05.10.09 @ 01:23:57. Archivado en En ti
Di, qué flores alegran tus mañanas.
Claramente, no quiero nunca nada,
--no quiero nada-- ¡México tampoco
quiere nada! No te preocupes…
no temas que los poetas no existen.
Sin ninguna esperanza se cultivan
semilleros parados y abonados
pero a veces la bruma ama los lápices;
y para cosechar dos almas se unen
y determinan juntos todo mundo.
Lo bello del jardín nunca depende
del tamaño de sus flores, mas si
de la variedad y su colorido,
o, en pequeños momentos y sentida
la felicidad sin gran alegría.
Puedo intentar contarte cómo planto,
y cómo me enseñaron, y que aprendas
mejor que yo, que nunca obtuve frutos
leyendo en el barniz de tu mirada
donde de luna a luna te estudiaba.
Soy millones de flores muy variadas
con letras animadas en macetas
y estoy con Cristo, él es toda mi vida,
puede que apropiado hoy no te resulte
saber más de los tréboles de mi alma.
José Pómez
http://www.pomez.net