Es una campaña de seguridad vial, útil, directa y breve.
Descárgala pinchando aquí, sólo son 24Kb y es eficaz, salva vidas.
Desde que se anunciara el proyecto del mirador del palmeral (en Elche), las críticas y objeciones han llegado incluso desde Washington*. Pero nada se ha dicho de las consecuencias que implicaría la ejecución de ese proyecto en la vida de la sociedad ilicitana, pese a que ello es determinante para adoptar una decisión prudente y acertada; y no ya para llevar adelante el proyecto o no, sino antes aún, a la hora de plantearlo o no.
Aunque los riesgos y los múltiples efectos adversos que provoca la imprevisión de consecuencias y el bajo nivel tecnológico en el diseño, construcción y gestión del sistema viario, junto con las falacias de la pseudociencia y las creencias de legos atrevidos, es la principal advertencia del sector científico y técnico sobre ese sistema y sus fenómenos, no parece que sea suficiente para modificar criterios y costumbres poco objetivas, muy arriesgadas, bastante irracionales y nada tecnológicas.
“Vías Humanas. Un enfoque multidisciplinario y humano de la seguridad vial”, es el título de una obra publicada por el Fondo Editorial de la prestigiosa Pontificia Universidad Católica del Perú y patrocinada por 3M.
El libro fue escrito en coautoría por Juan Carlos Dextre, Ingeniero de Transportes de Perú; Martín Diego Pirota, Abogado Especialista en Derecho de Daños de Argentina; Carlos Tabasso Cammi, Abogado Especialista en Derecho del Tránsito de Uruguay; Jorge Bermúdez, Médico Especialista en Medicina Legal de Argentina; y el Ing. Aníbal O. García, especialista en peritajes de Argentina.
La obra es el primer trabajo en Latinoamérica que enfoca la temática de la seguridad vial desde las diferentes perspectivas disciplinarias del derecho, la ingeniería vial, la medicina forense y la criminalística, tratando la problemática de la siniestralidad vial con la finalidad vital puesta en la prevención y en la concienciación del riesgo vial, a través del estudio sistemático de las causas reales o verdaderas que ocasionan los accidentes de circulación.
El trabajo puede ser un estímulo para que más profesionales de las distintas disciplinas vinculadas al tránsito se involucren en temas de seguridad vial, ya que ello redundará en beneficio de toda la sociedad.
Para los interesados en el libro, está disponible para su compra únicamente a través de Internet en el sitio web Publicaciones de la Pontificia Universidad Católica del Perú, con envío a cualquier parte del mundo.
Esto lo escribí en mi otro blog hace algunos años, pero, como veo que es un asunto muy buscado, ahora lo posteo aquí para los que andan buscando saber algo de este asunto, que tiene más miga de la que digo aquí.
Una panacea causal: "velocidad inadecuada".
Luis M. Xumini.
Me escribe un amigo que sabe de estos líos, mostrándome las artes adivinatorias de la Accidentología Mágica, término acuñado por el accidentólogo argentino Víctor Irureta para nominar las practicas sui generis (o del vete tú a saber de qué chistera ha salido).
Últimamente se emplea mucho la panacea causal de la velocidad inadecuada, con ella se dan explicaciones a bote pronto a todos los accidentes. Y a saber con qué concepto de causa, porque esa es otra. El concepto vulgar de causa (el que emplean las castañeras) no sirve para explicar con rigor y objetividad las causas de fenómenos violentos y anómalos (accidentes y víctimas) que se producen en un sistema técnico de movimiento como es el viario.
Y digo yo que los muertos se merecen algo más de rigor y objetividad (de verdad), a la hora de que alguien salga en los medios diciendo porqué han muerto.
El accidente que me cita el amigo fue con un autobús en una autovía con nieve, el tacógrafo parece que marcaba 50 km/h. ¿Eso es velocidad inadecuada o no?
Podemos repetir la pregunta de otro modo y verás que nos quedamos a dos velas, ¿eso es velocidad adecuada o no?
"Ello confirma lo explicado en la primera parte de este artículo (en abril de 2008), o sea, que el origen del descenso de la siniestralidad con víctimas que viene produciéndose en España durante este año, no es porque se haya mejorado la seguridad del sistema viario español con las medidas de orden social implantadas (carné por puntos, controles masivos y automáticos, más sanciones, penas y delitos, etc.), sino que es simplemente la consecuencia de la disminución de tráfico por la crisis petrolera y económica."
¿Se imaginan que la gripe aviar o la seguridad del tráfico aéreo se intentaran controlar con las falacias y mitos de la pseudociencia y las opiniones absurdas de legos atrevidos? Sería una catástrofe, los muertos, heridos y enfermos se contarían por millones.
Sin embargo, es muy común que se pretenda controlar la siniestralidad vial con las falacias y mitos que produce la pseudociencia y las opiniones absurdas de legos atrevidos. Y ello a pesar de que la siniestralidad del tráfico es el primer problema de seguridad pública entre todos los fenómenos violentos que matan y hieren a la población, y que, al igual que la siniestralidad y la seguridad aérea, la vial es objeto de la ciencia y la técnica en la materia, no de pseudocientíficos ni de legos que creen saber.
Y la pseudociencia en torno al tráfico y la seguridad vial ya es alarmante en muchos países, y por tres razones: a) porque está invadiendo los pocos espacios que existen para investigar el tráfico y su seguridad, impidiendo y dificultando investigaciones que son necesarias para mejorar la funcionalidad y la seguridad del tráfico vial; b) porque está proliferando entre personas y entidades de cierto prestigio mediático -que no científico ni técnico- y las hay ligadas a la Universidad, que es la pseudociencia más dañina; c) y, porque la pseudociencia está calando en gobiernos y parlamentos, siendo sus falacias y mitos el fundamento de políticas y leyes directamente relacionadas con la seguridad viaria.
Pese a todo lo que se dice y publica sobre las causas de la siniestralidad viaria, la verdad es que aún no se han investigado como hay que hacerlo para saber de ellas con acierto, rigor y objetividad, y por varios problemas largos de contar.
Los estudios que se esgrimen para intentar sostener lo que se afirma y publica tan alegremente, son inaceptables porque no tienen validez, no justifican lo que afirman al basarse en entelequias y falacias, y por llevarse a cabo sin garantizar el rigor y la objetividad que son exigibles, sino que más bien lo contrario, que el sesgo ya aparece en sus primeros planteamientos, y en consecuencia sólo sirven para confundir más a la sociedad con el origen y la solución de este problema.
El "Informe Buchanan", publicado en 1963, advertía que las ciudades no estaban preparadas para permitir un gran aumento de automóviles, y que, por lo tanto, se tenía que hacer un esfuerzo en planificar y remodelar las ciudades para albergar el tráfico peatonal y rodado que se iba a producir, y hacía un razonamiento inexorable:
"No será conveniente que la sociedad siga invirtiendo sumas aparentemente ilimitadas en la compra y manejo de vehículos a motor sin invertir sumas equivalentes en la apropiada acomodación del tráfico resultante".
En efecto, si las infraestructuras viarias no se diseñan para el tráfico que va a pasar por ellas, y se construye y gestiona sin contemplar la comodidad, la economía, la fluidez y la seguridad del movimiento de personas y vehículos, los problemas están asegurados, es cuestión de tiempo.
Y los síntomas más notorios del mal funcionamiento del sistema viario siguen siendo tres fenómenos característicos: la congestión, las dificultades para parar y estacionar, y la siniestralidad, que es el primer problema de seguridad pública entre los fenómenos violentos que amenazan a la población, cuyo coste social pueden alcanzar fácilmente el 2’5% del PIB de una ciudad, región o país.
Ante el aumento de la siniestralidad y las víctimas que se está produciendo en Argentina, Martín Pirota nos ofrece una exposición analítica sobre las medidas que integran el Plan Nacional de Seguridad Vial 2006/2009, y su eficacia para detener la masacre. El autor se pregunta, ¿más de lo mismo?
El artículo se publicó en el diario La Ley el 20 de mayo de 2008. Prevengo que no es un texto de entretenimiento, ni para hacer conclusiones sobre la pregunta sin llegar al final.
Pirota comienza su artículo con una cita que dice una gran verdad.
“No hay muchos caminos, sino uno solo, que se extiende a lo largo y a lo ancho de nuestro vasto planeta. Cada uno de nosotros es responsable de un tramo de ese camino. Las decisiones que adoptemos o dejemos de adoptar en materia de seguridad vial podrían influir en última instancia en la vida de la población de todo el planeta, un solo camino, un mismo mundo”.
Rochelle Sobel, Presidente de la Asociation for Safe International Road Travel, Estados Unidos de América.
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Ante la petición de datos sobre la publicación de ese trabajo, hasta la fecha ha sido publicado en los sitios web y revistas que se indican a continuación (se actualizará si se producen cambios):
- En este blog y en Tráfico, Accidentología y Seguridad Vial, Enero, 2008.
- En la Biblioteca Pública de ACEX (Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras), Documentación Pública, sección Digital, Enero, 2008.
- En CARRETERAS, revista técnica de la Asociación Argentina de Carreteras, nº 189, Marzo, Buenos Aires, 2008; con el título La seguridad de los caminos, adaptado al español de uso en Argentina por Francisco J. Sierra, y precedido de un copete de su autoría que se adjunta a continuación.
Copete de La seguridad de los caminos.
Por Francisco J. Sierra. Ingeniero Civil. Universidad de Buenos Aires.
Para solucionar un problema, primero tratamos de averiguar sus causas, y una vez conocidas, y si conocemos las medidas remediadoras, establecemos un orden de prioridades para actuar sobre las más importantes, o las más asequibles. En el caso de los accidentes viales generalmente tenemos una cadena o sucesión de causas (errores) consecuentes o simultáneas, que Ezra Hauer ejemplificó con gracejo y buen estilo (CARRETERAS 164, julio 2001).
