Dejad que los niños se acerquen a mí
14.03.10 @ 11:56:31. Archivado en sociedad
Desde siempre se ha hablado de los gustos sexuales de algunos eclesiásticos, los dimes y diretes iban en todas las direcciones, desde aquellos asotanados que antaño tenían a su servicio un “ama” que servía para algo más que para cocinar, mantenerles limpia la sotana y hacerles la cama hasta los que tenían las manos largas cuando estaban rodeados de la grey infantil pasando por más de uno que tenía algo más que un entente cordial con alguna de sus feligresas. Me eduqué en un colegio religioso y la verdad es que entre los sacerdotes que intentaban desasnarnos no encontré ninguno con preferencias insanas hacia el alumnado, el cupo de dejar ir la mano lo tenía en exclusiva el profesor de canto, un hombre bajito y bastante amanerado que no desperdiciaba la ocasión para intentar algún que otro sobo mientras nos explicaba las diferencias entre las fusas y las semifusas.
Rafa Esteve-Casanova
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