Volando los terrenos de secano,
aquí te lo debía la caraba,
una mujer que nunca caminaba,
buscaba el sentido de mi mano,
la obligación perfecta de deberes,
un corazón, en mi mano, encendido,
presentada en mi pecho dolorido,
preguntando en voz alta, quién eres
que la casa del Poeta no se vende.
Vistiéndome el recuerdo derrengado
como soldados formaron comunión
mi alma de agua con mi corazón,
tantos años hermosos a tu lado
cruzaron todos como sin sentir
llegada del urgente tiovivo,
pasaron desmedidos y cautivos
pero yo no te lo pude decir,
que la casa del Poeta no se vende.
No era el momento clave de enfermera
aprendiendo tu orden infinito,
pienso que era el traje más bonito
quizá con melodía pasajera,
mi sonrisa al llegar para tocarte
que tal vez amanece con tu vientre,
que visibilidad siempre me encuentre
por rutas nuevas y pueda decirte...
que la casa del Poeta no se vende.
Maravillado con sincero alarde,
esperando añoradas almadrabas;
llegó el momento que tú esperabas,
contemplándote cerca aquella tarde,
sin cansarme jamás quedé de nuevo
mirándote y obviando griterío,
te decía en silencio, amor mío
te regalo la mar aquí la llevo,
que la casa del Poeta no se vende.
!
José Pómez
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Lunes, 13 de febrero
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Luis Recio
Juan Carrasco de las Heras
Ángel Sáez García
Paulino Toribio
Julián Moreno Mestre
Antonio García Fuentes
Juan Fernandez Krohn
Padre Fortea
Atticus-444
Patricio Peñalver
Chris Gonzalez -Mora