¿crisis? ¡Jo, qué crisis!
29.06.08 @ 12:30:51. Archivado en sobre lo cotidiano
El otro día escuché que la organización de congresos deja bastante dinero. Yo, inmediatamente, propongo dos: uno de filólogos que estudien el verdadero sentido de la palabra crisis al que invitaríamos a los mejores semantistas del universo para que desde la semasiología nos descubran qué es lo que se esconde detrás de esta palabra maldita, que dicen que Zapatero no quiere nombrar por su nombre, a pesar de la pertinaz invitación que el flamante presidente del Partido Popular Mariano Rajoy, por enésima vez, y sus adláteres económicos le reclaman.
Y otro concurso de peritos para que diluciden si la economía española está en crisis baja, media o alta, si estamos ante un ajuste brusco o suave, si estamos ante una desaceleración de fuerte perfil o bajo tono, o ante una recesión de caballo que nos conduce a un shock profundo u otros epítetos aproximados. No tengo ninguna duda de que este congreso sería la mar de divertido, dada la variedad de los diversos diagnósticos ya pronunciados sobre el hecho que nos preocupa, con la nueva casta de sacerdotes de la economía.
Yo no soy un experto en macroeconomía, más bien un perito en lunas y estrellas, sin embargo en materia de microeconomía, en lo se refiere a crisis de carácter casero, soy todo un experto.
El diccionario Larousse, oh, la, la, dice que la crisis económica es la ruptura del equilibrio entre la producción y el consumo, que se traduce en una caída general de las magnitudes económicas, principalmente en la inversión, el nivel de empleo, la renta y consumo. Así que después de lo dicho, estos son los síntomas que ya padecen principalmente las clases trabajadoras que no llegan a los novecientos euros al mes, que por contagio se traslada a las clases medias. Estos son los primeros que pagan los platos rotos de cualquier desajuste serio en la economía. Y ya no digamos de aquellos excluidos del mercado laboral por razones de edad y otras índoles, entre los que me cuento. Para nosotros la crisis no tiene parangón, ¡pardiez!, que por nadie pase.
Ahora bien, ¿cuáles son las causas de este desajuste económico? Ya nadie se acuerda del pasado agosto cuando estalló el conflicto de las hipotecas suprime en los EEUU que han provocado ahora un una profunda crisis en el sistema financiero internacional. Ni tampoco de los más de 3 billones de dólares, más o menos, que el gobierno americano tiene que pagar por la guerra de Irak, ni de la famosa burbuja inmobiliaria de la que tanto se rumoreaba antes, por la que estábamos construyendo en España más viviendas que en toda Europa, que de pronto ha estallado. A todo esto, o como consecuencia, le tenemos que sumar la permanente subida del petróleo, las materias primas y los alimentos.
Aún así, ¿se puede hablar de recesión?, pues técnicamente no, si entendemos que ésta se produce cuando durante dos trimestres seguidos no solamente no se crece, si no se decrece. Y los números del primer trimestre nos dicen que el PIB creció en España un 2,7%, eso sí, cuando en el último había subido un 3,5%, aunque también es cierto que la inflación se sitúo en el 4,6 en mayo. No cabe duda de que estamos ante un frenazo importante de la economía, que unos afrontan con optimismo y otros con un descarado pesimismo. El gobierno ya ha puesto en marcha varios paquetes de medidas económicas, no sé si las suficientes, y la oposición repite que el gobierno está desbordado. Pues bien, échenle la culpa al Gobierno que alguna tendrá, cosa que me parece razonable, para eso está la oposición. Claro que convendría que hicieran propuestas concretas, decir que la cosa va mal y tal y tal, no es nada original. Aunque la sombra de Zapatero sea alargada, no nos tomen por paletos y nos hagan creer que el presidente del Gobierno puede subir el precio del petróleo o el precio del dinero que marca el Banco Central Europeo, y que tanto influye en el pago de las hipotecas. España ya dejó de ser una unidad de destino en lo universal para forma parte del universo global, con todas las consecuencias.
El otro día, en la junta de accionistas del Banco Santander, le preguntaron a Emilio Botín por la crisis. Y respondió: ¿Crisis? ¿Qué Crisis? No es para menos, con los datos que maneja, manifestó que el Santander ganaría este año 10.500 millones. No está mal.
Emilio Botín, con optimismo, comparaba la situación actual con la de un catarro en un niño, con mucha fiebre al principio, y de rápida solución después. Pues eso, a esperar que los meses de fiebre duren poco, para que vengan pronto otros de recuperación más llevaderos. Mientras tanto, hagamos algún congreso para saber si estamos en crisis o no, con la certeza de que con el tiempo y una caña hasta las crisis más verdes caen. ¿Crisis? ¡Jo, qué crisis!
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Patricio Peñalver
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