas que recibía en el colegio.
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