Borges: entrevista de Jean-Pierre Bernés
16.04.06 @ 21:18:13. Archivado en Recortes, Literatura
Hoy se cumple un año de la muerte de Jorge Luis Borges*. Lo recordamos con la publicación de un diálogo con el hispanista francés especializado en letras argentinas Jean-Pierre Bernés, grabado los días 3, 4 y 5 de enero de 1986, en Ginebra. La entrevista rescata la pasión literaria y el humor del gran escritor. Una nota, además, registra las manifestaciones nacionales e internacionales de la fama póstuma de Borges, a partir de su desaparición.
Cuando en 1939 Néstor Ibarra revela su obra en Francia donde usted no era aun reconocido, encabezó su traducción de “L’approche du caché”, en la revista Mesures, con un retrato de Borges, así con un acento grave que le ha quedado.
Jorge Luis Borges: Ah, no sé porque, porque cuando era estudiante, todos me llamaban Borges, yo era el dueño de las herrerías, “le maitre de forges”, borges lo cual es muy natural. Actualmente existe Borges y sus borgesiano, creo …
Bernés: En ese retrato, decía en sustancia: “De origen inglés y español, es de nacionalidad argentina …”
Borges: Ah, no, eso es un tanto ridículo … Lo mismo podría decirse de todos los argentinos … Además tengo una gota de sangre indígena, desciendo de una concubina de Irala, el fundador de Asunción. Él tenía muchas concubinas. Una de ellas era la india Águeda de la cual desciende Silvina Ocampo. Yo desciendo de una india cuyo nombre se ignora … ¿Qué más dice Ibarra?
Bernés: “… es de nacionalidad argentina …”
Borges: Entonces, parece que soy un argentino bastante tardío ¿no?
Bernés: “… Y luego de estudiar en Ginebra, vive en Buenos Aires. Pero debe considerárselo por si mismo y no en función de un país o de un continente”.
Borges: Eso está bien. Hubiera podido agregar: “de origen portugués”, ya que el apellido de mi madre, Acevedo, es judío portugués. En cuanto a Borges es como López, Dupont o Smith, un apellido de lo más común.
Bernés: Le señalo que Ibarra llevó aun mas lejos su juego –perdón por el barbarismo- de desargentinización de Borges, pues esbozó de él –esta vez en Lettres francaices, la revista de Roger Caillois en Buenos Aires- un retrato aun más cosmoplita: “Hispano-anglo-portugués de origen, educado en Suiza, radicado desde hace tiempo en buenos Aires, donde nació, nadie tiene menos patria que Jorge Luis Borges”. De modo que, en razón de la diversidad de sus raíces, usted parece muy indicado para debatir el tema “literatura y latinidad”. A grandes rasgos ¿podría inducirse la existencia de un modelo cultural anglo-sajón …
Borges: ¡No!
Bernés: … opuesto a una realidad cultural francesa y sudeuropea …
Borges: ¡No y no!
Bernés: … que sería la expresión privilegiada de una cultura neolatina?
Borges: ¡No! Quiero decir simplemente que la latinidad carece de sentido desde el punto de vista étnico. Quiero repetir, por ejemplo, que los españoles eran iberos, celtas, fenicios, rumanos, visigodos, suabios, vándalos y luego moros, judíos, etc. Hay un verso de Tensión –en fin, él simplifica las cosas- que declara que todo inglés puede decir que es a la vez celta, sajón y escandinavo … ¿Faltan muchas razas, no es cierto? … Lo que querría añadir es que más bien había que pensar en la latinidad desde el punto de vista del pensamiento, pues he encontrado que todas las palabras abstractas se traducen o transcriben del latín en las lenguas germánicas de eso no hay ninguna duda. Tengo el ejemplo de Kaiser, César y aun Zar; querría añadir también la palabra Vaterland en inglés se dice más bien motheland, pero puede decirse también fatherland. Esto parece bien germánico, pero en sajón es una traducción de patria, una idea absolutamente nueva para los germanos, y para nosotros, por ejemplo, la patria era la tierra de paz; puede provenir de Italia o de cualquier parte, y aun del Japón, actualmente, o de Asia Menor … Bien, me parece muy importante esa idea que todas las palabras abstractas son latinas y que en inglés, en general se las ha transcripto o se las ha traducido, en lo mismo. Esto vale para todas las palabras abstractas. Por lo tanto, la latinidad no podría limitarse a los países del sur de Europa. Podría decirse que la latinidad … es Occidental, lo cual se hace más vasto. Y además, digo también y lo repito con gusto, que nosotros los americanos tanto del Norte como del Sur, somos realmente europeos en el exilio. Añado siempre que quizá sea más fácil sentirse europeo cuando uno ha nacido del otro lado del Atlántico, porque aquí en Europa, evidentemente, uno piensa primero que en irlandés, francés, húngaro y además es algo un tanto abstracto pensar en Occidente o en Europa, mientras que los americanos tenemos una historia muy reciente, hecha de aniversarios, de estatuas, pero con poca Historia y poco tiempo. Pocas cosas han pasado allí… Por lo tanto, acaso para un americano sea más fácil pensar que es occidental o que es un europeo, mientras que aquí uno piensa primero que es portugués o irlandés. Aquí hay una historia muy rica, hay guerras, un montón de cosas, mientras que sobre todo en América del Sur han pasado pocas cosas. En fin. Hemos tenido dictadores … Pero gente que se hace llamar, por ejemplo, como Francia, el Supremo Ramírez, más modesto era el Supremo Entrerriano, Artigas el Protector de los Pueblo Libres; Rosas, el Restaurador de las Leyes (no restauró nada, no tuvo leyes, pero eso no cuenta); y Quiroga, el Tigre de los Llanos (esto es un poco más ambicioso) y había también, creo que en Venezuela, un presidente que se hacía llamar el Gran Ciudadano; esto se parece a Citizen Kane de Orson Welles. Y el más reciente, Perón, era el Primer Trabajador; y su mujer era El hada Rubia; es totalmente cómico. Nuestra historia está llena de personajes terribles con nombres ridículos … En fin, Bolívar era el Libertador y San Martín, el Protector del Perú. Y debe de haber otros que ignoro …
Bernés: ¿Piensa que se puede encontrar en América, como en Europa, la misma oposición sistemática entre el Norte y el Sur, como lo pretendía André Siegfried en su obra, ya clásica, sobre América latina?
Borges: En todo caso, entre nosotros hay gente dedicada a eso. Por ejemplo, en la Argentina, Ingenieros comenzó por considerar a los americanos del Norte como enemigos, mientras que Lugones, no. Evidentemente sentía antipatía por España, aunque también fuera muy español … Usted sabe que dejó un diccionario, publicado por la Academia Argentina de Letras. Se llama Diccionario etimológico del castellano usual, lleno de palabras que nadie ha oído nunca. Sólo llegó a AP … Creo que le interesaba mucho el árabe. Es curioso, porque si en España usted dice castellano, se piensa en Castilla, entre nosotros, si usted dice español se piensa en España, y la palabra castellano es más vasta. Es curioso ¿no?
Bernés: En cierto modo es una inversión de términos.
Borges: Sí, porque nosotros no decimos nunca español sino castellano. Cuando se habla de la lengua, decimos castellano, pero nadie piensa que la palabra se relaciona con Castilla.
Bernés: Volvamos, si le parece, a nuestro tema inicial y ante todo a la lengua latina. ¿Cuál es hoy la memoria latina de Borges?
Borges: Pues bien, pienso primero en el latín que aprendí aquí, en Ginebra … Pienso sobre todo en Virgilio y en Lucano también, mientras que a Horacio, creo que nunca lo he comprendido. O sea que cuando leo un poema de Horacio, tengo la impresión de que es algo que cesa pero no termina. ¿Usted tiene esta impresión? Está cortado de tal modo, es un poco como los haikus … pero, de todos modos, debe de haber en cada línea alguna perfección que no comprendo. Lamentablemente, he perdido mi latín, como todo el mundo; lo estudié aquí en el colegio, en Ginebra. Estaba convencido de que si uno era fuerte en literatura francesa y en latín, entonces podía abstenerse de todas las demás materias … Me gustaba mucho el latín y para un argentino era más fácil que para un ginebrino. El francés es una lengua de consonantes, como el inglés, mientras que el español, el italiano o el portugués son lenguas de vocales. Más tarde traté de leer en latín pero es tan difícil … Me gustaba leer las cartas de Séneca, que son muy bellas; hay dos que tradujo Quevedo. ¿Se acuerda? Séneca dice: Fuge multitudinem, fuge comitatem, fuge unum. Quevedo traduce, “Huye de muchos, huye de pocos, huye de uno”. Esta bien ¿no es verdad? Pero en una versión francesa que leí en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, era muy diferente. Se leía “Fuyez les grands concours, fuyez les petits comités, fuyez meme le tete-a-tete”. Séneca es demolido por el traductor. Es perfecto ¿no? El estilo de Séneca se pierde completamente.
Bernés: Es verdad, pero entonces era el tiempo de las “bellas infieles”.
Borges: Sí, no se si eran tan bellas. En todo caso, eran completamente infieles. Querría añadir que yo digo en un poema que Séneca y Lucano escribieron toda la literatura española antes que los españoles existieran, y quisiera citar para terminar con este asunto una frase de Browning; cuando habla del latín, dice: “El latín la lengua de Mármol”, es muy cierto y también muy bello.
Bernés: Estas son sus frecuentaciones latinas. ¿Por qué no evocamos ahora su memoria neolatina? Es conocida su atracción por los catálogos, por las antologías…
Borges: Claro, pero hay tantos nombres que si empiezo … Quisiera hacer una observación; entre nosotros digamos en Uruguay, en la Argentina, quizás en Colombia, el gusto de la literatura española es un gusto adquirido. Por ejemplo, todos hemos leído una obra, menor para la literatura francesa, el Gil Blas de Santillane, con placer, mientras que leer el Guzmán de Alfarache ¡es una empresa! Entre nosotros todo el mundo lee, evidentemente a veces en traducciones, la novela francesa o inglesa o norteamericana; pero cuando leemos la literatura clásica española o la literatura española en general, eso nos cuesta un esfuerzo. He hablado de esto con Alfonso Reyes. Me respondió que la explicación era muy simple y quizá sea la verdadera, cuando leemos la traducción de una novela rusa, de una novela francesa, esperamos algo diferente, mientras que cuando leemos un libro español aun contemporáneo, esperamos algo idéntico, por lo tanto las diferencias nos molestan. Otra explicación sería que si leemos los clásicos franceses en traducción, entonces la traducción es actual, en tanto que si alguien abre el Quijote, encuentra que esta lleno de palabras que no ha escuchado nunca porque han desaparecido.
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Luis Balcarce
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