Políticamente acorrecto

"Para enterrar en nacionalismo", extractos, nuevo libro de E. de Diego

15.12.08 | 10:21. Archivado en Colaboraciones
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“Para enterrar el nacionalismo”, publicado por Editorial Rambla, se pone a la venta esta semana:

El nacionalismo es un cadáver. Hiede. No es que sea preciso certificar el óbito del nacionalismo, porque el fatal desenlace no es de hoy, ni de ayer. Aunque nació deforme y produjo grandes desastres, el nacionalismo identitario o de ‘estado nacional’ sucumbió a mediados del siglo pasado, en las playas de Normandía. En España sobrevive destructivo, beneficiado, como veremos, por un malhadado proceso de hibernación. Ese nacionalismo obsesivo con la esencia perdida que nunca existió es un error -y grosero- en la evolución del hombre. Es, por encima de todo, un lastre; insulso y aburrido parasitismo identitario, coartada en nombre de ensoñaciones –oscuras pesadillas- para la expoliación compulsiva de las clases medias.
Las sociedades, como las personas, han de soltar, por necesidad, lastre si quieren avanzar. Dar sepultura a los muertos es obra de misericordia. Ha llegado la hora de enterrar al nacionalismo. Hemos de ser, por completo, misericordiosos. No ceder nunca. La cesión se ha experimentado de todas las formas posibles, durante tiempo prolongado, y el remedio ha sido peor que la enfermedad.
Hay que poner cortafuegos y erradicar el nacionalismo, porque el nacionalismo es el problema. Sus planteamientos son tan inconsistentes que, en su vetas extremas, precisa matar para imponerlos. Tiene la forma de los perdedores radicales de combatir las ideas: pegando un tiro en la nuca a quien las sostiene.
Por supuesto, no todos los nacionalistas son asesinos y terroristas, pero el asesinato se perpetra en nombre del nacionalismo y los terroristas se forman en sus toscos esquemas, beben de su infecunda corriente de odio. Al tiempo, todos los nacionalistas, incluidos los de los partidos burgueses, los que agrupan al electorado de las clases medias, se benefician del terrorismo. Todos, de los canarios a los gallegos, pasando por los catalanes. No hay nacionalismo bueno. Así que para erradicar el terrorismo hay que extinguir su origen, el nacionalismo; enterrarlo en el cementerio de las ideas muertas e inservibles.
Combatir el nacionalismo es una obra de misericordia cristiana, pues el nacionalismo no es cristiano, no puede serlo, pues el cristianismo predica la redención universal, frente al nacionalismo que condena a quienes no pertenecen a la tribu; y también laica, pues propende por necesidad al totalitarismo, como toda idea equivocada que rechaza ser testada por la realidad, contrastarse con ella.
Seamos, por completo, misericordiosos. No pasemos una al nacionalismo. Despreciemos su victimismo. Pongamos a cero sus inventadas deudas históricas. Y consideremos caducadas sus patentes de corso para saltarse a la torera el imperio de la Ley y su pertinaz interés -un pasito para atrás, dos para adelante- en demoler el Estado de Derecho.
El nacionalismo no puede deambular por el escenario como un zombi, no haciendo otra cosa que crear problemas. Hay que enterrarlo. Es una obra de misericordia y hemos de ser, por completo, misericordiosos. Con fortaleza. Porque la idea de que el problema está sólo en los medios -la violencia- y no en los fines -la secesión, y la consiguiente búsqueda angustiosa de una identidad perdida- es de una absoluta ingenuidad; engañifa, falacia de papanatismo democrático. No, el atolladero es un callejón sin salida también en cuanto a los fines. El problema no es constitucional, ni anticonstitucional, como si se tratara de mera cuestión legal, referida al positivismo jurídico del momento; es previo.
Hay Constitución porque hay una realidad anterior que es la nación española. Y de ahí extraen legitimidad -razón de ser- todo el andamiaje institucional, desde la Jefatura del Estado, al Gobierno, las Cámaras, el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, las Audiencias provinciales y el Estado de Derecho en su conjunto. Jueces, fiscales y policías. Por supuesto, las Fuerzas Armadas, cuyas funciones vienen marcadas por el artículo 8 de la Constitución. Habría que licenciarles a todos, empezando por los borbones. Dejar de ingresarles el sueldo y empezar de cero.
El problema de los cadáveres ideológicos, de las ideologías muertas es que viven en continua huida hacia adelante, tratando de consumir energías de los demás. No es que haya que proclamar la muerte del nacionalismo, como si se tratara de noticia reciente, es que es preciso organizar su entierro porque su putrefacción sólo puede generar pandemias.

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10 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por ultramort 16.12.08 | 20:42

    No, no.Las cosas pueden parecer mal, ser horribles y totalitarias, va a opiniones. Pero en este caso, no son nazis, ni estalinistas. Cuidado, que Estalin mató a más de 12 millones y Hitler a más de 6. A veer.

  • Comentario por Juan [Blogger] 15.12.08 | 21:58

    Tomo buena nota del libro, compañero. Parece harto interesante...

  • Comentario por José Donís Català [Blogger] 15.12.08 | 21:18

    Lástima no tener emoticonos para hacer la ola a Javier. Lo ha dicho todo.

  • Comentario por Javier Pérez 15.12.08 | 21:06

    Recomiendo vivamente leer "Contra las patrias", de Fernando Savater, un libro que, entre otras cosas, me enseñó que la unidad nacional -la española, la vasca, la catalana o cualquier otra- podrá ser conveniente, inevitable, deseable, etc. pero nunca sagrada, porque sólo las personas, no las regiones, tienen derechos.

  • Comentario por José Donís Català [Blogger] 15.12.08 | 20:38

    A retratarse:
    El president Camps diu que la EpC debe darse en inglés. Otros piensan que en castellano y otros en "la nostra llengua". Además están los sordomudos, los braile, los esperantistas, árabes y otras lenguas.
    Imponer cualquiera de esas opciones es "estalinista", y si la decisión se basa en "sentimientos" nacionalistas, para mí, es nazi.

    ¿Solución?
    Si la educación la asume el estado, que marque los comunes denominadores y que proporcione un cheque escolar a cada niño. Ya elegirán sus padres lo que quieran.

  • Comentario por José Donís Català [Blogger] 15.12.08 | 19:17

    Las colaboraciones son eso, cosas que me mandan otros para debatir o lo que sea.

    Por mi parte, quizá usar la palabra "nazi" no sea lo más acertado, pero en fin, que no creo en ninguna nación. Me parece un concepto del XVIII-XIX para legitimar el poder con la caída del antiguo régimen.

    Igual para la nación americana, serbia, sioux o española. Un camelo. El estado-nación es un invento: hay estados y hay cultura.
    Además... yo soy ciudadano romano, de la República, en una región de Hispania llamada Tarraconense :)

  • Comentario por ultramort 15.12.08 | 19:07

    Ahora no tengo tiempo, Donís. Este "escrito" del sr. de Diego está a la altura de uno del sr. Carod. Son los dos unos nacionalistas de tomo y lomo.No soy, ni seré, de CiU. Pero afirmar que los colegios en Catalunya, son de estalinismo nazi es una auténtica gilipollez. Está al nivel de Carod cuando afirma que Catalunya está oprimida. No trivialicéis
    el HOLOCAUSTO.
    Es para desmenuzarlo el articulito.
    Un fi, amic, una abraçada. Las opiniones diferentes enriquecen.

  • Comentario por El grajo 15.12.08 | 17:17

    Lo que se dice está muy bien, el problema es quien lo dice.¿Guardaste bien tu cartera ,Donis?, mira que advertido estás , después no digas...
    Saludos

  • Comentario por José Donís Català [Blogger] 15.12.08 | 14:46

    Para mí, que no soy el autor de lo de arriba, todos los nacionalismos son nazis.

    Lo dijo Focault, y he intentado explicarlo en este post que enlazo.



  • Comentario por Patxitxo 15.12.08 | 14:05

    Pero puestos a enterrar nacionalismos... empecemos por el más añejo de todos, por el nacionalismo español, ¿no? El de quienes se refieren a España como a un proyecto poco menos que divino, inamovible e indiscutible. Tendría guasa que se enterrara a los nacionalismos periféricos, que no buscan imponer sino liberarse de imposiciones, y dejáramos vivito y coleando al nacionalismo español, éste, sí, nacionalismo impositivo (sois españoles... por cojones). ¿No?

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