Ya sé, que no son horas para rimas.
Llegué al momento que sirve el consejo
riqueza de pobreza está en la risa
que provoca alborada por precisa
la hora no necesita un reloj viejo.
Es el instante oscuro del extracto
del día de la pérdida entrelargo,
como un viaje extremadamente amargo
que incumple y amanece so inexacto.
La oscuridad relata hasta ofendida
al comprobar soltura de la tuerca,
la manzana de ronda siempre acerca
queda curada alegre y atendida.
Y empujando lo que se para terca
joven sin llamar por la puerta entraba,
como un millón de búfalos en nava
parando lo que se para en la cerca.
Y uniendo lo que no se para terca
insiste trabajando hora precaria,
crepitando la esclava voluntaria
la oí como un murmullo que está cerca.
Desaguando en el título preñado
del placebo relevo con apuros,
saltaba y se escapaba por los muros
el inmóvil que para por parado.
Prepara el esperado: ve al pupitre,
la calma de la paz que está rendida,
la pena que se crece en la salida,
la llama que derrite hasta el salitre.
José Pómez
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Viernes, 1 de junio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
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Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
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