Cuando alguien está sometido a fuertes presiones e incluso ve y escucha que los suyos, los que creía amigos, comienzan a abandonarle y dejar que se hunda su mente comienza a jugarle malas pasadas y tal vez esto es lo que le sucedió al President Camps esta semana cuando en una sesión de control del Parlament de la Comunitat Valenciana el socialdemócrata Luna le preguntaba por los cambios que recientemente había realizado en su Gobierno. El honorable Francisco Camps se puso nervioso y sacó a relucir su cara más verdadera, aquella que oculta bajo esa apacible mirada de chico recién confesado y comulgado, y dejo al descubierto la verdadera imagen que ha estado ocultando durante años, la del odio anidado en su corazón contra todos aquellos a los que más que como a antagonistas políticos considera acérrimos enemigos empeñados en descabalgarle del sillón presidencial.
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01.11.09 @ 11:18:04. Archivado en politica
El martes por la mañana el oasis político catalán sintió un terremoto con epicentro en Santa Coloma y ramificaciones en los alrededores de lo que fue la Generalitat de los tiempos de Jordi Pujol. El juez Garzón cabalgaba de nuevo y la guardia civil, esposas en ristre, ofrecía cómodo alojamiento en el cuartelillo a conocidos nombres de la política catalana, Macià Alavedra y Lluís Prenafeta eran detenidos junto con los militantes del PSC Bartomeu Muñoz, alcalde de Santa Coloma, y su concejal de urbanismo Manuel Dobarco, a todos ellos les acompañaba en esta particular “cuerda de presos” Luís García, más conocido como “Luigi”, que fue diputado autonómico por el PSC y a quien su mismo partido expulsó hace tiempo por conductas semejantes a las que ahora le han llevado a la Audiencia Nacional, luego se añadirían constructores y algún que otro gestor municipal. Rafael Azcona no hubiera podido escribir un guión mejor que el que algunos miembros de la clase política están haciendo con sus vidas y cambalaches.
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Francisco Camps y el resto de su partido en Valencia creían que, con la ayuda del amigo De la Rua, habían alejado de si, durante un tiempo, el amargo cáliz de las corruptelas del denominado caso Gürtel. En el auto dictado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valencia quedó demostrado que Francisco Camps había recibido regalos de la trama corrupta y que había mentido en el Parlament valenciano y también a la prensa, pero Camps y el resto de dirigentes del Partido Popular valenciano seguían sonriendo como si no hubiera pasado nada. Además mostraban su alegría al ver que la mayoría de valencianos seguían mostrándoles su apoyo a pesar de conocerse públicamente todas sus triquiñuelas para enriquecerse de la mano de Correa y El Bigotes.
El 9 de Octubre, Día de la Comunitat Valenciana, ha supuesto durante años una fecha histórica para que Camps y Rita Barberá se den un baño de multitudes amparados en las franjas oro y sangre de la Senyera coronada de azul. Sus fieles les seguían durante la procesión cívica a lo largo del centro de la ciudad para cantar emocionados a los pies de la estatua ecuestre de Jaime I ese himno que habla de una región que avanza en marcha triunfal, luego el canapé y la copichuela en la plaza de Manises donde todo eran sonrisas, parabienes y amigables golpecitos en la espalda.
Pero este año por culpa del levantamiento del secreto sumarial de una parte del caso Gürtel las sonrisas se convirtieron en lágrimas y algunos conmilitones populares trataban de evitar la cercanía de los colegas cuyos nombres llevaban días encabezando los titulares de prensa relacionado con las dádivas de la trama de corrupción. Por primera vez Camps y Rita no paseaban triunfalmente entre las ovaciones de la multitud, este Octubre de pasión han escuchado gritos de protesta y reprobación y han observado con el rabillo del ojo carteles acusadores portados por algunos valencianos que ya comienzan a estar hartos de que su tierra sea sinónimo de corrupción.
Y para terminar de aguarles la fiesta llegó desde Madrid el enviado de Mariano Rajoy con el hacha en la mano. Desde la calle Génova llevaban varios días reclamando cabezas, aunque fueran de turco, mientras Camps hacía oídos sordos a los deseos de Rajoy que ya tiene achicharrada aquella mano que puso en el fuego apostando por la honradez e integridad de sus muchachos en Valencia. González Pons llegó a Valencia y dictaminó que, al menos para el Partido Popular, la fiesta terminaba a las cuatro de la tarde, a más de uno el café le supo a agrio al ver lo que se le venía encima. Después de la copita institucional en la plaza de Manises comenzó la desbandada y el primero que cogió las maletas fue Ricardo Costa, el segundo de Camps, que salió a toda prisa a hacer penitencia por el Camino de Santiago.
No se a que altura de la ruta jacobea le llegó a Costa el SMS de su hasta ahora amigo Francisco Camps, en el que le comunicaba su cese. La cabeza de este dandy con aires de petimetre es la primera que ha rodado entre los implicados en la red de dádivas de la corruptela, los ostentosos relojes recibido de las empresas corruptas y el coche negro de lujo le señalan como receptor de regalos, y es sabido que nadie da nada por nada, el “do ut des” del viejo derecho romano tiene aquí, más que nunca, una perfecta aplicación. Durante años la trama corrupta ha estado exprimiendo el bolsillo de los valencianos con la complicidad de quienes tenían que velar por hacer un buen uso de los impuestos recaudados.
Costa ha caído, ha sido cesado temporalmente, y como le pasó al Duque de Lugo, que también cesó temporalmente su matrimonio con la Infanta Elena, su cese será para siempre. Comienzan a rodar cabezas en Valencia, pero tal vez la defenestración de Ricardo Costa sea una simple maniobra de distracción para contentar y sacar de la unidad de quemados a Mariano Rajoy y para hacernos mirar hacia otro lado mientras Francisco Camps se aferra a su poltrona presidencial de la que, si tuviera un mínimo de vergüenza, ya se debería haber apeado. Costa se negaba a dimitir, no quería comerse el solo el marrón de la corrupción y le han cesado pero quedan muchas preguntas por responder y muchos folios todavía con el secreto del sumario estampado. En las próximas semanas seguiremos conociendo nuevos nombres de implicados, nuevas corruptelas y nuevos chanchullos de todos estos que se envuelven en la bandera de España para medrar en su propio beneficio.
Y dos mujeres están preparando el asalto al poder. Esperanza Aguirre se frota las manos pues cada vez ve más allanado su camino a la Moncloa y Rita Barberá plantea cambiar su despacho desde el Ayuntamiento a la Generalitat valenciana. Y a todo esto, y a la vista de lo conocido por el levantamiento del secreto sumarial, ¿qué dice el ínclito juez De la Rua? Calla y si se cruza con Camps intenta no saludarse con él pues sabe que su carrera judicial ha recibido un perdigonazo en el ala después de haber ayudado al que le calificaba como “más que un amigo”.
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Cuando parecía que las aguas volvían a su cauce en tierras valencianas y Francisco Camps, una vez renovado el Consell y destituido como cabeza de turco de la trama Gürtel el director de la televisión autonómica, comenzaba a respirar tranquilo, al menos durante unos meses, vuelven a surgir a la luz pública los sucios trapicheos que el Gobierno valenciano ha realizado, según la policía, con los cabecillas de la trama de corrupción y con la connivencia de algunas empresas valencianas que han sacado importante tajada económica de sus buenas relaciones con los dirigentes valencianos del Partido Popular.
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20.09.09 @ 13:13:30. Archivado en politica, sociedad
El pasado 23 de Julio los cimientos de la sociedad catalana temblaron al conocerse que los Mossos de Esquadra habían entrado en el sancta sanctórum de la música catalana. Un numeroso destacamento de la policía autonómica tomó el Palau de la Música en busca de documentación acreditativa de los fraudes denunciados por la Delegación de Hacienda contra Félix Millet, presidente de la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música entre otros muchos cargos tanto en entidades cívicas como empresariales. Aquella noche, a la hora de la cena, en todos los acomodados hogares de la zona alta de la ciudad no se hablaba de otra cosa, “uno de los nuestros”, se decían unos a otros, investigado por la policía, una persona que hasta esos momentos había gozado de todo el prestigio ciudadano iba a aparecer al día siguiente en las primeras páginas de los periódicos. Nadie podía dar crédito a la noticia que se estaba produciendo, pero cuatro días después Millet dimitía, no sin presiones, de su cargo de presidente de la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música.
