Todo su mundo es verso
Mi amada alegre
es mi mundo y mi verso
solo el recuerdo.
Todo el recuerdo
es su mundo y mi verso
mi amada alegre.
¡Manda en recuerdo
en mi mundo y mi verso
mi amada alegre!
José Pómez
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La caja con naranja está estrujada
Como un monte entreabierto al pino ahora
la caja con naranja está estrujada
y abandona a la fuerza preparada
demasiado furtiva la demora.
Con amor de victoria la escritora
abarca ya sin fuerza exagerada
fumarola que alegra madrugada
la ilusión del sueño y locomotora.
Florentino apoyando el infecundo
feminismo en fantástico conforme
atesora el reflejo aviva el fuego.
Pide funicular lento del ruego
la metálica pieza es una enorme
lágrima contra el otro y contra el mundo.
José Pómez
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No diré que está malhecha
tu imperfecta, instantánea,
pero al subir la marea
si horizonte tiene flecha
vaciará el mar por derecha
en la roca del camello.
La bici atrae el destello
sobre la playa de Esmelle
sin su puente y sin su muelle
que no deja de ser bello.
José Pómez
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De algunos partidarios de los fallos
Se distraen con veta entusiasmada
si se hallan los jacintos en barreros,
y con los espejismos verdaderos
de imperfecta alambrada engatusada
en la linde de la piedra engastada
con la justicia, son toldos pioneros.
Cuando entretejen en esos libreros
la voluntad de sal, es reforzada
fusión fría de la perla de río,
y afecta en la mar silencioso elogio.
Disimulan su fuerza y con el brío
de algunos partidarios de los fallos
que engrandecen con plata cuando elogio
deja puerros a los pies de caballos.
José Pómez
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¿Si los adelantados volviesen a este mundo
cuántos fuertes abrazos y besos nos darían?
¿Qué ristra de latido y consejo nos darían
si pudiesen volver de lo alto o de lo profundo?
Al comprender desuso del llamador rotundo
en los naranjos de mayor unidos irían;
y con gema fecunda a noguera volverían
todos los versos del poema meditabundo.
Confluye en puerta palma con merino menor
casualidad bendita y sella con la amistad
el tiempo de la lumbre del nuevo conductor
a la llamada de la vida y de la verdad.
¡Y en la vereda de la verdad y de la vida
nos darían la llave esperada y bienvenida!
José Pómez
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Ya no vienen las horas a ti lentas
se deshabitan y prosperan todas
cargadas en segundos de mentiras;
porque el amor solo tiene tu nombre
se hace posible la llegada amada
en las flechas de la distancia enorme.
Sin dolor y sin el abismo osado
se pronuncia la fecha más profunda
de la herida de la caricia ansiada;
sin la destreza del rayo inseguro
el lago se hace invierno si te paras
y adivina el sentido de tus pasos.
José Pómez
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La costumbre de los vientos
Llegan sus alas al hombro
como un dolor al oído
de alegría y del asombro
imagino lo sentido.
Siempre después del abrazo
subordinado a las flores
soy el mayor y payaso
de tierra de pescadores.
Viven, responden los éxitos
con el desgaste se manchan
los pajarillos del éxito
y los impostores marchan.
Sin dar una buena tarde
tampoco sabe del fuego
el aleteo cobarde
decir otra cosa luego.
Es el afán de la duda
de aciertos como si fueran
crestas de nardos que esperan
saber que hacer con ayuda.
No es necesaria la muerte
para aprender lo leído
ni batalla de sonido
para que el viento despierte.
Basta observar cuando guiña
ese Merlín de hojalata
que quiere entrar en la riña
con hilos de red de plata.
José Pómez
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Fugaz en manos como niebla hueca apantalla
los errores del vuelo de la lenta osadía,
el horror que se pierde en zona es la lejanía
de visibilidad de los rostros de batalla.
Cumbre borrosa de mano seca propulsora
observable con tarde de libro de espigados
que exploran el cañón impreciso y obstinado
en la configurada biblioteca de ahora.
¿Dónde importa la tierra el viento y hasta la calle
indivisible como la molécula experta
de algunos de vosotros que se encuentra en la puerta
con el leído gesto, o el escrito detalle?
Con sus cuerpos de viento y enfrentando sarmiento
del cante terminado que nace entre la escuela
del vértigo engendrado y la tierra del talento
narra con lengua del este antojo de gacela.
José Pómez
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Hipocampo del desierto
que fabrica unos baberos
bordados de mil luceros
con punto de cruz abierto,
cruza la calle alegría
si actúa el injerto tiempo
lo canta después de un tiempo
con diferencia y porfía.
El delantal sutil duerme
y actúa con diferencia
va enredando su potencia
en los codos sin que merme,
su alma actúa cuando crece
la unión que la significa
con principio de barrica
espera y rejuvenece.
Hipocampo empieza actuar
en terreno individual
su entusiasmo occidental
rebrota al pedalear
con seguridad de besos
sin derrotas de promesas
abiertas en las perezas
que visitan los cerezos.
Tala en la sombra lavada
bosque de ocume que ofende
cuando en lago se defiende
que no abunde nunca nada;
mucho, mucho es, demasiado,
es como un balancín blanco,
y como el futuro franco
inseguro abetunado.
Cuando actúa ampara inmensa
construye el ofrecimiento
el viaje al conocimiento
el camino que comienza,
el señalero escultor
cultiva solo el jardín
y le ayuda un querubín
que decora su interior.
Se ocupa en libras viradas
y se aguanta en lo que sabe
la ola del mar que lo sabe
compra flores invitadas,
retortero actúa actúa
su espacio obstinado justo
vale porque es muy robusto
cuando lo decora actúa.
Caballito embravecido
ondulado pensamiento
oneroso pegamento
ignorante y atrevido;
fuerte espuma cuando actúa
y realmente lo compruebas
que olvidan las cosas nuevas
en los días que no actúa.
José Pómez
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Te puede hacer vivir piñón de piña
guarda camaleón mano salada
llega con el recuerdo carcajada
la calzada que aleja de morriña.
Te puede hacer vivir el hilo y viña
la viva roja en misma seca atada
a los troncos con la hoja acordonada
la humilde patatera de campiña.
La excusa es el jardín que parpadea,
el arte del más joven en cristal
y en la soledad del amor rural.
Quinta sí y hasta la sexta que es suplente
de sienes fieles en llama europea
cuando con el valor se hace corriente.
José Pómez
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Felicidades Silvia, te deseo
que cumplas hasta mil más, ni uno menos,
te será fácil ya que escribes bien.
Las piedras sufren con el viento osado,
incluso el agua teme amar al sol,
y hasta el diamante pierde el tiempo oruga.
La tierra se diluye con el agua
y los metales sufren con el fuego;
pero lo que tú llevas escrito es:
más duradero que el amor materno,
más verdadero que risa de un niño,
y más sentido que sus corazones.
Sigue cumpliendo tiempo, sigue escrito,
que cumplir años es de los mayores
pasatiempos que yo mejor conozco.
José Pómez
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Éramos navegantes inmaduros
las velas de las naves del ideal;
intactos de luz, escrito verbal
con puerta franca éramos prematuros.
Progresamos en nidos de futuros
alegres rocas de flor matinal;
en la ladera de aquel pan visual
y con los vientos suaves y seguros.
No dejábamos de ser el peñón
el petate olvidado en la estación
por más en que en su compañía riéramos.
Éramos unos trapos nuevos, éramos...
niños al recorrer aquella estrella
y ninguno sabía que era ella.
José Pómez
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Mi rima impresentable con la esfera
Todavía estás sin fin esperando,
tu buen comportamiento ofrece encanto
con solar trasladado al metal blando,
ambos por imbéciles entretanto
declaramos culpables estos versos,
sin apenas poesía hago la gruta;
para reunir un todo en los dispersos
sabores enfrentados de la fruta.
Ninguno de los dos ganamos nada,
finalizamos juntos el presente
sendero de ilusión si la corriente
de agua sin las musas está atascada,
no se encuentra la grieta en los terrenos
del bien culpable escribo que confieso,
que escapa en los redondos ojos plenos,
y el rezo con la musa llega al preso.
José Pómez
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Diecisiete
Todas las cosas de las uñas rotas
se recuerdan al querer olvidar
como un hotel en obras ocupado
retiene su existencia en este mundo
con todo el pensamiento equivocado
y como unos jirones de las telas
que se mezclan con la eterna alegría
y la grava azul sola de palabra.
No es calor del motor más ventilado
mucho es pequeño así es como el principio
de la hoja inexistente hace tres horas
va creciendo contenta en tus consuelos
poco espacio medido es el afecto
el kilopondio de toda caricia
la rueda que soñó con todo el giro
recibe escupitajos comprimidos.
Sin protesta y sin queja es admirable
lo único lo sencillo su belleza
razonable y el triple está en mis manos
de vivir con su nombre en mi costado
la paloma que llevo te precede
te acompaña te arropa y te ama desde
la exactitud del mar y del ejemplo
en la importancia anida un agaporni.
Llegan las amistades dislocadas
como el dispositivo de carencia
en la negación del docente interno
en divergencia ayuda la miseria
la distancia la duda y el dinero
la circunstancia aflora en el delito
con el trenzado diestro y pensativo
aproxima los labios trastornados.
José Pómez
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Las lámparas desnudas
se intercambian los techos.
Bajo la esfera amarilla con pintas
pintarrajea Aurora
de Denver tres espejos
color asalmonado.
Mientras que van secando
rebarre todas las hojas de colorado
y la oca mira en porche
va y esconde cartones
junto a la jaula abierta.
Las tablas preparadas
han roto como el verde de manzana.
En las tardes estudian las muchachas
las propiedades de todas las sales.
Esperan las bisagras,
la verja,
la luz,
tiradores de flores
los últimos que llegan.
José Pómez

Mando un verso anatómico
En bajar escondido
Libre es de lo económico
Conspiración de adviento
Hecha por ser humano
Oblígate contento
Regala con sentido.
José Pómez
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Me socorre con llamada
y sin ayuda saludo
al presuroso del nudo
de la mayor campanada
con la campana enrejada
al tañido del quejido
de hambre en siglos desvalido,
pregunta con mucho empeño.
¿Sin fuerzas y tan pequeño
tú qué afilado has barrido?
José Pómez
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Toma. Mi palabra más bella.
Mira que es grande el perdón
e imponente la verdad
sensato dulzor que calma;
o la grandeza de amar
como el aroma del alma
en soñada libertad,
es árbol de nuestra vida
que en los brazos de mamá
sin pedir te dice toma.
José Pómez
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Acróstico Fangueti
Frondoso color de viento
ama a un árbol en la infancia,
no muere la mar que siento
guerrea con su constancia
una flor entre mis ramas,
entrelazada en tus manos
tienes heladas las llamas
íberas junto a romanas.
José Pómez
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Justo a las tres semanas de la guasa
comienzo operación tarta frutal
fin del principio nunca es el final
con un régimen nuevo que adelgaza.
Sin puente, sin velero y sin la casa
mi injerto de limón con un peral
es árbol de dos frutas crece igual
sin saber qué es la espiga que lo abraza.
Cómo serena Otoño al hablador,
o que tu corazón palpita dentro
de ti, y eres tú, y tú eres mi amor.
Es de lo más sencillo del saber
en la tranquilidad del reencuentro
como el rostro que buscas de mujer.
José Pómez
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Respeto en ti, tus manos del invierno
por designio supremo capitanas,
nunca quietas, ni rotas, ni lejanas
son ramones con savia y tus cuadernos.
Respeto inagotable amor paterno
y todas tus victorias cotidianas,
respeto toda vida con tus ganas
y te respeto en tu santo gobierno.
Respeto en ti que te haces habitable
para amarnos levantaste en ti el templo,
respeto tu silencio y tu estandarte.
Respeto tus palabras y tu ejemplo
martillo de las penas incansable,
y en ningún arenal dejo de amarte.
José Pómez
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Breve el mes de las cebras
ajusta el medio la casa de Hungría
barcal roja alegría
es blanca y es la vía.
Por la uva y por el trigo que renueva
antes de instalar la visera nueva
laborioso labriego evita quiebra
estimo boquerón receta amigo
yegüero de galápago te sigo.
José Pómez
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No escribiré del hombre delgado son sus pies su pluma
y sus recodos los bañaderos que lo desempaña,
la verdad joven como un espejo triple oye sensible,
con los ruidos de sillas se aclara el viento olvidadizo
de levante llenando de arañas los jarrones negros.
Los tejados que ves tú bajan a la calle de noche,
cuando la claridad se desangra detrás del barrero
con compromiso que rodea el horizonte quemado,
van desnudas las tejas con su limones y su luna
gastada en el sonido donde hasta el lento se acelera.
Sienten la caminata de oro acelerada y abierta,
balcón ileso de las miradas de tanto tránsito
por la ciudad alzados los ojos que le van buscando,
que al ser valle se alargan desde la misma tierra muerta
hasta el sensible cielo para ver detrás de los montes.
Pero es hermoso lo que ven tus ojos de nadadora,
a ti que te cautiva la palabra formal sin signos
recovecos superfluos ni los adornos de deshechos,
del instante inocente de toda flor estremecida
con solecillo de la peña y cosas de la alegría.
Agitan con los brazos algunos ramos de laureles,
y llaman torpe a la pupila distraída en el huevo
porque nada se mueve sin la orden de mudos amigos,
graciosas piruetas de lenguas de plata submarinas
que estremecen a las hojas que quedaron el los árboles.
José Pómez
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Los cinco tulipanes de certeza
son como una sonrisa,
nadan con el dental destello humano.
Procuran y consiguen
el delicado intento
con tormenta de olvido
te han dado aquí la vida.
No te abandonan nunca.
Más contentos están los arquitectos;
cuando una mañana alba de Domingo
sobre el césped de la cordura brota
la malla de mi pecho desprendida.
¡Tómame de la mano!
¡Llévame junto a ti!
En el parque del sur de mis palabras
con todas las escamas engarzadas;
en el contorno vivo de esperanza
te reclamo la paz del litoral;
en el contorno vivo de tu amor
te reclamo turismo de cristal...
poderosa enamorada.
Son la sombra elefante
proyectada en tu cara
desde una mariposa,
flotan en el estanque
y sufren la alegría.
Son como una sonrisa,
nadan con el dental destello humano.
José Pómez
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Ochenta y ocho barzones
pacienzudos cobreando
inventaron sardineles,
jornaleros de quiniela,
marejada, nota lima
jornal, se anda toro niobio.
Danzarinas ninfeáceas
iban, iban llamaradas,
jóvenes separatistas,
romancerista cio
álbum, bermejo tomado
paradero, triunfa ciar.
Chumacera tijeruela
lumbre cierta atesorada,
joven seco, joven quinto,
cada roca libre nazca;
dársena ninguneada
alumnado barométrico.
José Pómez
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Las canteras de los versos.
Sí, hay otras playas bellas,
y quizá hasta más que esta;
mas en ninguna quedaron
los recuerdos de los besos
dados, más enamorados
ni más temblorosos dados;
como aquellos trece besos,
los que tú me diste allí
y los que yo nunca olvido.
José Pómez
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Ya tensa el alambre
el peso del fruto,
y llegan al frente
a la fuente afónica
un gorrión y un mirlo
compiten por uvas.
Si uno baja al suelo
otro va al alambre,
si uno picotea
la miel de los granos,
otro merodea
la espera ordenada.
Con tiempos pactados
turnan las uvillas,
retoman la ristra
con vuelos redondos,
sin tener en cuenta
la lana de luna.
Y mientras que blanca
añora espesura
dilata la pena,
la necesidad
de árbol lateral
enclenque de parra.
José Pómez
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Un recuerdo esperado de ti mismo
regresa a la guitarra al trabalenguas;
como en una caricia unido al mar
de las flores del alma y la amistad.
Viene impregnado de humilde porfía
cuando a la imperfecta techumbre duerme,
acompañado de la más sensata
esperanza, la luz de los sonidos.
Con el color de la belleza alumbras
al sol de las escamas y al destino;
donde tu traes el verso atavío
recostado en el lirio de los vientres.
Y llegas como al sur desde el oriente
distraída la sombra y en la encina,
grita la falta grata que te asombra:
ten mi respeto mi beso y mi grillo.
José Pómez
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¿Cómo, fallaron las piezas de aupar?
Los labradores del escudo blando
en ocasiones en que es bueno errar
sin duda escriben el eterno bando
sirviendo al bien se puede publicar
la orden de las mañanas: "sigue amando
que vivir es coser tira entredós
y no ha nacido quien engañe a Dios".
José Pómez
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Elige a sus niñas ella
decide el día que nacen
y mientras que estas crecen
va preparando su huella
guía pequeña de estrella.
Cuando llegan al bidón
el nombre es flor de ilusión
con la bondad se rocía,
descansa con la alegría
y está al lado de oración.
José Pómez
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Palma y caña perfecta del año dos mil treinta.
Pugna por perfección la zona anclada europea
al sol cruza rival con experto de la toba
tuerce rivalidad indispensable caoba
lumbre en todos y cada uno de nosotros sea.
Caldea la platea Dulcinea en Guinea
ya compiten los pueblos fabricando la escoba
dentro de una escafandra mansa vive la trova
volcán en noche emana y despierta verborrea.
Hechizo de cordura cuando con verdad siente
concierto de una espiga de la cartografía
al filo de lograr paz con flor equivalente.
Toser es fácil crea con tu propia alegría
tostadora de pan de España alma de letrado
las dos horas completas del estado humillado.

José Pómez
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El perdón es eterno oro, cuando lo entrevean
se abre la calle sin tesoro rinde empedrada,
y puertas blancas de yedra vieja homenajean
al hombre más delgado y pido que lo relean.
Cuando transiten la acera de admiración vean,
la letra insospechada que se dilata arriada,
la ilusión de anticuario fija en la paz lograda;
las puertas blancas de yedra vieja homenajean
al hombre cabal que porta cuarenta y dos velas
y sin parar de andar pregunta con todo aplomo
al tejedor de yuntas y arados adecuados.
¿Dónde estará el confín de la aurora pasarela?
Tal vez dentro de la caricia sea útil como
paraguas que endereza jarrones ladeados.

José Pómez
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Inconfundible, chao, chao, chao.
Como busca aventura la experiencia
ha vencido ella sola en tarde noche
aventando bondad con su inocencia
obviando camino al monte y reproche.
Confiada en el club de la artesanía
ha atravesado cómplice la niebla
ajando el suspiro y fidelidad
orfebre rococó de la paciencia.
Con recompensa y con toda maestría
ha doblegado almena y tempestad
acabando sencillo se repuebla
organizando chorro de prudencia.

José Pómez
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Reconforta un saber popular de los juglares:
si no se come el oso mano que se confía
acaba siendo de la clase de anatomía;
según dicen las coplas cantadas en cantares.
Preparamos el tallo en bilingües escolares
repujado con todo el esmero y con cariño,
ya se deben pintar alegres algunos guiños
en la rueda que ruede de golpe en el remanso,
se hace lo que se puede proclamo sin descanso
que entre ramos de lirios en agua van los niños.

José Pómez
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En el preciso instante más vivo de la vida
otra vez la verdad leída es comprometida,
y aunque con la verdad leída está permitida
por nubes bajas y por viento Oeste aprobada
una parada en el sendero largo obligada,
no te detengas nunca a la sombra ni un momento,
la norma es despreciar el comodísimo asiento,
utilizar con maña y acierto los talones,
caminar y huirle al tesoro de los jarrones,
trabajar sin descanso en unicornios unidos
del camino soñado sin los malentendidos,
ver como te miente el buen médico amigo absorto
al escoger camino angosto que es el más corto,
además no es atajo. ¿Qué acaso no me crees?
Venga lee en las manos, aciertas si las lees,
y lee a todas horas, lee con la memoria,
para escribir los versos en rima giratoria
con aves de las naves con llaves de las claves.
Aprende con la luna observa y escucha. ¿Sabes?
Las nebulosas miran alegres al besarnos.
¿Acaso hay algo más bello en el mundo que amarnos?
José Pómez
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Bendita
Con la certeza el valle
ampara alma sifón
tierra victoria el sur
aproximo a tu mente
mi jardín compartido
andén cierto de dunas
rocas humanas forman
campo de piedra pómez
arco eterno del río.

José Pómez
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Tierra quemada
con columnas de humo
viene este Otoño
José Pómez
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Pronunciaba mi nombre con voz baja
en medio del jardín reenmendado,
con mano que no para ni un instante
cubría con la lona de las fresas
la torre improvisada en el Otoño,
a su sombra estimada como el agua,
y atesorando curvas que amanecen
en esquemas de vientos y de lluvia.
Rosita permanece en el rincón...
No había estado nunca allí y estará
siempre observando un arco frente a frente
sobre el estanque azul y verde oliva,
sobre las dos acuáticas prensadas,
sobre el zócalo de acero inventado,
algo de blanco y algo de rubí;
como digo están ambos cara a cara.
Y quedarán pendientes las pequeñas
huellas grabadas en proximidades
de la marca central ya perpetuada
hasta que encuentre el tiempo necesario,
el lugar apropiado y el motivo;
para poblar paredes de la dama
que a su orden los astros se ordenan presto
como propaga aroma ese jazmín.

José Pómez
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El dueño del anhelo
Vence agravando la hermosura de los más antiguos tejares
como una sombrilla hecha de bienes se complace con el ruido,
en gaza de coral cabalga ola caladero prometido,
dos piezas pintorescas que fuerzan los bolsillos tubulares.
Honda madera blanca sobresale en bosques peninsulares
como arrastrada va en la ligera mirada del despedido,
y oculta vuelve al ático al incesante león del sentido,
choca y entra de puntillas con los redondos rayos solares.
En una isla levita el cuerpo de situaciones y el rumor:
tintemos de color rojo Andrés los armones de la bicoca,
sed de agua he visto buen barranco esta tarde noche de manzanas
con pena de una niña que es oca y espejo y es toda amor;
cuando cunden las paces voluptuosas y negras de las rocas
y en el mercado del lenguaje se agotaron todas las nanas.

José Pómez
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Pandereta encerrada en los aires de las sienes
por fuego a la carrera esta amatista tirada
de calavera aloja dentro de sí apretada
la tierra con su peso el rumbo y la llave tiene.
El profundo que todo párrafo lo detiene,
el instante esperado la fuente de escalada
del encuentro, perdón la puente de la llegada
inesperada, pasa el cerro espartos y viene.
Queda enorgullecida amparada la chaveta
en el multipropósito costumbre horadada
como la espina fina es semilla voltereta
en los lugares signos perennes de llamada.
Pero todavía es posible el bien en la meta
futura que interesa con puerta vertebrada.
José Pómez
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El segundo rotundo.
¡Viva ella la poesía
el amor y Esther Williams!
La más bella del mundo
agua del mar profundo;
imborrable su escena
de candela en carena,
el capote de albura,
el prado que perdura
y escuela de sirenas.
José Pómez
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Se empeña todo el orbe muerto y amontonado
para no permitir la eterna sonrisa franca
del relámpago cuando otro se olvida la tranca
que costea el revés del invisible enrejado.
Sin deseo aunque esté en Linares y esté doblado
se apadrina un puntal telescopio en Salamanca,
y con los ocho libros de desplomada banca
se diligencia sin atenerse al predicado.
Se obliga al desparejo con terrible torpeza
de pez que siempre pica y sueña con un buen cebo,
se endeuda con las luces y por una promesa
se da al tesón de los tesoros de la tristeza,
y se empeña otra vez el hambre en volver de nuevo
al estanque dorado de la casa del huevo.
José Pómez
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Latidos de Villegas hasta en piedras son tiernos
antes es luego el fuego encendido en caserío
es costumbre que en todo lo que con él te envío
se mezclen y desnuden mis perdidos cuadernos.
Se aparten de la otra mirada por modernos
y caminen serenos por la calle del río
separados unidos con las cosas del frío
que allí estuve esperándote veinte mil inviernos.
Mudaron las raíces al sur que sigue aislado
con toda la mirada aguda de cirujano
y como una saeta implacable y al dictado.
De una hermana que ordena comprar todas las flores
haciendo llegar el dinero a tiempo a su hermano
forman sólida empresa de nuevos luchadores.
José Pómez
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La bella fragua del mar
que pasaba por aquí
hoy me llegó a preguntar:
¿Dónde vi el rubí iraní
del jabalí maniquí?
¿Cómo aguanta el pentagrama
semejante panorama
caminante de caminos
mi esquilmado campesino
engastado con la fama?
José Pómez
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Afectos simpatías y cariños
deciden los destinos como hermanos
húngaros son humildes y muy humanos
perfectos defensores de los niños.
Y cuidan de los árboles lampiños
con el viento detrás de las miradas
envían las estrellas de granadas
en paraguas de autora de los guiños.
Cuando el amor secreto rememora
radiador niquelado con adorno,
querida señorita voladora
devuélvemelos quiero compartirlos,
dónde está la bandeja de mi horno
donde viajan tres tórtolas y un mirlo.
José Pómez
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El percutor de los líquidos sombra
el estorbo piloso de la alfombra
la textura absoluta de la alfombra
donde miraculina siempre asombra.
Porque está cuneado el blanco asombra
noria que sustituye toda alfombra
regalando hasta dos nuevas alfombras
para el que sale del mal de la sombra.
Viveza de sutura y finiquito
explicado una vez con letra enorme
en pizarrón de los días gratuito.
Para que el descubierto este conforme:
¡Cumple todo lo hablado, quedó escrito
poema blanco infundibuliforme!
José Pómez
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La plaza de la espuma atípica, o
el exquisito peso del olvido.
La maternidad alada
en cuanto lodos no marchan
sola queda en el mercado
erguida y hecha belleza
monumento. A la luz lleva
juramento. No lo busques,
pensamiento es la mirada
si el amor lo hace más frágil.
Arte accesible y humano
profundiza con la mar
que en todo lo hecho con manos
hace el pasado al presente.
Existe un lugar eterno
recuperando un estero
y donde hasta entre armazones
persiste el remo sereno.
Como belleza persiste
inunda todo el mercado
el aire que alegra al triste
desde ese pueblo de al lado
con un tesón refrescante
de eco con iniciativa
pulcra escultura flamante
te dice con prisa viva.
Donde no estaba previsto
transita tu verso visto
las dos alas de palacio
al empezar la acogida
por el mundo y el espacio
brota la lengua esculpida
con el alma íntima pura
no hace falta traductor
paradigma de figura.
Mota imponente escultor.
José Pómez
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Octubre siempre se alegra.
Su boquita cercana
se aproxima, la quieres...
ya reposa su palma;
cuánto daño se para.
Las quiebras llevan idéntico destino
de una muy bonita mañana que alegra.
Su libro de corazón
como la mar es amado,
sus hojas te van contando
y sus tapas te enamoran.
Las quiebras llevan idéntico destino
de una muy bonita mañana que alegra.
Dónde nos encontraremos
como se encuentra este río
con esa mar de mis sueños
que siempre regresa ampliada.
Las quiebras llevan idéntico destino
de una muy bonita mañana que alegra.
Entremezclando el olvido
aparenta la rutina
sin devolver las caricias
con el temblor de la nube
como una fuente sin agua
esa pena está parada.
Las quiebras llevan idéntico destino
de una muy bonita mañana que alegra.
José Pómez
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Mi letra es un invento que me invento de más
que me invento de más mi letra es un invento
que me invento de más mi letra es un invento
que me invento de más.
Que me invento de más
el lenguaje de los días que llevas conmigo
el encuentro de los días que llevas conmigo.
Cuando invento una tarde sola vuelve a mi lado
sola vuelve a mi lado
y debo inventarla de blanco verde el principio
cuando invento una tarde
sola vuelve a mi lado
sola vuelve a mi lado
y debo inventarla de blanco verde el principio.
Niña donde nada había hoy regresó el amor
hoy regresó el amor
Niña donde nada había hoy regresó el amor.
Niña donde nada había hoy regresó el amor.
No quiero inventarte más quiero que tú me inventes
quiero que tú me inventes no quiero inventarte más
quiero que tú me inventes.
Cuando invento una tarde sola vuelve a mi lado
sola vuelve a mi lado
y debo inventarla de blanco verde el principio
cuando invento una tarde sola vuelve a mi lado
sola vuelve a mi lado
y debo inventarla de blanco verde el principio.
Tu palabra que al mundo describe en crecimiento
describe en crecimiento solo en ella me alumbro
solo en tu pensamiento solo en ella me alumbro
solo en tu pensamiento.
Si encuentras esa isla ve en medio de la mar
ve con tu alma y legisla ve en medio de la mar
ve con tu alma y legisla.
Cuando invento una tarde sola vuelve a mi lado
sola vuelve a mi lado
y debo inventarla de blanco verde el principio
cuando invento una tarde sola vuelve a mi lado
sola vuelve a mi lado
y debo inventarla de blanco verde el principio.
José Pómez
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A primero de Octubre se hace el cálculo figurado
trae el hombre delgado alegre una marioneta inglesa,
y aunque ha volado con los niños permanece inconfesa,
equipada con todos sus hilos y en perfecto estado,
resultando imposible que a partir de los treinta y tres
años por más que lo intente y destaque un hombre en cobranzas
en cálculo total o en la aritmética o las finanzas
estime con algún acierto la edad de una mujer.
José Pómez
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Sí, venimos.
Venimos de amor de la piedad llena de alma
y vamos de regreso humildemente a la vida
despegada del suelo con vuelo de la calma,
con renuncia de tinta que pesa en la acogida.
Y venimos...
Al sufrir por los hijos, y por la luz también
por lo que conocemos y siempre lo supimos,
y venimos a la entrega que sin recompensa
hacemos en la vida hasta que nos dicen ven.
Y venimos...
Somos el clamor, la fuente de un mañana amable,
el rumbo verdadero que lleva a puerto real,
la liviana pobreza el vivo motor más fiable,
o la lluvia de rosas sobre la mar de sal.
Y venimos...
Aunque las piedras, y todos los árboles mienten,
y somos del pasado y los únicos culpables
de todo lo más débil que las personas sienten,
somos la senda y el puente de un mañana estable.
Y nos vamos al amor.
José Pómez
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Vienen mareas vivas
lenguas de fuego lento
antiguas y creativas
verdades subversivas
en boca de un sarmiento.
Por allí están perdidas
y el toro te recuerda
cuando nadie se acuerda
que se inventan partidas
para que nadie pierda.
Recuerdan los corceles
si se apoyan en perlas
que apoyándose en perlas
se encuentran con los rieles
y no deben temerlas.
José Pómez
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Cuánta alegría
le quitan las comillas
se están curando
Se salvan como
fichas de dominó
convierten China

José Pómez
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Bella además se encoge en un milímetro cuando está cerca de ti.
Bella es como una pluma alargada en cumbre del derroche;
y aunque a veces parece solo un simple y hasta olvidado maniquí.
tiene lo suficiente para ser feliz en la noche.
Bella es una sardina algo flaca y algo lenta para ser sardina
en bella sopa de letras.
Bella es una sardina amiga de todas sus amigas las sardinas
en bella sopa de letras.
Un juego olvidado bastante viejo que se juega en el litoral
leyendo a escondidas y si no se llegan a podar esos enojos.
Bella te acapara la vida agradecida con amor maternal
y te ama cariñosa como un desierto que asoma en un vals de ojos.
Bella sardina te describe en el último disparate escolar.
Bella sardina juiciosa de escaparate y tesón de librería.
Bella no manda la pena bella sólo quiere escribirte en la mar.
Bella es su figura clara que la hace transparente durante el día.
Bella sardina enmarcada y hasta con otra sardina plateada
desaparece enlutada.
Bella sardina enmarcada y hasta con otra sardina plateada
regresa redecorada.
Poco será poco.
Menos todavía menos,
aunque lo hagas todo bien,
todo, todo, será ajeno,
y está sin hacer el tren.
Bella sardina en bastidor y hasta con otra sardina plateada
se lee y brilla esmaltada.
Bella sardina enmarcada y hasta con otra sardina plateada
presenta nueva invitada.
Bella sardina enamorada se convierte en sardina plateada
te devuelve la llamada.
Con la partida jugada
qué fácil ser imitada.
El cielo no te contiene
mi sardina estrella.
El viento no te retiene,
ni te dejará vivir
mojada doncella.
El mundo no te contiene,
ni te dejará teñir
delgada sin huella.
El mundo no te mantiene,
ni te dejará vestir
con sopa de letras, Bella.
Para los que nunca leen
la bella palabra España
va todo lo de aquí escrito
sobre Bella la sardina.
José Pómez
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Si levantas las piedras
con la flor de metal desorbitada,
replántale la yedra.
Tu espejo es un reloj adormecido
en la madurez sin mar detenido
que se ha quedado
allí engastado al tiempo.
Las cosas del tardar
se preparan frenéticas y fluidas,
donde poder labrar
las medidas del tiempo que saldrán
y así mezcladas hoy se mantendrán
ya detenido
y engastado en el tiempo.
Esta es una teoría
un súbito regar los limoneros,
regresa simetría
hace temblar de frío al inversor
y quiere decir pobre eres amigo
al labrador
que va engastado al tiempo.
Al decir de la edad
es visible a la luz del mediodía,
no es fácil la verdad
qué necesidad tienen esos troncos
qué fuerza les atrae y qué mandato
de crecer rectos
y se engasten al tiempo.
De tanto transitar
en los estrechos lazos de la unión
se dejó de labrar
las tierras plateadas con el viento
todas fueron la hoja y el aliento
sembrando amor
que engasta con el tiempo.
La rapaz enjaulada
ronca chilla sin pausa es la sirena,
y la voz afilada
que desorienta de nuevo el compás;
ayer se dijo y hoy también dirás:
Sí, se puede más
voy engastando el tiempo.
José Pómez
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Una unidad unida con el tiempo
al botón mortal del que te amenaza
con precipitar onda acorralada
en un recital de lava apagada
en tu incipiente sueño de las manos
como el rostro de un hombre hecho de piedra
como un viento que muere hecho un ovillo
de barras y de extremos encerrados
que se refugian en los labios blancos
tan lentamente como renunciando
a los límites nuevos y curiosos.
Sin pretender la espiga del amor
no duele la alegría de tus besos,
donde vive la pena amarra el hombre
como solicitando una ventana
a lo más hondo de tu bella alma
si lo permites. ¡Ay! Si lo permites...
lo notaré en la niebla más intima
acompasando en el mundo el aliento
de trece mil flores y de tu forma,
tus modos infinitos de columnas
intermitentes que hacen la llamada.
El festival de luces más oscuras
y más silenciosas es el semáforo
con la música donde habita alegre,
se alegra el confín del suelo y la nube
porque algunas matriculas de Otoño
son temporales que contemplan ruta
de un pájaro anillado sin maleta
si se viaja al cristal duro y del toro
la región fugitiva que lo ama
como música alegra no te olvides
que no me olvido y me alegro de verte.
José Pómez
http://pomez.net
Llora el Otoño de la triquiñuela,
el almorrón y el preso nunca quiso
crisis con vela sin tela y tutela.
Lalia, si no te portas bien te aviso,
no dejaré que hagas la quiniela.

José Pómez
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Si supiera escribir
lo que dice tu boca
tallaría mil árboles
en la orilla del mar.
Y multiplicaría
con mis manos tus rosas
del tiempo del rocío
trenzadas en sus troncos.
Amaría dos veces
con la escritura lenta
y con mi aprendizaje,
clara oiría tu voz.
Acercando lo cerca
de un secreto escondido,
en renglones pequeños
diría: con amor.
Inventaría signos
sin piedras y sin lunas
que hablaran muchos mudos
de tu almendro de mar.
Y abriría oficina
--descrita en la pureza
de un beso prometido--
en bella tempestad.
(A Lourdes)
(José Pómez)
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Hombres de las estrellas despiertos permanentes
--os he visto al llegar de regreso a vuestra casa--
con palabra, con fuente, con gesto y con sonrisa,
vistiendo soledad en unos instantes únicos.
Regresar al vivero atrasando la lejana
muerte nacida lenta, como olvida una trenza
donde nace el principio, con frescura de escarcha
desde que tocan el suelo no paran los saltos.
El alma sube un muro fabricado con franjas,
renueva identidad fronda con los desconchados,
con las caritas y las caricias de esos niños;
yo perdí todo aquello y hasta el cuerpo de agua.
Besos, lágrimas, besos, abrazos, cercanía,
niño, mujer, luz, música, palmas, alegría,
ojos que buscan ojos encuentran a sus ojos
con gratitud continua repetida en mi yedra.
José Pómez
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En el Oeste cansado

Hispano padre y humano
y con el ánimo helado
se le derriten las manos
y el sentimiento salado
cuando ella llega a su lado.
Agarradas en barrotes
esperan como capotes;
es invisible al encierro
el zapatero de hierro
que huye en el bote del brote.
José Pómez
http://pomez.net
Primera calle del mundo
inventa como un rió hondo
cinta en la frente con flores
origen del alce alegre.
Recibe con mil helechos
infantil juego el futuro
vencedor de la rutina,
extrae lirios de agua y
retorna al tren más veloz
amiga de los caballos.
José Pómez
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En tu búsqueda va toda
la Paz, es como un túnel,
una belleza en tirantes,
o como un blanco depósito
completamente relleno
de la mejor propiedad
de tu alma; que yo llamo,
sensibilidad Fátima.
(José Pómez)
La democracia es como un remolino
de libertad, es un portal amado
que gana la ciudad madre del vino
y es río que regresa al alumbrado.
Si está pensando en ti como parece
es fábrica de azúcar sin tejado
y si no es rescatada hoy amanece
vieja y abandonada sin cuidado.
Como la paz de blanco es muy viajera,
mella y falta en la sombra de las señas,
y es como un paso a nivel sin barrera,
y mi paraíso de las cigüeñas.
Hecha con los ladrillos olvidados
de la verdad y en ella ser salvados.
José Pómez
http://pomez.net
Con la bonita letra
que se escribe palacio
o que se escribe Petra
en fondo del espacio
Cibeles busca moda
que eterna permanezca
como esa tierna boda
que en el tiempo florezca.
No es el gris ortopedia
no es el blanco ni el negro
ni el tacón ni la media,
es amor y me alegro.
José Pómez
http://pomez.net
Lira sinfónica.

Se pagan las piraguas
se desmonta el tablero y el tinglado
y se encienden las fraguas;
que en medio del tornado
al final del Verano huye el mercado.
José Pómez
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Los maños del Miño aun no lo saben
que tras el desvelo de la moza
aguarda el cepo de la esquina
y el tenebroso árbol más reseco
como volando el ala en el suelo
se crece la bruma y a la vez...
aburre el trofeo del peldaño
con mi ignorancia y con mi presencia
es como una acera temblorosa
donde la huella desaparece
es marca que no se aprende nunca
y se borra indefinidamente.
Qué poco es mano y qué tanto es alma
suelo bajar a la arena todos
los días con batalla y diluvio
voy aprendiendo de buena mano
a chocar de nuevo las miradas
a acariciar sus sueños enormes.
El maño no sabe de fronteras
son clamor de los muros de antaño
si averigua algo de ellos de pronto
todos los guantes quedan pequeños
como si no leyera de cerca
como si necesitara amar.
Portar con orgullo la chivata
el mal disimulado garrote
el más eficaz quebrantahuesos
la vara que cura los pesares
en todas las latitudes nuestras
y en todos los rincones del mundo.
Al hombre de máxima estatura
la propia hormiga a veces se calla
sin tiempo no madura y sin vida
entraba al verdor de la espesura
enfrentando odio contra los gritos
robando moniatos entre ortigas.
José Pómez
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Hay: suspiros eternos en tus ojos,
ventanas de los trenes del barrero,
y en el improvisado varadero
de tu puerto se olvidan los enojos.
Aún mañana y cuando ya no esté
en tus noches serenas lo sabrás
y como un pensamiento lo tendrás
porque a tu lado yo me detendré.
No hay nada duradero sin respeto,
sin el se hunde en la noche el refranero;
pero soldado a él como un marinero
te reconozco amor en lo concreto.
Por más extraño que venga el mañana
sin preguntarle nada le amarás;
a qué seguro de amor le podrás
decir que le querrás también mañana.
Por donde sale el Sol en esta casa,
eternamente está la bella cruz;
cuando la noche se rompe en la luz
dulcemente nivela mi barcaza.
José Pómez
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Aitana hija de Susana

Latido del destino
mezcla el mundo al farol
del chino y filipino
católico español.
El deber escolar
en calle de la audacia
no se podrá evitar
ni con un muro en Asia.
Y una tarde tranquila
detrás de la montaña
el dragón y Manila
volverá a ser España.
José Pómez
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Cueza una venda elástica que es llamada hipoteca
aunque el tiempo que venga practicará enrudecer
con balada y sabor es tarea inútil y seca;
si convencer a una mujer es renacer y ver
como la enamorada prisa imposible en la vana
pena irrevocable: que ningún tarteso se escape,
que surja sin temor inminente cada mañana,
y no tiemble la tapa de esa olla; cuando se tape.
José Pómez
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Yo consigo leyéndote alegría,
no existe nadie más adulador
en orbe que ese librepensador
que pondera y proclama tu valía,
tu humildad, tu grandeza y valentía,
te convierte ipso facto en servidor
de la flor que llevó al recitador
a abandonar la duda. Y si te fías:
los sentidos y los pies ya no pesan,
y se hacen propio el tropo y la mesura;
como los siete nardos que embelesan,
como la censura en alguna zona
el infinito tiene una abertura.
Óyeme, ¿sabes lo de Badalona?
José Pómez
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Un desencuentro añejo no rompe una figura
es toda ciudadana honrada ondeando y dando
gracias mil porque las yeguas no tienen caballo;
quizá porque encontró ella solita la herradura,
ya no se asusta ni cuando le tiran del bolso,
no le teme la dama: ni al levante, ni al rayo,
ni a la premura lenta del aprieto. Y amando,
¿quién lo puede dudar? --Hoy os contaré un secreto--
vive en la ciudad, y en el jardín del desembolso
dando todo lo que tiene a sus hijos y nietos.
José Pómez
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Como una tienda en medio del desierto
allí aparezco amando y te comprendo;
he visto el corazón que está sirviendo
acero en el mayor de los conciertos.
Eres la plaza la yerba alguien cierto
el párpado el dintel que está sonriendo,
tu habla regresa en la piedra viviendo
con el agua y la música del huerto.
La verdad se adelanta como lluvia
con la sabiduría de ignorante,
y con tu ayuda se presta y diluvia.
Con certeza encuentra un lobo aspirante
que para urgente la penumbra rubia,
el tiempo, y el tacto de todo amante.
Desplome siempre avante,
vive un músico y toca en helipuerto
que perdura así mil años abierto.
José Pómez
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Buqué de trece
rosas secas aislado
en fondo blanco
José Pómez
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En limonero
finaliza el verano
y vuela el oro
(José Pómez)
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A veces una plancha vertebrada
sirve elevada con el tiempo adverso,
y lleva en amarillo escrito un verso
bajo las olas de la mar rizada.
Ola de plastilina moldeada
con tesón con valor y con esfuerzo,
lleva un calco un país en su reverso
la única familia que es laureada.
Y a veces una tabla azul de alma
pintada frente al manco es la raíz
principio y fruto hermoso de la palma.
Va escrito: oso sin osa no es feliz
hace las veces de la mar en calma
el profesor que enseña al aprendiz.
(José Pómez)
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Te cambio un sable eléctrico olvidado
con bisagra metálica soldada,
va con un nombre de mujer tallada
todo el conjunto escama plateado.
Junto a un barril de oro decorado
sobresale en el centro su mirada,
y el ramillete en flor y va firmada
una placa dorada atornillada.
También cambio una pieza de marfil
muy artística sufre como el solista;
aceptaría un click de famobil.
En este cambio sobra oportunista,
advierto a todo el público infantil;
debe abstenerse el flojo y el prosista.
(José Pómez)
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Cancioncilla del empleo.
Ardiente logro de capas
un trabajo es como el agua
se ha borrado de los mapas
escaso desierto rosa.
Como un firmamento roto
que por su culpa va hundiéndose
la proeza sin piloto
aceptará cualquier cosa.
Estudia el zapateado
sobre un perfume sin tarro
tumbado regresa a nado
a la empleada virtuosa.
Mismísima Dulcinea
la mal pagada por horas
parada enfadada emplea
mímica que es poderosa.
José Pómez
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La libertad
es la casa y destino
de los más pobres.
(José Pómez)
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Primera primavera, madrugada
mundial, viento abanico inabarcable,
ausente de los fuegos y del tiempo,
sigue a la espera de ese rayo verde,
de los fríos ardientes, de la tarde,
en la puesta de Sol acurrucados
se miran las personas que se quieren.
Ya no existen los sueños en los montes,
desaparece la selva arrancada,
como unas enormes bolas de piedra,
y como transportada en unos sacos
es arrojada en las conciencias sauce,
en los ombligos sordos, en las caras,
que no soportan ni la suave brisa.
La nueva raíz iba entrelazándose
iba según el fuego y ocupó
el lugar del mismísimo hombre Hércules;
pero inmensamente más fuerte en Valle,
en colina invasora en todo el orbe;
y no conozco aún las lagartijas
que te ponen las comas más temblonas.
Digo: sin error que nadie es más grande,
perfora con sus ramas esa pérgola,
como aproximación sutil al mar
viene del cielo sabe bajar de el,
fundirse por amor como un helado
fino, fino, en sartén y en el fuego;
lo debía de ayer arco oscilante.
En la lona del banco acurrucado,
ahora sentado ahora acostado,
ahora ilumina y ahora sueña;
como un pequeño niño tareero
con destellos de mi farera hermana,
sí, sí, todo yo soy tú allí sentado
como un pequeño eléctrico dibujo.
Notábase el coral toda la tarde,
y yo permanecía en los olivos,
iba aumentando la rama delgada,
y yo permanecía en los olivos,
desviaban las curvas según el juego,
y yo permanecía en los olivos;
gracias a Él aún creo en los olivos.
(José Pómez)
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Llenar las luces hechas con la sombra
y comprobar que lucen otras luces,
palpar como lo hacen esas luces
en momento de los pájaros sombra.
Cantar que el árbol de piedra es un verso
que observa sin mirar y que la vida
que vence es el alma de toda vida
en cada instante que calla el reverso.
Fida alabarda que no espera noche
quedó perdido igual clavel, que piano,
la pequeña escalera y pasamano
con los gratos misterios de antenoche.
En la cosa de la juventud falta
la pequeña escalera y pasamano;
cuando se pierden letras en la mano
son muy pocos los que se sobresaltan.
Buenas noches, un río un santo un bando
de Sol y Luna en tarima que exalta,
en la cosa de la juventud falta
aunque el sabio se vaya perdonando.
La pequeña escalera.
(José Pómez)
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Una flor chinita
sin dudar ofrece
perdón a la zeta,
y de inmediato
perdón a la pe.
Con una sonrisa
invierte el desorden,
intercala la a
del amor eterno,
y queda perfecta.
Pequeña y delgada
con su poca voz
le grita a la fuente
¡Haya Paz Señores!
¡Haya Paz por Cristo!
(José Pómez)
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Virtud es una
playa de cinco olas
bien entrenadas
José Pómez
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Ella el prado y el león.
Sí, soy un paciente estúpido
no es fácil. ¡Eh de admitirlo!
Y se te cortan las puntas
de los dedos si lo intentas.
Yo lo hago de tarde en tarde,
si los cortes son profundos
siento el dolor de las flores;
si continúo el trabajo,
¡ay, todo brota y se da!
Si me pides que no sienta
tierra fiel de regadío,
la musa hace el todo el verso,
reparte todos los frutos
en sus destreza suprema,
se olvida maldad y plaga
con bien entendido amor;
pero verdaderamente
quizá sólo sea un eco
que me impulso con tu sombra.
(José Pómez)
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Y presume existencia de morena
Cerca a la dama nocturna amanece.
Isabelita lleva pajarota,
ya está encerrada la luna algo rota,
ha quedado más bella que claveles.
Para agrandar los últimos valientes
ha llegado al fin la ansiada derrota
que en la edad avanzada palabrota
escandaliza como un gepeése;
Que derrocha en la esquina contoneo
con el hombre delgado mareado
presume en su existencia de morena.
Aireado se queda el cuchicheo
oído en el nidillo engurruñado
con dulzura ondeante de sirena.
(José Pómez)
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Esta tarde de selva
algunos que no viven
quieren cerrar la luna
dejarla para siempre
sola y deshabitada
alejarla del mundo
y olvidar su reflejo.
Perdidas en el tino
me piden una firma
dos ninfas infantiles
para que siga abierta
en las noches oscuras
para eterna disputa
entre perros y gatos.
José Pómez
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El jardinero de versos visuales
Es más libre en la mar que la esperanza
cuando el carril del Sur es redoblado;
viaja a Colombia, de nuevo es enviado
por ser una persona de confianza.
Su perfecta y exacta semejanza
con el claro en destreza de abonado;
le sostiene en el aire ilimitado
la cúspide viviente de enseñanza.
Sin vanidad, sin prisas, y sin focos,
con la soberbia ausente, quedan pocos:
el jardinero de versos visuales.
Agustín cría mil pavos reales
en su parcela amada de los pinos
para alegrar la vida a sus vecinos.
José Pómez
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En aquel valle
no dejan de decirme
que no me olvidan
suman montaña y pérdida.
Me queda terminar
el nuevo espejo
naranja con la mar
de azul y verde.
Hoy no me alegran
los muertos bronceados
van desde el cementerio
a la victoria.
La tejedora
en su sombra de luz
del pozo ignora
que crece con la luna.
Te reconozco errante
el viaje nuevo
sigue encontrando versos
para vivirlos.
José Pómez
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Luego vinieron otros cimbronazos
fortísimos, y como de mi espada
al tajar mi montaña esa empinada
que está detrás de ti abierta en pedazos.
Gracias a él me quedan estos dos brazos
sumergidos en la espera empedrada
que emergen con la fuerza de varada
para luchar por ti de los rechazos.
Me regresa una fuerza sutil brida
de año sin falta vuelve solitario
un recuerdo más vivo que la vida,
el esfuerzo anual la tremenda herida;
por fin ya pasó el aniversario
del primer día malo de mi vida.
Y a él, y allí, regresé y de nuevo acudo,
al diez de agosto de mil novecientos
setenta y dos, el año sordomudo.
José Pómez
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Ladrones lavavajillas.
Son las hormigas polares
que compran todos los juegos,
llegan con bancos de fuego
a recorrer olivares
con las piraguas glaciares,
de oro desierto rehecho
en mármol crema de helecho;
el frío de la ecomomia
siempre mordisquea gomia
no se cansa en el repecho.
José Pómez
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Acróstico a Jenniffer como un cántaro.
Da la sombra en tu pecho el ave alegre
eleva el vuelo pura y más bendita
liberando en el mundo la conciencia,
ordenando al cautivo libertad,
no es extranjero el hombre ni es extraño;
imagina quien soy sin las estrellas
xilema de la mar tierra de sal.
Relámpago de la danza de piedras
eres el faro, mar llana, y orilla,
gramática de puerto claridad:
inventa quien soy, --no me lleves alto--
alcánzame las uvas que no llego.

José Pómez
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La deuda, la deuda en dulce
amanece de repente
la deuda, la deuda en dulce.
La dama dejó saludo
alejándose de ella.
¿La deuda, la deuda en dulce
ha calado entre los vivos?
Pronto la dama estará
más cansada y más alegre
pronto la dama amará
la deuda, la deuda en dulce,
podrá vivir el amor
con la dama silenciosa
del terrible ensalzamiento.
¿Qué le lleva a ensalzamiento?
Además están los bancos
por encima del paseo
la deuda suave la deuda;
y bajo el mar esas nubes
como en sus casas sentadas
me quieres estoy seguro.
Y con un corazón doble
uno solo un solo amor
la deuda suave la deuda;
con sus risas me llevó a ella
pronto al principio seguro
pronto que al principio ensalzo
enamorado con deuda.
¿Mi silencioso hormiguero
embelesa ensalzamiento?
No hay nube encima que canse
compartir felicidad
con ella causa alegría
la deuda suave deuda
¡Me quieres estoy seguro!
José Pómez
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Anunciado que es cierto
no existe en el tatuaje
amalgama de encuentro.
Noche convaleciente
otorga timidez.
Donde costumbre era
universo de piedra
estelar sin destino
ríe con pensamiento
manda la flor que falta
en cuna del flamenco.
José Pómez
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Contigo en permanente simetría
el ascua de la noche alumbradora,
el brío del relámpago y motora
de ese jardín tan falto en puntería.
Y digo: no se vende en librería
ni en rastrillo tal fuente propulsora
que se acerca a mí como mi Pastora,
la bondad se transporta en tubería.
Es alma acantilado de una parte
socorrida en la grama maratón
al ser suspiro como un estandarte.
Un fandango irlandés, invade Europa
con dulce voz quebrada de emoción
ya camina, ya corre, ya galopa.

José Pómez
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Francamente, jamás pensé en hacer esa foto
ribeteada con claridad y cala al fondo
apareja el vestido de costa conileña
igual que una chicharra atrae el sol a su cara,
logrando lo imposible sólo con un saludo
equilibrista de las armas y de los prados.
Cosas con causas, infante alado, sal presente,
incluso de la musa de morenos oídos,
la pediatra no pare y no quiere ningún niño,
leyes escarmentadas sin imaginación
otean horizonte nocturno de alcancía.
José Pómez
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Danzan mis ballenas por tu suspiro
hay que ser marinero para hallar
la rosa de los vientos en tu hombro
que marca el Norte sin ninguna duda.
Tu ayuda de paloma siempre vuelve
desde el principio al fin de los balandros
perseguido en el tiempo soy consciente
que he encontrado en tus labios que me quieres.
José Pómez
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Ya no estás con los huesos de los patos en flor
y ya no llevas brazos de noche y pasaporte,
la imagen que renueva su recuerdo en la fuente
es distancia a la realidad la única unidad.
Hoy no vino el poema con una musa o hada
ni con las hojas rojas de luces y corales.
Si te cruzas de pronto con luna deformada
todo tu cuerpo queda delgado y estirado.
No existe la neblina terca errante asolada
en los árboles de revoloteo y de túnel
quizá el destino de niñez sin roturas llegue
como la dama del arco como tarde fresca.
No puedo terminar esta ortiga de alabanza
sin decir además que este puente se sostiene
con brazos y con piedras y golpes de cariño
¡Ay qué bien se venden los espejos mentirosos!
José Pómez
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Astigitano
valle ladera monte
molino y viento
José Pómez
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La escueta injusta se revira anclada
a todo amparo fresco reticente
como en la luna de cuarto creciente
convive erguida con bella girada
cuando medita en su equilibrio argente.
Pericia torpe extrema y adyacente
cuelga del aire toda deshilada
una liana de manos esposadas.
¿Cuándo vencerá mi Norte inocente
izando prenda rota y entregada?
José Pómez
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Ya no me funciona mi cuerpo Octubre
cuando camino por fuerza sendero
nunca quiero dejar en el mis huellas
solo dejo tras mi paso las suyas.
Con la Paz que lo envuelve me llegaron
sus sonrisas, me cuentan las fronteras
que existen inventadas entre hermanos
quieren nombrar dieciocho y no lo hacen.
La tozudez del mundo es toda nuestra,
un dolor imposible de ocultar;
porque estoy muriéndome enamorado,
y todavía puedo imaginarte.
Une: diecinueve, veinte, veintiuna...
si acaso escribes al besar el agua
en Octubre eterno amor mio recuerda
las cosas que me impiden ir a Chile.
José Pómez
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Si obviamos las corbatas de pena
la serenidad está contigo
como el viento el agua y el amor
en el edén, y llevas la calma,
la pulcritud de toda la mar
la garantía eterna esa carga,
la traída de los alimentos,
la potente gotera del pato.
Sí permanentemente en tus manos
recuperas prisas halas lazo
miras el calor hallas la causa
anulas tretas rodeas metas
presientes la miel y ves verdad.
José Pómez
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El artesano del estoque amigo
con la traba más dura, --sin reproche--
sabe apagar la llama del derroche;
por ti limpio: es bendito, y es canijo.
¿Cuánto verso estará inmune contigo
emblanquiñado que ampara en la noche
al perdido al hallado y al fantoche
que hiere sin querer con los estribos?
¡Los contadores de colores vivos
llevan sandía como gema en broche!
José Pómez
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La mujer es poesía
se esfuerza en abrir ojos
y al besar las postillas
abren todo cerrojo
viejo en haza baldía
de repente y al golpe
de todas las sombrillas
en todas las regiones.
Esta mujer hermosa
lo que busca en un padre
es un hijo feliz
y ser la mejor madre.
Saliendo de la vida
en la sombra y cubierto
el hombre es el poema
de los ojos abiertos.
José Pómez
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Fuentes mi mar
almacena con sal
torre de Sol.
Con torre y Sol
reza un día completo
Fuentes del mar.
Sol de la noche
en la curva estrellada
la nueva era.
Sombra derrite
orza de la manteca
sobre esa mesa.
José Pómez
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Charrancito.
Si te preguntan por el de la Paz
un grupito de niñas trepidantes
por la plaza que ocupan sus costillas
visibles en el pozo de exigencias.
Puedes indicar el final de calle
con suave gesto que trae la mar
igual que una sonrisa de castilla
de tus ojos que brota de repente.
Y con veintitrés mil aspas cercada
busca agrado peinado así influyente
una muchacha que besa unas manos
en la tarde ribera anda con vida.
Si te preguntan por el de la Paz:
es río subterráneo y en su paseo
es un vendedor de mantillo viejo
envestido de niño que te ama.
José Pómez
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Días felices
en ti estoy muy contento
eres quien quiero.
José Pómez
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Brazas azules viran maravillas.
Con mínimo relieve esta remota
dama de tierra agua y aire tricota
el cierre permanente de escotillas.
Con la verdad se pierden las horquillas
se nubla toda la nube patriota;
amiga, dicen que está tu arpa rota,
que te cuelgan dos cuerdas en mejillas.
He tallado tu perfil de consejos
un verano de hermanos veteranos
que crecen con los ojos muy cerrados.
Y en tu frente de claros despejados
queda solado el lago con espejos
tu pendiente de lirio está en tus manos.
Y ponen los cristales contra el viento
engarzando madera al juramento.

José Pómez
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Bien abrigados
marchan los segadores
en el Verano.
José Pómez
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Y es así como el que dice...
Mil millones de velas buscan universo que las contenga.
Para Alma la velada por la vida que no se apague,
un día del mes de Julio todos los niños del mundo,
despacito y a lo lento, se sentarán en el suelo
primero y luego a lo largo tendidos por esas calles,
por casas y jardines, por plazuelas y por terrazas,
todos los niños del mundo así se harán los muertecitos,
se quedarán inmóviles; para pedir unos brazos
fuertes como los de sus padres o tiernos de sus madres,
y en el mayor de los casos, los brazos de sus abuelos,
quizá reclamarán de este modo que acerquen oídos,
y ellos, todos los niños del mundo, con ambas manitas
haciendo de pantallas para que no se entere nadie,
preguntarán a su padre a su madre y a sus abuelos,
y hasta todos nosotros, --que vamos como si las manos
no nos sirvieran para nada-- sí ellos preguntarán:
¿Cómo se llamará papa, la pequeña nueva hermana,
"la última hoja, sin ser amada y que se quedó en la rama"
y subió al cielo sin haber vivido ni una mañana?
Sin esperar respuesta de padre o madre o el mudo mundo,
porque no hay nadie en el mundo que pueda justificar
muerte premeditada de las criaturas no nacidas.
Y mirando sus caras de cera a las velas mayores,
todos los niños del mundo se levantarán del suelo,
y ese día de los primeros de Julio al unisono.
¡No estamos muertos! Gritarán todos los niños del mundo.
José Pómez
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A un pájaro adornado con colores,
o el ascenso fugaz al desatino.
Volaba con la prisa de poniente
sonaba especial como en una cueva.
Llega al observador cuando comprueba
un aleteo entre hojas sorprendente.
En primera flor muestra residente
en la fresca de la mañana nueva;
ha llegado a sombrilla alta y longeva
con acceso fugaz a eterna fuente.
Con aguardiente, con siglos, y vino,
se posa parón del edén fortuito
bien alejado de lo que es un trino.
Un lorito es lorito de un lorito,
que permite mudanza de interino;
porque han pasado cosas hoy maldito.

José Pómez
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Ya puede estar la banda distraída
Ya puede estar
la banda distraída
por circular
lenta aburrida,
interpretar
como ambidiestro
mudo sonido,
y hasta mal nuestro
himno querido,
puede que suene,
si toca un nene
lento y lo hace de oído.
¡Este himno no se ha oído!
Que con el tiempo incluso
pueda olvidar
o caer en desuso:
mariscar bajamar,
mas que no suene
esa nota del nene,
o el bajo con pleamar
en playa prometida.
Pero siempre por siempre
mientras que exista ola
y no otra moda
la villa toda
será española.
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José Pómez
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Relojes de madera cronometran el tiempo
sus relucientes péndulos penden de cadenas,
son sigilosos rompen todas las tristes penas
y desatan hermoso terrible pasatiempo.
Parece un viento con abalorios de renombre
parece un refinado grano de tejedora.
¿Cómo será su nombre? Puedo pensar ahora...
Y al instante saberlo de sus labios su nombre.
¿Qué quedó apuntalando las nerviosas balanzas
y llevó la respuesta acertada hasta el piloto?
¿Hasta cuándo estarán conmigo las esperanzas?
¿Qué es lo que hace unir siempre los pensamientos rotos?
¿Qué es lo que hace una zanja en el alma y no te informa
que puedes tenerla a contrarreloj toda arada?
La tierra es como el oro no vale nunca nada
a no ser que mi amigo te talle y dé su forma.

José Pómez
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Desolado todo un pueblo
mira los fuegos vecinos,
el romántico es la seda.
Tronco desolado arde
como el árbol de la mora
con lealtad y disciplina.
Comienza con la certeza,
le queda intenso trabajo.
Titanio de la alegría.
Volver a unir todo un pueblo,
¡cómo crepita ese tiempo
cuando se agota la seda!
La esperanza en todo pueblo.
Mira los fuegos vecinos.

José Pómez
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Nueva tecnología que guiña como un niño
al viajero incansable no le gusta viajar
las ciudades sin alma, el sueño sin soñar
y responde al Sol que en su vallado le hizo un guiño.
Sin ningún cruce físico ni siquiera en plaza
yo soy un niño chico y él es un hombre antiguo
al pasar a mi lado enseguida me santiguo
porque yo sí sabía quién era en la barcaza.
En manos y en pies él lleva todas las virtudes
y yo soy quien no tiene ninguna es mi pobreza
de la que no podré librarme con mi rudeza
me comprimo animoso en todas sus certitudes.
Se aproxima el momento ahora en ése elegimos
con tensa opción mirando dentro y en lo profundo
el nuevo esclavo aquí para la cárcel del mundo
en pared de teteras presuroso con mimos.
En la tarde de lobos que todo dirigente
intenta evitar con una trampa al panorama;
el más resuelto alzando un poco su voz exclama:
que levante la mano el que sepa de poniente.

José Pómez
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No me resultará fácil inventar palabras
donde todo sucede y es por primera vez
el eterno repecho antiguo de nada y Sol
que vaga por desierto donde ladra la Esfinge
y despierta a todos los hombres que se dormían
en el asesinato del letargo y de suerte.
Desmedida la hora de mi reloj de sol
como es desmedido el caudal del río Genil
la eterna pesadilla revela que podemos
crear el cielo dando nuestros brazos al mundo,
en la igualdad de los hijos va la Paz soñada,
con norte derretido y sin agua en acampados.
No haré ni un verso corto a nuestra desolación
no haré ni un verso solo contra el mar de Inglaterra
no haré universo contra mi espada y mi balanza
va nuestro espejo dentro que es nuestro salvavidas;
la llama que reluce y ahuyenta toda sombra
incluso las que llevan forma de mapa roto.
Por ello he regalado atlas al hombre delgado
algunos diccionarios sin las palabras nuevas
los libros que tenían las letras invisibles
y los libros que no tenían letras visibles;
¡que todos como los árboles son tan hermosos!
y como a ti, a mí, no me importaría amarles.
Son el tesoro y el cuerpo de todo infinito
del que vino y vendrá de nuevo para quererles,
por la palabra que encierran tapas y hojas viejas;
que producen reparo breve y luego tu asombro
en los que dicen cosas del cielo como: "luna
eres lo que le falta a mi Cruz todas las noches".
Nacen todos los días millones de palabras,
están todas escritas y desde Adán y Eva
no he inventado ni una, siempre leo las mismas;
pero todo sucede y es la primera vez.
Por primera vez toco tu mano y con tu mano
te escribo un verso reclamando una unión perfecta.
José Pómez
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Extremada que hoy despreciaste un querer
por un hombre que tenía mucho dinero
lo viste tan bien vestido de caballero
y que a tu reja se acercaba a cuatro pies...
cuando el que está pobre no puede mantener
todo ese lujo que requiere tu persona.
Si es él; --el hombre rico-- el que a ti, te ilusiona...
con orgullo vivirás sin nada de sobra,
que es el pobre el que aprovecha lo que a otro sobra.
Si al que tanto te ha querido lo has dejado...
tan sólo es por tu culpa y por tu mal talento,
que abandonado se revuelca de contento
en las plumas de la pava que ya ha pelado.
Andanada adaptada con los prietos tiempos.
José Pómez
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Cuando se aleja blanco se ve negro
el color que derrite el indignado
dice se fue con huellas en tinglado
y con trozos de los pies blanquinegro.
Vertical y unísono está parado
como hermoso allí aquel flamante suegro
hippie viviendo vida de consuegro
y no es por no ser joven tolerado.
Que es culpa de mi amiga coherencia,
dejaré acampados iré a los trigos,
y segaré invisible sin contrato.
Fundiendo los metales con paciencia,
me centraré en el tres más inmediato:
el verano mi chica y mis amigos.
José Pómez
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El día de la Villa
Fría el que llena
el teatro al completo
con la cantera.
Vernal guitarra
el relámpago activo
diestra de oro.
Lobo mi amigo
contrabajo del cielo
rincón del son.
Salvador eres
sensato y más sereno
como un violín.
José Pómez
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Tengo trabajo pendiente.
Me dicen que fui premiado,
gracias a ti otra vez vivo
la amistad sin la tristeza,
y porque desde aquel día
imposible de olvidar
de Agosto, tengo pendiente:
levantar la encrucijada,
encauzar a los geranios,
derramar cielo otra vez
sobre las piedras del suelo
del patio más milagroso
y que ayer te vio nacer.
Y flota en la galería
como en un cuadro de niña
la eternidad que se espera
con estrellas andaluzas
brilla como entusiasmada
se torna su cara un sol
cuando lenta sobrepasa
la antesala cristalera
que conduce al reencuentro;
lleva esta luna dos pájaros
¡ay! mi patio es la ventana
dijiste: por donde Dios
mira las almas de casa.
Sobre ramas del limón
camina un camaleón
¿te parece una mentira?
yo te digo que es verdad;
como cuando una navaja
talla a escondidas en manos
de un abuelo un caballito.
Como el jazmín del aljibe
y los dos o tres colores
que ya nunca no se cansan,
viven y no se cansan más;
porque en esta tarde noche
tú le pones la alegría.
José Pómez
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Descansa en Cádiz
en todas las farolas
una gaviota
José Pómez
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No basta el podar arbusto
ni el barrer todos los chinos
y en zahúrda los cochinos
para evitar el disgusto
futuro al mayor que es justo
tienes que amar el desván
para bien o para mal
lo diga el grillo o triguera
nunca hay que montar la era
hasta después de san Juan.
José Pómez
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Lo escribirá
un niño en la escalera
en tono azul
desconocido
qué grandioso horizonte
y no se ve.
José Pómez
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Ya no te pintas con una
rosa en agua sumergida
en su última zambullida
frente a tu casa laguna
si en ti divide la luna
con la coqueta camella:
--si el cristal es la doncella
con transparencias te alegras--
narran cuatro manos negras
reposo de la epopeya.
José Pómez
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El fondo del tesoro
La cabeza se cubre a pleno Sol
por ser lo más sensato en el Verano,
hace nido escapando de lo humano
persistente en el viento vive oriol.
En campos imagina girasol
y al fin y de repente es toledano,
y como cualquier otro veterano
lleva arena en los pies el español.
Otra vez queda con la quilla en seco
suspiros consolados y tranquilos
destacan en la tarde con aceros.
Con la fortuna y garbo esconde el eco
la escalera quedó bajo los tilos
donde son poderosos los sombreros.
José Pómez
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Con los buenos sentimientos.
Se ven notas alentadas
y como crece el virtuoso
en el ritmo tembloroso
con las uñas afiladas,
quedan las piedras talladas;
para el pozo sin brocal
en el ámbito rural
que cultivan la centella
en los campos de la estrella:
soldadores de metal.
José Pómez
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Con verdad todo se aclara
llora la anciana longeva
el hombre de corcho eleva
una mano hasta su cara.
Donde muestra dibujados
un corazón con un pájaro
un pájaro que es un pájaro
unas montañas y un lago.
Cuando se acaba reintegro
un cohete que no vuela
es la espiral de la abuela
un saco de nieve negro.
Hasta aquí llega el reflejo
cuando cuatro nubes chocan
y con sus gritos provocan
a un solecito perplejo.
¡Pido no ver esa esquela!
Porque sin ser regañado
crecen abusos y enfado
de un mal nieto con su abuela.
José Pómez
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La joven poesía nunca envejece
puebla las liras con llanto de niño
en su destreza el tiempo vuelve al niño
no se arruga si la estrella envejece;
siente siempre aquel verso inacabado
el propenso universo que comprime
y que inventa una voz que se comprime
en pecho del oficio inacabado.
Se vuelve la mar más joven en prado
la aurora de la flor de Castellón
regresa escrita sola en Castellón
qué alegre está mi amada en este prado;
ve la suerte que pasa acompasada
con el ocaso está la mente hermosa
más ágil y más pobre y más hermosa
me bebe y me recita acompasada.
La abandonada tarde en propia espada
vive de nuevo grácil y se salva
siempre bella con poesía que salva
y combate como una nueva espada;
y son sus letras las trece mil manos
que interminables como un resplandor
no se van de alumbrar el resplandor
si toca un instante en rimas tus manos.
Le fabricarás al río una boca
perfectamente hecha de azul y verde
que el grupo de flamencos vuela verde
vuela azul y revela de su boca:
que un pulso acelerado es otro verso
es llama que persiste con los fuegos
en el interior mismo de los fuegos
de una mirada que nos cuenta el verso.
José Pómez
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Dolorosísimo
vive desdén
poema nacional
hombre de bien.
Primeramente
aceptación
hoy tú mañana yo
por tradición.
Un solo amor
reencontrado
Victoria con tres céntimos
acorazados.
José Pómez
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A ti la bondad del mundo
acude sin tú saberlo,
a ti mi pequeño hermano
regresarán las sonrisas,
a ti niño desvalido
del otro lado del mar.
Quiero llevarte esperanza
y mientras tanto te llega...
toma el agua de la paz,
la llevo en verdes maletas,
para que bebas y juegues
con esa rana del alma.
José Pómez
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Hace falta más grasa, que los hierros con agua,
se gastan, van formando capas, y se separan,
en el estrecho del aíre estilos se paran,
y con maleza llega puntual a la piragua.
Dejan de escribir bien de uno que es de Nicaragua,
y del otro también; porque sin ella se varan,
los martillos, y las columnas se descascaran,
se despegan, y rompen sin ayuda de fragua.
Quizá ocurre que es como un castillo por variada,
en grumos o pastosa, poco estorba, ni aislada...
Se disipa tan pronto que encausa al despistado.
La grasa es un remedio antiguo nunca olvidado
que bien ya sirve para una bisagra oxidada
y chirriante igual que para aliviar de un resfriado.
José Pómez
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Es el apoyo del mundo
es la verdad sin orgullo
el único responsable
de logros finales.
Y el último guitarrista
que hace vibrar la fortuna
con deber de cuerdas ama
apoyo del mundo.
José Pómez
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Marca sin hora
en el banco arrugado
activa mente
Habla con mora
el pepino español
es inocente
José Pómez
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Tu sensibilidad calma la gala,
tu fortaleza crece en escolleras
cobijo de tu alma que me mira
y de tu mar secreto.
La noche clara lleva tus lunares
cuando te pienso vas acariciándote
tu hombro derecho con tu mano izquierda
de tu río salado.
Queda el rocío con tu piel hermoso
en la ronda con Luna sin tristezas
en la sonrisa leve de tus pasos
y en tu faro sagrado.
Un tornado olvidado lleva hojas
al pozo deslizante de mirada
que recrean espacios compartidos
de la mar deseada.
Cesan las tibias lágrimas, caen suaves,
desaparecieron las tristezas
del frío, del abrazo azabache,
del río más nombrado.
¿Qué son mis manos en tu corazón?
Vestida con la orquídea indeleble
tu vida pone el centro a mi vida
del faro que levantas.
José Pómez
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Qué bueno, bueno, beuno,
¿Qué? ¿be uno? ¡soy herido...
tocado y hasta hundido!
Quizá como ninguno
ame tanto a Neptuno
y al invadir tu lema
ya vivo en tu poema.
Bella longeva mente
se queda inexplorada
cuando en la recalada
se apaga de repente.
José Pómez
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La playa.
Todo el que por allí pasaba ataba
Todo el que por allí pasaba ataba
granito de arena a un hilo de seda
fueron los que ayudaron en la rueda
mirando a dunas como se acercaban.
Para confeccionar la nueva cinta
ella así caminaba por la orilla
leía el agua como una chiquilla
sin temor de parecerte distinta.
O incapaz de hacer una voltereta
esperando el lugar sur del envite
la última de las pérgolas que admite
en su seno la cúpula y silueta.
Fue tan corto su paso rezagada
como una enfilación de luz segura
entre piedras navega con soltura
y a la junta horizonte es acercada.
Le gritaba en silencio a su pasito
que en este pueblo ya no están dormidos
porque a toda esa arena están cosidos
los hilos y las almas del bendito.
Quedó playa desnuda como ayer
vino la mar a su hora y es peinado
lazo con lazo unido es pertrechado
y repleta las urnas de mujer.
José Pómez
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Playa desnuda
hasta encontrar la cúpula
enjaretado
José Pómez
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Con esos extractores de los saltos
pocas veces son tan grandes los muros
como para dejar el cortapuros
y la abetunada sobre el asfalto.
Regresaron a bordo aquellos faltos
de repente disipan los apuros
otra vez los castillos son seguros
y queda novedad sin sobresalto.
Ya inunda el fondo con luz el poeta
la poesía no se puede dormir
nada no, todo, lo debe decir
con voz atada en una bicicleta
declama lo que escribe en su libreta
verde sol que derrite el porvenir.
José Pómez
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Aunque tú no lo puedas ver en llamas
vive viviendo lejos del extremo
ilógico hombre resulta el supremo
sobrevive de amor vive y te ama
porque sin miedo donde hay una dama
ya en trópicos los polos o ecuador
eternamente hay un ordenador
encendido en el sol de los sarmientos
que te da alerta con sus sentimientos:
ten cuidado hay un hueso en su interior.
José Pómez
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Mar de ría eres madera
imprescindible en la playa
como una ventana al cielo
eres la serenidad
de todo secreto amado
y la Paz más elevada
que transmites con tus ojos
hechos letras bifocales
en palabras que resultan
Amparo del navegante.
José Pómez
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No busques más en los vientos ni en las noches deshabitadas.
Acabas de encontrarla porque no retrocede en el Norte
sobrevoló tu pecho con un canto silbado sin nombre
que descubre en los ojos un juego inventado en una tarde
no diré lo que contiene la bolsa de plástico hermética
minuciosamente plegada formando un triángulo recto.
Quedaban tantas cosas por encontrar en versos de viajes
tantas cosas por hallar en las inundadas cimas secas
no puede hablar el mundo que está inundado de verso amado
por las palabras que van desnudas como manos alzadas
cuando siempre es volver aceptado entre tus brazos salvado.
Y a los labios sonámbulos porque siempre vuelven del viaje
y se recuentan los dedos que apagan los vuelos abiertos
como una alondra que ama y se desliza sobre el horizonte
cuando se encuentran en el aire pleno su pecho de viento
¿se reconocen las aves que vuelan por primera vez?
José Pómez
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Para hacerte más fuerte en el soñar
la magnífica y bella alma gimnasta
lo puede intentar casi todo hasta
bolígrafos te pueden regalar
sus aves migratorias sin radar
que sólo sueñan con novelería
y repletan de nunca la poesía.
Quiero que aprendas lo que yo aprendí
siendo un niño y hoy te transmito a ti:
que sin oración no hay sabiduría.
José Pómez
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¿Dónde fueron los pocos de la rima?
Saben levantarse en los imprevistos
existen en la tierra los he visto
en remojo bendito es este clima.
Cuando se tienden al sol los afanes
como en una revista de colores
con cabeza se funden los temores
en la serenidad de los desvanes.
Y queda una tarde de bienvenida
de brisa y de sol; queda de guitarras
con la ternura llegan sus amarras
sus ramas y sus rocas a la vida.
Como un ratón se abraza a ese pingüino
y en la Paz de los males son barridos
que en la aspereza ruedan los sentidos
como el más sublime y seco destino.
Sin tu fuerza no se gana batalla
ni el consuelo de la vela latina
ni remo que vigile así la esquina
ni se detiene el viento en esta playa.
Sin el conjunto de los meteoros
ni alberca ni el valor de mi Valencia
ni el crujido sonoro de existencia:
¡qué me gustan los versos y los toros!
José Pómez
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Descubro la nieve en Julio
Sobre una sartén al rojo
como el Cid un señor grande
muy humano y un padre grande
el flamenco que fue cojo
con su niña del antojo.
Su cante mejor logrado
dentro y fuera del tablado
con tenaza de algodón
llena patio hasta el rincón
un filadelfo olvidado.
José Pómez
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El Tece enamorado
El trece, es el trece cuando está apretada
la gansa agasajada y antes de que empiece;
el trece es trece cuando la pata es hallada
va como apresurada y antes de que empiece.
Porque el trece es el trece allí bajo el cojín
retenía el fortín para antes de que empiece;
trece sin trece llega y estaba perdida
daba la bienvenida y antes de que empiece.
Trece es el trece que no sale de aquel toro
y hoy se acotó como oro mucho antes que empiece;
el trece es el imán que con todo el decoro
completa aforo muchísimo antes que empiece.
José Pómez
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Rosita nada
en la Fuente de Trevi
y es para siempre
José Pómez
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Acompasadas
vuelan con su música
mil golondrinas
José Pómez
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Abandonadas
si dejan de regar
pobres macetas
José Pómez
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Cuando no suman siete y cuatro once
como la tinta en agua crece dura
se estira con hilos y queda pura
no puede ganar pérdida ni el bronce.
Ni el potro con sus patas hacer ronce
que disperse por huecos y roturas
el grumo que analiza escotadura
sobre el pecho de su dueño otro once.
Allí las nubes negras del progreso
solidifican con su enorme peso
y caen como yunques milenarios
sobre el río de doce dromedarios;
para que en el futuro exista el hueso
que avive de repente a voluntarios.
José Pómez
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Lo podemos hacer porque no vencen
suerte es no conocernos enseguida
somos desconocidos que amanecen
que se encuentran después de la partida
dentro de una planicie arrolladora.
Retomamos sentidos más profundos
cuando se deshace el muro rotundo
donde estás muy hermosa y encantadora
mi enamorada y mi recitadora
tú eres razón y la mar de mi mundo.
José Pómez
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Alcalde Reina el mejor servidor
como el sol amanece la esperanza;
al desbordar el valle de enseñanza
que llega y es consuelo alentador.
Si eres medido en el transportador
eres agudo y de toda confianza;
contigo llegarán sin más tardanza
la gratitud, la gracia, y el amor.
Sin ti volverá la brisa conforme
pero unido con una caracola
llegas como una saeta inconforme.
Y aunque a veces se crea que está sola
estamos fabricando un puente enorme
para una gran película española.
José Pómez
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La única flor amarilla
la de simiente viajera
la bendita y jornalera
la que te ofrece su silla
la voladora semilla.
En sonrisa se derrama
toda ambarina la dama
por compasión y en la sombra
ya ha concedido su alfombra
y cubre toda la grama.
José Pómez
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Es terror de la arruga en justicia
¿Cómo llegar a ser más liviana?
Es el secreto de toda anciana
que funde la agitada caricia
sorprendida consume delicia
del contraste amargo en los marfiles
de los cerros Montilla Moriles;
Cuando se inunda todo el espacio
en aterciopelado pancracio
la fuente de catorce ocho miles.
José Pómez
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Donde no hace falta nada
que no corra más la izquierda
que soporta el pan la izquierda
con la certeza raspada
en la última cucharada
al recoger la cosecha.
Que trabaje la derecha
verde proyecto loable
de la cuchara incansable
y quede una obra bien hecha.
José Pómez
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Va mezclado y agitado
su acantilado florido;
cuando la amada ha crecido
en el llano, y sembrado
revitaliza en el prado
a la intemporal centella
lunar que la hace más bella.
A usted que también es padre:
--la quiero para mi madre--
¿Me deja usted una estrella?
José Pómez
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Se vence uno
con los claveles blancos
se va menguando
Cuando la mariposa quedó atrapada en el cristal
se marcharon las dos flores más hermosas del jardín
comenzó a volar sin pausa soñando con el trigal
no se dio cuenta en aquella ronda de vuelos sinfín
que por concurrido era observado el patio laboral.
Mariposa ama sus flores sin abandonar el tajo
y en un instante de sueño ella volaba bocabajo
pretendía soldar al coral la cerámica afín
y descansar del vuelo al llegar a su destino al fin
entre sonrisas porque había terminado el trabajo.
José Pómez
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Aquí incansable reggio blog orbita,
sin detenerse en su impulso inducido
por grandes profesores, dan su tiempo,
y alimentan con su trabajo duro
las fantasías y ansias de aprender
en los niños y niñas juguetones,
y van creando como un nuevo juego
el reto del futuro aprendizaje;
Al igual que una peonza flamante
gira mientras que existe un niño al lado
que la impulsa con sus juegos celestes
y en su mirada eterna va imantada.
Así mujeres y hombres del mañana
recordarán Alfama inolvidable.
José Pómez
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Norma escrita es la poesía
que nunca oye el estadista,
no es rima protagonista
cuando se viaja en tranvía.
Norma se escribe es poesía
convence con la verdad
y con toda su humildad
es con el verso: cronista,
mujer, y la especialista
de bella maternidad.
José Pómez
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La mar no pierde
ninguna de sus olas
las recupera
José Pómez
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Hermosa España
es tu mano y la mía
que acaricia a sus hijos
al llegar y al partir.
Que palpa el pecho
y que persiste en ti
porque sabes amar
buscando el corazón.
Encuentra el alma
de árboles y las piedras
y creas con amor
la cuna del deber.
Que es el futuro
porque todos sabemos
que España es la mayor
de la tierra y la mar.
José Pómez
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Di no y dilo hoy más muchas veces muchas
Al banco por mucho que lo modules
queda su entrada estrecha siempre hueca
porque en la silenciosa discoteca
pocos bailan por más que los adules.
Ha llegado hasta los cielos azules
con algunas de sus ramas resecas
que enfrenta a la coquina con la breca
restaurada salina de baúles.
!Uh¡ añorar: jardín viejo florido,
el hocino engrasado y tareeros
de lomas del recuerdo sostenido,
que acompañado por los limoneros
permanece el olivo vasco erguido
en la tierra del mar de los esteros.
José Pómez
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Toda la humildad del bien llegó con la talega
ilusionó la arena amando la ola labriega,
y el espejismo cósmico desoyó la suerte
con un carro ligero desinfló la refriega;
como un nuevo prodigio del hermano más fuerte.
José Pómez
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Con este viento
la ciudad de las torres
de ella se prenda
José Pómez
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Nuestra Mercedes adopta
visor lejos de la playa
va sin tirar la toalla;
cuando visualiza copta
nuestra Mercedes adopta
óptica Colón Alaya:
la mujer que da batalla
llena la malla sin traba
es llamada aldaba brava
la Venus de la atalaya.
José Pómez
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Conversaciones
la bicicleta antigua
flor de azahar
José Pómez
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Desde el primero al tercero
si afinamos el rasero
o adelgazamos la tabla,
encuentro tres embusteros
sin excluir al que habla.
Somos los humanos todos
tal como algunas hurracas;
somos de mirada flaca
nos gusta que brille todo:
ya ese gallo... ya esa abeja...
con fábula mejorable
llevo esta falta en las cejas
como una mancha imborrable
porque tengo las orejas
¡Y porque soy el culpable!
José Pómez
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Esto son tonterías.
¿Me oye usted señor guardia?
Digo que en la vanguardia
ya me roban poesías
que parecen teorías
de aquel soneto malo
con algún verso ralo.
¡No saben los ladrones
que en todas ocasiones
yo siempre las regalo!
José Pómez
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Queda nuestra confianza mutua y porque
sé que no usaras nunca mi consejo
estirado pesado hasta firmado.
José Pómez
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Quizá trazar perezas vende el verdor del verde
con aguas cóncavas, para que nunca decidan
los jóvenes sin rostro cuchichean y olvidan
como una planta carnívora torpe se pierde
entre las manos y apaga rota hornaza verde
saturada de azúcar y con las hojas huecas.
En cualquier parte espera repleto de jaquecas
espera acorralado: mentira el negociante
de gemas arrancadas en el mejor instante
de todas las ausencias que estrenan ramas secas.
José Pómez
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Quiero decirte que te quiero siempre
amor mío, que yo en ti sí confío,
y eres la única forma de amar todo.
José Pómez
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Te tienes que encontrar y hacerte frente,
que es el único modo de tallar
con el buril experto de tu risa.
José Pómez
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Aunque pienses que tu propia existencia
pueda estar en peligro sin confianza,
no puedes huir de ti, ni lo intentes...
José Pómez
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Aunque ese futuro desconocido
te haga pensar en huir en su busca
para encontrar remedio inexistente.
José Pómez
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Aunque creas que todo está perdido
porque se esfumen todas tus creencias
ante tus ojos antes es la vida.
José Pómez
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Llevas amor eterno de esperanza,
no dependes de nadie, y eres libre,
no tengas miedos tampoco los tuyos.
José Pómez
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No te aferres a los lastres pesados
del mundo imaginario; que es mejor
el mundo real de personas llanas.
José Pómez

Todos los días
crecen en Zaragoza
los girasoles.
José Pómez
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Queda nuestra confianza mutua y porque
sé que no usaras nunca mi consejo
estirado pesado hasta firmado.
José Pómez
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Más sola que la una introvertida
cuando florece llama del olivo,
tú empezabas escuela que describo
desde lo más profundo de la vida.
Se entornan los pesares, las partidas,
los viejos escondites por masivos;
se alborota al sol y pende el motivo
y el pétalo de eterna sacudida.
Sí, los recuerdos cantan; como niñas
bonitas que se ríen; van saltando
alegres a la comba en la campiña.
Resultan empujones de los blandos,
no saben de la triste y larga riña,
y que inocentes ojos miran bandos.
José Pómez
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Toda tu piel está escrita
y tus brazos amarrados
presos de poesía y prosa.
Se pliega el árbol al viento
como la rosa a los pétalos
no se ven los cuerpos grises.
Sí la caminante nueva
y hasta la piedra que besa
con armoniosa destreza.
Y por fin el fondo azul
la serenidad más blanca
la perfección del perfil.
En la trinidad rosada
hoy puedo verte allí abajo
dando vida a los demás.
José Pómez
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¿Son las verduras baratas
las hortalizas y fresas
para llevar a las mesas?
Acarrea las patatas
las lechugas y batatas
que con pepinos los tunos
comienzan los desayunos.
A tu año de nacimiento
suma tu edad no te miento
que ciento once son tres unos.
José Pómez
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Por siempre es un misterio que todas...
--según cuenta con verso el rapsoda--
todas, las madres sean iguales;
como si tuviesen sucursales
van con su exacto manual fecundo;
en todos los lugares del mundo
están hechas en la misma horma
y hasta te aman de la misma forma.
José Pómez
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Nunca debes vivir sola y sin trino
ni abrazada a mí porque desentono
ni abrazada a ese te detesto tono
ni dejes de luchar por el molino.
Este amor desandado repentino
grita nocturno nuevo al interfono
abandonada y en este abandono
va ignorando aquel rostro clandestino.
Prudente núcleo de estambre sirviente
tus pupilas moradas voz y puente
que no quieren perder poema roto
quejándose a ti amor mío remoto
y escuchándote ahora parto amada
al invierno de la seda mojada.
José Pómez
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Toda escalera arrastra
como una lista enorme
a todo el disconforme
si no es peldaño lastra
muro y contrapilastra,
repelan adhesiones
cariño en votaciones
de los atardeceres.
¡Qué zalamera eres;
cuando te lo propones!
José Pómez
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Mi prima Vera
velas con viento lleva
sobre objetivo
José Pómez
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La verdad desusada como fronte
cuando lo natural es destrucción
si no se pide no se da el perdón
antes que la maldad nueva remonte.
Sin viso porque de monoceronte
y culpa todos llevamos porción
constante los conflictos la ambición
levantemos la cara al horizonte.
Es posible el clavel es tu vestido
de volantes sirena voladora
con tus cabellos formas travesaño.
Brazos con turbulento arte tejido
pequeña primorosa y oteadora
que en el fango repliegas todo el daño.
José Pómez
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En nadie eres ficticia
sin nada de malicia
con toda tu pericia
en juicio de justicia
donde eres la ingeniosa.
Valle estreves caricia
que espera la primicia
valor y la delicia
quedan en tu noticia
dama amada y hermosa.
José Pómez
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Estás en el lugar de los silencios
escogidos con la mirada baja
recitas con el corazón contento
al velero de tus alas cansadas
de tanto viaje de tanto sentir
tu reposo ligero mariposa.
Con tormenta con viento de oleaje
del luminoso oscuro más brillante
en amarga dulzura la distancia
duele en el firmamento este vacío
como horizonte que todo lo ha visto
la pequeña del claro apalabrado.
Extiende como las alas las velas
el casco de tu cuerpo está en la mar
no descansa ni quiere descansar;
cómo escribir palabras que adormezcan
las caricias los besos y tus alas
pequeña mariposa suave en tierra.
Como pintada en los nuevos cristales
que ya se van formando con las nubes
que entran en soberado dejo escrito
esperanza de sombra de la sombra
eternamente vas sobre mi pecho
te necesito y viva estás viviendo.
José Pómez
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Sol desbordado
se aclimata a la vida
del horror lento
Japón amado
aprovecha tu fuerza
es el momento
José Pómez
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Vengan con vida que están esperando
todos los sueños de la primavera
en el tajo de la muerte altanera
donde se agota el tiempo examinando.
Vengan con vida que quedo ordenando
tocar manos con flor de la solera
donde la bondad queda prisionera
donde beben los versos tercos, cuando...
Llega a la cuesta blanca del curtido
domesticador de pavos sin almas
el primer lobo de torres añejas;
cuando el saludo no es correspondido
de noche en la vereda de las palmas
cunde el temor detrás de las orejas.
José Pómez
Los senderistas
vemos camino
buscando fuente
ecos con ecos.
En las canteras
se sublevaron
secas palmeras
de escarabajo.
Dejan caer
todas sus palmas
a los viandantes
desprevenidos.
Pero respetan
a una madre e hijo
que es transportado
en bicicleta.
Y no les roza
ni una pequeña
brizna de hojas
que arranca el viento.
Abandonadas
caen resecas
en la portada
faltan las luces.
Y sobra el frío
encaramado
en la tristeza
de la pobreza.
Todas las almas
caminan sabias
con la alegría
más esperada.
José Pómez
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Sentimentales dimiten
en callejuela empedrada
de miga desempeñada
en los hielos se repiten
que el sol no es libre derriten
ecos blancos tus ventanas
abren todas las mañanas
con violetas en peceras;
¡Hablan inglés las cajeras
de las tiendas alemanas!
José Pómez
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Sí, pero cómo se puede
en la vida asimilar
vivir lejos de la mar
sin ella nada sucede
por más que todo se enrede
lejos de ti y de la brisa,
de la ola de tu sonrisa.
Cómo vivir tan lejos
de tus labios y consejos
donde mi alma te precisa.
José Pómez
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Come mosquitos
el pajarito azul
en un despiste.
José Pómez
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Gafas enormes
almendros infinitos
camina lenta.
José Pómez
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En la isla del aislamiento
se pertrechan de silencio
todos los muertos del mundo
cuando con el se despiertan.
Es plaza azul de flor blanca
donde se cansan las calles.
Sin tan siquiera una herida;
se vence con el silencio,
con los amigos reunidos
muere temor comprimido.
José Pómez
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En los billetes topos va la música
la cifra indescifrable de ternura,
la espera el abrecartas de poniente,
la mirada de todo lo vivido;
para tener crepúsculos tranquilos
te lo voy a decir una vez más:
amor mío, amor mío te quiero.
José Pómez
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Los mares con sus barcos y sus peces
las nubes preciosas más allá del cuerpo;
los campos con las flores silvestres
las arenas de los desiertos secos de ron;
los glaciares de la distancia se desvanecen
las cataratas quieren ser mujeres y libres.
Los ríos pensamientos dulces y dedicados
las montañas nevadas sal de todos los sueños;
los bosques de coraza van sin el corazón
las selvas con palabras son las seguras salas;
los lagos el principio de todas las princesas
las llanuras que escriben muy dentro el pensamiento.
Los icebergs tempranos como las mariposas
las islas más pequeñas y de todos los cambios;
el bebé la certeza de la vida es la vida
la tormenta de la verdad que está perseguida;
el libro de los versos en el delfín escrito
la bandada de pájaros todos carpinteros.
El beso que se ganan las decanas estrellas
la flor que es ofrecida a todos y va en volandas;
la mano que la ofrece, y la que la recibe
todo se confabula con gran precisión;
con una enamorada fuerza maravillosa
que escapa de razón y gira toda revuelta.
José Pómez
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Los años duran más en los últimos versos
surgidos a raíz de las facilidades
del popular sistema métrico nacional;
muere la industria de la desesperación
que ha venido a ser el pozo de la atención
para escritores, poetas, y periodistas.
La gran demanda de borrones singulares
ha tenido una pronta respuesta acertada
--aunque insuficiente-- por parte de lectores
encandilados por poemas, sin embargo,
es China al ver que el precio de la rima sube,
quien va y despenaliza sola su consumo.
Debido a la inflación, y los precios de imprenta
de las rimas que lucen las nuevas ofertas
que aparecen, tienen que buscar la manera
que los márgenes de utilidad e interés
de la poesía no se sigan reduciendo
al ámbito doméstico y de uso privado.
José Pómez
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Algo delata afán de la belleza
tan delgado además fuerte y vistoso,
muñequito sentado sin firmeza
grita inocente en hueco victorioso,
se ausentan cabelleras de cabeza
en silencio de perro sigiloso,
que el cuestor con la ropa deportiva
cerca arca que parece ola atractiva.
José Pómez
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Mercado viejo queda adoquinado
y presenta color gris presidente
suelo que derritió zapateado
y calentó los pies al indigente
en covachas de abrigos
son cepas olvidadas y patente
que hasta los enemigos
son dignos de los vinos y de trigos.
Quizá se dañe oídos de plazuela
que imaginan sonidos del ocaso
de lágrima que añora vieja suela
en la sal del penúltimo traspaso
que esfuma paripés
a veces necesario y por escaso
se fabrica moisés
con piedras del ejercito francés.
José Pómez
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Se apresura primavera
con anticiclón prospera
y al agotarse tetera
tendremos que enviar más vino.
Esperando los dos bueyes
se escriben certeras leyes
Dios envía buenos reyes
pueblo sabio tunecino.
Madre con hijo que canta
hasta la esfinge se planta
cuando el pueblo está carpanta
no hace falta ni adivino.
No queda ya timorato
que meneando el zapato
no falla ni el garabato
bendecido tripolino.
Toda la arena es un gesto
que sube al fin al opuesto
con derechos de autor puesto
en margarita de trino.
Hoy durante todo el día
se destierra la sequía
y se contagia alegría
a todo país vecino.
José Pómez
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Desayuna en delfín caritativo
esto es una verdad de la florida;
dicen: que no quiere ser recogida
la fortuna requiere otro motivo.
Siempre viste con su traje emotivo
como muñeca antigua revestida;
se merienda el sol cuando es socorrida
todos los días el mismo tiovivo.
Porta hatillos eternos y la roca
con viento de luz que derrite escarcha;
la pobreza no sabe de burbujas
busca a su hijo en tu casa y esta loca,
que no llega a encontrarte; cuando marcha
deja el zaguán sembrado con agujas.
José Pómez
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Sin los diamantes toda obrera andaluza pierde hasta el
sueño.
Compra diamantes
gasta obrera andaluza
todo su sueldo.
Como diamantes
cuenta obrera andaluza
las peonadas.
Los días de agua
que se paran las manos
nada se gana.
José Pómez
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Sin los diamantes toda obrera andaluza pierde hasta el
sueño.
Compra diamantes
gasta obrera andaluza
todo su sueldo.
Como diamantes
cuenta obrera andaluza
las peonadas.
Los días de agua
que se paran las manos
nada se gana.
José Pómez
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Faltan: modernos,
los flacos comensales;
lagos, consejos.
José Pómez
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Nornas las caprichosas de reglas rojas
confeccionan con tiempo de los demás
faldas medidas y sonrisas patojas
apresuradas gritan mucho además...
Asediadas de frío no queman hojas
esperan derretir escuela del gas
que en los silencios de las protestas flojas
todo lo pueden las templadas mamás.
Con dos coletas siempre sufren la causa
en arabesco del tiempo queda pausa
hay fiesta en el club de la sutilidad.
Toda la raza humana alaba provecho
con los campos de flores de soledad
hoy ha tenido el alma pegada al techo.
José Pómez
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Mírate amor y mírame
y calma este clamor
hondo de inmensidad;
y del inmenso amor
culpa de la verdad;
y mírate las manos
solas están amándome
torpes sin tu permiso.
Y no las dejes solas
nunca más y acompáñalas
no quiero que te olvides
de la paz de la paz
se busca siempre en ti
como una alta ribera
de la salud eterna
de la espuma sin forma.
Que te ve y te desnuda
como el metal que flota
como hace una sonrisa
de la madera amada
en toda nuestra hora
azul, repleta azul
sin ningún contratiempo
de los ocho destellos.
Ah, y encuéntrate en cada
rostro cuando te miran
porque es más que ese trébol
que queda agradecido
al ser ojos de plenos
y tímpanos repletos
de la sonora y clara
palabra más perfecta.
José Pómez
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En las pirámides
ya no quedan culpables
ni margaritas
José Pómez
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Con sonrisa llenó el desván acústico
de los rumores como fuente clara
la feliz joven presta y anhelante
sin desánimo espera una vacante
en lo suyo como enfermera apsara
pero hoy vende con su gracia el pan rústico.
José Pómez
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No des una migaja por perdida
que en la ciudad de la raíz del alma
todas las calles tienen su salida.
José Pómez
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Ya queda usted saludado
por facebook ingenio
que después de dos decenios
halló amigo destacado
en el arroyo atascado.
Eres el alcalde guay
vestido de samurái,
es momento de decir
sin llegar a discutir
tío, tío, ven pa cái.
José Pómez
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Yaya descansa
cuando vuelan los pájaros
del niño frito
José Pómez
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Panal prestado
Dos, han sido dos, y con ellas el amor
esperaba ofrecer la mayor esperanza
pero almas nunca menguan crecen en bondad
oh campesino, oh último trabajador
mirando la vejez se inclina la balanza
en el principal pido a todos unidad
zanco de la piedad.
Admiro a centinelas
jalonan todo el valle con la mar y velas
unas veces de sol manco y otras de riada
amplísima cordura desenamorada
navegando en trainera el verso despistado
agradece visita al nido abandonado.
José Pómez
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Con la razón del emblema
se escribe rima preñada
pericia en tiempo escolar
viene con verdad suprema
con la oliva presentada
de enemigos de olivar
y lugar.
Bien reseca
en la repetición seca
responsabilidad topa
y en la bondad se retopa
la certera lotería
de la buena compañía.
José Pómez
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Ay mira que me gusta con todo su vuelo
golondrina que envías hoy con San Fulgencio
las perlas y corales por ser de la mar
y las estrellas que tú me ofreces del cielo
que junto con los pétalos marcha el silencio
de las rosas tal como camina un jaguar
débil por respirar.
Aquí tengo un poema
mentado dentro de un cerebro como gema
llevo a mi Aurora alada ave de los regresos
y decido quedarme con todos tus besos
porque cuando se llega hasta el final saliente
nadie se enfada si lo besas en la frente.
José Pómez
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Para tener muy buenas cervicales
está prohibido mover las sillas
en las salas de espera de hospitales
y cuando se hacen las nuevas tortillas
en la sabiduría popular
tanto en Aranda como en Toro y hasta
en Algamasilla y cito al azar
se echan nuevos asientos por la pasta.
José Pómez
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Se construyó una casa con la lírica
pero la decoró con corazón
y al llegar a la paz lo abraza ella
se calmaba con el viento y la roca
y soñó con las palmas de sus manos.
Trabajaba antes en otra isla hermana
es cierto y literal fabrica el bien
distanciándose lleva lanzadera
para crear millones de empleados
es una industria con mucho futuro.
Con todo el mal que existe en este mundo
hacer bien es trabajo ilimitado
como los truenos dentro de tormenta
o como besos de patos eléctricos
porque lo más sencillo se agradece.
En la mesa de la vida se parte
la escama de la Luna sin zapatos
cuando entra en dialogado discurso
lucidez hace sombra en el desván
del defecto y honrado anfibio grito.
Contigo siempre se salvan, el niño
lleva escondida toda su mudez
en la porta y se bruñe con la arena
con la delicadeza abandonada
pecho heredado de tormenta bronca.
Relegando el orgullo trastocado
erguido por el cante de balcón
al ser igual respira con lo mismo
angosto túnel de la estrella seria
cuando el tablado teme despedida.
Sin murmullo parado vencedor
la diversidad sabe de nosotros
fabrica con la pesa desmedida
cuando llega el momento de la cima
fabrica un escritorio sin montaña.
José Pómez
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Se construyó una casa con la lírica
pero la decoró con corazón
y al llegar a la paz lo abraza ella
se calmaba con el viento y la roca
y soñó con las palmas de sus manos.
Trabajaba antes en otra isla hermana
es cierto y literal fabrica el bien
distanciándose lleva lanzadera
para crear millones de empleados
es una industria con mucho futuro.
Con todo el mal que existe en este mundo
hacer bien es trabajo ilimitado
como los truenos dentro de tormenta
o como besos de patos eléctricos
porque lo más sencillo se agradece.
En la mesa de la vida se parte
la escama de la Luna sin zapatos
cuando entra en dialogado discurso
lucidez hace sombra en el desván
del defecto y honrado anfibio grito.
Contigo siempre se salvan, el niño
lleva escondida toda su mudez
en la porta y se bruñe con la arena
con la delicadeza abandonada
pecho heredado de tormenta bronca.
Relegando el orgullo trastocado
erguido por el cante de balcón
al ser igual respira con lo mismo
angosto túnel de la estrella seria
cuando el tablado teme despedida.
Sin murmullo parado vencedor
la diversidad sabe de nosotros
fabrica con la pesa desmedida
cuando llega el momento de la cima
fabrica un escritorio sin montaña.
José Pómez
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Se construyó una casa con la lírica
pero la decoró con corazón
y al llegar a la paz lo abraza ella
se calmaba con el viento y la roca
y soñó con las palmas de sus manos.
Trabajaba antes en otra isla hermana
es cierto y literal fabrica el bien
distanciándose lleva lanzadera
para crear millones de empleados
es una industria con mucho futuro.
Con todo el mal que existe en este mundo
hacer bien es trabajo ilimitado
como los truenos dentro de tormenta
o como besos de patos eléctricos
porque lo más sencillo se agradece.
En la mesa de la vida se parte
la escama de la Luna sin zapatos
cuando entra en dialogado discurso
lucidez hace sombra en el desván
del defecto y honrado anfibio grito.
Contigo siempre se salvan, el niño
lleva escondida toda su mudez
en la porta y se bruñe con la arena
con la delicadeza abandonada
pecho heredado de tormenta bronca.
Relegando el orgullo trastocado
erguido por el cante de balcón
al ser igual respira con lo mismo
angosto túnel de la estrella seria
cuando el tablado teme despedida.
Sin murmullo parado vencedor
la diversidad sabe de nosotros
fabrica con la pesa desmedida
cuando llega el momento de la cima
fabrica un escritorio sin montaña.
José Pómez
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Te hace falta ser un pingüino sordo.
Encontrando petroleo al tranquillo
en reguera sin fondo atrapa un gordo
pez como un cinturón sin pinganillo.
Se recurre al perenne ese cursillo
te convierte con el tiempo en el tordo
para aprender el futuro al dedillo.
Como una iguana va igualando un fiordo.
José Pómez
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Yo la tengo grapada en la libreta
todos los años del sur la decoro
siempre la aprecio en todo lo sonoro
la cuido mucho y por ser retorcida
la dejaría en la cárcel perdida
por abreviar no la quiero cambiar;
nunca esta rima se ha de replantar
que es una rima larga agradecida.
Indistinto que sea aguda o llana
igual escandalosa o silenciosa
ella repite como una curiosa
advertencia directa charlatana
por necesidad crece muda trola
principiante de toda fantochada;
la dejo en una esquina y olvidada
ya va ocupando los renglones sola.
La estrella del mentón inventa trama
la de la comisura alargadera
como en una cascada puñetera
produce efecto de colgante escama
dobladas en maletas van dolidas
todas mis boinas cuando pantomima;
además no sabía que la rima
ya tenía unas flores aprendidas.
José Pómez
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Sí cabe el Sol
en la caja de música
tarima hamaca
José Pómez
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Aletazos que sanan la morriña
dobla la alteración porque está viva
y nunca desatiende a sus luceros
más vivos, vivos que los siempre vivos;
como a veces se portan en valijas
unos tejidos limpios impregnados
con mimo del vapor de la victoria
en la blancura del pudor del valle.
Son aletazos de realidad simple
débil como un papel mojado en lágrimas
la de las calles curvas bien barridas
va con la ciudad de los aletazos;
sana la enferma calle enfermedad
sin saber cuantos son los aletazos
lamento del gruñido engrasador
enmascarado de los mil detalles.
Va un sonido metálico de tierra
que engaña con la niebla entre la torre
cuántos cuántos aletazos nos faltan
transita triste conglomeración;
la señal es perfecta digital
España hija única de la esperanza
la del cielo que mira amanecida
cuando el del rayo despide a su amada.
(Hecha la prueba)
José Pómez
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Me dijo golondrina muy valiosa:
"Doña Paloma Aurora es la viajera
tiene trabajo y es maravillosa,
evitando atascos va presurosa
todos los días en la carretera
por proclamarse sola tu enfermera".
José Pómez
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Manda con clara
aurora de vainilla
remiendo en valle
José Pómez
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María de los Remedios Romero.
Sí, junto a un niño va velando un ángel
con la misma certeza tras un cuadro
tan delicado y hecho con tus manos
está tu alma adherida para siempre.
José Pómez
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Viernes, 1 de junio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín