Escaño 351

Bermejo o el cazador cazado in fraganti

24.02.09 | 08:24. Archivado en Gobierno
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(PD).- Han sido las encuestas. No la ética, ni la estética, ni las reglas elementales del juego democrático. Lo que ha tumbado a Bermejo ha sido el pánico desatado en el PSOE por los sondeos preelectorales del fin de semana, que sitúan al PP al borde la victoria en Galicia y a Patxi López por detrás de Ibarretxe en el País Vasco.

En las filas socialistas cundía la necesidad perentoria de sacarse de encima al ministro torpe y chapucero que se había chamuscado las manos con la pólvora de unas cacerías impresentables.

El Gobierno ZP no se podía permitir una última semana de campaña con la oposición percutiendo sobre una pieza insostenible. Zapatero lo hubiese aguantado unos meses o unas semanas, lo suficiente para dar a entender que era él el que elegía el momento del cese, pero la situación se ha vuelto crítica para sus intereses electorales y ha tenido que dejarlo caer.

En cualquier caso, la caída de Bermejo es un éxito democrático de la opinión pública, capaz de depurar conductas inaceptables más allá de la lógica del poder. Ensoberbecido en una impunidad ficticia, el veterano cazador olvidó que hay ocasiones en que hasta los pajaritos le disparan a las escopetas.

UN COMPADRE Y MUCHA CARA

Mariano Fernández Bermejo presumió hace dos semanas en el Congreso de ser un excelente cazador, pero lo cierto es que sólo le ha faltado abatir un ejemplar del muy protegido lince ibérico para completar el catálogo de despropósitos cinegéticos que, junto a la circunstancia de haber compartido las jornadas de carabina con el juez Baltasar Garzón en plena operación Gürtel, han originado su salida del Gobierno por la puerta falsa.

Por sintetizar: en Jaén cazó gratis total, o casi, sin licencia especies prohibidas.

Como explica Javier López en ABC, cuando el entonces ministro y el magistrado de la Audiencia Nacional compartieron cena con el Comisario General de la Policía Judicial en el restaurante del hotel Del Val, de Andújar, el pasado 6 de febrero, una noche después de que Garzón ordenara combatir la presunta trama de corrupción del PP, sólo atentaban contra la ética.

Un día más tarde, sin embargo, el ministro también lo hizo contra la legalidad al participar en la jornada cinegética del coto Valdetorno sin tener permiso para cazar en Andalucía.

Al ser descubierto, Bermejo, que cuenta con licencia para matar en otras comunidades, alegó sufrir amnesia geográfica. Pensó, dijo, que estaba en Puertollano (Ciudad Real). Claro. Sólo el que acepte pulpo como animal doméstico puede creer tamaña excusa.

Más que nada porque hay al menos 190 kilómetros de distancia entre la ciudad manchega y la jiennense. Y porque el domingo, 8 de febrero, reincidió en el coto Cabeza Prieta, de Torres, cuna de Baltasar Garzón, quien se jacta de su procedencia jiennense.

Cabeza Prieta es, además, el único coto del parque natural de Sierra Mágina donde el plan de uso y gestión de este espacio impide la caza de jabalíes. No obstante, en la jornada dominical se abatieron cinco ejemplares.

Cazadores consultados consideran sumamente irregular abatir animales de una especie concreta en un espacio en el que la legislación la protege.

Otra irregularidad manifiesta es que las jornadas de caza le salieron prácticamente gratis al ministro, lo que atenta contra el código de Buen Gobierno elaborado por el PSOE para dar ejemplo a la ciudadanía.

En la cacería de Torres no pagó nada porque, según expuso, acudió invitado por el propietario del coto, José Peñas. Y por participar en el de Sierra Andújar, en una finca propiedad de Santiago Peralta, dice que desembolsó 1.000 euros.

Increíble porque por ese dinero no se mata allí ni el hambre. Si hay ciervos de por medio -y se abatieron más de una veintena- el precio medio de la batida en esta zona supera los 3.000 euros.

GRATIS TOTAL

En descargo del ya ex ministro hay que indicar que no está acostumbrado a pagar por las batidas. No ha soltado un euro, por ejemplo, en las numerosas cacerías en las que ha participado durante 2007 y 2008 en la finca pública toledana de Quintos de Mora, donde, para colmo, el Ministerio de Medio Ambiente prohíbe expresamente que se diezme a la fauna por el procedimiento del balazo.

Menos restricciones para la caza hay en la finca La Mimosa, ubicada también en Castilla-La Mancha, donde Garzón y Bermejo también cazaron juntos el 24 de enero pasado.

La suma de anomalías derivada de su apego combinado a la jara y a Garzón ha precipitado la dimisión del ministro, forzada por el propio presidente Zapatero.

Bermejo, mitad jurista mitad vate, debe de ser capaz de admitir que existe algo de justicia poética en el hecho de que el descabello por matar venados se lo haya dado el propio Bambi.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Miguel 24.02.09 | 11:45

    ¡Se te acabó el chollo, so xulo!

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