Escaño 351

El pasado franquista del juez de las fosas republicanas

18.09.08 | 12:22. Archivado en Justicia
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Pasear por las calles de Torres y toparse con vecinos que no acaban de entender la última decisión del juez es todo uno. Martín Ventura, de 80 años, no tiene reparos en manifestar que lo que está haciendo al elaborar un censo de personas del bando republicano fusiladas y enterradas en fosas comunes durante la Guerra Civil “es reabrir innecesariamente aquellas heridas que todos tratamos de olvidar”. “¿Por qué al cabo de tanto tiempo hay que remover el pasado? Y sobre todo, ¿por qué no se mencionan los asesinados por Carrillo?”.

Un juez ligado a su pueblo

Baltasar Garzón nació en Torres, el 26 de octubre de 1955. Es el segundo hijo de Ildefonso Garzón y de María Real. Forma parte de una familia de cinco hermanos, Pepita, Baltasar, Juana, Luis y María Esther. El magistrado veranea todavía asiduamente en esta blanca localidad jienense. “La casa donde veranea mi sobrino la compró mi padre, Luis Real, en el año 41”, relata a ÉPOCA el tío Celedonio.“Ildefonso y mi hermana vivieron en ella hasta que se fueron del pueblo.

Además, por la misma fecha mi padre también compró un terreno a las afueras. Allí hizo un cortijo, que ahora es de mi propiedad”. El padre del juez era agricultor; su madre trabajaba vendiendo las hortalizas y verduras de la huerta en la plaza del pueblo. “Recuerdo verla ir a la plaza del pueblo con un burro cargado de habichuelones, habichuelillas, tomates y pimientos. Ahora, yo trabajo vendiendo, como ella”, cuenta Rafaela, que trabaja en la venta desde que se casó.

La madre de Garzón vive desde hace unos años en Sevilla, pero visita el pueblo de vez en cuando. Su marido murió muy joven. “Se puso malo en la finca, se lo llevaron a Sevilla y allí murió”, explican los vecinos. Como es sabido, el pequeño Baltasar fue monaguillo del sacerdote Francisco Parra, en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán. La familia se marchó de Torres a Linares cuando él tenía 10 años. Un tío suyo, que trabajaba en Campsa, había logrado colocar a su padre en la sede que esta compañía petrolífera tenía en la localidad de Linares.

Dicen los vecinos de Torres que Baltasar Garzón ha inculcado a sus hijos, Aurora, Baltasar y María, el amor por sus raíces. Cada verano, cuando empieza el tiempo de la cereza, la familia en pleno recala en Torres a pasar todo el mes de vacaciones. “Vienen a la casa de la madre de Garzón”, explica Agustina Real, prima del juez. “Ha hecho un montón de obras últimamente”, continúa Rafaela. “Ha puesto los balcones, ha cambiado la puerta, ha arreglado la fachada y, por dentro, ha hecho una vivienda, que es la que utiliza. Tiene 14 ó 15 habitaciones”, explica Celedonio.

Este pueblo jienense celebra sus fiestas patronales a partir del 17 de septiembre. Desde el 19 se encuentra allí el juez con su familia y alguna de sus hermanas. Posiblemente, ajeno a la que pasa por ser la causa judicial más revanchista y llena de rencores partidistas de la ya larga historia de nuestra democracia.

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