Cuando la iluminación
se controla desde abajo
en esta plaza de España,
y cuando nace la noche,
siempre lo hace a diario
la constante puñetera,
por más que lo intentes,
y aunque encojas los ojos,
--lector perenne-- te cuento:
que irreconocibles quedan
las siluetas y los rostros
de padres y de abuelos;
que donde no se descubren
los índices y pulgares
juntos y unidos se ve
el hueco de cuatro dedos.
José Pómez
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Una caricia leve, te rozas el abdomen,
--te sientas-- haces un alto en el camino breve
de los justos, la calle nueva frente avenida,
junto al árbol te encuentras educando aceitunas
en el paralelismo donde se fraguan ciclos,
sin quejas, con un ánimo de acero anudado,
y con una sonrisa de Sol cierto, --saludas,
te muestras-- transeúntes mancos a tu pregunta,
dicen: ganaron los de allí, los de bella tierra
donde se encuentra tu hijo plantadora serena,
y más contenta aún reanudas tu paseo,
con los tréboles vas hablando por bulevar,
y a tu paso susurran: va con dos corazones,
esa muchacha hoy nos trae el inicio del mundo.
José Pómez
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Encuentro compañía en la frontera
de tu ser que vigila mis recuerdos
cuando finges que todo permanece
en mis árboles tercos en hileras.
Estás escondida --y tras el visillo
continúas-- en prosa vas mirándome
y mi alegría crece con el brillo
de tus ojos que siguen hoy mirándome.
Olivos sin reflejos no pensaban
volver a campo, mas envejecidos
no ignoraron como antes susurraban
los silencios teñidos de sonidos.
Con ellos la luz de los adelantos
se comprende con tus indiferencias,
tú me estabas llamando con tu encanto,
y al amanecer llegan las carencias.
Montes enfefrecidos de palomos
viven sin saber de este nuevo viaje,
hoy mi destino fue comprobar cómo
sobre tu cuerpo lucen los encajes.
Y en las conciencias últimas orillas,
vienen al renovar bella semblanza
como un campo esperando las semillas;
lo siento, sé que existes: esperanza.
José Pómez
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Vivir a la europea
donde no hay europeos
vende, causa la risa
de naciones en rastro,
por usadas se queman
las tierra marginadas;
son oportunides.
¿Está todo perdido?
José Pómez
Acróstico
Leyendo llegué a caballo,
evitando las orejas,
el atronador: ¡Consíguelo!
Y el repique de aprovéchalo...
Caló como un terremoto
rodeado por mi valle
e imaginó mi ignorancia
esas paredes caídas.
José Pómez
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Dicen de ella que es tozuda,
y se busca en los demás,
se olvida de uno, y es más
difícil verla desnuda;
tal vez de lejos ayuda
a girar la parabólica
si intoxicación eólica
no realza las reformas.
Hoy la verdad me da forma
con la décima simbólica.
José Pómez
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El sentimiento bruñido
va sin moneda de plata,
se deposita anudado
por el aíre que escribe
en el murete de enfrente.
Donde descansan: nenúfar,
grava, lascas de pizarra,
la vasija blanqueada,
la concha de la viera,
y donde falta la fuente.
La charca desnivelada,
piedra blanca, piedra blanca...
estanque tras el jardín,
y falta la fuente, falta
que se cumpla tu deseo.
No resulta complicado
atinar algún motivo;
quedó olvidada anteanoche
en el dominio del Sol
la simple y hermosa fuente.
José Pómez
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Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín