LLAMADAS PERDIDAS...
24.02.07 @ 02:26:43. Archivado en EVOLUCIONO, LUEGO EXISTO
Diversas organizaciones de consumidores han propuesto a los usuarios de telefonía móvil que no realicen llamadas desde sus celulares el próximo 1 de marzo, en protesta por el encarecimiento de ciertas llamadas de móviles (especialmente las de escasa duración). A partir de esa fecha, los principales operadores encarecerán el precio del establecimiento de llamada el 25% (de 12 a 15 céntimos, excluidos impuestos). Movistar, Vodafone y Orange, entre otras compañías, pretenden equilibrar el impacto que la nueva tarificación por segundos ocasionará en sus cuentas, debido a la supresión definitiva del redondeo desde el primer minuto.
Los usuarios que decidan secundar semejante movilización ciudadana pasarán un auténtico suplicio para cumplir con sus hábitos laborales y personales sin utilizar el móvil. No hay nada como echar en falta algún servicio para valorarlo en su justa medida.
Ahora bien, el ingenio de los consumidores no tiene límites y muchos de ellos ya pergeñan formas de contactar con sus allegados sin incurrir en gastos telefónicos. El ejemplo más singular será el uso de las llamadas perdidas, recurso habitual entre adolescentes sobre el que se han construido procelosos códigos de comunicación. No obstante, el lenguaje de los toques o timbrazos representa un gasto a las operadoras, que curiosamente coincide con el coste real del establecimiento de llamada. Es decir, cada llamada sin descolgar acarrea un minúsculo quebranto para el operador, nunca superior a los cinco céntimos, puesto que se emplean en la comunicación recursos de la red de telefonía, desde el móvil del usuario que inicia la llamada hasta el terminal del que lo recibe, sea del operador que sea. El usuario que realiza la llamada perdida no paga un céntimo, tampoco el receptor de la misma, y el mensaje puede llegar a su destinatario si previamente se han acordado significados diferentes en relación al número de timbrazos efectuados antes de colgar. Los pocos gastos en los que se incurren corren de cuenta de las operadoras. De la misma forma, podría darse el caso de consumidores beligerantes que podrían utilizar los toques como método de castigo añadido a las operadoras en el Día sin Móvil, como ya se incita en algún foro. En ese maquiavélico supuesto, cada llamada perdida costaría varios céntimos a las operadoras. Eso sí, conviene tener cuidado de que el tiro de estos activistas no salga por la culata. De hecho, las firmas afectadas podrían dejar de regalar las llamadas perdidas en cualquier momento, cobrando por ellas el correspondiente establecimiento de llamada.
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