Es difícil o imposible, aun para el perito especializado, repartir equitativamente las culpas de la cadena, por lo que habitualmente se le carga la romana al último eslabón, el conductor, que suele ser además la víctima muerta. Más que establecer prioridades conviene actuar simultáneamente sobre todas las causas conocidas, como propicia el ingeniero John Glennon (Defectos Viales).
Las conclusiones de Hauer son de una lógica irrefutable: los caminos seguros no existen, por la sencilla razón de que en todos hay accidentes, aun en la autopista más moderna y desierta; lo que sí hay son caminos más o menos seguros,
Las salidas de la vía es lo que más mata en tráfico, y con diferencia. Pero no es de sus causas de lo que voy a hablar, sino de lo que mata y hiere en las salidas de la vía, que en el caso de los autobuses suele tener efectos catastróficos por la cantidad de víctimas que provoca. Y raro es que un autobús vuelque en la calzada, la mayoría vuelca hacia fuera al llegar al borde del arcén o de la calzada, porque ahí se encuentra la línea que determina la vida y la muerte en la mayoría de las salidas de la vía.
A nadie escapa la espectacular disminución de muertos que se viene produciendo en las carreteras españolas, que bienvenida sea, claro está. Pero que nadie lance las campanas, que esas cifras son efímeras, y no se están salvando tantas vidas como parece, sino que no se están produciendo tantos muertos, que es cosa muy diferente. Las cifras actuales son un espejismo numérico, no indican que haya mejorado espectacularmente la seguridad vial, y hay que advertirlo para que el futuro no sorprenda a nadie.
Artículo de reflexión ante el violento ataque de la siniestralidad viaria que se sufre en Argentina, aunque los planteamientos básicos sirven para cualquier país.
Por el Dr. Martín Diego Pirota (1).
A tenor de los graves y reiterados accidentes de tránsito con lamentables saldos de personas muertas y lesionadas con que comenzó el 2008 en la Argentina, nos proponemos exponer la problemática en cuestión a la luz de la trilogía o trípode de elementos que componen la tan ansiada seguridad vial (conductor-vehículo-vía), analizando el protagónico rol que desempeña cada uno de dichos factores en la realidad del tránsito y su incidencia directa en el equilibrio (seguridad) o desequilibrio (accidentes) del sistema viario. A saber:
• De las tres piezas que integran la seguridad vial la que más se ha modernizado y avanzado tecnológicamente en aras de la prevención es sin lugar a dudas la industria automotriz, así hoy por hoy, bien vale la expresión automóviles inteligentes (no obstante el Estado debe impedir la circulación de aquellos vehículos que no reúnan las condiciones de seguridad reglamentarias y que puedan causar accidentes, conf. art. 72 Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449/95). Pero en el examen comparativo con los otros dos componentes (conductor y carretera), la verdad es que no podemos decir que los mismos hayan acompañado el vertiginoso progreso de la maquinaria automotor, muy por el contrario, en ese sentido el parque automotor ha aumentado, incrementándose en consecuencia el índice de motorización social; además los vehículos son cada vez más veloces, y en contraste con ello, tanto los conductores (por su falta de educación y conciencia del riesgo vial), como las carreteras (por sus defectos de diseño y/o mantenimiento) no están adaptados y preparados para hacer uso y contener –respectivamente- en condiciones de seguridad vial dicha potencia (primer quiebre o falla del sistema de tránsito terrestre);
Esto también tiene relación con lo que sucede en las calles y en las carreteras.
El fracaso escolar que está azotando a la sociedad española es público y notorio; y en el ámbito internacional, el nivel de nuestros alumnos ya va en la cola; y esto no es lo peor, que aún está por venir.
A finales del pasado año, el periodista, escritor y académico cartagenero Arturo Pérez-Reverte, en un arranque de rabia por esta ruina social, económica, cultural y humana, publicaba Permitidme tutearos, imbéciles, artículo en el que no dejó títere con cabeza entre los responsables políticos de la catástrofe. Pero una vez deja de hervir la sangre, hay que ver las raíces del problema, la causa final, o sea, qué es lo que hace que la realidad tienda a ser la que está siendo.
No pocos maestros de Primaria con muchos años de oficio, que han conocido épocas más floridas, sienten vergüenza por el nivel con el que salen sus alumnos para Secundaria, ámbito en el que el fracaso escolar ya se manifiesta a todas luces y sin piedad.
Imprescindible para entender qué es la seguridad vial y el modo genérico en que se materializa, qué son las causas de los accidentes, y la influencia determinante de las calles y carreteras en la siniestralidad y la seguridad viaria; incluye las Pirámides de la Inseguridad Vial.
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Jueves, 16 de febrero
Juan Luis Recio
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