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Spe Salvi: ¿Qué es la vida eterna?

16.12.07 | 09:45. Archivado en Religión, Cómo ser cristiano
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La vida eterna – ¿qué es?

10. Hasta ahora hemos hablado de la fe y de la esperanza en el Nuevo Testamento y en los comienzos del cristianismo; pero siempre se ha tenido también claro que no sólo hablamos del pasado; toda la reflexión concierne a la vida y a la muerte en general y, por tanto, también tiene que ver con nosotros aquí y ahora. No obstante, es el momento de preguntarnos ahora de manera explícita: la fe cristiana ¿es también para nosotros ahora una esperanza que transforma y sostiene nuestra vida? ¿Es para nosotros «performativa», un mensaje que plasma de modo nuevo la vida misma, o es ya sólo «información» que, mientras tanto, hemos dejado arrinconada y nos parece superada por informaciones más recientes? En la búsqueda de una respuesta quisiera partir de la forma clásica del diálogo con el cual el rito del Bautismo expresaba la acogida del recién nacido en la comunidad de los creyentes y su renacimiento en Cristo. El sacerdote preguntaba ante todo a los padres qué nombre habían elegido para el niño, y continuaba después con la pregunta:

«¿Qué pedís a la Iglesia?» Se respondía: «La fe». Y «¿Qué te da la fe?». «La vida eterna».
Según este diálogo, los padres buscaban para el niño la entrada en la fe, la comunión con los creyentes, porque veían en la fe la llave para «la vida eterna». En efecto, ayer como hoy, en el Bautismo, cuando uno se convierte en cristiano, se trata de esto: no es sólo un acto de socialización dentro de la comunidad ni solamente de acogida en la Iglesia. Los padres esperan algo más para el bautizando: esperan que la fe, de la cual forma parte el cuerpo de la Iglesia y sus sacramentos, le dé la vida, la vida eterna. La fe es la sustancia de la esperanza. Pero entonces surge la cuestión: ¿De verdad queremos esto: vivir eternamente? Tal vez muchas personas rechazan hoy la fe simplemente porque la vida eterna no les parece algo deseable. En modo alguno quieren la vida eterna, sino la presente y, para esto, la fe en la vida eterna les parece más bien un obstáculo. Seguir viviendo para siempre –sin fin– parece más una condena que un don. Ciertamente, se querría aplazar la muerte lo más posible. Pero vivir siempre, sin un término, sólo sería a fin de cuentas aburrido y al final insoportable. Esto es lo que dice precisamente, por ejemplo, el Padre de la Iglesia Ambrosio en el sermón fúnebre por su hermano difunto Sátiro:
«Es verdad que la muerte no formaba parte de nuestra naturaleza, sino que se introdujo en ella; Dios no instituyó la muerte desde el principio, sino que nos la dio como un remedio [...]. En efecto, la vida del hombre, condenada por culpa del pecado a un duro trabajo y a un sufrimiento intolerable, comenzó a ser digna de lástima: era necesario dar un fin a estos males, de modo que la muerte restituyera lo que la vida había perdido. La inmortalidad, en efecto, es más una carga que un bien, si no entra en juego la gracia».
Y Ambrosio ya había dicho poco antes:
«No debemos deplorar la muerte, ya que es causa de salvación».

