Por tantos que necesitan tanto

Ayudemos a la Iglesia

07.06.08 | 21:04. Archivado en Opinión

La Iglesia hace el bien y merece se le ayude para que lo siga haciendo. Y puede ser ayudada por los católicos, para quienes colaborar con ella es un deber de corresponsabilidad, y también por aquellas personas que lo deseen porque la valoran.

Siete son, por lo menos, las grandes aportaciones que la Iglesia presta a la sociedad.

1. La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes y más cotidianos de millones de ciudadanos.

2. La Iglesia brinda a la sociedad valores permanentes que nos ayudan a crecer como personas y a mejorar la convivencia entre las personas.

3. La Iglesia es la gran abanderada de la causa del hombre y de sus verdaderos derechos.

4. La Iglesia ayuda a los más necesitados de la sociedad y lo hace con la entrega generosa de la vida de sus agentes de pastoral y de tantos y tantos colaboradores, benefactores y voluntarios con que cuenta.

5. La Iglesia contribuye al desarrollo cultural y educativo de sus miembros y de todas aquellas personas que participan en sus iniciativas de esta naturaleza.

6. La Iglesia a lo largo de la historia y también en la hora presente ha creado, conserva y fomenta un impresionante patrimonio cultural y artístico, que configura la imagen de nuestras ciudades y pueblos y que es expresión de su fe.

7. Finalmente, la vida de la Iglesia como comunidad cristiana da lugar a múltiples asociaciones y a un amplio voluntariado que promueven actividades sociales, religiosas, recreativas y culturales, como sucede con cofradías, movimientos laicales e iniciativas de ocio, tiempo libre y promoción humana surgidas de la misma Iglesia.

Con frecuencia ocurre que los propios católicos desconocen no sólo esta poliédrica actividad que desarrolla la Iglesia, sino también el modo como ésta se financia. No sería extraño que quedase todavía alguien que pudiera pensar que la Iglesia no hace nada y que se financia valiéndose de privilegios y a expensas del Estado.

Por eso, es bueno recordar de cuando en cuando las actividades que la Iglesia despliega y el modo como obtiene los recursos necesarios para ello.

En cuanto a esto último, conviene decir que la Iglesia obtiene las tres cuartas partes de su presupuesto anual a través de donativos, suscripciones periódicas, cuotas, aranceles, colectas, rendimientos financieros y una buena y austera administración.

Por lo tanto, sólo 1/4 aproximadamente de sus recursos necesarios lo viene obteniendo la Iglesia por el sistema de la asignación tributaria, el cual, tanto antes como ahora, no es ningún privilegio, como muestra la panorámica sobre la financiación de otras Iglesias europeas.

Por eso, exhorto a todos los católicos y a todas las personas que valoran el ser y la actividad de la Iglesia a ayudar a ésta por medio del actual sistema de la asignación tributaria. Y, para ello, quiero dejar bien claros los siguientes puntos:

1. Se trata de un sistema legítimo y que no le cuesta nada al contribuyente, el cual paga lo mismo a Hacienda tanto si marca la casilla de la Iglesia como si no lo hace.

2. El ciudadano que quiera marcar la casilla de la Iglesia puede marcar simultáneamente la casilla en donde dice ‘Otros fines de interés social’. En tal caso, el Estado destinará un 0, 70% de los impuestos a la Iglesia católica y otro 0,70% a otros fines de interés social, sin que tampoco esto suponga cargo alguno para el contribuyente.

3. Con una acción tan sencilla los católicos y todos los que quieren ayudar al cumplimiento de las actividades antes referidas contribuyen a que podamos cubrir el 25% del presupuesto anual necesario y que no nos es posible obtener de otra forma.

Sólo pido que nos ayudéis para poder ayudaros. Y, mediante la asignación tributaria, la ayuda es muy fácil de prestar.

Ya por anticipado, os doy mis más sinceras gracias.

Mons. Manuel Ureña Pastor
Arzobispo de Zaragoza

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