Desde enero de 2001 hasta marzo de 2010, las denuncias por presuntos abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia en España son 14. De ellas, 8 fueron condenados y 3 de los violadores entraron en prisión. Es una enormidad inaceptable. Que hasta los Niños Cantores de Viena denuncien acoso sexual, es grave, pero no es lo mismo; que incluso Amnistía Internacional denuncie los centros de protección terapéuticos para menores de las comunidades autónomas, resulta espeluznante, pero no es igual. Esos 8 casos de religiosos que cometieron estupro son criminales de la peor especie que no solo pecaron contra el Hombre, sino contra el Espíritu Santo. No pueden ser nunca olvidados. Nunca. A mayor escarnio, si cabe, algunos orates del cristianismo militante parecen haberse vuelto locos. Como un cencerro, poniendo la Iglesia a los pies de los caballos con sus delirantes reflexiones.
Viernes, 1 de junio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín