Artículo de reflexión ante el violento ataque de la siniestralidad viaria que se sufre en Argentina, aunque los planteamientos básicos sirven para cualquier país.
Por el Dr. Martín Diego Pirota (1).
A tenor de los graves y reiterados accidentes de tránsito con lamentables saldos de personas muertas y lesionadas con que comenzó el 2008 en la Argentina, nos proponemos exponer la problemática en cuestión a la luz de la trilogía o trípode de elementos que componen la tan ansiada seguridad vial (conductor-vehículo-vía), analizando el protagónico rol que desempeña cada uno de dichos factores en la realidad del tránsito y su incidencia directa en el equilibrio (seguridad) o desequilibrio (accidentes) del sistema viario. A saber:
• De las tres piezas que integran la seguridad vial la que más se ha modernizado y avanzado tecnológicamente en aras de la prevención es sin lugar a dudas la industria automotriz, así hoy por hoy, bien vale la expresión automóviles inteligentes (no obstante el Estado debe impedir la circulación de aquellos vehículos que no reúnan las condiciones de seguridad reglamentarias y que puedan causar accidentes, conf. art. 72 Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449/95). Pero en el examen comparativo con los otros dos componentes (conductor y carretera), la verdad es que no podemos decir que los mismos hayan acompañado el vertiginoso progreso de la maquinaria automotor, muy por el contrario, en ese sentido el parque automotor ha aumentado, incrementándose en consecuencia el índice de motorización social; además los vehículos son cada vez más veloces, y en contraste con ello, tanto los conductores (por su falta de educación y conciencia del riesgo vial), como las carreteras (por sus defectos de diseño y/o mantenimiento) no están adaptados y preparados para hacer uso y contener –respectivamente- en condiciones de seguridad vial dicha potencia (primer quiebre o falla del sistema de tránsito terrestre);
Esto también tiene relación con lo que sucede en las calles y en las carreteras.
El fracaso escolar que está azotando a la sociedad española es público y notorio; y en el ámbito internacional, el nivel de nuestros alumnos ya va en la cola; y esto no es lo peor, que aún está por venir.
A finales del pasado año, el periodista, escritor y académico cartagenero Arturo Pérez-Reverte, en un arranque de rabia por esta ruina social, económica, cultural y humana, publicaba Permitidme tutearos, imbéciles, artículo en el que no dejó títere con cabeza entre los responsables políticos de la catástrofe. Pero una vez deja de hervir la sangre, hay que ver las raíces del problema, la causa final, o sea, qué es lo que hace que la realidad tienda a ser la que está siendo.
No pocos maestros de Primaria con muchos años de oficio, que han conocido épocas más floridas, sienten vergüenza por el nivel con el que salen sus alumnos para Secundaria, ámbito en el que el fracaso escolar ya se manifiesta a todas luces y sin piedad.
Imprescindible para entender qué es la seguridad vial y el modo genérico en que se materializa, qué son las causas de los accidentes, y la influencia determinante de las calles y carreteras en la siniestralidad y la seguridad viaria; incluye las Pirámides de la Inseguridad Vial.
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Viernes, 1 de junio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín