Otto Gritschneder escribió en 1965 un libro sobre el proceso judicial que los nazis montaron contra el jesuita Rupert Mayer, beatificado en 1987. De él es esta frase:
"Quien se pasa el tiempo dormido mientras todavía hay democracia, corre el peligro de levantarse rodeado de dictadura por todas partes.Esta colaboración, del mismo autor, continúa la polémica discusión sobre los límites del Estado y de la propia libertad en la educación de los hijos:
"Educación para la ciudadanía: Agresión totalitaria".
En la página http://www.mit-brennender-sorge.de/mit_brennender_sorge.html , se puede leer el discurso de Hitler el día primero de mayo de 1937 en Berlín:
"También las Iglesias están sometidas a la autoridad del Estado. Esto vale para todas las Iglesias. Siempre que las Iglesias se ocupen sólo de los problemas religiosos, el Estado no se ocupará de ellas. Pero si las Iglesias intentan, a través de cualesquiera medios, escritos, encíclicas, etc., arrogarse derechos que sólo le corresponden al Estado, nosotros llevaremos a esas Iglesias a su terreno, al de su actividad espiritual. No es admisible que las Iglesias critiquen la moral del Estado, cuando las Iglesias deberían ocuparse más bien de su propia moral. Nosotros, el aparato estatal, vamos a preocuparnos en exclusiva de la moral del pueblo, esto se lo aseguramos a todo el mundo, dentro y fuera de Alemania".
Leo ese discurso, y se me ponen los pelos de punta. Creo que lo podrían suscribir Zapatero y el PSOE de pe a pa. Lo que ocurre es que nuestros socialistas no hablan tan claro como hablaban los nacional-socialistas alemanes, aunque poco les falta. Pero su tono y su espíritu coinciden con el de los totalitarios: quieren que la moral propugnada por el Estado se imponga, obligatoriamente, a todos los estudiantes, por encima de lo que opinen los padres. Esta imposición a las conciencias, como vemos, es típicamente nazi, totalitaria. De forma que la Educación para la ciudadanía es una muestra del talante abiertamente totalitario de nuestros gobernantes.
Paso a recordar algo de lo que decía la encíclica de Pío XI “Mit brennender Sorge“, de 1937, dirigida a los católicos alemanes, en denuncia del totalitarismo nazi:
“ Nº 7 : Secundando los ruegos de los Reverendísimos Miembros del Episcopado, en adelante no Nos cansaremos de ser el defensor ante los dirigentes de vuestro pueblo del derecho conculcado; y ello, sin preocuparnos del éxito o del fracaso inmediato, obedeciendo sólo a Nuestra conciencia y a Nuestro ministerio pastoral, y no cesaremos de oponernos a una mentalidad que intenta, con abierta u oculta violencia, sofocar el derecho garantizado por solemnes documentos. “[Aquí en España he oído a un abogado representante de la FERE, decir que “no va a tener ninguna eficacia el hacer objeción de conciencia contra la Educación para la ciudadanía “ . Es el colmo del cinismo y de la absoluta ausencia de valores morales. Con esas palabras se intenta desanimar a los padres de familia, diciéndoles que aunque objeten contra la Epc, eso será inútil y absolutamente ineficaz. O sea, que se pretende que nuestro único criterio moral de actuación como padres y ciudadanos responsables, sea el de la pretendida eficacia de nuestras reivindicaciones. Esto es echar por la borda 2.000 años de civilización cristiana y occidental. Que no es admisible esta postura para un católico, lo recordaba el Papa Pío XI en el nº 7 de su encíclica contra los nazis, al decir que la publicaba sin preocuparse de su éxito o fracaso inmediato, y que lo hacía sólo en consideración a lo que le dictaba su conciencia. Esta sí es la actitud cristiana y valiente: hay que obedecer la voz de nuestra conciencia, que es la voz del mismo Dios, aunque ello nos suponga disgustos, aunque no consigamos nada…. Tampoco el Papa Pío XI tenía fuerza material para imponer eficazmente su postura frente al todopoderoso Estado hitleriano. El Papa no tenía un Ejército, no tenía Divisiones militares como tenía Hitler. Tan sólo tenía a Dios detrás de su pobre voz. Ni más ni menos. Sabemos por la Historia quién acabó prevaleciendo. Eso sí: costó millones de muertos acabar con los totalitarios alemanes.] .
