El teatrillo del Partido Popular
22.06.08 @ 13:29:02. Archivado en politica
Este primer fin de semana del verano las gaviotas han volado en masa hacia tierras valencianas, un feudo donde llevan anidadas desde hace tiempo y en el que parecen haber desterrado para siglos a la muchachada afín a las marchitas rosas del socialismo valenciano que lleva décadas sin encontrar un capitán que pueda llevar la nave del puño y la rosa con mano firme. Allá, donde el olor a azahar de los naranjos ha sido sustituido por el más fuerte y rentable aroma de la gasolina de los coches de Fórmula-1, Rita Barberá y Francisco Camps han extendido la alfombra roja de la cortesía para recibir en los amplios salones de la Feria de Muestras de Valencia a toda una pléyade de compromisarios, invitados y periodistas que entre plato y plato de paella irán interpretando la obra “Mariano, de momento” en el teatrillo en que se ha convertido este Congreso del Partido Popular.
Desde que en el pasado mes de Marzo Mariano Rajoy perdió por segunda vez y de forma consecutiva las elecciones al Parlamento español comenzaron a afilarse tanto las dagas florentinas como las navajas cabriteras de ancha hoja en el seno de los “populares”. Pero a la vista de lo que está aconteciendo este fin de semana en el “teatrillo” valenciano unos han enfundado el acero esperando mejor ocasión y otros han visto cómo en lugar de sacar filo a la hoja la muela del afilador les provocaba mellas en el acero dejándoles compuestos y sin compromisarios que avalaran su posible candidatura frente a la oficialista de Mariano Rajoy. Poco a poco, con el paso de los días, todos aquellos nombres que sonaban y se postulaban como candidatos a enfrentarse al “marianismo” iban quedándose en la cuneta de la retaguardia en espera de una mejor ocasión, e, incluso, ofrecían su apoyo al candidato oficial.
La historia nos ha enseñado que los congresos del Partido Popular oscilan entre las votaciones “a la búlgara”- un cien por cien de votos a favor- y los nombramientos “digitales”- el dedo del líder elige a su sucesor-, en fin que, como dice la canción, a los chicos de la gaviota les podríamos cantar aquello de “lo tuyo es puro teatro” pues ya se sabe de antemano el final feliz. La dirección del Partido Popular lleva años caminando hacia el centro político pero cual una maldición bíblica cuando lo tienen a mano se les escapa, comenzaron su periplo cuando la antigua Alianza Popular de Fraga y sus “siete magníficos” aprovechó la debacle de la UCD para ir amparando a todas las derechas, incluso a las más extremas que ya acampaban bajo sus siglas. Manuel Fraga en el congreso de 1990 entronizó a José María Aznar como su fiel escudero y heredero y ambos escenificaron aquella escena de la carta de dimisión a largo plazo y la rotura de la misma. Aznar llegó a la Moncloa y en la primera legislatura incluso llegó a “hablar catalán en la intimidad” pero en la segunda ya con mayoría absoluta le salió la vena falangista de su juventud y cual nuevo “santiago matamoros” se juramentó para limpiar España de rojos y separatistas hasta que observó que fuera de la política podía ampliar mucho más sus ambiciones económicas y entonces su inmenso dedo señaló a Mariano Rajoy como su más fiel sucesor.
Algunos habían albergado esperanzas de que en este Congreso hubiera cómo mínimo dos listas optantes a dirigir el partido durante los tres próximos años. No ha sido así, los discrepantes, el ala más dura, radical y españolista del Partido Popular ha ido perdiendo las plumas durante esta primavera y han llegado al verano sin plumas y ni tan siquiera cacarear. Se han retirado a sus cuarteles de invierno, unos como Zaplana en silencio y sin acudir a un Congreso donde ni tan siquiera tenía invitación según sus propias palabras y otros como Acebes entonando el canto del cisne de su adiós reivindicando la política de la bronca y la mentira defendida durante los últimos años. Esperanza Aguirre ha echado mano de su mejor sonrisa para afrontar la situación mientras veía el ascenso a los despachos más altos de Génova de Alberto Gallardón quien tendrá una silla a la derecha del “padre” Rajoy en el cielo de la nueva dirección del partido.
Así que, señoras y señores, nada nuevo bajo el Sol. La función empezó y terminó cual se preveía, subió el telón, bajó y nadie se ha atrevido a plantar cara al “jefe” o bien todos han pensado que todavía es demasiado pronto y las únicas elecciones que están más cercanas son la europeas y las catalanas y si en estas Mariano vuelve a tropezar con la inmensa piedra del fracaso, cosa fácil en Catalunya, el sillón más alto de la calle Génova estará más a mano y será entonces cuando los hasta ahora silenciosos Aguirre, Camps y algún que otro convidado de piedra luchen a brazo partido por encabezar la candidatura popular a las elecciones del Parlamento español. Mientras tanto se han conformado con ir colocando a sus peones cerca de Rajoy y tal vez en eso Francisco Camps ha salido ganando con su fiel escudero González Pons en la Vicesecretaría de Comunicación.
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Rafa Esteve-Casanova
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