Cospedal enciende el ventilador
09.08.09 @ 14:49:41. Archivado en politica
La semana comenzó en la sede del Partido Popular de Valencia con el estallido de descorche de botellas de champaña, tal vez alguna todavía proveniente de los lotes navideños de “El Bigotes”. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana acababa de dar su absolución a Francisco Camps y mientras Mariano Rajoy respiraba tranquilo y se marchaba de vacaciones las alas de la gaviota amparaban a Camps y su grey, un magistrado al que en su día Camps calificó de más que amigo aunque sin llegar a decirle, al menos en público, aquello tan sainetesco de “te quiero un huevo” le había puesto un puente de plata para escapar, momentáneamente, del banquillo. La venda que tapa los ojos de la Justicia impidió que los togados vieran el amplio armario ropero del President.
Leídos los sesenta y siete folios de procelosa prosa procesal llego a la conclusión de que Camps mintió, aunque ello no le sirva a De la Rua para continuar el proceso, Camps mintió y no una vez, lo hizo en diversas ocasiones, tanto en el Parlament cuando dijo no conocer a “El Bigotes”, su “amiguito del alma”, como ante la prensa al decir “yo siempre pago mis trajes”. La verdad es que este caballerete que se vio aupado por Eduardo Zaplana, al que con sus hechos a hecho casi bueno, a la más alta poltrona valenciana nunca pagó sus trajes a tenor de lo dicho por los jueces que, en un salto circense digno del mejor acróbata, han cambiado la interpretación de lo establecido en el Código Penal para aquellas autoridades que reciban regalos. Los regalos lo recibió, pero según los jueces no lo fueron en virtud de su cargo, Orange Market, que ha facturado más de ocho millones de euros en la Comunitat Valenciana, agasajó a Camps y el resto de implicados tan sólo en virtud de la amistad que les unía. Así que, en qué quedamos, ¿se conocían o no se conocían? Camps ha mentido, y un político que miente no merece estar ni un minuto más en su puesto, aquel código ético que Aznar implantó en el PP ha quedado, una vez más, en papel mojado. Ahora a esperar la resolución del Tribunal Supremo, Camps ha ganado una batalla pero la guerra todavía continua.
Y cuando todavía en la calle Génova estaban mitigando los efectos de la resaca después de tanto brindis les estalla en las manos un nuevo escándalo. En Palma de Mallorca la Fiscalía Anticorrupción y la policía ponen en marcha la “Operación Espada” y ponen los grilletes carcelarios a algunos dirigentes del Partido Popular, entre ellos a su portavoz en el Ayuntamiento de la capital isleña, por supuesta malversación de caudales públicos entre otras acusaciones. Durante la anterior legislatura se produjeron en Baleares algunas irregularidades bajo el gobierno de Jaume Matas, no es este el primer escándalo que estalla, y esta operación policial tiene como efecto poner ante el juez a quienes se considera responsables del desaguisado que ha supuesto la construcción de un velódromo multiusos que se presupuestó en 47 millones de euros y que finalmente costó a los ciudadanos isleños cerca de 100 millones de euros. Ahora todo está en manos de los jueces.
Al dolor de cabeza de la resaca se unió el producido por esta nueva aparición por los pasillos de los juzgados y los calabozos policiales de destacados dirigentes del PP, los primeros momentos debieron ser de confusión, desde la sede madrileña del partido nadie dijo ni ha dicho nada al respecto. Pero con Mariano Rajoy desparecido en plenas vacaciones ha saltado a la palestra Cospedal para poner en marcha el ventilador de la mierda a ver si consigue embadurnar con ella a los socialistas y el pueblo mira hacia otro lado en lugar de observar como no hay mes en el que no aparezcan noticias judiciales relacionadas con la muchachada de la gaviota. Es el “y tu más” de los patios escolares trasladado al mundillo de la política y en el más puro estilo “doberman” la cara más amable del PP ha comenzado a lanzar mandobles a diestro y siniestro tal vez pensando en aquello que decía el nazi Goebbels, debe ser el filosofo de cabecera del PP, de que una mentira repetida infinidad de veces al final puede aparecer como una verdad.
Escuchas telefónicas a dirigentes del PP, los agentes del espionaje español acechándoles, jueces y policías al servicio del gobierno de Rodríguez Zapatero, dejación del Estado en la persecución a los etarras, y todo ello sin una sola prueba. Si esto fuera verdad los dirigentes del Partido Popular deberían haber acudido con las pruebas correspondientes y sin perder un minuto al juzgado de guardia más próximo. Pero lo que no pueden hacer es intentar que ante sus múltiples trapisondas legales miremos hacia otra parte. De momento el único caso de espionaje que está en sede judicial es el relacionado con la Comunidad Madrileña donde los “populares” se dedicaban a espiarse unos a otros. Todo lo demás son ganas de marear la perdiz y distraer la atención poniendo en marcha ese ventilador de la mierda que si cambia el sentido del viento puede mancharles los trajes, los bolsos de Louis Vuitton y las corbatas de Hermés.
Comentarios:
No defiendo al Sr. Zapatero ni al PSOE, ya lo harán ellos si quieren, pero ustedes que tanto se aferran ahora con el caso Camps a la justicia no quieren reconocer lo que los jueces dictaminaron sobre el 11-M y siguen encendiendo desde hace cinco años ese ventilador de la mierda al que tanto están acostumbrados.
Camps nunca pagó sus trajes y eso lo dice el auto del TSJCV, todo lo demás son ganas de marear la perdiz.
La Sra. Cospedal, no necesita darle al interruptor del ventilador para salpicar a los socialistas, pues permanecen manchados de mierda desde el 11-M.
Corrijo: Durante toda su historia.
Sr. Esteve Casanova:
¿Cómo tiene el valor de defender lo indefendible: Al PSOE?
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Rafa Esteve-Casanova
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