Cuando la bruma nada
para qué disiparla
si espera la varada.
Hay estelas tranquilas
en algunos inviernos
reglas de tres minutos
que parecen eternos.
En el todo se espera
quizá la más fugaz
rima torna solera.
Queda deshabitada
pero es un verso alegre
que tan solo en la espera
la tristeza está alegre.
Cuando la bruma nada
y el cuerpo se emociona
en mi Fuente tornada,
desamarro recuerdos
los tuyos y los míos
para soñar con ella
en este mi navío...
que persigue los vientos
que se esconden en versos.
¿De qué sirve el poema
de los abatimientos
si no queda la huella
y no nada en la bruma
ni en la ola ni en estrella?
Cuando la bruma nada
la palabra te asoma
sí en el fondo es salada,
si alargo el infinito
no sé si así mi amada
lograré estar contigo
donde la bruma nada.
José Pómez
http://pomez.net
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Viernes, 1 de junio
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