La huerta, como un parque temático
26.02.07 @ 18:53:09. Archivado en sobre lo cotidiano
De la huerta, como de la feria, todos cuentan la historia según les ha ido. De la feria tenemos la suerte de ver que las bombillas que se apagan al año siguiente de nuevo se encienden, de la huerta, sin embargo, tenemos la dicha de Santa Rita, ya saben lo que se da no se quita. Y la huerta hace años que se dio a la modernidad, a lo que aquí los nuevos liberales llaman progreso, que dicen que nos da riqueza, prosperidad y crea empleo.
El verdor de la huerta minifundista, firmando las autoridades un cheque en blanco se ha entregado a los grises del conglomerado del cemento que ahora son nuestros nuevos latifundistas, entre el debate baldío del desarrollo sostenible o el desarrollo salvaje, que con sostén o sin él, no deja de ser un rollo, mientras las cosas sigan como están y los planes de urbanismo sean los planes, de los que son.
Al final, nos echaran a todos el mochuelo,y, después de la película nos dirán que a la huerta entre todos la mataron y ella sola se murió.
La huerta, un conglomerado minifundista de muchas familias en las que cada hijo tenía dos o tres tahullicas ya empezó a enfermar allá por los 70, cuando muchos hijos de aquellos huertanos, que ya empezaban a estudiar, se dieron cuentan de lo que costaba ganarse el pan con el sudor en la frente, entre las escarchas que traían reumas y artritis y las heladas que se llevaban las cosechas. De manera que aquellos hijos, de los tiempos de los Beatles y los Rolling Stones, muy pronto lo tuvieron claro: o estudiar y terminar lo que por entonces se llamaba una carrera, o escoger un oficio, entre los más apreciados en aquellos tiempos el de oficinista, bancario, o dependiente en el Corté Inglés, por no decir un puestecico oficial, eso sí que era ya gloria bendita. Conclusión: el cabeza de familia llegaba a la jubilación y cada hijo se quedaba su tahúllica para hacerse su casica, con el visto bueno del Ayuntamiento que hacia la vista gorda, y después de pagar una multa les legalizaba la vivienda. Ahora muchos de aquellos hijos de huertanos, en los últimos años, han hecho su agosto al vender esas tahullicas al pasar el suelo de rústico a urbano.
Ahora definitivamente desde lo más alto de las lomas, asomándonos al paisaje, ya no podemos exclamar: ¡Qué verde era mi valle!, ni falta que nos hace nos dirán algunos reprochándonos que eso es cosa de románticos y de utópicos, incluso de ecologistas. Bueno no seamos tan catastrofistas, algo queda, pero no se preocupen, y denle tiempo al tiempo, ya verán como más temprano que tarde, ese poco lo dejamos limpio como una patena, echo unos estupendos solares a tanto el metro cuadrado.
A la huerta del siglo XX le quedan cuatro siestas. Vayamos alborozados a la huerta del siglo XXI, no confundir con las grandes explotaciones agrarias que se estilan en estos momentos, y no veo mejor manera que ir, que con el proyecto que nos acaba de traer el arquitecto coreano Toyo Ito, que hace unas semanas llegaba desde el Japón (ya me acuerdo, o se acuerda el niño que llevo dentro, de un ascenso a 1ª división en el que se coreaba: “Ha salido un barco de la China y el Japón, y ha traído noticias que el Real Murcia es campeón.A la bing, a la bang, a la bing-bong-bang) y nos presentaba su proyecto para convertir 300.000 metros cuadrados, entre Barriomar y el Malecón, en un parque temático que consta de 21 huertos-jardines con arbolados que crearan un juego de sol y sombra, con una red de canales circulares de agua interconectados con un sistema de compuestas que imitarían a unos modernos sistemas de acequias y azarbes. A esas 33 hectáreas se le aplicaran unos puntos de acupuntura y en puntos estratégicos se instalará una biblioteca, un auditorio, juegos de ajedrez, pista para patinar y juegos infantiles; tendrá carril-bici y de footing, semillero e invernadero, y hasta un área de meditación. La cosa costará 700.000 euros del ala y la obra estaría lista en cuatro fases. Sobre los papeles del proyecto, ¿usted, cómo lo ve?
Yo, en principio me quedé a cuadros, ahora imaginándome que ya estoy en el área de meditación lo estoy meditando. Y viendo el proyecto hecho realidad, a medio plazo, lo veo como un parque temático de lo que fue o nos quedó de la huerta en el siglo XX, como un proyecto de ocio y cultura, con la condición de que al tiempo de que lo podrán disfrutar los autóctonos, se podrá vender ofertar como paquete cultural a los turistas que nos visitan.
Seguiré meditando.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/77149
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Patricio Peñalver
autor
Contacto








