El Camarada Mediológico
12.04.06 @ 18:44:11. Archivado en Comunicación y Cine
“Un animal político es un culpable nato. Joseph K. Es un nombre propio”.
R.D. Crítica de la razón política
A fines de los setenta Règis Debray miró hacia atrás y descubrió que la Jerusalén que él mismo había ayudado a construir estaba en ruinas. No se convirtió en una estatua de sal ni mucho menos. Tres años de cárcel y torturas en la selva boliviana lo habían domesticado lo suficiente para auscultar con una sincera mirada lo que había ocurrido quince casi veinte atrás. Mucho sangre había corrido bajo el puente y Debray sólo tenía que sentarse a recordar.
¿Qué había sucedido con la revolución proletaria que iba a cambiar el mundo en los sesenta? Sucedió que se la tragó la historia. El marxismo ya no era lo que solía ser; la esperanza de los intelectuales se había derrumbado junto con la guerra fría. Ese marxismo ahora era un conjunto de ceremonias y rituales más cerca de lo mágico que de lo político. Mientras Cuba comenzaba su agonía de la mano de la dictadura castrista y el embargo americano, en Asia el comunismo cobraba muchas vidas merced a genocidas como Mao en China y Pol - Pot en Camboya. “El mausoleo de la Plaza Roja sobrevivirá al leninismo, los mausoleos están hechos para durar, los ismos para pasar”, escribe Debray en su testamento – prólogo de su libro Crítica de la razón política. Al mismo tiempo, las dictaduras militares en América Latina levantaban campos de exterminio y el socialismo real se revelaba como puro aburrimiento. La llamada modernización socialista se parecía mucho más al feudalismo que al capitalismo: nepotismo, veleidad dinástica, juramentos de fidelidad y vasallaje... si no fuera por los gulags diríamos que estamos en una sociedad del siglo XVI. El Estado – Partido comprime al individuo: “Haz tu servicio militar, participa en nuestras ceremonias, pero no vayas a mezclarte en nuestros asuntos”, rezaba la letra chica del socialismo soviético.
El lenguaje sagrado de lo político
¿Qué se ocultaba detrás del fracaso del marxismo? ¿Qué opacidad le había impedido ver a Marx que las sociedades se alimentan de lo religioso antes que de lo político? ¿Por qué la comprensión del orden ideológico requiere sin más aditamentos la comprensión del orden religioso? ¿Qué teología se ocultaba todavía en el ropaje de la modernidad?
Debray no se topó con estas preguntas azarosamente. En dos libros anteriores, Poder intelectual en Francia y Escriba se mostraba apasionadamente interesado por descubrir, en el primero, qué tiene que ser la actividad simbólica para que tenga efecto sobre la materialidad de las relaciones sociales y, en el segundo, qué tiene que ser la sociedad para que “tanto ayer como hoy necesite orgánicamente un cuerpo de indicadores de sentido”.
Para responder a estas preguntas, Debray escribirá Crítica de la razón política, libro en el cual anticipará y resumirá todas las cuestiones que lo han llevado desde hace veinte años ha criticar el concepto de ideología en Marx y a fundar una nueva disciplina, la mediología, que intentará sentar las bases para resolver el enigma de saber cómo se vuelve material una idea y cómo se vuelve hacer un decir. En palabras de un mediólogo: “¿Qué relaciones hay entre una creencia y una acción? ¿Cómo se traduce una comunicación en orden, una información en ejecución? Una lucubración en una institución (Iglesia, Partido, Ejército, Estado, etc.)”. Dicho brevemente, ¿cuál es el sentido de la expresión “la fuerza de las ideas?.
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Luis Balcarce
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