Uno de los más destacados miembros de la sociedad burguesa catalana ha asestado un duro golpe a una de las entidades más queridas en Catalunya. El Palau de la Música, joya de la arquitectura modernista catalana y patrimonio de la Humanidad, fue construido por suscripción popular a primeros del pasado siglo bajo las órdenes de Domenech y Montaner y a lo largo de su historia, desde su inauguración en 1908, ha sido signo y bandera del catalanismo y su cultura. Allí da sus conciertos otra institución centenaria cual es el Orfeó Català, fundado en 1891 por Lluis Millet y Amadeu Vives, junto con el Gran Teatre del Liceu es el refugio de los amantes de la música clásica, durante el franquismo se celebraron allá míticos recitales de los cantautores más reivindicativos como Raimon. Y en 1960 durante una visita de Franco sus paredes fueron testigos de la reivindicación nacional de los catalanes cuando ante el dictador un grupo de personas entonó “El cant de la Senyera” cuya interpretación había sido prohibida por el Gobernador Civil. Aquello, junto con la acusación de ser el autor de las octavillas que se lanzaron, le costó a Jordi Pujol una condena de siete años de cárcel de los que cumplió más de dos en Torrero en Zaragoza y un año de confinamiento en Girona.
Las paredes del Palau rezuman la historia más reciente de Catalunya por sus cuatro costados pero también las ansias de poder de una clase que nunca tiene bastante y que ha creído que el país es su cortijo particular. Félix Millet durante años ha estado escanciándose millones de euros en sus arcas procedentes de las cuentas de la fundación que presidía. Se habla de cerca de diez millones de euros, aparte de algunas operaciones inmobiliarias, aunque él, en un intento de minorar la pena, en una declaración pública ante el juez instructor afirma que tan sólo ha tomado para su uso y disfrute poco más de millón y medio que ha devuelto para ver si se sale de rositas y no pisa la cárcel.
Aquí todos han fallado, el señor Millet el primero al defraudar la confianza que todos depositaron en él, siempre se ha creído que los ricos de toda la vida no necesitaban robar y este caso nos ha demostrado lo contrario, Millet, al que todos consideraban adinerado, se ha quedado con el santo y las limosnas, se ha llevado el dinero de la fundación para construirse un chalet y para viajar a Dubai y otros paraísos donde olvidar por las noches lo que hacía durante el día. Y nadie se dio cuenta de que las cuentas de la fundación no cuadraban, ni quienes tenían que controlarlas ni los patronos de la fundación. Nadie sospechaba que un personaje de la buena sociedad catalana fuera capaz de tal desafuero, ninguna autoridad municipal, autonómica o estatal controlaba los euros que el señor Millet amasaba para su propio beneficio.
Ahora ha llegado la hora de las lamentaciones, los políticos protestan en algún caso mientras en otro piden responsabilidades a sus colegas de enfrente, se han levantado las alfombras del Palau de la Música y ha aparecido toda la basura que ocultaban. El castigo debe ser severo, los jueces tienen la palabra y la cárcel debe ser el próximo destino de este defraudador de traje y corbata que con la excusa de defender a Catalunya se ha llenado los bolsillos. Pero ya sabemos que los “crímenes” económicos pocas veces acaban en prisión y que si los maleantes llegan a ella tienen pronto la puerta abierta. Espero no tener que encontrarme con este delincuente por la calle lo mismo que me encuentro algunos días cuando voy a la cafetería Sandor a Javier de la Rosa que sigue paseando por las calles de Barcelona tan libre y feliz, y es que no hay nada tan fácil como estafar varios millones y vestir acicaladamente, eso abre todas las puertas, hasta las de cárcel.
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06.09.09 @ 13:49:39. Archivado en politica, sociedad
Este domingo tenía previsto escribir sobre los socialistas valencianos que en cada lavada pierden una sábana y ahora ya quieren dejar en las lavadoras de la derecha la última que les queda: el País Valencià en sus siglas, creen que así ganarán más votos y no saben mirarse al espejo para ver que llevan años renunciando a las señas de identidad de un pueblo y éste sigue dándoles la espalda entontecido por los cantos de sirena de las gaviotas del Partido Popular. Pero, de repente, he visto que hay otros socialistas, los que gobiernan en el Ayuntamiento de Barcelona, que también andan pisando charcos salpicándose a si mismos y no he querido dejar pasar la semana sin hablar de lo bonita que es la hermandad al ver cómo el ayuntamiento barcelonés, donde mandan tres partidos que se suponen de izquierdas y uno de ellos con la republica como bandera, ha contratado a una hermana de la que puede ser reina de España.
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30.08.09 @ 11:11:43. Archivado en politica
Desde que se conocieron las primeras noticias del llamado caso Gürtel la gaviota del Partido Popular vuela con plomo en sus alas, se suele decir que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente y esto es lo que ha sucedido entre algunos dirigentes del primer partido de la oposición. No se habían acallado todavía las noticias de los casos de espionaje entre conmilitones de partido en el feudo de Esperanza Aguirre cuando saltó a la prensa la noticia de los supuestos cohechos y prevaricaciones en varios ayuntamientos cercanos a Madrid llevados a cabo por un trama corrupta encabezada por Correa que había llegado a la sede de la calle Génova de la mano de José María Aznar y que cuando vio que las cosas se ponían feas con la salida del poder de su valedor dirigió sus miras hacia algunos ayuntamientos madrileños gobernados por los populares y hacia la Comunitat Valenciana que fue para ellos una nueva tierra de promisión y una fábrica de euros fáciles de ganar.
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Todavía no se han acallado los ecos del escándalo que supuso todo el tejemaneje que Francisco Camps se trajo con los trajes y sus mentiras al negar conocer a uno de los cabecillas de la trama mafiosa que se ha dedicado al soborno y el cohecho en el caso Gürtel cuando de nuevo el President de la Comunitat Valenciana salta a la palestra periodística, esta vez con motivo de su repentina afición a las carreras de Formula-1 y a sus deseos de aparecer fotografiado junto al patrón de las mismas, ese Ecclestone admirador de Hitler y sus métodos políticos según declaró recientemente.
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09.08.09 @ 14:49:41. Archivado en politica
La semana comenzó en la sede del Partido Popular de Valencia con el estallido de descorche de botellas de champaña, tal vez alguna todavía proveniente de los lotes navideños de “El Bigotes”. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana acababa de dar su absolución a Francisco Camps y mientras Mariano Rajoy respiraba tranquilo y se marchaba de vacaciones las alas de la gaviota amparaban a Camps y su grey, un magistrado al que en su día Camps calificó de más que amigo aunque sin llegar a decirle, al menos en público, aquello tan sainetesco de “te quiero un huevo” le había puesto un puente de plata para escapar, momentáneamente, del banquillo. La venda que tapa los ojos de la Justicia impidió que los togados vieran el amplio armario ropero del President.
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Llegó Agosto, las calles de las ciudades se vaciaron mientras las carreteras se llenaban de automóviles camino de las segundas residencias en la costa o la montaña como si la tan cacareada crisis hubiera tomado también vacaciones durante estos calurosos días. Pero no todo el mundo hace vacaciones, algunos jueces con jurisdicción en Valencia, incluso los que forman el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana con su Presidente al frente han decidido trabajar tres días de este “ferragosto” valenciano que, a buen seguro, muchos tendrán durante años marcado en rojo.
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19.07.09 @ 10:34:25. Archivado en politica
La pasada semana pude comprobar por mi mismo que el fenómeno de la catalanofobia sigue enquistado en España mucho más allá de los típicos chistes sobre la avaricia de los catalanes. En una rueda de prensa celebrada en Barcelona con la actriz Sofía Loren una periodista que cubría la misma para un programa de Catalunya Ràdio pidió la palabra e inició su pregunta explicando a la actriz para que medio trabajaba, todo ello en catalán ya que esta emisora emite en dicho idioma, para a continuación hacer la pregunta en italiano. Un tremendo abucheo, muestra del más rancio nacionalismo españolista, acogió las primeras palabras de la periodista a quien, prácticamente se impidió seguir hasta que cesó el griterío de los energúmenos defensores del pensamiento único y centralista. Allí habían cerca de doscientos periodistas llegados desde las redacciones de medio mundo: ingleses, italianos, chilenos, argentinos….y, naturalmente españoles. Y fue una gran parte de estos últimos los que mostraron su repulsa a que en Barcelona se empleará la lengua propia de los catalanes, reconocida como oficial en el Estatut. Los periodistas de otros países, con los ojos como platos, ponían cara de no entender nada de lo que allí estaba pasando, pero, al menos, respetuosamente guardaban silencio esperando su turno de preguntar. Unos lo hicieron en castellano, otros en italiano y otros en inglés, y ninguno de ellos fue pasto de los abucheos de los acérrimos defensores de las “esencias patrias”. A la vista de lo ocurrido la periodista catalana en sus posteriores intervenciones lo hizo en italiano y a pesar de que cuando tomaba la palabra se iniciaba un coro rumoroso no volvieron a reproducirse los gritos, al fin y al cabo para aquellos energúmenos del grito y la protesta hablar en italiano en Barcelona está bien visto, lo que les molestaba era el empleo del catalán aunque las palabras fueran posteriormente traducidas al italiano.
Y es que Catalunya sigue siendo la gran desconocida en la llamada piel de toro, a pesar de los versos de Salvador Espriu y de los muchos AVES y puentes aéreos que unen Barcelona con Madrid, y esto no es fruto de ninguna improvisación, el anticatalanismo, la catalanofobia vende y hace llenar muchas urnas. Y de esto en el País Valencià sabemos bastante, en estas tierras que dejaron de ser región para pasar a País y que ahora ya no se si tan sólo son Comunitat, sin el calificativo de valenciana, en plena transición se creo un partido político con el único objetivo de arrebatar votos a la izquierda mediante la agitación del espantajo del anticatalanismo. Aquel partido, Unión Valenciana, hoy desaparecido, le sirvió al Partido Popular para alcanzar las poltronas del poder en tierras valencianas y hoy algunos de sus antiguos jerifaltes calientan los escaños que, como una limosna por sus favores, los “populares” les han entregado cual las migajas que se dan a un menesteroso.
A lo largo de los años hemos conocido boicots a los productos catalanes, cualquier excusa era buena para hacerlo y más de un productor de cava etiquetó sus productos con etiquetas valencianas para sacar adelante su producción, aunque ni unos ni otros reconocerán este hecho. El Partit Socialista del País Valencià estuvo a punto hace unos meses de perder ese “País Valencià” que lleva en su logo desde hace tiempo aunque no suelen publicitarlo, y es que incluso entre las filas de la socialdemocracia ha incubado el miedo a todo aquello que la derecha puede utilizar como arma arrojadiza en época electoral. En su día, con Joan Lerma al frente, se fueron aceptando todas las tesis y demandas de la derecha, se aceptó el himno que tan sólo sirve para “ofrendar nuevas glorias a España”, se renunció a la bandera y al nombre del país y en cada colada íbamos perdiendo un par de sabanas que la derecha se apresuraba a recoger para su uso y abuso. Y se equivocaron y buena muestra de ello es que la socialdemocracia viene perdiendo elección tras elección sin dar señales de levantar cabeza.
Ahora desde ese “tripartito” de la Brunete mediática que forman La Razón, El Mundo y el ABC, a los que hay que añadir la COPE se vuelve a atizar el fuego de la catalanofobia con motivo de la nueva financiación autonómica y se miente, a sabiendas, sobre la primacía de Catalunya sobre el resto de comunidades en el reparto de los fondos de esa caja común olvidando que los catalanes y las Islas Baleares son quienes más aportan a la misma, 15.000 millones de euros es el dinero que desde Catalunya viaja hasta Madrid y, naturalmente, no vuelve en la misma proporción. Tal vez esto podría solucionarse si Catalunya tuviera un concierto económico similar al que tienen vascos y navarros donde, por cierto, tanto los dirigentes del PSOE como los del PP no elevan voz alguna de protesta por ello mientras que cuando alguien lo insinúa para los catalanes los dos partidos mayoritarios se ponen de acuerdo en negarlo.
Nunca creí que en Catalunya alguien fuera abucheado por hablar en su lengua, pero esto ha ocurrido con lo que se demuestra que frente a los nacionalismos periféricos existe un fuerte y larvado sentimiento de nacionalismo español cuyos deseos son que todos seamos como ellos, son todos aquellos que desearían seguir viviendo en aquella España “una, grande y libre” de tiempos más negros, tristes y sangrientos. O tal vez muchos de los que tienen fuertes y repetidos ataques de catalanofobia lo único que sienten es una fuerte envidia ante un país con lengua, cultura y economía propias.
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De un tiempo acá vengo observando que una pequeña parte de la ciudadanía comienza a tener brotes de animadversión contra las ideas democráticas. En la barra de cualquier bar a la hora del almuerzo de los trabajadores no es extraño escuchar conversaciones en las que la xenofobia disfrazada de defensa de los valores propios aparece y otras en las que la frase más escuchada es aquella tan manida de “todos los políticos son iguales”. Ni los que han llegado a nuestras tierras para ganar su sustento con honradez han viajado hasta aquí para quitarnos lo que consideramos “nuestro” ni a rebajarnos los derechos sociales a los que aspiramos, ni todos los políticos aceptan dádivas ni están en sus puestos para medrar, aunque, por desgracia, se de más de un caso.
Estas conversaciones de barra de bar en hora de bocadillo pueden derivar hacia la defensa de ideologías y actitudes fascistas o muy cercanas a la ideología de la ultraderecha. Ya se ha visto cómo en las últimas elecciones europeas los partidos situados más allá de la derecha han obtenido en algunos países buenos resultados, la crisis económica, el paro, el aumento de la inmigración y, especialmente, la falta de formación son un excelente caldo de cultivo para que la ultraderecha de un paso al frente.
Pero lo verdaderamente preocupante es cuando una persona a la que se le supone una buena formación cultural, debido al puesto que ocupa, como Bernie Ecclestone se lanza desde las páginas del The Times a alabar a dictadores como Hitler y Sadam Hussein, El “patrón” y principal muñidor de beneficios de la Formula 1 denota ciertos aires a fascismo trasnochado en sus declaraciones periodísticas. Decir que Hitler “consiguió que las cosas funcionasen” olvidando los millones de judíos que asesinaron sus sicarios en las cámaras de gas es una aberración impropia de cualquier persona con un conocimiento, aunque sea pequeño, de la historia contemporánea. Pero lo que a los tertulianos de la barra del bar se les puede perdonar por su situación y formación es imperdonable en quien mueve miles de millones de euros cada año y viaja constantemente por todo el mundo, aunque, visto lo visto, aquello de que viajar ilustra y forma en Ecclestone no se da, él de los viajes tan sólo debe recordar el olor del carburante, el fuerte ruido de los bólidos y el aumento constante tras cada viaje de su cuenta corriente.
Pero Ecclestone tiene amigos en Valencia, y no son tertulianos de barra de bar, sino políticos de alto copete, tan alto como el imputado President de la Comunitat. Hay que recordar que en las últimas elecciones autonómicas el “capo” de la F1 declaró que las carreras de autos tan sólo llegarían a València si Francisco Camps era el ganador de las mismas. Un defensor de la ideología fascista y de los dictadores apoyando la elección de un President todavía imputado. Aunque no soy quien le aconsejaría al jefe de los populares valencianos que mire muy bien a la hora de elegir sus amistades ya que de momento uno de sus “amiguitos del alma” huele a presidio, Alfonso Rus, President de la Diputació de Valencia, de repente responde con los gritos de rigor de antaño, es decir con un “ Arriba Franco” a preguntas de la oposición o a los maestros que le critican, Carlos Fabra el “domfabriccio” castellonense anda que te andará entre papeleos, pleitos y juzgados por diversos presuntos delitos, al alcalde de Orihuela el fiscal no le cree las explicaciones que da sobre los automóviles de súper lujo que utiliza y que, presuntamente, son regalados por un constructor, y a él, al que más manda, las malas amistades le han llevado a estar imputado por cuatro trajes de nada. Y es que, seguramente, de niño nunca le dijeron que no debía andar en malas compañías.
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