1 -Algo huele mal en España y su Iglesia.
“Quiero sacudir toda la polvareda imperial que, desde Constantino, se ha aferrado al trono de Pedro”. –Juan XXIII
Una reflexión sobre la proliferación de sectas destructivas en España debe comenzar por analizar desapasionadamente la responsabilidad del estado, así como de la propia Iglesia en un país que tiene el cristianismo como base social. Frente a la defensiva postura “contra el enemigo” sería positivo hacer autocrítica, apartarse de posiciones que, en el seno de la propia Iglesia, imitan los movimientos sectarios cerrados al mundo, complacientes y ufanos en su propio aislamiento, alejados de la gente y vendidos a intereses que, al contrario que el Reino, sí son de éste mundo.
La reciente polémica sobre la Conferencia Episcopal y el uso que está haciendo de sus poderosos medios de comunicación me hace pensar, cada vez más, en aquellas palabras de Jesús:
“Oid, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre”.
A partir del Concilio Vaticano II han ido evolucionando distintas corrientes contrapuestas; unas involucionistas y reaccionarias con otras deseosas de profundizar en el cambio que supuso recordar y trabajar por la recuperación de las raíces cristianas. La Iglesia quedó claramente definida entonces, en el capítulo 2 de su Constitución, como “Asamblea del pueblo” (que eso significa ecclesia en griego y en su traducción hebrea), de donde emanan unos trabajadores a su servicio. No al contrario; nunca al contrario. Sin embargo se da la circunstancia de que, en primer lugar la Curia, y a continuación la casta episcopal, parecen aferrarse al retrato que de los fariseos hiciera el evangelista Mateo, de aquellos que van contra la voluntad de Dios amparándose en las tradiciones de sus padres:
.-“Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres”.
Grupos sectarios han existido siempre, también (y quizá más) en el cristianismo, pero el comportamiento sectario no siempre es negativo y es necesario diferenciar entre secta y “secta destructiva”. El Parlamento Europeo, en Resolución del 2 de abril de 1984, define las sectas destructivas:
“Nuevas formas que operan bajo la cobertura de la libertad religiosa, que atenta a los derechos civiles y a los derechos humanos, comprometiendo la situación social de las personas afectadas”.
Al escándalo que supuso la entrada de evangélicos, baptistas o cuáqueros en el Concilio, se puede citar hoy día los valiosos frutos que esas variantes cristianas han dado al mundo, y asumir con cierta satisfacción que grupos como Intermón Oxfam, Manos Unidas, Amnistía Internacional, Caritas, Greenpeace o Proyecto Hombre sean creaciones genuinamente cristianas. Casos como la ruptura entre Amnistía Internacional y la Iglesia resultan especialmente dolorosos. A.I. tiene su origen en el cristianismo cuáquero (igual que Oxfam o Greenpeace) y ha sido siempre apoyada, tanto moral como económicamente, por el Vaticano. Ahora hace un año, el miércoles 13 junio de 2007, que el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz anunció la retirada de su ayuda económica a Amnistía Internacional, evidenciando una separación de facto que posiblemente no llegaría a divorcio si hubiera intención conciliadora por ambas partes.
Puede que el caso AI sea de difícil solución debido al cambio de postura respecto al aborto, pero es significativo de cuanto está pasando. La Iglesia somos muchos y muy diversos, aunque esto parezca inquietar a la elite que no acepta igualmente a grupos como Camino Neocatecumenal, Opus Dei, Legionarios de Cristo con fuertes apoyos económico-políticos (y vergonzantes escándalos), o algunos con claras tendencias sectarias tipo Lumen Dei, que otros como Somos Iglesia, la polémica Redes Cristianas y Asociación Juan XXIII, o Cristianismo y Justicia, con menos medios pero muy pegados al terreno.
Iglesia somos socialistas y liberales, de izquierda y de derechas, progresistas o conservadores, feministas, homosensuales, amas de casa, ecologistas, empresarios, sindicalistas, obreros, clérigos, titiriteros, divorciados, prostitutas, artistas, drogadictos, monjas, independentistas, cómicos, campesinos, nacionalistas, anti y pro globalización, actores, amantes, concubinas, ancianos o niños… Ninguno de ellos es “el enemigo” y, a menudo, más que separados motu proprio, son expulsados por un discurso integrista que nada tiene de cristiano y menos aún de pastoral.
Notable y sintomático resulta el éxito de las agrupaciones evangélicas, etnicistas o no. Cuando un grupo social, gitano, peruano o brasileño, se siente más a gusto compartiendo su fe en pequeñas comunidades evangélicas sectarias, el catolicismo está obligado a plantearse qué hace mal; por qué personas tan distintas no encuentran acogida en la fe de sus padres. Es muy fácil atacar a los misioneros evangélicos que infiltran comunidades indígenas del Amazonas como punta de lanza para multinacionales farmacéuticas, petroleras o madereras; lo difícil es cuestionarse si la Iglesia lo está haciendo bien, y si estos grupúsculos no están ocupando espacios que el catolicismo deja libre por inacción.
CONTINUARÁ... Sectas y fenómenos sectarios-2:
"La reacción clerocón. Bunker eclesial"
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es increible¡¡¡ no se pueden decir tantas mentiras juntas. o se está muy mal informado o es un escritor resentido con alguna religion. Algunas de las religiones que has nombrado expulsan a sus miembros por las prácticas de los que las acusas. Debería haber un control en internet para evitar estas menterias¡¡ es indignante.
pues yo no me lo pierdo!!!
Hector:
Encuentro gran dificultad para meterme en los entresijos de Lumen Dei. Hasta ahora tengo testimonios, pero nada verificable. Se agradece cualquier pista... Y prometo hacerlo.
Federico:
Otro tema pendiente. Algo digo de ello en esta serie, pero hay que profundizar más. Las ONGs, muchas cristianas/evangélicas, están sirviendo a grandes multinacionales como forma de infiltrar comunidades en Amazonas o África (farmacia, madera, minerales).
Hay mucho fraude en las ONGs, está claro, pero es lo que hay. Son demasiadas pidiendo subvención, y dependen del que mande en cada momento (esa de Leire Pajín, totalmente desconocida, llegó a cobrar más que Cruz Roja). Eso por no hablar del salafismo subvencionado, que es una fuente de todo nuestro terrorismo islamista.
Luego hay otro tema con lo de la X:
La X para "Iglesia" deja a disposición de los obispos el reparto posterior; pero ojo, si marcamos "fines sociales", el dinero también irá a Caritas, PH o Manos Unidas a través del ministerio. Creo que la Iglesia debería explicarlo claramente o, si no, lo haremos aquí.
La relación de las ONGs con movimienots religiosos tambien es un tema muy interesante que quizás merezca un análisis tan completo como el que Ud. está realizando con las sectas. Es cierto que estupendas ONGs como las citadas (Intermon, Manos Unidas,..)provienen del movimiento cristianto, tanto como que otras ONGs se aprovechan de esta corriente solidaria para desvirtuarla y servir a sus propósitos netamente evangelizadores, y esto con dinero público que debería destinarse a la Cooperación (y no me refiero al de la X de la Iglesia). Para mí esto es un fraude a la sociedad y a los contribuyentes que marcamos la otra X.
Dedique un monografico a Lumen Dei: tiene todos los ingredientes sectarios. Ya no obedecen ni al Papa, abusos...
Sí es polémico, Alejandra, aunque la intención es más reflexionar que montar un pollo.
Ya verá, a partir de la 3ª entrega (Adventistas, Testigos, Mormones, Cienciología) se lía seguro. Suelen tardar unos días en encontrarlo pero no falla. Los primeros que reaccionan son siempre los cienciólogos, los más peligrosos (uhmm... y Lumen Dei).
¡Pse! ...Va con el sueldo.
Saludos.
sr Donis ,buen tema ha elegido usted,por desgracia este tema es bastante polemico,pero bueno,tenemos derecho a expresarnos ¿no?es un tema bastante interesante.
Es algo un poco largo que escribí, y la intro puede resultar más tediosa, en fin, es lo que hay.
Cuando empiece con sectas concretas y flipadas varias será más ameno (mañana).
Iba a comenzar mi comentario diciendo "algo huele mal, sí, pero no es nuevo", pero tras leer los primeros párrafos queda más que evidente que no hace falta que lo diga yo (así de poco ingenioso, ya ves). Muy buen post para la reflexión, compañero.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
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