Debajo de la tormenta
se palparon las dos almas
los rubí de la alegría,
máscara de primavera
que nos trae a nuestras vidas
indescriptible belleza
del animal imposible,
y aquí sí que es posible,
escribir un imposible
junto a tu caminar recto,
con tu perfecto desierto
y con tan pocos colores;
Ese tu perfil de nácar
recortado con tu manto
perfectamente alisado,
quedan sus alas dobladas
como albatros planeadores
de los ángeles reposo
la delgadísima aurora.
¡Ay, ay, los pensamientos!
El circuito del miedo
busto de rosa y sombra,
igual que de otras cosas
falsas de infinitas noches;
y observo más adelante
tus manos en tus rodillas,
luz filtrada por las rejas,
yermo túnel orbitado:
león, dragón, esas manos...
acuarela de mujer
que se sumerge en mi libro,
y no hablo de ese reloj...
ni de esas tus ataduras,
perlas, perlas, perlas, perlas,
la sombra del árbol hombre
donde la playa es turquesa
es la valla más segura,
con su escalera de flores
escribe lo que no importa,
la piedra viva no muere
en Madagascar resiste
poeta y su verso nudo
donde tú le abres la puerta.
José Pómez
http://www.pomez.net
Viernes, 1 de junio
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