“ 34. Sobre la fe en Dios, genuina y pura, se funda la moralidad del género humano. Todos los intentos de separar la doctrina del orden moral de la base granítica de la fe, para reconstruirla sobre la arena movediza de normas humanas, conducen, pronto o tarde, a los individuos y a las naciones a la decadencia moral. El necio que dice en su corazón: No hay Dios, se encamina a la corrupción moral. Y estos necios, que presumen separar la moral de la religión, constituyen hoy legión. No se percatan, o no quieren percatarse, de que, el desterrar de las escuelas y de la educación la enseñanza confesional, o sea, la noción clara y precisa del cristianismo, impidiéndola contribuir a la formación de la sociedad y de la vida pública, es caminar al empobrecimiento y decadencia moral. Ningún poder coercitivo del Estado, ningún ideal puramente terreno, por grande y noble que en sí sea, podrá sustituir por mucho tiempo a los estímulos tan profundos y decisivos que provienen de la fe en Dios y en Jesucristo. Si al que es llamado a las empresas más arduas, al sacrificio de su pequeño yo en bien de la comunidad, se le quita el apoyo moral que le viene de lo eterno y de lo divino, de la fe ennoblecedora y consoladora en Aquel que premia todo bien y castiga todo mal, el resultado final para innumerables hombres no será ya la adhesión al deber, sino más bien la deserción. La observancia concienzuda de los diez mandamientos de la ley de Dios y de los preceptos de la Iglesia estos últimos, en definitiva, no son sino disposiciones derivadas de las normas del Evangelio , es para todo individuo una incomparable escuela de disciplina orgánica, de vigorización moral y de formación del carácter. Es una escuela que exige mucho, pero no más de lo que podemos. Dios misericordioso, cuando ordena como legislador: «Tú debes», da con su gracia la posibilidad de ejecutar su mandato. El dejar, por consiguiente, inutilizadas energías morales de tan poderosa eficacia, o el obstruirles a sabiendas el camino en el campo de la instrucción popular, es obra de irresponsables, que tiende a producir una depauperación religiosa en el pueblo. Solidarizar la doctrina moral con opiniones humanas, subjetivas y mudables en el tiempo, en lugar de cimentarla en la santa voluntad de Dios eterno y en sus mandamientos, equivale a abrir de par en par las puertas a las fuerzas disolventes. Por lo tanto, fomentar el abandono de las normas eternas de una doctrina moral objetiva, para la formación de las conciencias y para el ennoblecimiento de la vida en todos sus planos y ordenamientos, es un atentado criminal contra el porvenir del pueblo, cuyos tristes frutos serán muy amargos para las generaciones futuras. “La voz de Pío XI resultó profética: del repudio de la enseñanza de la religión en las aulas, surgió el monstruo totalitario que provocó millones de muertos. Fue el resultado de ignorar a Dios y de pretender imponer a todos los estudiantes una moral estatal, en contra de la opinión de los padres. Tuvo que llegarse a los juicios de Nuremberg, para que las democracias occidentales justificaran la desobediencia a las leyes nazis, por considerarlas injustas. Desobedecer ciertas leyes no significa no someterse al imperio de la ley, dado que la democracia puede perfectamente aprobar leyes injustas. Dados esos antecedentes, no es de extrañar que la Constitución de Alemania recoja en su artículo 20, como fundamento del orden estatal, el derecho de resistencia:
“Contra cualquiera que intente eliminar este orden constitucional, todos los alemanes tienen el derecho de resistencia, cuando no fuere posible otro recurso.”Sigue la encíclica “Mit brennender Sorge“, 1937, de Pío XI a los católicos alemanes, denunciando el totalitarismo nazi:
“ 35. Funestísimo rasgo característico de nuestro tiempo es el querer separar cada vez más no solamente la moral, sino los mismos fundamentos del Derecho y de su aplicación, de la verdadera fe en Dios y de los mandamientos por El revelados . Fíjase aquí nuestro pensamiento en lo que se suele llamar Derecho Natural, impreso por el dedo mismo del Creador en las tablas del corazón humano, y que la sana razón humana no obscurecida por pecados y pasiones es capaz de descubrir. A la luz de las normas de este Derecho natural puede ser valorado todo derecho positivo, cualquiera que sea el legislador, en su contenido ético y, consiguientemente, en la legitimidad del mandato y en la obligación que importa de cumplirlo. Las leyes humanas, que están en oposición insoluble con el derecho natural, adolecen de un vicio original, que no puede subsanarse ni con las opresiones ni con el aparato de fuerza externa. Según este criterio, se ha de juzgar el principio: «Derecho es lo que es útil a la nación». Cierto que a este principio se le puede dar un sentido justo, si se entiende que lo moralmente ilícito no puede ser jamás verdaderamente ventajoso al pueblo. Hasta el antiguo paganismo reconoció que, para ser justa, esta frase debía ser cambiada y decir: «Nada hay que sea ventajoso si no es al mismo tiempo moralmente bueno; y no por ser ventajoso es moralmente bueno, sino que por ser moralmente bueno es también ventajoso». Este principio, desvinculado de la ley ética, equivaldría, por lo que respecta a la vida internacional, a un eterno estado de guerra entre las naciones; además, en la vida nacional, pasa por alto, al confundir el interés y el derecho, el hecho fundamental de que el hombre como persona tiene derechos recibidos de Dios, que han de ser defendidos contra cualquier atentado de la comunidad que pretendiese negarlos, abolirlos o impedir su ejercicio. Despreciando esta verdad se pierde de vista que, en último término, el verdadero bien común, se determina y se conoce mediante la naturaleza del hombre con su armónico equilibrio entre derecho personal y vínculo social, como también por el fin de la sociedad, determinado por la misma naturaleza humana. El Creador quiere la sociedad como medio para el pleno desenvolvimiento de las facultades individuales y sociales: y así, de ella tiene que valerse el hombre, ora dando, ora recibiendo, para el bien propio y el de los demás. Hasta aquellos valores más universales y más altos que solamente pueden ser realizados por la sociedad, no por el individuo, tienen, por voluntad del Creador, como fin último el hombre, así como su desarrollo y perfección natural y sobrenatural. El que se aparte de este orden conmueve los pilares en que se asienta la sociedad y pone en peligro la tranquilidad, la seguridad y la existencia de la misma. “Finalmente, en el punto 37 el Papa entra de pleno en una polémica que nos parece nueva, dejando clara la postura católica para siempre (sí, también a los religiosos de la FERE)
“ 37. Los padres, conscientes y conocedores de su misión educadora, tienen, antes que nadie, derecho esencial a la educación de los hijos, que Dios les ha dado, según el espíritu de la verdadera fe y en consecuencia con sus principios y sus prescripciones. Las leyes y demás disposiciones semejantes que no tengan en cuenta la voluntad de los padres en la cuestión escolar, o la hagan ineficaz con amenazas o con la violencia, están en contradicción con el Derecho natural y son íntima y esencialmente inmorales.“No se puede decir más claro. Lo que dijo Pío XI con respecto a la educación nazi, es perfectamente aplicable a lo que dice aquí el PSOE con la Educación para la ciudadanía. Es lo mismo: la misma imposición totalitaria que quiere moldear las mentes de los niños y jóvenes, al margen de Dios y de sus padres. Aquí se acude ya , igual que lo hacían los nazis, a las amenazas: las autoridades educativas amenazan con que si se hace objeción de conciencia, los estudiantes podrían no pasar de curso…¡ Los totalitarios son incapaces de inventar nada nuevo ¡ No tienen que pensar : les basta imitar los modales de los suyos - los nazis , fascistas , comunistas -.
