“No me interesa el poder, ni contemplo asumirlo en momento alguno... habrá libertad para los que hablen a favor nuestro y también para los que hablen en contra”. -Fidel Castro, 1 de enero de 1959
Entre mis pecadillos de juventud, que son muchísimos y muy variados, estuvo el hablar sin tener ni idea de lo que decía sobre la dictadura de los hermanos Castro. En aquella Arcadia feliz donde todos queríamos ser antifranquistas (con Franco ya muerto y enterrado) lo más lógico era ponerse rebelde apoyando cualquier imbecilidad que oliera a izquierda, incluyendo las dictaduras más sangrientas que ha conocido la Humanidad. Si Saramago elogiaba a Pol Pot y el genocidio camboyano sería por algo, nos decíamos, y lo era: se puede escribir maravillosamente y estar gagá. Si los de la "confabulación sionista" y el Imperio Contraataca eran enemigos de Fidel, era porque Fidel tenía cosas buenas. Las tiene: es humano y se muere.
Hace pocos años, cuando me estrenaba en Internet, empezaron a surgir manuales de consignas neocon. Muchas cosas justas se mezclaron con otras que no lo son tanto, insólitos delirios y verdaderas estupideces. Algunos se apuntaban a todo con afán más propagandístico que reflexivo, más agit-prop que información u opinión... Hasta que llegaron las malas compañías que, metidos en todo, son capaces de torcer una causa justa. José Antonio Zarzalejos resume aquel clima en tres errores, pero hay muchos más:
"Engancharse a la conspiración (paranoica) del 11-M... haber dejado crecer en Madrid el autoritarismo falsamente liberal de Esperanza Aguirre... que ha implantado en la Comunidad un régimen que no es mejor que otros feudos socialistas... haberse entregado a la estrategia del sector más reactivo de la jerarquía eclesiástica"
Hoy resulta irrespirable apuntarse a cualquier iniciativa ciudadana, por loable que sea, si viene avalada por las consabidas campañas de márketing de los de siempre. Por ejemplo, ¿es justo defender la libertad lingüística? Claro que sí, pero bien lejos de manifiestos fabricados para subir ventas. Hasta mi admirado Arturo Pérez Reverte tuvo que justificarse en un manifiesto con patente de corso. Lo mismo para la AVT, que bajo la férula del lobby neocon desvirtuó su papel, o actualmente el fenómeno Rosa Díez recibiendo besos envenenados.
Luego están las causas totalmente artificiosas, montadas como ariete de intereses espúreos. Sin ir más lejos la histeria desatada en torno a la EpC. Me pierdo con éste tema y me reconozco incapaz de comprender lo que ABC llama "perlas" de la asignatura, que más bien parecen propuestas de debate sacadas de contexto. Empezaron mintiendo como bellacos con aquel tebeo de Nazario y, olvidadas sus mentiras, se pasaron a defender que la formación moral es ajena al sistema educativo. Ninguna de esas preocupaciones parecían inquietarles cuando sus hijos estudiaban ética, pese a que la asignatura tenía mil veces más referencias a una supuesta moral pública, o sea, gubernamental. Les recomiendo que se lean a partir de la página 44 el Real Decreto que el gobierno Aznar firmó en 2.003. Después me pueden contar las milongas para encubrir su homofobia galopante, que es lo único comprensible en los críticos de la asignatura. Algunos de estos podrían haberse unido al Che Guevara en sus campos de concentración para homosexuales.
Hay, no obstante, causas justísimas donde vale la pena significarse. Una de ellas y acaso la más española es defender al pueblo cubano contra la dictadura de los chocheantes hermanos Castro. En éste caso se vuelven las tornas y podemos disfrutar de otros histéricos que son capaces de proclamar abiertamente su complicidad con los represores, su simpatía hacia los asesinos, su desvergüenza solamente superada por la gerontocracia familiar cubana. Ya no son ni siquiera estalinistas, ahora apoyan dinastías de dictadores que se suceden masacrando a sus pueblos, notáblemente las de Kim Il-Sung y su hijo Kim Jong-Il o la de Fidel y su hermano Raúl Castro.
No se toman ni la molestia de redactar sus pensamientos (generoso que es uno), sino que hacen suya la impresentable nota que el consulado de los tiranos ha puesto en circulación. Atención a los firmantes, que no es broma aunque lo parezca, unidos todos por el amor a la tiranía. Es uno de los textos más alucinantes que he leído en mucho tiempo.
A los del buen rollito les tienen sin cuidado los dos millones de exiliados, los miles de asesinados, los dos cientos presos de conciencia o los cien mil presos comunes que pueblan las cárceles cubanas, incluyendo Guantánamo... el otro Guantánamo. Parece no interesarles el Estado-macarra que en complicidad con grandes empresarios españoles prostituye la infancia cubana, ni que la gente pase hambre con sueldos de 12 euros. Están juntos en justificar el peor de los crímenes, ellos y los forrados señoritos que callan por miedo a la vídeoteca de Fidel, más surtida aún que aquella de Ceceascu. Cada cual sabrá por qué.
Además le roban su imagen a Yoani Sánchez en Mundo Cubano, una de las mejores blogueras de la red y bandera de libertad para la "Generación Y". Como les diría la propia Yoani a esos del fascio colaboracionista: Ven y vívelo.
"Ven y vívelo, rezaría en la portada de la libreta de racionamiento que se le entregaría a cada uno de los que se apunten a esta aventura".
Porque a diferencia de los cómplices españoles, algunos tienen el coraje de hacer periodismo ciudadano desde Cuba. Es una prueba más del derrumbe castrista, algo impensable mientras el Coma Andante podía sujetar el látigo.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín