Tu marido es tan bueno que no quiso ser santo;
porque él, como ella, tampoco conoce el rencor
sí reconoce toda esperanza en los cordeles
y el amor reunido de todos los corazones.
Ella Alegre y despierta hoy sí canta vivaracha,
repite la canción aclamada por la audiencia;
queda como olvidado él, y alejado de allí
de samba con maracas que sí están con pañales,
por caridad se mueve toda la buena gente.
Probablemente no mejoraremos el mundo
con poemas ni con rosas sino con amor
donde las leyes impiden ser buenas personas
queda un soldado obedeciendo solo al Altísimo.
José Pómez
http://www.pomez.net
Viernes, 1 de junio
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José Pómez
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