“ 48. Va también un saludo particularmente cordial a los padres católicos. Sus derechos y sus deberes en la educación de los hijos, que Dios les ha dado, están en el punto agudo de una lucha tal que no se puede imaginar otra mayor. La Iglesia de Cristo no puede comenzar a gemir y a lamentarse solamente cuando se destruyen los altares y manos sacrílegas incendian los santuarios. Cuando se intenta profanar, con una educación anticristiana, el tabernáculo del alma del niño, santificada por el bautismo, cuando se arranca de este templo vivo de Dios la antorcha de la fe y en su lugar se coloca la falsa luz de un sustitutivo de la fe, que no tiene nada que ver con la fe de la cruz, entonces ya está cerca la profanación espiritual del templo, y es deber de todo creyente separar claramente su responsabilidad de la parte contraria y su conciencia de toda pecaminosa colaboración en tan nefasta destrucción. Y cuanto más se esfuercen los enemigos en negar o disimular sus turbios designios, tanto más necesaria es una avisada desconfianza y una vigilancia precavida, estimulada por una amarga experiencia. La conservación meramente formularia de una instrucción religiosa -vigilada e impedida, además, por los no llamados a ello- en el ambiente de una escuela que en otros ramos de la instrucción trabaja sistemática y rencorosamente contra la misma religión, no puede nunca ser título justificativo para que un cristiano acepte libremente tal clase de escuela, destructora de todo lo religioso. Sabemos, queridos padres católicos, que no es el caso de hablar, con respecto a vosotros, de un semejante consentimiento, y sabemos que una votación libre y secreta entre vosotros equivaldría a un aplastante plebiscito en favor de la escuela confesional. Y por esto no Nos cansaremos tampoco en lo futuro de echar en cara francamente a las autoridades responsables la ilegalidad de las medidas violentas que hasta ahora se han tomado, y el deber que tienen de permitir la libre manifestación de la voluntad. Entretanto, no os olvidéis de esto: Ningún poder terrenal puede eximiros del vínculo de responsabilidad, impuesto por Dios, que os une con vuestros hijos. Ninguno de los que hoy oprimen vuestro derecho a la educación y pretenden sustituiros en vuestros deberes de educadores, podrá responder por vosotros al Juez eterno, cuando le dirija la pregunta: ¿Dónde están los que yo te di? Que cada uno de vosotros pueda responder: No he perdido ninguno de los que me diste.“Aquí se habla de “adaptar“los contenidos de la EpC a la religión católica. Si es que la cuestión es que no hay que tolerar la imposición de una enseñanza moral “paralela“ a la que los padres eligen voluntariamente . Si yo elijo la asignatura de Religión católica para mis hijos, luego no puede venir el Estado, por muchos votos que tenga – también Hitler accedió al Poder con elecciones democráticas, y gobernó siempre con leyes, con demasiadas leyes - , e imponerme otra asignatura con contenidos morales, por mucho que éstos puedan ser pretendidamente adoptados al catolicismo. En una misma escuela no puede convivir la religión católica, con otra asignatura que pueda serle contraria: es crear una esquizofrenia en nuestros hijos, que los padres no tenemos por qué tolerar. El Estado no es quién para meterse en la conciencia moral de nuestros hijos, por muchos votos que saque el Gobierno en las elecciones. Ya lo dice Pío XI en esta encíclica valiente:
“La conservación meramente formularia de una instrucción religiosa -vigilada e impedida, además, por los no llamados a ello- en el ambiente de una escuela que en otros ramos de la instrucción trabaja sistemática y rencorosamente contra la misma religión, no puede nunca ser título justificativo para que un cristiano acepte libremente tal clase de escuela, destructora de todo lo religioso.“
De la encíclica “ Non abbiamo “ , escrita por el Papa Pío XI en 1931 contra el fascismo italiano , es el siguiente párrafo ( nº 51 ) , que parece tan actual , si vemos lo que está pasando en España con la Educación para la ciudadanía :
“ Una concepción del Estado que obligue a que le pertenezcan las generaciones juveniles enteramente y sin excepción, desde su primera edad hasta la edad adulta, es inconciliable para un católico con la doctrina católica . Para un católico es inconciliable con la doctrina católica el pretender que que la Iglesia, el Papa, deban limitarse a las prácticas exteriores de la religión (Misa y sacramentos), y que todo lo restante de la educación pertenezca al Estado.”
Como dice el lema de la web shoa ( www.shoa.de ) , dedicada al recuerdo del genocidio de los judíos a manos de los nazis , “ Zukunft braucht Erinnerung “ , o sea , el futuro necesita de los recuerdos. La Historia es maestra de la vida. Los católicos no podemos olvidar las consecuencias terribles que para la Humanidad tuvo el pretender eliminar a Dios de las conciencias, imponiendo una moral estatal totalitaria en las escuelas. No caigamos en la misma piedra otra vez.
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La frase de Rupert Mayer es magnífica.
Saludos
Ajenjo ha dejado poco que decir.
Todas las críticas a la Iglesia no son más que para quitarle el poco poder que le queda, que aún es mucho para los que aspiran a tenerlo todo.
Nada bueno saldrá de todo esto. Cuando el contrapeso de la Iglesia sea mínimo la gente verá cosas terribles.
Lo malo es que los que han sembrado los vientos no estarán para recoger las tempestades y esto es lo que me enfurece, ellos morirán en la cama rodeados de todas sus riquezas mientras los descendientes de todos , los de ellos menos, el dinero quita muchas penas, sufrirán.
A menudo las críticas más fuertes a nuestra Iglesia lo son, en realidad, a nuestra propia civilización.
Cuando algún progre malinformado (¿son sinónimos?) empieza con lo de "los horrores de la Iglesia" suele estar hablando de una sociedad civil, de unos nobles y reyes brutales, de un pueblo sin piedad... y no del único contrapeso a toda esa barbarie.
Pero hizo a la Humanidad mejor.
El caso de América es paradigmático. Y la creación de toda una cultura fundamentada en la igualdad esencial de todos los seres humanos. Y las trabas durante la edad media para hacer inviable la guerra, amenazando con la excomunión a los señores que no respetasen la tregua de Dios. Y el auxilio a los peregrinos y caminantes. Y el socorro a los más necesitados.
Durante siglos, no hubo otra sanidad ni otra educación que no fuese la de la iglesia. Durante siglos no hubo edificaciones capaces de reflejar el espíritu humano que no loaran la gloria de Dios.
La codicia, la avaricia y la ambición fueron puestas bajo sospecha, como valores sociales, por la propia iglesia. La usura, perseguida. Y los valores de la generosidad, la entrega, la humildad y la renuncia, postulados como espejo de virtudes públicas.
Ni la propia iglesia fue ajena a los errores engendrados por su dimensión mundana ni la sociedad se convirtió en la Ciudad de Dios. Pero hizo a la Hum...
Un ejemplo brutal fue con América. Sin el contrapeso de la Iglesia no sé qué hubiera pasado...
El Papa español, Alejandro VI (según C.Vidal: "paradigma de la corrupción, el nepotismo, la codicia y la guerra") declaró contra todo interés mundano que los índios eran "nuestros hermanos" y su esclavitud imperdonable.
Y si no, que se lo pregunten a todos aquellos que pugnan por él. A todos aquellos que denuncian indignados el "poder" de la iglesia y que, normalmente, pertenecen a lobbys masónicos, liberales, socialistas o gays. Claro, fustigan la cercanía de la iglesia al poder porque, hoy por hoy, en España no hay otra insititución que les plante cara. Es la última trinchera. Y por supuesto que ellos lo saben.
De hecho, por renunciar a ese poder estamos como estamos. Bajo otros dogmas, otra iglesia y una nueva inquisición que, a diferencia de la antigua, no te condona las deudas confesando la propia culpa. Te las hace expiar más allá de la muerte. Y no exagero.
La iglesia se ha equivocado muchas veces desde el poder. Por otra parte ¿por qué siempre se señalan, en la simbiosis trono-altar, los errores del altar y nunca los del Estado?
La iglesia se hubiera equivocado mucho más si hubiera desdeñado las posibilidades que brinda ese mismo poder.
El balance de la iglesia es enormemente positivo. Incluso para personajes como Dragó, confesamente ajeno a la iglesia. Hasta Anguita pidió marcar la cruz de la asignación a la Iglesia en la declaración del IRPF.
La cercanía de la iglesia al poder ha facilitado la salvación de millones de seres humanos y la evangelización de todo un continente y algunas otras tierras a lo ancho del planeta. Está muy bien que la iglesia ayude a los pobres y esparza el mensaje de salvación por la tierra, pero ¿hubiera sido eso posible si la iglesia no hubiera estado a la sombra del poder? Creo que la obvia respuesta es NO.
Y si no, que se lo pregunten a todos aquellos que p...
¡Lo mejor eran las "filminas"!
Dejábamos las clases para ir al cine del cole, y ponían diapositivas ("filminas") de San Juan Bosco y Santo Domingo Savio... ¡En cuanto se apagaba la luz era batalla campal! Jejeje, y los curas repartiendo capones... Aaaiinnsss... ¡qué tiempos!
Bueno, bueno... pero eso es un error "humano".
Siempre que la Iglesia tiene acceso al poder, o solo por estar en zonas desarrolladas, la fe se viene abajo.
Al contrario: cuando se pasa mal, la Iglesia se crece.
Lo de "ceder el asiento" y esas cosas sí lo recuerdo, pero me parecía bastante bien... (me lo sigue pareciendo).
Ignorando los datos certeros que aporta Ajenjo y estando, como casi siempre, de acuerdo con él, debemos aceptar que el gran pecado de la Iglesia ha sido estar siempre que ha podido al abrigo del Poder, y que si ha tenido que joder al humilde lo ha hecho.
La Iglesia, con mayuscula; nada que ver con los fieles, el cura de la iglesia del barrio, los misioneros, etc, es decir, con la verdadera Iglesia.
Donís, soy de tu edad, y según algunos datos, como Ajenjo. Yo estudié con los Escolapios. En cuarto de E.G.B. había una asignatura que se llamaba Educación Cívico Social, que aleccionaba en barbaridades propias de la Dictadura, tales como cederle el asiento a una persona mayor o a una embarazada, taparse la boca cuando no se ha podido evitar el bostezo o la tos o el estornudo, o que cuando vamos andando por la calle con personas mayores debemos cederle la parte más próxima a la pared. Todo muy propio de un sistema fascista.
Mi hermano el mayor, que estudió Bachiller, sí me comentaba que eso de la Formación del Espíritu Nacional, pero creo que a esas alturas ya ejercía poca influencia.
Lo del "Cara al sol" fue al entrar, debía ser 1º o 2º de básica... luego se acabó. Hacíamos unos desfiles chulísimos, en plan "juventudes" pero a lo deportivo... Era algo coñazo, pero cuando estabas en mates y llamaban para eso (no recuerdo el nombre) salíamos en estampida, je!
Y el concordato... ¿no coincide con Chambelain y el buenismo francés? Tengo un par de libros comprados en Francia sobre L´Orchestre Rouge, y para captar adeptos omitían todo sobre la URSS, usando textos católicos de "resistencia anti-nazi".
alguien a soltar el panfleto. La verdad es lo de menos. La cosa es intoxicar; seguro que son legión los que asienten.
De momento ya ha conseguido que hablemos de Hitler en lugar de la educación para la masonería y la homosexualidad. Que es de lo que se trata.
la campaña nazi entrando en las tiendas judías.
La adhesión más baja al régimen se produjo siempre en las zonas católicas. Sin excepciones. Se puede seguir por el escrutinio electoral hasta 1933, y aún después, y por los informes del SD (el Servicio de Seguridad de las SS) así como por los porcentajes de afiliación al partido. Hay abundante bibliografía al respecto, aparecida especialmente en los últimos años.
El régimen fue extremando sus medidas hasta llegar a 1939, año en que el estallido de la guerra detuvo este tipo de acciones. Pero aún en 1941, la protesta pública de la Iglesia católica consiguió que se detuviera el programa de eutanasia.
La verdad es que Hitler no era partidario de un enfrentamiento en los términos en los que se realizó contra la iglesia católica, pero Bormann se saltaba a la torera las instrucciones de un Hitler absorbido por la dirección de la guerra. Pero esa es otra historia.
Cada cierto tiempo, se cuela a...
El único partido que conservó sus votos durante el ascenso del NSDAP entre 1928 y 1933 fue el Zentrum (y su versión bávara, el Partido Popular). Los nazis acusaban a los sacerdotes de indisponer a los fieles en su contra, con razón. Incluso habían prohibido públicamente, desde los púlpitos, que los católicos de afiliaran al partido.
Con el concordato, la iglesia trató de salvar a las organizaciones laicas, única supervivencia católica una vez que los partidos y sindicatos habían sido ilegalizados.
El 4 de octubre de 1933, Pío XI recibió una comunicación del obispo de Breslau en la que este alertaba sobre el peligro del nuevo régimen. El cardenal Faulhaber protestó públicamente por la agresiones a judíos convertidos al catolicismo. En los distritos católicos, el clero se negó a secundar el boicot contra las tiendas judías, e incluso se recomendó a los fieles que se "solidarizasen con los perseguidos" (sic), invitándoles a mostrar ostensiblemente su desprecio po...
Buffff, qué pereza...
La Iglesia católica, al contrario que las iglesias protestantes, se mostraron contrarias al nazismo. En un primer momento trató de convivir con el nuevo régimen, como hicieron todos (¿ha leído usted algo de la postura de los sindicatos socialistas antes de integrarse en el Deustche Arbeit Front? porque no sé si lo sabe, pero trataron de constituirse en los sindicatos del régimen, y mantuvieron conversaciones de fusión con la Células de Fábrica Nacional-Socialista, la izquierda del NSDAP, hasta que el Frente Alemán del Trabajo, más conservador, terminó por sustituirle, mediado 1933).
La iglesia firmó un concordato con el III Reich cuando este mostraba una cara más tradicional y estaba lejos aún de las tenebrosas muescas que dejaría su paso por la historia.
Por lo demás, la oposición católica al nazismo es un hecho. Y fue la única -junto a la decreciente del KPD, desaparecida para 1935-, que se mantuvo todo el tiempo.
Si que es verdad que un toquecito de información no viene mal de vez en cuando,Neike...
Saludos
Neike:
En lugar de repetir consignas, a veces es útil informarse.
Los totalitarismos son históricamente paganos: ¿Ha leído lo que ya decía el Papa en 1931 y 1937? Está justo ahí arriba...
Que gracioso, como si no supieramos que la iglesia simpre que puede trata de imponernos su ideología a través del Estado.
Por ejemplo, no criticaron a Aznar cuando este quiso imponer la religión obligatoria en las escuelas, al contrario, les parecía bien.
En definitiva, la iglesia cuando se ve fuerte intenta aniquilar al adversario, y cuando se ve débil, pide igualdad.
La iglesia católica apoyó el régimen nazi, así que es un poco raro que acusen de nazis a los demás. Respecto al fascismo, no hay un solo fascismo en Europa que no hay contado con el respaldo de la iglesia.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín