E.ON Vs CNE: una resolución in extremis que aleja a Gas Natural de Endesa
02.08.06 @ 12:35:37. Archivado en Política Económica
Si analizamos la posición de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) –plasmada en su informe del pasado viernes- sobre si finalmente una empresa energética extranjera va a poder quedarse con la joya de la corona eléctrica nacional, sólo hay una respuesta posible: sí, pero no a cualquier precio.
Pese a que E.ON ya a anunciado su firme intención de presentar un recurso de alzada ante el Ministerio de Industria español contra los términos y condiciones de la resolución de la CNE, que si bien autoriza la Oferta de Adquisición de Acciones (OPA) sobre Endesa, impone una serie de limitaciones (adoptadas, en mi opinión, in extremis, ante la falta de consenso en el seno del organismo regulador), es conveniente estudiar las mismas:
(i) Desinversiones: si finalmente E.ON se hace con Endesa, la primera deberá vender, siempre con el visto bueno de la CNE, en torno al 30% de la potencia nacional y al 15% de la potencia a nivel internacional de la segunda. Dichos porcentajes equivalen aproximadamente a unos 7.600 megavatios.
(ii) Cesiones en gestión de activos: E.ON se debe comprometer a llevar a cabo la cesión de la gestión de 6 plantas atómicas en las cuales Endesa no es titular de la totalidad del capital social. Entre dichas centrales se incluyen: Ascó II, Garoña, Almaraz I y II, Vandellós II y Trillo. Asimismo, se le impone la obligación de desprenderse de Ascó I, que pese a estar íntegramente participada por Endesa, por “motivos de seguridad pública”, se impone su venta.
(iii) Respeto a los compromisos de inversión: E.ON (o la compañía que resulte de la fusión o integración) deberá en todo caso respetar los compromisos inversores de Endesa en las actividades reguladas, incluyendo asimismo un respeto escrupuloso a su plan de inversiones para el período 2005 a 2009 y al documento de Planificación Energética 2002 a 2011.
(iv) Prohibiciones corporativas: Endesa deberá mantener su domicilio social y su Órgano de Administración en España, no pudiendo fusionarse con E.ON hasta que trascurran 10 años desde que, en su caso, de formalice la OPA sobre Endesa.
(v) Endeudamiento y dividendos: la deuda neta de Endesa no podrá superar 5,25 veces el Ebitda y hasta 2010, las sociedades del grupo que desarrollen actividades reguladas o que posean activos estratégicos en nuestro país, únicamente podrán llevar a cabo políticas de distribución de dividendos cuando su cash flor sean el necesario para atender los compromisos de inversión y los gastos financieros, junto a la amortización global de su deuda financiera.
(vi) Entrada de terceros en el capital social de E.ON: en el supuesto de que en el plazo de 10 años, un tercer grupo adquiriese más de la mitad del capital social de E.ON y conjuntamente la CNE viera en peligro el interés general español, existe la obligación de vender Endesa a otro grupo diferente, operación corporativa que estaría, en todo caso, sujeta a la aprobación del organismo regulador.
Así las cosas, las medidas expuestas, junto con otras como el compromiso de información periódica de E.ON al Ministerio de Industria, la reserva por parte del Ejecutivo para adoptar medidas de carácter excepcional en caso de escasez o riesgo en el suministro o la posibilidad de que la CNE revoque la autorización para la OPA en el caso de que E.ON no respetase las medidas expuestas, no hacen más que refrendar la idea de que, visto que Gas Natural cada vez estaba más lejos de hacerse con la eléctrica española y, en aras a evitar un conflicto con Bruselas, la CNE y –por ende, el Gobierno español- ha decidido entregar Endesa al mejor postor (actualmente E.ON ofrece 25,4 euros por acción), si bien con los límites expuestos, los cuales han sido calificados por los analistas energéticos como “duros, pero asumibles”.
En conclusión, la postura adoptada por la CNE –que posibilita la entrada de E.ON por la puerta grande en el mercado energético español- abre la puerta a una más que probable reorganización a gran escala en dicho sector, ya que todo apunta a que van a tener lugar grandes movimientos corporativos a nivel nacional e internacional en aras a crear gigantes energéticos y, en el mercado español, compañías como Iberdrola, Gamesa o Unión Fenosa, aparecen en varias quinielas como empresas con alto riesgo de ser opadas.
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Álvaro Urcola Sousa
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