No te preocupes nunca por las manos
que está escrito en la piedra y hasta en la mar.
Pero inténtalo que es para alejarlo
que estorba recobrar ese color.
Son muy hermosas y mira: te he comprado
cuatro tiestos de barro forma rara
para colgar a la pared del sol
pero antes tengo que intentar plantarte.
Con los geranios y las gitanillas,
si los ve esta tarde o tal vez mañana
puedes saber que existes porque es cierto
huelen bien esas lágrimas paradas.
Ay, ay, y te daré lo que me pidas,
¿desencantada? Son la compañía,
los besos, y las flores, los dineros,
todo lo que hay que dar queda en la vida.
Yo te doy las farolas cantarinas,
embelesado quieto trajo lluvia,
la lluvia ocultaba el mural y el sol
el sol compite nunca ignora estrella.
La estrella de la nube de ceniza
es ceniza en los expertos almendros
los almendros no olvidan y florecen
no florecen jamás con una ayuda.
Torpe ayuda y escasa margarita
margarita incansable bailaora
bailaora del invierno lluvioso
tu invierno de los colores más secos.
Con los colores no se puede y duelen
en la memoria desde no se cuando.
Ahora al sacudirte de aquel polvo
y que te lata siempre el corazón.
Que llevas cincelado de esperanzas,
escucha a las amigas, esas sabias,
que te gritan levantate, y vuelve,
encuéntrate en el ser más escondido.
José Pómez
http://pomez.net
Viernes, 1 de junio
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