11. Sea lo que fuere lo que san Ambrosio quiso decir exactamente con estas palabras, es cierto que la eliminación de la muerte, como también su aplazamiento casi ilimitado, pondría a la tierra y a la humanidad en una condición imposible y no comportaría beneficio alguno para el individuo mismo. Obviamente, hay una contradicción en nuestra actitud, que hace referencia a un contraste interior de nuestra propia existencia. Por un lado, no queremos morir; los que nos aman, sobre todo, no quieren que muramos. Por otro lado, sin embargo, tampoco deseamos seguir existiendo ilimitadamente, y tampoco la tierra ha sido creada con esta perspectiva. Entonces, ¿qué es realmente lo que queremos? Esta paradoja de nuestra propia actitud suscita una pregunta más profunda: ¿qué es realmente la «vida»? Y ¿qué significa verdaderamente «eternidad»? Hay momentos en que de repente percibimos algo: sí, esto sería precisamente la verdadera «vida», así debería ser. En contraste con ello, lo que cotidianamente llamamos «vida», en verdad no lo es. Agustín, en su extensa carta sobre la oración dirigida a Proba, una viuda romana acomodada y madre de tres cónsules, escribió una vez: En el fondo queremos sólo una cosa, la «vida bienaventurada», la vida que simplemente es vida, simplemente «felicidad». A fin de cuentas, en la oración no pedimos otra cosa. No nos encaminamos hacia nada más, se trata sólo de esto. Pero después Agustín dice también:
pensándolo bien, no sabemos en absoluto lo que deseamos, lo que quisiéramos concretamente. Desconocemos del todo esta realidad; incluso en aquellos momentos en que nos parece tocarla con la mano no la alcanzamos realmente. «No sabemos pedir lo que nos conviene», reconoce con una expresión de san Pablo (Rm 8,26). Lo único que sabemos es que no es esto. Sin embargo, en este no-saber sabemos que esta realidad tiene que existir. «Así, pues, hay en nosotros, por decirlo de alguna manera, una sabia ignorancia (docta ignorantia)», escribe.
No sabemos lo que queremos realmente; no conocemos esta «verdadera vida» y, sin embargo, sabemos que debe existir un algo que no conocemos y hacia el cual nos sentimos impulsados.

12. Pienso que Agustín describe en este pasaje, de modo muy preciso y siempre válido, la situación esencial del hombre, la situación de la que provienen todas sus contradicciones y sus esperanzas. De algún modo deseamos la vida misma, la verdadera, la que no se vea afectada ni siquiera por la muerte; pero, al mismo tiempo, no conocemos eso hacia lo que nos sentimos impulsados. No podemos dejar de tender a ello y, sin embargo, sabemos que todo lo que podemos experimentar o realizar no es lo que deseamos. Esta «realidad» desconocida es la verdadera «esperanza» que nos empuja y, al mismo tiempo, su desconocimiento es la causa de todas las desesperaciones, así como también de todos los impulsos positivos o destructivos hacia el mundo auténtico y el auténtico hombre. La expresión «vida eterna» trata de dar un nombre a esta desconocida realidad conocida. Es por necesidad una expresión insuficiente que crea confusión. En efecto, «eterno» suscita en nosotros la idea de lo interminable, y eso nos da miedo; «vida» nos hace pensar en la vida que conocemos, que amamos y que no queremos perder, pero que a la vez es con frecuencia más fatiga que satisfacción, de modo que, mientras por un lado la deseamos, por otro no la queremos. Podemos solamente tratar de salir con nuestro pensamiento de la temporalidad a la que estamos sujetos y augurar de algún modo que la eternidad no sea un continuo sucederse de días del calendario, sino como el momento pleno de satisfacción, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad. Sería el momento del sumergirse en el océano del amor infinito, en el cual el tiempo – el antes y el después– ya no existe. Podemos únicamente tratar de pensar que este momento es la vida en sentido pleno, sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría. En el Evangelio de Juan, Jesús lo expresa así:

«Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría» (16,22).
Tenemos que pensar en esta línea si queremos entender el objetivo de la esperanza cristiana, qué es lo que esperamos de la fe, de nuestro ser con Cristo.

¡Buen Domingo a todos!

7 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por José Donís Català [Blogger] 17.12.07 | 12:25

    Anti-ETA (Clopez, "11 de cada mes"):
    Me empieza a cansar su falta de respeto.
    Los domingos, y estos últimos especialmente que vengo dedicando al pensamiento de Benedicto, no son para las chorradas de cada día.
    La única campaña es la que está promoviendo usted mismo con mil nicks diferentes (ya lo que comprobado), además de que en algunos sitios estén histéricos de los nervios con "Conspiranoia", un libro del que me siento muy orgulloso como co-autor.

    Intente respetar los domingos. Al menos los míos.
    Y en Navidad, ni se le ocurra.
    Gracias Clopez.

  • Comentario por José Donís Català [Blogger] 17.12.07 | 12:05

    Lobo Negro:
    Evidentemente no has leído nada de esta bitácora salvo cuando te interesa venir por si los grandes defensores del aborto libre (Losantos-Pedrojota) son criticados.

    Tengo un blog enterito dedicado a la Historia de España (en Blogspot), una sección "Historia de Hispania" en el foro de las clases medias, y aquí mismo "Desmemoria histórica" o "España grecolatina" junto a una humilde sección -aunque muy amplia- defendiendo mi catolicismo. Hay un blog mío en LD donde solo hablaba de cristianismo y algo menos de anti-zapaterismo. Tengo un libro llamado "El Gran Hereje" donde narro la historia de Jesús desde el Calvario y puede leer aquí sus primeros capítulos ("El Escarnio de Jerusalén"), también un estudio (más de 400 pág) llamado "Fuentes del cristianismo primitivo. Un reportaje en la revista Época que llamé "Consenso Pagano" y que ellos titularon "Unidos contra la Iglesia" denunciando las tropelías anti-cristianas de PRISA-1 (Polanco q.e.p.d.-cEBRIÁN) y PRISA-2 (PJ-Losantos). Puede leer los 51 artículos aquí publicados sobre "Cómo ser cristiano", o los 18 de "Cristianismo mágico" améN de muchos otros tratando el tema colateralmente dedicados a las sectas. Las pequeñas columnas y articulitos para la Iglesia no sé por dónde andan porque las hago siempre que me lo piden, ya sea para una hoja parroquial o festejar al patrón de un pueblo. En Desiertos Lejanos abrí un hilo bastante interesante dedicado a la historia del cristianismo.

    No haga como con el 11M, y antes de opinar, al menos lea lo que digo.

    Cuando quiera comparamos lo que yo escribo sobre el Santo Padre y lo que dicen los anti-católicos de Libertad Digital...

  • Comentario por Lobo negro 17.12.07 | 11:51

    No te hago yo a ti, Donís, publicando una Carta Encíclica del Papa.
    No sé por qué. Ese odio inquino que le tienes a Jiménez Losantos y a todo el que no tiene el pensamiento único no es propio de cristiano (católico o no).
    A estas alturas de legislatura debías de ser de los primeros en defender:
    - la historia de España, que está siendo falseada
    - Los valores que ha generado, desde su origen en nuestra civilización, el cristianismo.
    ¡Y todavía no lo he visto!

  • Comentario por Anti ETA 16.12.07 | 22:29

    En Madrid parece que están preparando una campaña contra Intereconomía y Ariza que se mantendrá activa hasta que despidan a Enrique De Diego.

    Buff...esto va de mal en peor.

    Y MIENTRAS TANTO LA E.T.A. MATANDO Y RIENDOSE DE NOSOTROS.

    Y ALCARAZ Y LOSANTOS EN LA AUDIENCIA NACIONAL.


    QUÉ ASCO DE GENTE POR DIOS.


    .

  • Comentario por José Donís Català [Blogger] 16.12.07 | 14:35

    Feliz Domingo, acs. :)

  • Comentario por José Donís Català [Blogger] 16.12.07 | 10:17

    ESTE HILO PERTENECE A LOS CRISTIANOS, CATÓLOCOS O NO, Y A TODOS LOS QUE SE QUIERAN ACERCAR A LA FE.

    PORQUE HOY ES DOMINGO.

    Buen día del Señor a todos.

  • Comentario por Anti ETA 16.12.07 | 10:10

    EDITADO.

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