Lo de Garzón tiene mal arreglo. Provocó la caída de un ministro, Bermejo, en la montería de la escopeta nacional, y metió en la cárcel a otro, Barrionuevo. Ha hecho que el Estado sea condenado por mala instrucción y ha invalidado otros juicios, como el de la red Tigris, al hacer escuchas alegales. Fue multado por el Consejo General del Poder Judicial tras dejar libres a dos narcos turcos. Sigue pendiente la acusación particular de la Unión de Oficiales de la Guardia Civil por el chivatazo del Faisán, con desaparición y cortes de grabaciones, y un auto demoledor de la Sala de lo Penal de la A.N. el 15 de febrero de 2010. Le acusan de fraude por seguir cobrando sus 4.500 euros mientras daba conferencias en USA, a 6.000 euros por charla. Le acusan de cohecho por pedir al banquero más poderoso de Europa (”Querido Emilio…”) 302.000 dólares para los cursos del juez y juzgar a continuación a su benefactor, el banco Santander, archivando la causa.
Quizás el caso más grave sea la denuncia del Colegio de Abogados por unas presuntas escuchas ilegales en la trama Gürtel. Pero el más mediático, el que ha movilizado a sus amigos y enemigos, que son variopintos y de diferentes pelajes, es sin duda la pretensión de juzgar desapariciones en un bando de la Guerra Civil, arguyendo que el delito de detención ilegal no prescribe pese a las leyes de amnistía de los años 1976 y 1977.

Muy buena entrevista a don Joaquín Leguina presentando su novela "La luz crepuescular". Un hombre de Estado con principios, honesto, socialista desde mucho antes que la estulticia progre arrasara su partido. Y un patriota que, cuando nombra a España, se emociona. Leguina también es bloguero.
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Viernes, 1 de junio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín