En la primera jornada, la del viernes, tres de los cuatro islamistas negaron los hechos. Qadeer Malik, encargado de fabricar las bombas, dijo que "un animal no caga donde come", y que estaba "al mil por ciento en contra de los islamistas violentos", porque el Corán no permite a los musulmanes "ni pensar en matar". Pero hoy, uno de ellos, testigo protegido cuya delación permitió la detención en enero de 2008 de once miembros de la célula islamista, ha confesado que iba a cometer un atentado suicida en el metro de la Ciudad Condal junto a otras tres personas.
El islamista arrepentido es más miserable, si cabe, que sus fanáticos compañeros. En efecto, no tenía ningún problema en causar una masacre que hubiera estado a la altura del 11-M, mientras pensó que su función era fabricar las bombas. Cuando otro de los islamistas, Shaib Iqbal, le comunicó que sería uno de los suicidas, repentinamente tuvo una crisis de fe.
Fueron detenidos el 18 de enero en la mezquita y, al día siguiente, 19 de enero 2008, estaba previsto el atentado.
Familiares de los islamistas, peones negros
El pasado jueves, tras el comienzo del juicio, familiares de los acusados dijeron a los periodistas que el testigo protegido era un infiltrado de Francia y que se trata de "un montaje" político en el que "los acusados son víctimas del Gobierno paquistaní y español".
La acusación de la Fiscalía
González Mota indica que los líderes de la célula eran Mahroof Ahmed Mirza, iman de una mezquita barcelonesa, y Mohammad Ayud Elahi Bibi, y pide para ellos 18 años de prisión al acusarles de un delito de pertenencia a organización terrorista en grado de dirigente y otro de tenencia de explosivos.
En un segundo escalafón estarían Ahmed Hafeez, Sahib Iqbal, Roshan Jamal Khan y Mohammed Tarik, para quienes el fiscal pide 16 años de cárcel por delitos de pertenencia a organización terrorista y tenencia de explosivos. En este grupo también se encuentra Qadeer Malik, que se enfrenta a una petición de 18 años de cárcel al sumarse a su acusación un delito adicional de falsificación de documento oficial.
Los acusados Mehmooh Khalid, Inram Cheema, Mohamed Shoaib y Aqeel Uhr Rehman Abbasi iban a ser los suicidas y están acusados de un delito de pertenencia a organización terrorista. El fiscal pide 9 años de cárcel para todos ellos menos para Cheema, para quien solicita 16 años de prisión al atribuirle también un delito de tenencia de explosivos.
Talibanes pakistaníes
La célula formaba parte de un grupo terrorista dirigido por Baitullah Mehsud, líder de los talibanes pakistaníes, y que ha reinvidicado la mayoría de los atentados cometidos en Pakistán en los últimos años.
Además, destaca que el ataque contra el Metro de la Ciudad Condal era sólo el principio de una campaña criminal, ya que los terroristas "estaban preparados y organizados para la realización de una serie de atentados terroristas en Europa que comenzarían en Barcelona". Los 11 presuntos terroristas fueron detenidos en la noche del 18 de enero de 2008 gracias a la confesión del testigo protegido. El delator formaba parte del grupo terrorista desde hacía tres años y había operado en Francia y Pakistán. Los líderes terroristas le enviaron a Barcelona, donde pensaba que iba a estar dos o tres semanas, pero los jefes de la célula le ordenaron inmolarse junto a los otros cuatro suicidas.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín